
Suena la música y se olvidan los pasos
Flotas etérea atravesando mundos enteros
En el tiempo que dura un par de suspiros
No importa el lugar donde me encuentre
Ni el cuando, ni siquiera el mísero porque
Simplemente siento en mis entrañas que lo se
Escuchándolo en el murmullo del viento venidero
Leído en los dibujos en los campos de trigo
Sobre la ciudad desde el balcón del cielo
Cierro los ojos y regresa a mi lado tu nombre
Tranquiliza alma, seduce cuerpo y sana mente
Su rostro el icono utilizado por cualquier fe
Que tenga tu cuerpo como única religión
Tus manos ser el mejor objeto de devoción
Y tus labios de diosa tú sagrada bendición
Muere la ausencia difuminándose en el horizonte
Sigo tu rastro vehemente hasta que se pierde
Junto a ese preciso instante alegre y dulce
Cambiando cualquier suceso
La utilización de regla y norma
Que no sea el veneno de tu beso
Soy incapaz de hacer nada bonito ni bello
Que no tenga tu esencia, aroma u olor
Saben hasta los Ángeles que tanto odio
Que mi única tortura que me condena es conocerte
Y la probabilidad de no volver a verte, o tocarte
Que tu recuerdo pueda llegar a extraviarse
Por que sin ti, no existo yo
Ni hay felicidad, ni pena ni llanto
Que puedan salvarme del frío averno
De conocer que debo guardarte
En la memoria de los elefantes
Que me ayudan a seguir adelante
Mientras vivo, respiro y me alimento
De pedacitos de la historia que cuento
Como un poema encadenado
Extasiado, jugoso y verde
El paraíso escondido de todo hombre
Que alguna vez pudo observarte
Y con ello la necesitad de repetirse sin cesar ni remedio
Manteniendo a flote este barco sin rumbo
Porque sino y destino estan amarrados a tu lado.
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