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viernes, 1 de noviembre de 2013

El día de los muertos.



Cuando llegué de madrugada J.C. y C.B. seguían despiertos dándole a la maldita botella, cada primero de noviembre era igual, volvían y arrasaban el mueble bar dejando sólo lo que no les gustaba, ni a ellos ni tampoco a mí. Empezando por supuesto por los whiskies que ya cumplían holgadamente la mayoría de edad y continuando en descendente hasta los más nuevos.

-         C.B: - ¿Encontraste lo que querías?
-         - No, ni un atisbo… ¡que va! no fue más que otro mal sueño.
-         C.B: - Ves… deberías haberte quedado a celebrar con nosotros la fiesta de los difuntos.
-         - Ya, puede que tengas razón, pero sin ofender a nadie, esto parecía un poco muerto.
-         J.C: - Te lo dije Charles, tenía razón sobre aquello de que algo no olía bien.
-         C.B; -Jajaja, No me jodas Jacques… quizás sea por esa absurda afición tuya de recolectar todos los peces que a este se le han muerto y llevarlos contigo como si fuera un apestoso tesoro digno de lo nauseabundo.
-         J.C: - Tampoco les faltes al respeto hombre. Que pueden escucharte y tienen sentimientos.
-         C.B; - Si… el de unas sardinas en lata.
-         - Vale chicos, calmaos ya que ya tendréis el resto del año para vuestras absurdas discusiones a cuenta de nada.

Risa general, mientras suenan cristales en demasiados tonos para no llamarse melodía.

-         C.B: - Pásame otro hielo anda.
-         J.C: - Jodete y bébetelo a palo seco que andamos cortos y de los tres el vivo es el que debería tomarse la copas en condiciones.
-         - Gracias por el detalle…
-         J.C: - Ya bastante tienes… y bueno ¿que pasó?
-         - Que como siempre no había más rastro de ella que del humo que yo mismo fabricaba esperando.
-         J.C: - Nunca tuviste demasiada suerte al menos en eso.
-         C.B: ¡Qué va! Si el chaval en el fondo es un afortunado, míranos… el mejor trío de calaveras que se ha reunido bajo el techo de este salón. Si alguien más pudiera vernos seguro que querrían apuntarse a la fiesta.
-         - Jajaja, no jorobes que luego soy yo al que le toca limpiar mañana.
-         C.B: - Mira que eres desagradecido… Tienes a un par de estrellas junto a ti en el sofá y te vas por ahí a buscar una que no todavía no se ha ganado bien su fama.
-         - Al menos ella es de carne y hueso.
-         J.C: - Ese que tienes al lado, tenía mucho más que eso.
-         C.B: - Si una buena barriga y muchas mentiras contadas sobre mi persona. Me convertí en la imagen de la reluciente decadencia, así que bebía para disimular esa enorme cantidad de falsos prejuicios que me colgaban.
-         J.C: - Jejeje, incluso a veces hasta escribía algo.
-         C.B: - No como tu maldito bastardo, que te dedicabas a la vida contemplativa sumergido a tres metros de la realidad.
-         J.C: - Cada uno tiene lo suyo ¿no crees?, quizás me gustaban mucho las burbujas…
-         - Si como a mí a Serrat en su mediterráneo.
-         C.B: - Pues yo soy más de pelotazos.

Se desparrama sobre el asiento abriendo en su bata para dejar al aire lo poco que le quedaba por descubrir y también pudrir.

-         C.B: - La guardo en formol para que no se joda ella sola.
-         J.C:-  Lo hace ahí, porque sabe que es el único alcohol que no va a beberse jajaja.
-         - Menudo dúo que sois. De aquí a los debates de la tele.
-         C.B: - Yo suelo ir a menudo. Cuando veas a alguno que de pronto le da un siroco y la arma, si te fijas bien posiblemente le este yo detrás dando por culo... no ya sólo por molestar, simplemente porque me gusta joder la marrana.
-         - Pues a B.E.(tipical spanish) la debes de poner fina.

Risa de fondo debajo de la sonrisa.

-         C.B: - No veas, le dan hasta ataques de epilepsia.
-         - Como desvariáis… una ronda más y me voy a la cama a ver si encuentro algún sueño a medio digerir.
-         C.B: - Tranquilo viejo, nosotros nos tomamos la penúltima a tu salud.
-         - Que casualidad que siempre vayáis por esa.
-         J.C. - Si…es raro ¿verdad?
-         C.B: - Ni te cuento, pero tampoco te lo tomes a mal. Una vez al año no hace daño, porque el resto del tiempo nos lo pasamos en la estantería viendo la bebida a lo lejos.
-         - Creo que es suficiente.
-         C.B: - Nunca lo es… no vengas a sermonearnos si eres como nosotros. Siempre buscando a que caiga una estrella, cuando sabes a ciencia cierta, que si eso sucede, otra nueva aparece para remplazar a la anterior.
-         - Desvarías.
-         J.C: -No se que decirte, ninguno de nosotros hablamos con muertos.
-         - Ya… menuda cabeza la mía, no se lo que me digo.
-         C.B: - Ni te cuento…

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