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miércoles, 9 de julio de 2014

Con delantal y a lo loco.



Una cocina siempre me ha relajado, eso y el agua chorreando por encima, nadando en ella o mirándola simplemente. Pero en una cocina a la vez lograba encontrarme, era el sitio más lejano a mi cuarto en mi casa y como nunca quería estar allí dentro escogí una de las habitaciones más amplias para instalar mi cuartel general y encima tenía comida y bebida y proximidad a la salida de emergencia.

No olvidaré mi primera cocina profesional, porque era como estar en casa, en ese lugar se respiraba familia, había hermandad… el de al lado moría y resucitaba como lo hacías tu cada servicio y no éramos dioses ( bueno algunos si ) pero casi todos tenían su propia estrella particular. Nos levantábamos al alba y acudíamos a la cama bien entrada la madrugada, ahí dentro descubrí tantos espejos con cuerpos diferentes que aprendí a no sentirme especial.

Era uno más de la cadena, un eslabón más que daba fuerza, o ruido… o algo que no fuera nada, por dar di lagrimas y sonrisas junto a mucha música cantada o hablada… incluso tarareada porque no se podía silbar. Pero tenía mi cachito de cielo en pleno infierno y como nunca me dolió nada que no fuera la muerte, con que no me mataran me era suficiente.

Aprehendí mucho más de lo que lo había echo anteriormente, de cada uno robe una parte y la modifique para mi, la organización de T, el alma de Tt y la locura destructiva de M que para más casualidad era otro caballo nacido en el infierno y con copia de seguridad. Pasaron muchos, pero no demasiados. Con el goteo constante adquirí habilidades siempre adaptadas hasta que me valieran como una utilidad, sin cambiar me esencia perdí la sonrisa incombustible mediante la alquimia por el talento de mover las manos y la boca a la vez para no detener el trabajo.

Gran invento antes no adquirido.

Pero cada uno se fue a un lugar distinto, una familia fragmentada que germinaba donde fuera que fuese hasta convertirse en un árbol invisible al alcance de la vista. Pero vivo al fin y al cabo. Cuando aprendes matemáticas no sólo conoces a los números sino también a su naturaleza, cuando las dominas seguro que puedes llegar a cocinar con los mismos principios pues al igual que conjuntos, se pueden operar entre ellos.

Los elementos de mi circulo, se expandieron por el mundo contaminados por mi persona y de seguro volverán tarde o temprano a reunirse bajo un mismo techo, porque con el cielo ya cumplimos el principio del conjunto entero, al menos mientras no les de por ir a otros planetas, cosa que me reservo.

Pero hay días que me alegro, cuando me encuentro a alguien de madrugada al otro lado del océano. Mi familia vive lejos, casi toda ella menos unos cuantos que nos reunimos siempre que podemos. En cuanto tenga alas prometo hacer visitas esporádicas y sorpresa, mientras tanto espero que volvamos a vernos para que el tiempo pasado se condense destilado en historias que verter en los vasos.

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