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sábado, 13 de abril de 2013

El peta tuberías. (el niño de los mil billones)



Sabe que tiene un problema, lo sabe porque al menos reconoce tenerlo, aunque no le sirva de mucho porque no puede hacerle frente. Si fuese el único que tuviera… podría. Pero tiene tantos que confrontarse uno a uno contra ellos es según dice una tarea titánica a la vez que improbable.

El mayor de los que posee, es que tiene un hambre que nunca se agota, siempre quiere más porque no tiene hartura ni forma de conseguirlo. Todo el mundo dice come hasta que vayas a reventar y entonces al menos estarás un buen rato sin llevarte nada a la boca, no por ganas… sino por imposibilidad.

El dice: ¿Puedo repetir?

Conozco cocineros que se han cortado las venas con su cuchillo más afilado al verle asomar por los umbrales de sus casas. Es como el niño de la basura… otros le prefieren llamar el agujero negro. Ya sea uno u otro. Todo debe acabar en el mismo sitio de vez en cuando. Supongo que es una de esas citas obligadas como los antiguos matrimonios de conveniencia. A nadie le gusta pensar en ese final.

Por suerte ese vacío hay veces que sólo lo llena con comida, otras ocasiones más acordes la moderación le hace alimentarse de varias cosas. Comida y textos… de información… de novedades… o ponerse al día con sus conocidos. Pero sigue dando miedo cuando deja de enseñar su sonrisa y se dirige a su calvario personal, una cocina.

Cuando entra, es mejor huir sin demora ni echar la vista atrás… si entra en el bucle del famélico muchos hemos llegado a apostar que podría comerse un buey entero, que haría con una persona en el caso de la ausencia de ganado. Primero sientes que se acerca, el sonido de sus pasos suenan como los tambores graves que proferiría los pasos de un T-Rex. Después le ves asomar la nariz por la puerta como haría cualquier depredador de la sabana. A continuación si no has huido no queda nada. Viene uno, pero le podrías a llegar a considerar como legión.

Es tan buen tío, que nadie se olvida de él en cada momento del día. Aunque con el tiempo todo el mundo ha llegado a la conclusión gracias a la experiencia que es mejor invitarlo a una fiesta que a una barbacoa. Bebe igual que come… y lo mejor es que cuando lo hace en grandes cantidades pierde de alguna manera extraña el hambre hasta horas después. En verdad a todo el mundo le gusta apostar a su favor cuando se establecen retos de devoradores de comida.

Es un gigante que contiene miles de limas en su estomago. No se si de las que desgastan o de las que actúan como ácido. Sea cualquiera sal de su paso cuando le veas salivar, piensa rápido y actúa aún más deprisa. He visto lentejas saltar del plato e intentar iniciar una escapada a modo de motín carcelario. También le he visto a él coger su cuchara favorita (la de gran calado) e ir en post de sus tránsfugas diciendo.

En esta casa no se deja nada en el plato. Según parece no es una frase… sino más bien tradición o devoción personal. Bueno en verdad no lo se. Pero no querría ser tubería de sus desagües. Porque sino bien todo lo que empieza tiene que acabar. Todo lo que entra, tarde o temprano tendría que salir por el ano. A no… quizás sea él el precursor de la materia oscura y no Zwicky.

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