Seguidores

jueves, 15 de diciembre de 2016

El guardián.

Suena a película de salvamento marítimo o a vigilante de muralla. Pero en verdad podría ser cualquiera que se cruzase contigo por la calle. No necesitas ser un armario empotrado de 2x2 ni siquiera saber artes marciales o alguna técnica mixta.

Únicamente necesitas no conocer el final de nada, ni siquiera del cansancio. Es algo que nadie practica no por nada,  ya que no es disciplina olímpica. Es la materialización eterna de permanecer, de subsistir donde nadie ve agradable permanecer. Ni siquiera tiene asociado un lugar, ni un número  mínimo ni tampoco máximo, es obvio que todo se controla mejor contra menos dedos de la mano necesites.

Pero también existen pastores que manejan más de lo que se podría controlar… lleva mucho tiempo lograrlo pero nada es imposible, solo es ausencia de habilidad. Y como todo la práctica lleva a hacerlo posible. Siempre habrá quien  lo tenga de forma innata. Aunque a fin de cuentas, en la vida todo es ponerse a hacerlo.

Así que la próxima vez que alguien te lleve a casa a rastras… te eche una mano cuando ya alguien tiene el agua al cuello o tan siquiera cuando la soledad te arrincona en cualquier esquina tratándote como un trapo usado. Mira al lado y di gracias… o simplemente sonríe porque siempre hay alguien al otro lado, sin importar el donde o el cuándo. No tiene importancia el porqué, tan solo su presencia.

Eso es algo de lo que saben los amigos y los camaradas. Los padres hábiles tienen experiencia, pero los abuelos… esos sí que saben todos los secretos, porque en eso de esperar, tienen décadas de estudios avanzados.

De alguna manera yo sigo continuando el legado familiar. Guardo… aún no sé qué, ni a quien, ni porque… quizás sean las letras, o puede que los sueños de los que duermen las madrugadas. Durante años… cuide una guardería repleta de adultos cuando salíamos de fiesta, ahora a una legión de niños que están a mi cargo en el trabajo.

Quizás todo se reduzca al respeto. A cuidar las cosas que se te dan y por supuesto las que haces. A esmerarse en los detalles, no por fama y menos por reconocimiento. Puede que simplemente sea que el tiempo que le dedicas es suficiente esfuerzo al hacer algo. Y que nada que se haga con desgana o con demasiadas prisas será algo que se acerque a la perfección.


Pero no olvides guardar algo, por sencillo que sea… darle continuidad y acordarte que tienes que seguir con ello por mucho tiempo que le hayas dedicado ya o te quede por hacerlo. Hazlo y no dudes. No es una profesión muy poco remunerada… pero nunca te morderá cuando vayas a la cama a descansar.  Y  a veces esa es la mayor fortuna que alguien de la calle pueda manejar.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...