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jueves, 26 de febrero de 2015

26/2



P es mi pez particular… compartíamos cuarto cuando éramos pequeños y en verdad no se como sigue aguantándome, supongo que será porque es y siempre será mi compañero. Siempre le idolatre, aunque rara vez le hacia caso a la primera, no era por desobediencia ni tampoco por rebeldía.

Nunca fui de hacer las cosas que se me mandaban, ni era dado a pensarlas por mi mismo y ejecutarlas a posteriori. No hacia nada que no me apeteciera… o no lo hacía por cumplir las normas, o los deberes. Siempre he sido la oveja negra y en verdad no hubiese deseado de cualquiera de las maneras ser una blanca más en esta partida.

Soy el mejor negativo de las fotos posibles que le hicieron a mi hermano. Conozco todo lo bueno que le pertenece, pero practico todo lo malo para equilibrar la balanza de ambos. Él supo concentrarse y yo me especialice en dispersarme… Silencio para él, yo preferí que el termino cállate (el cual odio) en cualquiera de sus conjugaciones fuese el verbo más escuchado reiterativamente hacia mi persona. La paciencia su pasado conmigo.

En la altura, poco más y menos parecido, y a la par en peso. El pelo se lo quedo él, para mi la parte fresca del apellido. Las acciones buenas sus preferidas, las canallescas y malvadas, mis delicatesen favoritas. Como eterno segundón suyo, en el colegio ni siquiera me llamaban por mi nombre, sólo por el Moreno… por el contrario siempre escuchaba, suspiros hacia PJ por mis profesores, arrepentidos de que fuese yo quien les tocase.

Las virtudes atléticas las llevábamos con meticuloso equilibrio y en pocos años coincidíamos por la separación de 21 meses entre su pez y mi caballo. Aunque bien colocados en nuestros respectivos meses sólo nos llevábamos un curso escolar. Mis libros siempre estaban bien subrayados, los míos al año siguiente mucho mejor decorados. Sus resúmenes eran pura belleza estructurada, yo creo que sólo hice cuatro en toda mi vida.

A mi me bullía el culo en una silla, me entraban diez mil dolores y la frente me ardía al contacto con el flexo, por el contrarío el debió adquirir la cualidad de zen absoluto a tierna edad. Porque lo suyo con su silla y escritorio tiene más capítulos que la historia interminable. A el le ponían dieces a mi depende de lo que atendiera en clase.

En fin. Mi hermano Peri es el único que tengo, podría tener más, pero seguro que serían peores en algo… aunque sólo fuera porque vinieran por detrás, yo siempre seré el pequeño de la familia por muy irónico que parezca. Yo soy el morillo… el mi copia inversa. Pronto ampliaré mi familia, pero no pierdo a un hermano… sólo gano alguien que cuidará de mi otro yo, como nunca pude lograrlo, en el fondo soy ese electrón adicto a excitar a átomos equilibrados. Cada uno tiene una función… yo sigo buscando.

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