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miércoles, 26 de junio de 2013

Fantasías épicas.



Cuando era pequeño no buscaba más que a una tía normal que le quisiera… pero fue creciendo y tuvo que buscar algo más coherente con esa época. Buscaba a una belleza escultural digna de las cariatides de Grecia, con una dulce voz que fuera como el canto de una sirena y unos ojos que quitasen la respiración para que tuviera por fin una excusa para que alguien le besará aunque le estuviesen intentando reanimar.

Pero la suerte no le terminaba por llegar al menos no de la forma esperada. En un par de años consiguió a unas cuantas arpías de uñas largas y otras tantas quimeras de lengua bífida, unos cuantos orcos y troles dignos del señor de los anillos que te dejaban sin aliento hasta que encontró por fin una sirena, que para más sorna no era más que una pescadilla de pura espina. Después hubo un tiempo que no le fue mal buscando… una psicóloga psicópata y una escritora posesiva fueron sus parejas que menos le marcaron. Por ejemplo la chica de los ojos de Medusa casi le convierte el corazón en piedra cuando le hablo de casarse al tercer día.

Salió huyendo y se escondió en el bosque. Durante una larga temporada nos aseguraba que mantenía relaciones sexuales con lo que el decía una ninfa. Nosotros conocíamos la verdad de esa ninfomanía que ejercía la prostitución en el parque que quedaba a los bajos del bosque. Cierto es que no nos importaba esa extraña afición suya a los mundos paralelos porque cuando tomabas unas cervezas en su compañía al menos nunca te aburrías.

Luego llego la hecatombe. A la puta la detuvieron por no se que delito y en su abandono sexual, creo que invocó algún tipo de súcubo que le consolase, pero suponemos que es otra zumbada que colocar en su vitrina personal. La chica esta muy buena, pero esta como una regadera con exceso de fugas. Ahora viven los dos en el bosque, él dice que es un fauno y ella hace de su mascota. En fin la felicidad es una cosa que se encuentra. Hasta los guardias forestales ya ni les molestan. Simplemente les reparten chalecos reflectantes cuando empieza la temporada de monterías. Ellos tampoco quieren problemas.

Buscas una chica normal que te quiera y a veces no consigues más que una zoológico entero de despropósitos que te desean porque las chicas buenas escogen a otro tipo que no eres tú. Puedes conformarte y acabar en un bosque medio desnudo y del todo colgado, o joderte y luchar por la causa de todos esos que frente a una lluvia de negativas terminan por encontrar la formula perfecta para ligar o al menos intentarlo sin parecer inseguros. Los otros siempre tendrán un carisma especial, la cara bonita, una mayoría de edad o mucha pasta para compensar cualquier defecto.

Aunque la única cosa que realmente importa ya sea en las fantasías o en la realidad es encontrar a aquella persona que te entienda con la mirada y que la mayoría de las veces las palabras no sean necesarias. Diría que buscaba una amazona medio hechicera preciosa como la luna y profunda como el océano que iluminara su camino dándole sentido a su existencia, pero en su lugar encontró una bruja lunática que estaba como una puta cabra bailando en un barreño en mitad del mar. En su caso la propiedad conmutativa no le servía de nada, pero tampoco creo que alguien que viviera en un lugar como ese necesitase las matemáticas como un mecanismo de ayuda.

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