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miércoles, 15 de febrero de 2017

domingo, 5 de febrero de 2017

Origami de fénix.

Deambula por las calles
sin prisa ni demora
acariciando la acera
con el roce de sus pies.

El frío invierno aguarda
en la calle su salida
cual gato a la luna
cualquier madrugada.

No hay reloj ni tiempo
para un insomne
cuando cae la noche
y se vacía su camino

No queda gente
ni buena ni mala
en toda su rutina
de borrar la calle

Para que nada
se encuentre
aquel que pinte
la siguiente mañana.


jueves, 2 de febrero de 2017

Perdón por anticipado.

Deje este mundo olvidado por las luces de otro lugar que me confundía con sus estrellas.

Mucha gente regalando palabras al igual que billetes, regando los oídos con cumplidos sin importar su sinceridad ni el color de sus intenciones. Como en la madriguera del conejo… todos querían capturarte.

Pero pasa el tiempo. Y sigues sin ir hacia ninguna parte.  Permaneces estático, anclado en un mismo punto. Muchas visitas pocas esperanzas… no había rastro alguno de soledad, pero entre tanto bullicio tampoco había silencio.

Pude ver tantas babas juntas que fluían como un rio entre mentiras y argucias para salir victorioso. Precio y cadena para historias que nunca verán la luz. Me olvide de mi casa, de las raíces y del tiempo invertido. Lo cambie como Judas por estrellas y cuando llene la bolsa, me di cuenta que no valían para gran cosa porque el mundo siempre tendrá favoritismo o juegos entre las sombras.

Cuando escribes no buscas recompensa, ni reconocimiento. Simplemente ordenas las palabras hasta que ellas reúnen el sentido.  A veces te asaltan y te hacen escribir a punta de navaja porque ellas saben que las vocales están afiladas. Otras te susurran para que les escuches con atención, pero son demasiado vagas. Nunca les da por escribirse ellas solas. Que se le va a hacer… el mundo no es perfecto. A no ser que intentes hacerlo… y de todos es conocido que clave es que nunca tienes el control.

Así que tecleas, pulsas siguiendo el ritmo, a veces la música es hasta armónica y te lleva lejos… muchos mundos he visitado sin levantarme de un sofá y tantos cuentos como horas de la madrugada he permanecido despierto soñando despierto quizás  todo aquello que despierto no soñaría alcanzar. Y es de esta manera humilde y sin artificios cuando el pensamiento ensambla pedazos de aquí y de allí, puzles incompletos que carentes de lógica terminan abrazándose a otros parecidos, hasta que lo plano toma textura… crece y se dispersa para después concentrarse.

Y no importa cuánto tiempo hayas estado fuera, haciendo otras cosas quizás más importantes en ese momento, pero insignificantes a la larga. Al igual que esto no ira a ninguna parte desconocida. Pero sigue siendo mi estilo, mi forma y mis maneras. Sigue siendo plantarle cara a la guerra con la cabeza alta y el conocimiento de estar en el lugar apropiado. Porque el que no vive no muere…  y el que no lo intenta tampoco es que vaya a conseguirlo a ciencia cierta. Yo he dejado de venderme por estrellas, y si nadie me lee… no habrá pena ni reproches.


Solo será lo que siempre ha sido. Un cuento escrito en braille en los oídos. Taquigrafiado a base de burbujas que estallan a la velocidad de mil imágenes por segundo. Una historia de un fumador que dejo el tabaco para volver a la guerra de los indios que no hacen ruido. De los que viven de noche cazando los sueños que quedan atrapados en las antenas parabólicas como el rocío de madrugada.

Papa

Pedro Jesús es el mejor hermano que ninguna bala perdida pudo tener. Podrías pensar que un revolver daría más juego a esa función. Pero una pistola solo sabe pegar tiros… no entiende de personas ni tiene opinión ni tampoco ideas. Tu padre, sí que las tiene, y aparte son buenas o bastante más coherentes y responsables de lo que yo nunca hubiese elucubrado.

Si a tu padre se le da algo bien,  es cuidar a la gente. Se encargó de protegerme hasta de mí mismo desde sus dieciséis años. Así que a su edad de ahora es como si hubiese criado casi un hijo y medio. Por eso lo cambiaría por nadie del mundo, porque si estoy aquí ahora escribiendo es porque el hizo algo sobre ello.

Es buena persona, duro como el diamante pero flexible como el mimbre. Siempre hace las cosas de buena fe y para él la palabra asertivo es como si de la Biblia se tratase. Se pone en tu lugar con más facilidad que si fuera el mismo. Eso algo que le honra, asi como que siempre tiene tiempo para ti. Por muy poco que tenga, te ofrece algo aunque le venga mal. No sabe decir no. A veces es demasiado bueno, que no tonto.

Porque de eso no tiene ni un pelo, si… al menos tiene más pelo que yo, o que el abuelo… es otra de las cosas en las que nos ha superado, aparte de la carrera. En eso de estudiar, le pasa como a la tía Marta. Su poder de concentración no es maratoniano, ni titánico, ni de dioses. Va incluso más allá. Destila paciencia a base de licuar esfuerzo en estado sólido y mezclarlas con lágrimas, sudor y sangre.

Es un alquimista que no logro convertir en oro las cosas, pero si alcanzar sus metas de forma memorable y envidiable. Cuando yo pienso que me quiten lo bailado, siempre termino recordando que en la excelencia mi hermano me gana la mano. Y no me preocupa en absoluto que nada pueda pasarle, porque siempre ha tenido alergia a la violencia y el desorden.

Si los budistas fueran del infierno de la Mancha en vez del helado Tibet, ninguno hubiese encontrado la paz interior. Pedro Jesús en cambio tiene plantados el doble de campos de los que haya de azafrán en la región. Me aguanto a mí, al abuelo y encima conservo el pelo… No hay nadie que pueda superarle… y si lo encuentras dímelo… y yo me encargo de destruirlo.


Mi hermano…  me hizo el mejor regalo del mundo. Se llama Nuria y es mi ahijada. Tiene sus ojos en una gama más bonita. Y al igual que hizo conmigo, yo tengo que cuidarte a ti. Por eso no importa la distancia, ni lo difícil que sea. Él nunca me dejo por imposible y tú tienes mucho mejor sonrisa de la que yo pude tener. Así que mi dulce niña dale un beso a papa y hazme un favor. Ya sé que no puedes quedarte eternamente como un renacuajo, hasta las ranas deben de crecer. Pero cuídale siempre. No porque sea tu padre, o mi hermano. Sino porque nunca ha sido tan egoísta de pedir para sí mismo. Y a veces algo tan noble se debe de compensar. Dulces sueños princesa pues no hubo ningún rey mejor en castillo alguno.

martes, 20 de diciembre de 2016

El tío Nano.

Era como la abuela de grande, incluso mucho más, por muy grande que tuvieras los brazos no podías abarcarle al menos hasta ser monicaco o incluso ya monillo casi adulto. Entrenaba ilusiones y lo hacía bastante bien. Además de cuidar… porque en eso era como una puerta blindada con foso y cocodrilos.

El tío Nano era grande como el sol y cálido como el medio día de junio, tenía el pelo blanco como la nieve y lleno de remolinos, era como una esponja marina, suave y mullida. Tenía mucho pelo y mucha alegría. Los mejores besos te los daba con la barba de varios días. Pinchaban pero eran hasta confortables aunque como lija.

Le gustaban los trenes. Montaba sus vías y mandaba a todos los pasajeros de la comarca a sus destinos, empezó por abajo y termino en un despacho de la estación. Su vida fue meteórica, por eso se fue antes, para estar esperándonos en la meta para que sin importar el puesto. Te hubieses divertido con el seguro.  De ese tipo de personas era, incombustible y leal. Hacia muchas bromas porque supongo que no le gustaban las personas tristes.

Y era tan fuerte como un elefante porque ni pegándole un tiro con una escopeta podías tumbarle. Dicen que las personas van a escala de su bondad, y para los años que tenía junto a la época que nació era casi un gigante, como la tía Prado. Al principio agobia un poco eso de crecer, para eso se necesitan buenos referentes y mejores cimientos. Pero no había nada que no pudiese construir, arreglar, reparar o destruir totalmente.

En eso se parecía mucho a papa. No se daba por vencido en nada. Y está claro que le encontraba el sentido a todas las cosas a partir de su funcionamiento. Tenía como diez veces más herramientas que el abuelo, aunque en verdad es que muy mal repartidas. Dentro de su propio caos.  En el fondo en vez de clasificarlas y tenerlas colgadas en la pared las utilizaba, y donde iban a estar sino donde tuvieran que usarse. Era obvio pero descuidado en los detalles sencillos.

A todos nos hubiese gustado que le conocieras, tu primo David se parece bastante físicamente. Al menos heredo sus rizos. El tiempo dirá que muchas más cosas. A veces una persona crece según el árbol que se cobija. Por los entrenamientos durante años diría que era un pino por asociación a aquel polideportivo. Pero los años de observación me dijeron que era más como un tejo. Podía incluso sanarte.


Pero era incapaz de mirar por sí mismo. Eso en el fondo es un gran cumplido… porque haber sido mejor era digno de premio nobel. Con el tiempo, seguro que vamos contándote más historias del gran tío Nano, hasta el porqué de su nombre. Se llamaba José Luis, como el bisabuelo. Pero ahora dulces sueños Nuria que los angelitos van a la cama.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Pedro el carpintero.

Hubo una vez hace muchos años, un hombre que hacia hermosas máquinas de volar. Ahora las llamaban aviones y servían para transportar a la gente entre países o llevarlas a otros lugares del mundo alejados de donde se encuentran. Pero Pedro las hacía para sí mismo y a pequeña escala, como si fuesen juguetes del cielo.

No era tarea fácil, en absoluto, como todo lo difícil dedicaba esfuerzo y tesón. Después de trabajar duramente se iba a su cuartel general que era un almacén en un descampado, donde con sus hábiles manos hacia sus manualidades con varas de ligera madera de diferentes especies, olores y texturas… leía las vetas de sus siluetas, conocía sus historias… y luego usaba papel para cubrirlas, manteniendo en silencio sin testigos lo que los listones le contaban. Todo era tan delicado como hacer un sueño a base de nubes y cola de carpintero.

Se necesitaba calma y concentración. Seguir los planos con cuidado y esmero, prestando atención en los detalles. Siguiendo cada paso a pies juntillas, porque podían ocurrir accidentes que sin posibilidad de herir a ningún pasajero, podían en cambio hendir y socavar el orgullo de su fabricante, incluso dar algún golpetazo algún incauto observador que dejase de mirar debidamente al cielo.

Dicen que Pedro soñaba con volar por el aire junto a sus obras, pero todas sus obligaciones le hacían mantener los pies en el suelo como si fueran plomos de pescar. Primero el trabajo, después la familia, eventualidades varias desconocidas entre los rumores y los sus hijos que nacían uno tras otro. Las cosas le iban bien. Poco a poco lograba cumplir sus objetivos y sus metas.  Pero dejó escapar sus sueños entre tantos proyectos complicados e imprevistos.

Ahora Pedro tiene muchos más años que entonces, pero sigue mirando al cielo con sus ojos de gato como si fuera un niño,  siempre llevando su pin de fenda perdido por alguna chaqueta. Le gusta el aire del campo y cuidar sus árboles, como un pastor cuida de su ganado. De vez en cuando asusta a los pájaros disparándoles sorpresas. Quizás imaginando que lanza sus temidos aviones en post de esas molestas bestezuelas que atormentan sus frutales al igual que una ruidosa jauría hambrienta.

Pero lo hace por divertirse, porque simple silbaba a sus pájaros en los días de invierno cuando vivía en la ciudad. Quedan sus aviones colgados en silencio de las paredes de su garaje. Guardando polvo y telarañas. Mientras amarillea el papel de sus alas, que tantas aventuras les proporciono a sus hijos.

Persiguiendo sueños crecieron, treparon y riñeron por ver quien cogía el avión primero. Pero no era un juguete…  era un tesoro, algo que manejar con cuidado. Al igual que la piedra filosofal, podía convertir cualquier objeto en oro funcionaba de forma parecida aunque su alquimia era de otra manera diferente.

Al niño bueno le concedía sus deseos y anhelos, si se concentraba lo suficiente y mediante duro trabajo y esfuerzo. Conseguía materializarlo, tras gastar energía mezclada con tiempo. A los niños malos les quitaba el sueño. Pero a cambio les daba el poder de soñar con los ojos abiertos mientras permanecían despiertos.  Dicen que eso no tiene nada de especial, y que sucede de forma natural cuando estas relajadamente sobre un césped mullidito o acurrucado en la cama.

Suena a duermevela de la noche, a sentir
los pies calentitos y los parpados cansados. Cuando el indio Manolo trepa por las piernas y corre por el pecho o la espalda. Ya es demasiado tarde para huir a ningún sitio que no sea poner la cabeza en la almohada y hacer tu fuerte en ella. Construir dos montañas que tapen las orejas para que no pueda mordértelas. Entonces llega el sueño de los justos.

Nadie sabe si viene volando sobre un avión de madera o sobre una grulla de papel digna del origami. Pero el sueño llega cuando las estrellas salen a bailar en el cielo negro. Abajo lo hacen las luciérnagas que brillan cuando ya no queda nadie despierto. Cuesta mucho encontrarlas, tanto o más que a las diminutas hadas. Pero si te concentras y lo intentas.

Quizás Pedro te enseñe a hacer un avión de madera. Dicen que sigue esperando a su aprendiz de altos vuelos. Las herramientas le chillan todos los días cuando está en la cama, pero todavía no ha encontrado  a quien que enseñar la paciencia que cultivo durante tantos años. Puede que las nuevas generaciones logren lo que las anteriores no pudieron. Solo es un sueño que cuidar hasta que encuentres el avión mágico que los hermanos escondieron. Hay mucho valor escondido dentro de esas alas. En malas manos no se sabe que puede ocurrir. Dulces sueños damita de ojos azules, cierra ya los ojillos sino quieres perderte mañana tu siguiente historia.

jueves, 15 de diciembre de 2016

El guardián.

Suena a película de salvamento marítimo o a vigilante de muralla. Pero en verdad podría ser cualquiera que se cruzase contigo por la calle. No necesitas ser un armario empotrado de 2x2 ni siquiera saber artes marciales o alguna técnica mixta.

Únicamente necesitas no conocer el final de nada, ni siquiera del cansancio. Es algo que nadie practica no por nada,  ya que no es disciplina olímpica. Es la materialización eterna de permanecer, de subsistir donde nadie ve agradable permanecer. Ni siquiera tiene asociado un lugar, ni un número  mínimo ni tampoco máximo, es obvio que todo se controla mejor contra menos dedos de la mano necesites.

Pero también existen pastores que manejan más de lo que se podría controlar… lleva mucho tiempo lograrlo pero nada es imposible, solo es ausencia de habilidad. Y como todo la práctica lleva a hacerlo posible. Siempre habrá quien  lo tenga de forma innata. Aunque a fin de cuentas, en la vida todo es ponerse a hacerlo.

Así que la próxima vez que alguien te lleve a casa a rastras… te eche una mano cuando ya alguien tiene el agua al cuello o tan siquiera cuando la soledad te arrincona en cualquier esquina tratándote como un trapo usado. Mira al lado y di gracias… o simplemente sonríe porque siempre hay alguien al otro lado, sin importar el donde o el cuándo. No tiene importancia el porqué, tan solo su presencia.

Eso es algo de lo que saben los amigos y los camaradas. Los padres hábiles tienen experiencia, pero los abuelos… esos sí que saben todos los secretos, porque en eso de esperar, tienen décadas de estudios avanzados.

De alguna manera yo sigo continuando el legado familiar. Guardo… aún no sé qué, ni a quien, ni porque… quizás sean las letras, o puede que los sueños de los que duermen las madrugadas. Durante años… cuide una guardería repleta de adultos cuando salíamos de fiesta, ahora a una legión de niños que están a mi cargo en el trabajo.

Quizás todo se reduzca al respeto. A cuidar las cosas que se te dan y por supuesto las que haces. A esmerarse en los detalles, no por fama y menos por reconocimiento. Puede que simplemente sea que el tiempo que le dedicas es suficiente esfuerzo al hacer algo. Y que nada que se haga con desgana o con demasiadas prisas será algo que se acerque a la perfección.


Pero no olvides guardar algo, por sencillo que sea… darle continuidad y acordarte que tienes que seguir con ello por mucho tiempo que le hayas dedicado ya o te quede por hacerlo. Hazlo y no dudes. No es una profesión muy poco remunerada… pero nunca te morderá cuando vayas a la cama a descansar.  Y  a veces esa es la mayor fortuna que alguien de la calle pueda manejar.


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