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jueves, 20 de septiembre de 2012

Canela en rama.


Miro hacia atrás aunque nunca me gusto hacerlo, y puedo encontrar un reguero moribundo de proyectos a medio terminar o sin ni siquiera empezar… otros sin concluir que colocados uno tras de otro en fila india amenazan considerablemente lo mismo a mi presente como a mi pasado. Se que de tanto dejar cosas en el tintero, este acabo por rebosar hace tiempo y de esta manera tan simpática joder la mesa y ya puestos también el suelo de madera. Quizás por eso no llevo tatuajes todavía sobre mi piel, o puede que sea sencillamente que acabe por acaparar más interruptores de los que podía accionar al mismo tiempo.

La cosa es que cataratas de tinta ocultan mi persona de la realidad y desde hace demasiado ya, no distingo soñar despierto, de estarlo o siquiera ser una persona o más fácil aún, un humano.

En absoluto soy ningún Dios, ni tampoco me considero ninguna escoria, ni esclavo. Simplemente deje de ser un número, para pasar a ser un decimal despreciable que obviar. Algo sin importancia, relevancia o significado suficiente para explicar nada que no sea sobre mi persona. En fin, cumplo el ser y el estar, pero más allá. Soy una sombra que se escabulle por las esquinas. La guerra para la que nací, nunca llego a suceder. A pesar de todo, muchos se encargaron de hacerme mejor de alguna manera no antinatural, pero si antisocial.

Las palabras con sangre entran puede que fuese cierto, pero con tinta salen o simplemente salen sin motivo o justificación. Hasta un mudo tiene mucho que contar si sabes prestar atención y sobretodo entenderle. Pero eso es algo tan extinto como los dinosaurios. La asertividad es una palabra que te enseñan en ámbito profesional. Pero en cuanto te quitas el uniforme de trabajo se tiende a olvidar en la taquilla. Comprendemos muchos idiomas, pero se ha perdido la empatía, el respeto y aun peor. El lo que no quieras que te hagan, no se lo hagas a los demás.

Y es una pena… como lo es que todos mis proyectos vayan a aplastarme tarde o temprano y que si una solución fuese la clonación, la verdad es que respiraría más aliviado por las mañanas. Pero como sería demasiada ciencia ficción hasta para mi, me encantaría que a veces aunque fuese por un breve lapso de tiempo se pudieran translocar las mentes de un cuerpo a otro y viceversa, porque sin apenas demasiado tiempo como para enseñar algo, algunas sensaciones y sentimientos sólo se pueden experimentar a flor de piel.

En ocasiones miro hacia delante y sonrío esperanzado de aliviar si puedo cargas ocultas que me hacen ir más despacio. Otras sólo esquivo… He hecho ya muchas cosas de las que podré llegar a hacer. Pero si de alguna sin duda soy experto… es en esquivar, causa básica de que fuese el peor portero de la historia del fútbol. En parte, siempre ha habido un gilipollas que no supiera que hacer conmigo salvo colocarme en un sitio en el que ni yo quería estar… pero desde su perspectiva, el sitio donde menos daño podría causar.

Todo hubiese sido honestamente más acorde, si en vez de pensar, me hubiesen preguntado que es lo que yo preferiría… Las soluciones sólo funcionan si cumplen todas o la mayoría de las condiciones. Puesto que no todo el monte es orégano, a veces resulta claro presuponer que debe de haber mucho espacio destinado para otras hierbas y especies aromáticas. Sólo se necesita buscar para encontrar… y esquivar para sobrevivir… quien sabe si se acaba el mundo al final del año, o se hace viable lo de clonar a un caso perdido, para al menos entre los dos se encontrarse con uno valido.

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