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sábado, 15 de febrero de 2014

Mi hermano mayor.



Puede que en mi vida haya tenido muchos hermanos de todas las edades y nacionalidades, es posible que algunos sigan siéndolo y que otros hayan desaparecido, es algo normal en cualquier familia. Pero en verdad yo sólo he tenido un hermano.

Es de esas personas de las que cualquiera se sentiría orgulloso y en mi caso, es de mi sangre. Es como yo… aunque haya repetido hasta la saciedad de que no nos parecemos y a la vez es totalmente diferente a mí. Suena ambiguo pero es real. Yo siempre fui su escolta a donde fuera que fuese, a veces por voluntad y otras por imposición. Eso da igual, porque a fin de cuentas casi siempre estaba ahí por si a mi me daba por estrenar lo de pedir ayuda a alguien.

Nunca hemos hablado demasiado, al igual que una sombra no dice mucho a su dueño. Compartíamos el camino pero divergíamos en el estilo. En el fondo siempre le he envidiado de alguna forma sana, salvo que luego hacía justo lo contrario para no imitarlo. Si nos juntásemos en un cuarto seguramente tendríamos la solución a casi todos los problemas del mundo, pero tampoco nos molesta en absoluto que siga reinando el caos así que lo dejamos como esta.

Es un piscis a punto de cumplir otro año, y sigue siendo el mismo chico que conocía en los veranos en la playa. Es de los pocos que si cierro los ojos le veo en las fotografías. Debe de ser porque durante nuestra infancia compartíamos cuarto y recuerdos. Supongo que el que se alejo fui yo, es lo más probable… pero a fin de cuentas tampoco nos hemos ido a otro sitio.

Sigue conservando la energía y también la capacidad de dormir. La concentración es de las pocas cosas que él siempre tuvo y que yo siempre anhele, pero debe de ser cierto que aún habiéndola tenido, posiblemente no hubiese sabido utilizarla. Él en cambio como muchas otras cosas rozaba la excelencia. Yo para variar iba siguiéndole como la sombra al alero. Él las concluía, yo las dejaba a medias… o no iría con mi estilo. Mi hermano se llama Pedro, como mi padre… a ambos les acompaña un segundo nombre, como a todos los de casa, pero yo le llamo Peri y ese es mi hermano.

Jamás olvidaré ese viña juntos, ni tampoco que siempre puedes contar conmigo y aunque sea un gruñón y un voceras, si hay algo que respete en esa ciudad donde nacimos es a ti por encima de todo, porque de alguna manera me salvaste de mi mismo cuando todavía no tenia armas para valerme sólo y hasta estos días mantienes lo de intentar cuidarme encauzándome hacia el bien pero sin pisar lo religioso, eso siempre con la mejor forma de enseñarlo, tu propio ejemplo. Así que gracias por haber aguantado tanto toda mi historia con sus complementos. Eres buen tipo… eso nunca ha cambiado ni podrá hacerlo.

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