Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos de madrugada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuentos de madrugada. Mostrar todas las entradas

martes, 27 de febrero de 2018

Lluvia de estrellas

Algunas noches nunca pasan, y otras no se olvidan, cuando al ocaso todas las camas te escupen fuera como si fueran imanes de la misma polaridad. A los insomnes nos queda contar noches enteras como si fueran simples borregos iguales unos a otros. A veces no tienen nada especial que rememorar y otras se convierten en tan exclusivas como estrellas en el firmamento.

Lo que pasa en la oscuridad suele dispersarse entre las sombras sin dejar vestigio... son sucesos efímeros como la lluvia de fugaces, sonrisas de luna, o las nueves errantes. Sólo la memoria de los sin sueños las recuerdan como si un día pudiera condensarse en una gota oscura. Para los que sueñan despiertos por temor a cerrar los ojos y perderse algo transcendente. Siempre hay un lugar donde esconderse a contemplar el devenir de las temporadas.

jueves, 22 de febrero de 2018

La luna creciente.


Parece que sonríe, quien sabe que puede ocurrir mañana. Espero que tenga suerte, las desgracias llega un momento que tienen que terminarse, como las goteras incesantes. Siempre llega un día que el problema se soluciona si se quiere conseguir. Una noche de insomnio me dio la clave de que hasta las bolas de la fortuna, sufren el efecto de la gravedad. Unos vienen y otros se van, en esta incansable ecuación cuyas variables se balancean, como el mar arrulla un barco en su vientre azabache una noche cualquiera.

viernes, 12 de enero de 2018

Semillas durmientes.

Descansa, deja de luchar contra todo y todos... tomate un instante y respira, olvídate de lo que no entra en una habitación, de lo intangible. Apártalo de aquí y ahora, sino te puede morder no lo necesitas en este momento. Desconéctate del mundo, pasa al modo avión... no es necesario que ni saques el móvil para hacerlo, hazlo a la vieja usanza de escaparte de ti un segundo.

Deja escapar las cicatrices y los dolores, abonándoles ahí donde la tierra da de nuevo vida tras cada muerte natural. Que arraiguen y desaparezcan ellas solas, que quede en ti sólo la señal no el contenido.

Las historias siempre quedan impregnando hasta las hojas verdes en espera a que las roces y penetren como el rocío frescode la mañana. No importan los mosquitos, ni tampoco que se escuche el silencio de vez en cuando salpicado por sonidos animales. Que no te asusten las sorpresas ni desfallezcas por el camino. Que la soledad sólo sea una guia en voz en off de tus pensamientos propios.

Escuchar la voz de uno siempre termina cansando, por eso inventaron los navegadores del coche y las radios. Sonríe y libera un par de años de tensiones, prisas y nervios, de vivir con la hora pegada al culo estrujando los días como si fueran bayetas usadas. Permite volver a los sueños aunque te pases la noche matando demonios.

Los sueños son pesadillas en la mente de un insomne que regresa a la prisión si modo de revocar su condena. No abras las puertas que debas de dejar cerradas y vuelve a construir los cimientos desde cero ahora que amplias la casa. Las obras a la mitad son espacios sin sentido, si vas a cultivar algo único, no lo hagas con pedazos de minas y malos recuerdos. Conserva enterrado el baúl de los castigos y vuelve a desempolvar el libro de los cuentos. En esos en que el bien triunfaba sobre la oscuridad y el oro rezumaba por las mesas para poder comer perdices eternamente sin tener que cocinarlas.

No es extraño que un huevo frito con puntillas para una estrella es ser feliz y otras ni el mejor manjar puede calmar el ansia de tu hambre o el agua saciar la sed. Las monedas siguen cayendo de pie en este mundo paralelo. Busca círculos en vez de cruces decía el demonio de la sonrisa al acostarse. Las ovejas nunca aparecían siquiera por el redil. Cuando todo va mal, aun puede ir peor. Ante eso sólo puedes reírte cuando vives en una cocina. Pues sin que nadie te apuñale puedes acabar echo trizas una noche cualquiera.

Olvida el ruido de metal, la ausencia de estrellas, perdona el abandono de los que se van sabiendo que si estaban en tu novela, volverán tarde o temprano a dar señales de vida, o puede que sólo hagan una visita fugaz como los cometas y los fantasmas.

A veces para vivir únicamente hay que salir de la tumba y otras tienes que poner el triple de énfasis que el resto de humanos mortales para completar una sola vida. Todo cuesta mucho más cuando se ven varias versiones a la vez. Es como jugar a encontrar la verdadera y no la lógica o la más plausible. Descarta siempre las descabelladas, dejándolas de comodín de alguna idea extraordinaria de las que suceden en proporción una por millón. Sucede que en ocasiones tienen más valía que las ordinarias y comunes.

Las fuentes de los monumentos están llenas de monedas, de candados los puentes y los ríos, a los que carecen de ideas, es sencillo seguir los pasos de la manada... estaban ahí cuando llegaron y seguirán al marcharse. El clavo que más sobresale es el que más golpes recibe y nunca llueve eternamente, de eso saben el oxido y los embalses. Se dicen tantas cosas de memoria que la mayoría ha perdido el sentido o ya no valen como en el pasado. Los tiempos están cambiando ya lo decía Dylan.



jueves, 15 de diciembre de 2016

El guardián.

Suena a película de salvamento marítimo o a vigilante de muralla. Pero en verdad podría ser cualquiera que se cruzase contigo por la calle. No necesitas ser un armario empotrado de 2x2 ni siquiera saber artes marciales o alguna técnica mixta.

Únicamente necesitas no conocer el final de nada, ni siquiera del cansancio. Es algo que nadie practica no por nada,  ya que no es disciplina olímpica. Es la materialización eterna de permanecer, de subsistir donde nadie ve agradable permanecer. Ni siquiera tiene asociado un lugar, ni un número  mínimo ni tampoco máximo, es obvio que todo se controla mejor contra menos dedos de la mano necesites.

Pero también existen pastores que manejan más de lo que se podría controlar… lleva mucho tiempo lograrlo pero nada es imposible, solo es ausencia de habilidad. Y como todo la práctica lleva a hacerlo posible. Siempre habrá quien  lo tenga de forma innata. Aunque a fin de cuentas, en la vida todo es ponerse a hacerlo.

Así que la próxima vez que alguien te lleve a casa a rastras… te eche una mano cuando ya alguien tiene el agua al cuello o tan siquiera cuando la soledad te arrincona en cualquier esquina tratándote como un trapo usado. Mira al lado y di gracias… o simplemente sonríe porque siempre hay alguien al otro lado, sin importar el donde o el cuándo. No tiene importancia el porqué, tan solo su presencia.

Eso es algo de lo que saben los amigos y los camaradas. Los padres hábiles tienen experiencia, pero los abuelos… esos sí que saben todos los secretos, porque en eso de esperar, tienen décadas de estudios avanzados.

De alguna manera yo sigo continuando el legado familiar. Guardo… aún no sé qué, ni a quien, ni porque… quizás sean las letras, o puede que los sueños de los que duermen las madrugadas. Durante años… cuide una guardería repleta de adultos cuando salíamos de fiesta, ahora a una legión de niños que están a mi cargo en el trabajo.

Quizás todo se reduzca al respeto. A cuidar las cosas que se te dan y por supuesto las que haces. A esmerarse en los detalles, no por fama y menos por reconocimiento. Puede que simplemente sea que el tiempo que le dedicas es suficiente esfuerzo al hacer algo. Y que nada que se haga con desgana o con demasiadas prisas será algo que se acerque a la perfección.


Pero no olvides guardar algo, por sencillo que sea… darle continuidad y acordarte que tienes que seguir con ello por mucho tiempo que le hayas dedicado ya o te quede por hacerlo. Hazlo y no dudes. No es una profesión muy poco remunerada… pero nunca te morderá cuando vayas a la cama a descansar.  Y  a veces esa es la mayor fortuna que alguien de la calle pueda manejar.


miércoles, 15 de octubre de 2014

Realidad amplificada.


Dispara, gira y continúa haciéndolo hasta que se acaben las cosas que lanzar
después no te rindas, sigue luchando incluso cuando no quede sangre en las venas
ni aliento que derramar, pelea contra la mismísima muerte en duelo.
Para llegar al infierno… ó cualquier destino escogido.

La guerra empieza el martes y termina el domingo por la madrugada
mientras tanto cada día te encuentras entre el barro y la escalera a la gloria
no llores, ni sufras… tampoco te compadezcas ni busques la razón absoluta
la mayoría de tus problemas se irán como vinieron… los que no
siempre tienen solución, sólo hay que encontrarla entre la maraña posible.

Nunca desfallezcas y sonríe cual inmortal que baila en mitad de la batalla
esquiva, miente y mata para que el beso de la muerte sea el último que recibas
y si acaso la ves enfrente tuya, huye hasta que puedas entregarle a otro en sustitución
porque tu boca tiene dueña y la poseerá mientras tu mundo siga siendo este planeta.

Demonio de la sonrisa naciste y en la adolescencia mutaste a un grado mayor
cola, garras y colmillos son herencia de tu paso por el infierno junto a tus hijos
con cuerpo de metal, carne de tu sangre y alma nacida del mismo fuego que te riega.

No hay historia sin final, ni leyenda sin principio,
mientras haya estrellas en el firmamento oscuro de la noche
las calles permanecerán dormidas entre el otoño frío y el invierno helado
esperando a que todo cambie mientras la tierra da vueltas hasta vomitar el presente
viciado por las mil y una noches de insomnio que te soltaron desnudo en mundo vacío
y sin más futuro que repetir cada día la misma condena que desempeñas desde siempre.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Pilas alcalinas.



Empezar siempre era fácil, terminar no lo era tanto… cuando las teclas comenzaban a escucharse en mitad de la madrugada a veces era como una tormenta de verano, corta y violenta o se aventuraba en forma de chaparrón lento y constante sin dejarse un centímetro de tierra sin calar.

Aunque no hubiera rastro de ningún tipo de vacaciones ni en el pasado reciente, ni tampoco en el horizonte venidero. Había logrado descansar durante un poco esa vida tan rara que era la suya. Las noches seguían dándole cuartelillo, los días no tanto. Muy pronto volvería a la guerra pero hasta entonces disfrutaba de lo que era la nada. Nada importante que hacer ni siquiera algún compromiso que cumplir.

Casi había logrado desaparecer del mundo en ese instante cuando el mundo anda tan concentrado en restituir las rutinas abandonadas por el verano que no se da cuenta de lo que ocurre justo al lado. El frío había vuelto a parecer por las esquinas y las desesperantes noches de agobiante calor acabaron por marcharse hacia ya semanas. Los resfriados eran la orden del día y si te distraías un momento pescabas uno sin remedio.

Después de la tormenta, llega la calma era un dicho acertado y también lo era su realidad que se cumplía a su vez en la viceversa, pues desde hacia demasiados ciclos, vivía en lo que venia siendo su particular montaña rusa parecida a la mandíbula de un carnívoro de la sabana.

El otoño llegaba con sus hojas muertas corriendo por las calles abandonadas al ajetreo, incluso el sol se retira para amanecer más tarde y anochecer más temprano. Llega la melancolía de los recuerdos, colocar historias y almacenar cosas que no se hicieron en una lista que la mayoría de las veces acaba en la papelera por descuido. Retoma lo perdido el viento y la lluvia y las calles desiertas vuelven a decorarse con el atrezo de un invierno no del todo desconocido.

Siguen sonando las letras, pero ya no se escuchan ni las palabras brillantes, ni los minutos de oro, se llena de ausencias una novela sin punto final hasta que la muerte venga a sacar a bailar a su último amante. Pero no hay miedo, ni recelo… ni siquiera queda odio y si buenos y malos recuerdos con los que gastar los segundos de silencio que puedan instalarse entre el batir de estrellas y el sonido de las bestias que siembran las pesadillas cada madrugada entre que el cuerpo se apaga y se enciende otro día.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Contrarreloj.

El tiempo es la única cosa que la humanidad desea pero no puede conseguir, puedes intentar almacenarlo inútilmente, luchar por su poseerlo sin llegar a alcanzarlo o como hice en su día robarlo sin poder emplearlo en su totalidad.

El tiempo transcurre como el agua sin que nadie pueda detenerlo, es como mear contra corriente, siendo el objeto a análisis algo parecido a un huracán mezclado con tifón. Si quieres nadie puede obligarte a no intentarlo, pero la mayoría se apartará hacia algún lugar seguro mientras tu curiosidad se ve recompensada.

Hace años robe a cada noche algo de tiempo, poco a poco hasta que deje de soñar y después involuntariamente me olvide de dormir. En el fondo todo aquello me alegraba porque conseguía de alguna manera sacar un par de horas del fondo del armario y poder dedicar ese tiempo improductivo tirado en la cama por algo extra con lo que poder escapar de la realidad.

La alquimia siempre ha consistido en permutar dos materiales mediante el uso de la energía. Así que me conformaba con perder el confort de los dulces sueños por un poco más de tiempo personal para disfrutarlo de la manera que más conviniera a su debido momento. Libros, películas, visionado de temporadas enteras de una serie o incluso discografías enteras en lo que duraba una noche, que para algunos tiene una duración similar de sus días.

Erradique todas mis siestas porque el turno partido necesitaba alimentarse con algo que no fuera descanso. Si mi obligación era trabajar, entre jornadas escogía darme la libertad de cumplir lo que a otras horas no se podía y repetirlo al ocaso del día en vez de peregrinar directamente al sobre.

He ganado mucho tiempo, pero sigo siendo pobre… he leído muchísimo y escrito otro tanto más. Mi cabeza hace años que viaja fuera de mi cuerpo la mayoría del día y la otra parte le gusta jugar al encendido y apagado con mi cuerpo. Recuerdo las cosas que veo despierto y lo que ocurre dormido debe de conocerlo otro tío distinto. A veces se despierta en mitad de una cocina y acaba gritando a todos hasta que vuelve a dormirse cuando a él le apetece.

Recuerdo que tengo un zoológico dentro de mi cada mañana al mirarme al espejo, después camino al trabajo mientras pienso si son ellos los que se protegen de todo esto. En su jaula no hay mucha más libertad de la que queda fuera… salvo que allí dentro son los reyes y fuera sólo resta el público.

Pasa el tiempo y las libranzas se agotan como una vela que lucha sutilmente en no apagarse cuando la mecha es tan corta que baila sobre la cera. Todo final es inevitable porque los inmortales son cada vez más escasos y hasta los duendes han dejado de jugar con los niños debajo de sus camas. La magia se escurre por los sumideros de las casas el domingo de madrugada y en la calle sólo impera la ley de la selva tanto con luz como en penumbra.

Para mañana más calor en la ciudad y menos tiempo para disfrutar siquiera. En lo que unos concluyen sus vacaciones la mitad de las crías del mundo entero se preparan para abandonar sus nidos e iniciar su emigración, su viaje o simplemente su vida. Otros siguen en las trincheras rezando por salvarse o quizás por que se termine la guerra.

Siguen silbando las balas bajo el sol del infierno. Todos vienen y se van al contrario que el tiempo que permanece constante e inmutable. Una vez soñé que volaba… años más tardes sigo pegado al suelo… pero ya no gasto el tiempo en fabricar con sueños porque es más eficiente usar lo real con la ayuda de la imaginación que esperar que los deseos se cumplan sin ponerse manos a la obra.

jueves, 3 de abril de 2014

Metamorfosis.



¿Alguna vez habéis descubierto una habilidad creciendo dentro de vosotros?. Muchos lo consiguen, otros tanto lo desperdician y unos pocos van más allá de lo que la lógica alcanza a imaginar.

Cuando era pequeño, la mayoría de las cosas se le daban bien a la primera, no despuntaba en ninguna, pero tampoco era el peor en todas. No fracasar no implica vencer, igual que por muchas matemáticas que uno llegue a manejar nunca podrá ponerle un número a lo obtenido tras una patada en los cojones bien dada. El conocimiento y la práctica van por la misma autopista pero por carriles distintos. La experiencia se consigue cuando ambos vehículos van casi a la par y en el mismo sentido.

Él no tenia ambiciones ni tampoco objetivos claros. Por ningún lado aparecía la codicia y la avaricia no cambia dentro de sus bolsillos vacíos y apolillados. Le podían llamar cualquier cosa porque tampoco le molestaba demasiado lo que de él dijeran los demás… y ya en el instituto había leído tantos libros de diferentes temáticas que casi se sentía invencible dentro de la fortaleza que podría hacer con todos aquellos tomos si pudiera materializarlos desde su cabeza.

De nada le importaban las collejas que era lo único que les restaba a la mayoría de los abusones, porque ya nadie tenía valor por aquel entonces como para burlarse de su persona sin quedar en evidencia después tras su mordaz devolución dialéctica.

Sonreía mientras se frotaba los golpes que le daban, la acidez de su lengua viperina estaba volviéndose una leyenda, aunque en verdad no dejaba de recibir lo que sembraba. Por ello lo encajaba todo estoicamente sin perder los estribos ni la cabeza. Absurdamente lograba sacar lo mejor de cada uno, a pesar de que similar ocurría en las facetas negativas. En fin, su especialidad era potenciar a los demás sin duda alguna. El no cerrar la boca a tiempo, quizás su debilidad… la verdad es que tampoco era esa la piedra de todos sus problemas sino la amalgama de su temeridad, mezclada con una anómala falta del miedo a sus posibles consecuencias.

Lo que la mayoría le llamaría trasroscar la tuerca en su caso era más bien derribar la torre Eiffel quitando solamente una. Y por increíble que pareciera esa conducta que no conllevaría más que a sin fin de problemas, se mantenía a salvo por pura saturación.

El tiempo pasó y paso… y en cierta manera sobrevivió a lo que generaba soportando su propia radiación. Se convirtió en piloto de pruebas porque no había nadie en el planeta que le gustase tanto eso de poner al límite las cosas. Los mejores ingenieros pujaban por sus servicios porque era como la prueba final de sus experimentos, si la pasaban habría pocas cosas que pudieran evitar su ascenso a la fama y la gloria.

Encontraba los defectos y los explotaba hasta dar con su fin. La vida en sus manos era como alimentarse a base de manzanas del árbol que nadie debió probar y aun así pedir otra ronda. Porque soportarse a si mismo cada mañana ya era un logro sin precedentes.

Cuentan las malas lenguas que su ego le llevo a su final. Cuando quiso comprobar la veracidad de aquel dispositivo que había desarrollado la NASA que lograba equilibrar cualquier aeroplano para así evitar que se estrellase por malas que fueran las condiciones. Quizás querer probarlo en un caza al máximo de sus revoluciones, con el viento picado y volando invertido a ras de suelo fue tentar demasiado a su suerte.

Puede que fuera así, pero según testigos presénciales, dicen que la mismísima muerte vino gustosamente a por él en persona y que en vez de cortarle el alma con su guadaña le tendió la mano y tras ayudar a levantarle se fueron caminando entre el fuego como si fueran amigos de toda la vida. Esta claro que esta aún sin demostrar. Pero aunque sea un mito era el único alquimista capaz de transformar gatos en leones y viceversa.

sábado, 22 de marzo de 2014

Recurrente.



Igual que un dejá vù. Claudia siempre encuentra a Lestat año tras año, de una década a otra y con el devenir de los siglos sus encuentros se han vuelto asiduos a la vez de peligrosos.

Ella siempre tuvo la piel de porcelana, incluso antes de convertirse en una hija de la noche a manos de su creador y maestro en el arte de robar almas a través de los colmillos. Su mejor alumna de la clase avanzada, superó al resto de sus vástagos en menos tiempo de lo normal. Era tan buena… que tuvieron que dejarla en libertad sin cargos porque mantenerla bajo su protección era como tener una piraña en la bañera.

Algo muy bonito, pero demasiado peligroso…

El tiempo ha pasado con cuentagotas pero nueve años después todo sigue como siempre. Dicen que el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra, pero en los inmortales tampoco cambia tanto.

Claudia lleva años convirtiéndose en una leyenda y sus cacerías han cobrado tantas almas que ha estrenado ya varios sacos hasta llegar a hoy. Sigue siendo la mejor en lo de los mordiscos y aunque no entiende ni de género, ni de número aún mantiene la precaución al cruzarse en su camino. Puede que las nuevas generaciones vengan golpeando fuerte. Pero conforma ella mejora, el se va volviendo cada vez más duro, más rápido… peor.

Aunque nunca le tuyo miedo. Jamás a él porque su odio era amor puro y su venganza no era otra que matar su curiosidad pagándole con miles de almas por el siguiente secreto que le fuera a desvelar.

Padre e hija son lo mismo y a la vez muy distinto. Una sangre idéntica pero dos cuerpos diferentes.

Llegará en día en que tengan que saldar cuentas. Media alma de cada victima suman muchas al final de la condena que los mantiene separados. No por nada… sino porque juntos serían capaz de desangrar al mundo entero para después bebérselo y no dejar ni gota. Su hambre ni siquiera es insaciable porque es como una sombra, se adapta a la orientación de cada sol y cada estrella pero nunca desaparece por completo… y como en el firmamento, representan su eterna guerra por ser el superior.

Ella sigue siendo la luna… él simplemente su lado oscuro, ya ni siquiera su sol… porque escondió sus huellas en la historia hasta confundir su rastro entre la verdad y su mentira.

Te echo de menos dice su última carta. Mas nunca es la final, sino el principio de cada vez como si no hubiera ni ayer ni mañana. Mientras sus destinos no se crucen otra vez reinará una semipaz en sus caminos y por mucho que la felicidad se haya convertido en un artículo de lujo digno de un gran coleccionista. Para ellos la posibilidad de retomar lo que dejaron en el pasado es tan peligrosa como iniciar una reacción en cadena que asole el mundo hasta transformarlo en cenizas.

lunes, 17 de marzo de 2014

Necrosis.



Pulso un botón y todo el inframundo implosiona mientras las mazmorras se colapsan una a una para dejar paso a la ruina de los escombros. Mucho sudor invertido para destrozarlo todo en un segundo. Un hueco es lo único que queda como vestigio y para el otro simplemente nada porque esos mundos no eran la mina de oro de otros, solamente era el paraíso donde gastar las vacaciones.

Ahora ya no hay nada donde antes vivían todas las bestias alistadas al ejército del caos. No hay despedidas, como todo ronin el oro era más que suficiente… lo demás que lo decidían cosas como la sangre o el valor. Llego la paz inundándolo todo de sosiego y tranquilidad. No volverán a escucharse las pisadas de una legión caminando por las entrañas de la montaña hasta encontrar a su enemigo ni se oirán los llantos de las victimas después del saqueo.

Dormirán los tambores sin su repicar antes de cada batalla y las espadas envejecerán en sus vainas cultivando el sueño de los justos velando por guarecer a las armaduras sin que nada mas que el tiempo les dañe. Cesaran los picos de golpear la piedra de sus diferentes minas y los duendes y trasgos regresarán a sus antiguos quehaceres sin que ningún amo les azote con sus guantes de acero.

Toda una pena por tanta vida perdida y una alegría a modo de silenciosa venganza del que aún habiendo perdido gana orgullosamente la guerra. No son pies en polvorosa sino la voluntad del que aniquila a sus hombres sin ninguna piedad. Descansad en paz mis queridos muchachos, no tardare en volver veros en el Valhalla. Cuando vaya será para quedarme una eternidad jugando con vosotros al arte de la guerra. Mientras tanto seguiré acechando desde las sombras en espera de volver a invocar la resurrección de todos esos nombres que padre pronuncio una vez y de la tierra surgieron.

La muerte os sienta tan bien mis hermanos, que tantas vidas remendadas con muchas otras no serán suficientes cuando la luna pida al lado salvaje que os deje en libertad para que de nuevo arrasen sin piedad hasta la conseguir esa victoria que nos lleve a cabalgar sobre una de las monturas destinadas a transportar a los jinetes del Apocalipsis.

jueves, 13 de marzo de 2014

Zapatillas amarillas.




Inútil como un rompehielos encallado en mitad de un desierto se siente a veces uno mismo. Puede lograrse todo a base de paciencia y constancia, pero cuando sales y irremediablemente te metes de lleno en las únicas arenas movedizas conocidas en toda la zona, intentas no alterarte… recuerdas lo de rodar en plano, pero para cuando ya lo tienes casi dominado, te cercioras que sigues clavado todavía y ahora y tienes el problema hasta el cuello.

Sonríe y ya ni siquiera desea ni despedirse ni angustiarse lo más mínimo por pedir ayuda… no es que sea pesimista, todo lo contrarío…

Es de las personas positivas que ven el lado bueno de las cosas y también tiene memoria así que evitar recordar la triste cifra nula de las veces que le han prestado auxilio. Aunque para ser sinceros en una ocasión le salvaran de morir desangrado en una cuneta así que no le importa tanto convertirse en la parte de algo. Se relaja mientras mira el cielo esperando a que alguna especie de buitre le saque los ojos antes de hundirse del todo en el barro, incluso puede que intentará apresarlo.

Pero nunca es suficiente y sin rastro de plumas en el firmamento y tras un rato largo el sol desquiciante hace de las suyas y seca gramo a gramo cada fino grano de arena hasta quedarse allí plantado y sin hojas en la cabeza. La ironía suena a carcajada entre las dunas y por suerte aun fresquito serpentea como raíz guerrera hasta florecer desde el barro.

Iré directamente a la lavadora piensa al tomar de nuevo el camino. Se alegra pensando cuando le arrebate el puesto del santo Job, pero se entristece al recordar que no le servirá de gran cosa cuando le manden directamente al infierno.ergo inevitablemente hace el mal para equilibrar los marcadores entre errores y aciertos. Al menos sonríe mejor al quitarse peso.

Con el tiempo aprendió a que sólo un tal Atlas tiene por función soportar al mundo. Por lo que al pie de la letra se incrusta sus auriculares y emprende la marcha rumbo a casa escuchando lo primero que apetezca. El hambre es una palabra demasiado amplia porque depende tanto del cuerpo que termina convirtiéndose en una especie de sombra. Pero el sigue caminando. Esquivando lo que puede y superando lo demás sin importar lo siguiente que venga escondido tras la vuelta de la esquina sea seguramente más cruel.

La vida sin sorpresas no cumple ese nombre… No es vida, ni es nada... es capaz de reducirse en una línea plana igual que el encefalograma de un difunto o la simpleza de una ameba sin vicio ni beneficio. Tampoco vale conformarse pero no te confundas, no se recomienda por el contrario lo de llevar siempre la contraria. Cal y arena están bien para un rato. Pero ponle agua y conseguirás una pasta que hasta arregla paredes.

A veces te sientes absurdo como la copia de una copia y otras simplemente lo eres, pero todavía logras dibujar una sonrisa en la cara por muchas puñaladas que puedan contarse en la espalda la mayoría de las mañanas, mientras que se sea uno mismo habrá alguna salida, porque peor sería ser ese típico don nadie que se hace famoso por salir en un programa. El mundo te da tantas hostias que llega a asustarte a pesar de no tener miedos y puedes hacer dos cosas… amoldarte como un calcetín o forjarte como una espada,
También puedes no hacer nada, pero al menos de las otras formas habrás escogido algo diferente a la opción más fácil y cobarde que tomar...

La suerte viene dada casi igual que los premios por dentro de las tapaderas de los yogures porque hasta que no lo abres… siempre cabe la opción de no haya gato encerrado, no tome el veneno jodiendo a Schrodinger y su teoría… por supuesto que en el desierto nieve durante días y pueda por fin sacar el rompehielos de este lugar donde cualquiera perdería la cabeza sino existiera una forma sencilla de no llevar zapatillas amarillas un martes y trece mientras cruzas por el triangulo de las bermudas.


domingo, 9 de marzo de 2014

El hombre de la inercia.



Tantas veces caiga, una más se levantará aunque sea irguiéndose sobre su propia sangre, ese fue siempre su lema al que guardaba recelosa fidelidad. No importa cual sea el daño, lo curará tarde o temprano para sumarse a su colección de cicatrices que hacen plausible un historia digna del vertedero más inmundo del universo donde jamás se pensaría que pueda existir vida.

El dolor para algunos es inaguantable, para otros es como el dulce alimento de su sangre y su siniestro linaje. No deja de ser una leyenda al pie de las fotografías más macabras que ningún diafragma deseo nunca retratar. A pesar de todo su existencia era tan innegable como el tumor de odio que carcomía las paredes de un corazón tan podrido que latía sólo por llevarle la contraria a la mismísima muerte.

Cada madrugada al amanecer la parca se le acercaba desde las sombras afiladas jugando a cortar el aliento con su guadaña. Iba allá donde yaciera en reposo sin conciencia y masticando entre sus mandíbulas envejecidas al aire comentaba que a pesar de los obvios retrasos de tal cliente se le prologaba el calvario un día más hasta que pidiera clemencia por sus múltiples y variados pecados.

Al ocaso volvía a repetirse con una exactitud similar ese extraño baile de la muerte con sus encargos especiales, no por nada… sino porque nadie le había visto suplicar. No lo hizo cuando su padre le azotó sin piedad alguna hasta dejar los huesos desnudos entre la carne de su espalda, ni cuando en el calabozo un día después intentaron inútilmente arrancarle de las manos el trozo de garganta que rodeaba la característica nuez de su progenitor.

Pasaron semanas hasta que la arrojo a un lado de la celda, no por nada, sino porque ya comenzaba a apestar a perro muerto y le resultaba desagradable ver como los gusanos horadaban entre la cada vez más escasa carne restante.


Así que sin proponérselo sobrevivía un día más año tras año, hasta llegar al momento de desinteresar a la muerte porque con el tiempo le había robado incluso el orgullo de no fallar en su negocio.

Una mañana se despertó sin ni siquiera sentir la carga de quien teniendo una cruz encima tenía encima que cavar la fosa donde sería enterrado. Se levanto una vez más dando comienzo de nuevo a la cadena sin fin del que siendo roca se convirtió en arena para con el tiempo moldarse hasta transformarse en el mismo que era antes de que hasta la muerte se aburriera de esperar la mínima conducta que le convirtiera en un humano y su maldita misericordia compungida e inútil.

domingo, 9 de febrero de 2014

En la piel de otro cualquiera.



Las noches ya no son lo mismo, ni las semanas se gastan por igual. Antes al menos tenía una salida que compensase todo lo malo acontecido durante la parte laboral. Ahora sólo quedan los recuerdos de entonces como una cicatriz donde se guardan los sentimientos.

La lluvia sigue calando y en maldito frió ha regresado con su ciclogénesis de todos los años. Dirán lo que quieran, o lo que nos pretendan contar, pero en mi casa a cualquier cosa que aparezca al menos tres veces por la puerta, se le pone nombre propio para reconocerlo a la cuarta.

Mi sobrenombre sería desgracia, aunque últimamente estoy que lo siembro con la ironía y el sarcasmo. Quizás siga siendo demasiado ácido, pero no me importa y al que si lo haga, ya puede tomar algo para que le vaya mejor. Porque a mi ni con esas me toca algo bueno que no sea una suerte básica como la de pillar siempre un tren o un paseo con los semáforos en verde.

Aún así todas las mañanas espero a que algo mejore… permanezco atento todo el día mientras soluciono todo aquello que cae en mis manos y cuando acaba la jornada voy a casa dando un paseo. Casi nunca obtengo algo bueno que no venga de un juego. Sigo con las mismas cosas de siempre no por nada, ni por vago. Sino porque aunque se donde me llevan al menos ese lugar sigue siendo tan especial como único.

Me siento delante del teclado en silencio y le dejo que me hable sin tapujos ni medias tintas, le pido la realidad y me sirve una bien cruda e indigerible, Mas cuando pasa el tiempo al final de todo como compensación queda algo de satisfacción y restos de orgullo de ese de antaño.

Escribo librándome de todo ese peso muerto que me hace ir tan cargado como un petrolero repleto hasta el mástil. A veces es arriesgado vivir conmigo dentro, otras encontraras que todavía quedan cosas peores y venideras. Después sonríes y esperas lo que sea necesario para que la noche salga perfecta.

domingo, 13 de octubre de 2013

Cuando en Octubre cubre.




Llega el frío por la madrugada y se queda hasta bien empezado el día, los armarios se visten de invierno y los árboles se tornan nudistas llenando de ropa las aceras. Con los textos ocurre lo mismo, no es que no quiera… sino que no puedo. Ahora sólo rompe el silencio el castañear de las ideas y el crepitar de las hojas del suelo mientras los folios se amontonan en la mesa sin que la tinta alcance siquiera sus márgenes.

No hay maldición alguna, ni es una enfermedad contagiosa ni congénita… sucede como le pasa a las hogueras, cuando se acaba el fuego llega lentamente el momento de hibernar y hasta que no se enciende de nuevo una llama en un sitio donde pueda agarrarse, todo lo que empieza tímidamente se evapora entre una densa humareda, demasiado húmeda como para prenderse por lo que se pierde entre las sombras heladas. Y sigue esperando escondida en algún rincón inhóspito donde se reúnen las demás decepciones.

Pero siempre germina un día que amanece con una calida sonrisa y el fresco cielo rompe a llorar quizás dolido de no haber conseguido poner fin a este largo verano… vertiendo de esta manera sus frías lagrimas que limpian del cielo toda esa maldita basura gaseosa que desde el cielo debilita sin distinciones a todo ser vivo, y sigue lloviendo algunas tardes y muchas noches hasta que el firmamento se limpia de nubes negras y en su raso helado se distinguen todas esas historias desechadas que en medio de la tormenta han encontrado su sitio. Y ves conejos y dragones… también árboles y decenas de ardillas y entre toda esa fauna escrita entre líneas aparece la locura que en cada ojo fabrica su propio cuento que contarle de noche la bestia de la caverna que esta dentro del pecho descansando placidamente.

domingo, 29 de septiembre de 2013

La ironía latente.



De pequeño soñabas ser astronauta y volar por el espacio, pero luego te das cuentas de tus carencias y bajas el listón hasta lo meramente aceptable… después de un tiempo te conformas con cualquier cosa cuando ya los sueños son pasto de las llamas del infierno donde habitas.

Empiezas con un cuerpo que se parece a un coche nuevo, luego con suerte sigues con el chasis intacto pero algún que otro desperfecto debido a los percances y los múltiples accidentes. Pero mientras la cosa funcione no hay mal que no se convierta en una historia que contar tomando una cerveza. La suerte tiene su encanto pero no siempre se dispone de algo de ella en los bolsillos.

Cuando comienzas a pensar… dejas de creer en muchos cuentos sin moraleja útil y comienzas a ver la realidad en primera persona. Los ruedines de las bicis son una gran ayuda cuando eres demasiado joven, pero hay ocasiones que ves adultos todavía usándolos y piensas que son todo lo contrario, una herramienta que hace a un vago no querer avanzar y evolucionar.

La verdad es una pena que sólo los buenos deseos se cumplan y no siempre se consigue, debe de ser la causa de que haya tanta gente deseando algo y conformándose con otra cosa cualquiera. El tiempo es como el sarcasmo del camino. Al principio no ves el final y al final no logras recordar el inicio aunque sólo se echa en falta al llegar a ser adulto, antes… son como los otoños del calendario pasan en un abrir y cerrar de ojos. Un día lo ves todo lleno de hojas y al otro no queda ni rastro al igual que le ocurre a un escritor a ráfagas.

Los sueños en cambio nadie los echa de menos hasta que se vuelve insomne y ya no le dejan tenerlos. En ese momento los días se hacen eternos y las madrugadas un desierto frío y yermo. Dejar de soñar es parecido a sentirse impotente. Quieres hacerlo, lo deseas pero eres ajeno a tu cuerpo y este no te responde nada más que para negarte lo pedido. Así como lo hace la vida a algunos también se lo hace el sueño o el sexo o cualquiera de esas cosas que no sean como el respirar cada mañana. A veces ocurre y otras sucede sin más.

El misterio es seguir buscando porque tarde o temprano te encuentras con algo que es capaz de enseñarte y al menos la balanza queda en positivo. A veces las pérdidas son asumibles y otras inaceptables. Pero ambas aunque sean injustas hay que saber aceptarlas porque no se puede cambiar el transcurso de las cosas pero si aprender una manera de que no se repita las circunstancias no deseadas. A veces cae una estrella y otras te toca la lotería y subes como la espuma, en cualquier existencia hay altibajos, lo importante es disfrutar del viaje y aunque la resignación no sea la mejor medicina sirve de placebo ante la desesperación.

martes, 6 de agosto de 2013

Cosas de casa



Sigo siendo un caminante nocturno, todavía no me canse demasiado como para tener sueño a estas horas de la madrugada. Me pierdo en la ciudad mientras otros disfrutan de sus confortables sueños. Saco la libreta y tacho otro nombre de ella, sonrió porque no he tardado mucho en zanjar ese tema, en apenas cuatro meses he conseguido que alguien se coloque en la palestra confiado de tener todas las de ganar sin  saber siquiera que en el infierno las sogas de los ahorcados son de hilo de araña.

Comenta la jugada con asistentes, su concepto de vida alegre no casa con las normas del demonio porque no tiene nada que ver la sonrisa afilada a los pies de gato saltimbanqui, los dos se pueden reír… pero sólo uno de ellos ha perdido la capacidad natural de llorar.

Hace bastante que sus lágrimas se secaron sellando las glándulas lacrimosas hasta atrofiarlas para no perder humedad en la eterna sequía, la penitencia sólo es un eslabón de la condena que te ata con cadenas al fuego del averno. Pagas con horas y si te portas bien al final de cada día te dan un trocito de tu alma.

La mayoría de las veces, te vas a casa con las manos vacías pero satisfecho por haber sobrevivido una vez más para bailar bajo la luna. En el reloj suenan las tres de la mañana, pero el reo sigue bailando sin aprender la lección que te da la vida a diario. Los chicos de la calle piensan de alguna forma que son los amos del mundo cuando la verdad, es el que no vive en ella quien más trabaja para no llegar a tal extremo. No se puede perder nada cuando se vive abajo del todo, pero es el temor a la perdida lo que más coraje puede darle a alguien. El valor en cambio es la persona partida por el número de miedos que posee.

Cuando pierdes el miedo a todo el valor se vuelve infinito y hasta la muerte aplaude cuando viene a recogerte a la puerta de tu casa. Hay gente que vive lo justo para no morir por accidente y otros que viven por encima de sus posibilidades porque saben que cuando se acaba un viaje, comienza otro distinto. Siguen sin caer estrellas, pero los meteoritos están a la orden del día.

Tacha uno y salva a su mundo interior de no volverse como lo que sobrevive fuera. Le roban la sonrisa y minan su estima. La lluvia de golpes no cesa hasta bien pasado el medio día. Cuando llega el momento para y respira… recoge los fragmentos que le faltan con sus herramientas vuelve al hogar con la cabeza alta y el pecho henchido.
El ahorcado para los gusanos… sólo quiere vivos porque le desagradan los cadáveres andantes… Apestan más de lo que aportan y como buen agricultor siempre fue de sesgar las malas hierbas.

La muerte afila su guadaña los lunes por la mañana, mientras espera dentro de su regalo a que alguien abra el lazo y la libere de seguir esperando a cortar cabezas para que el demonio de la sonrisa no la pierda del todo por quedarse abandonado entre el silencio que corrompe sus letanías

viernes, 28 de junio de 2013

Lluvia de noches.



Te creías Dios desde tu balcón lanzando globos de agua a los transeúntes que deambulan en la oscuridad y fuiste a dar por desgracia con la horma de tu zapato, porque desde que tuviste la desgracia de lanzar el primero ya estabas condenada… Esa fue una gran equivocación, la siguiente escoger un mal objetivo y en tu imprudencia continuar tus fechorías tras haber sido descubierta.

Esos son demasiados despropósitos para una noche cualquiera, pero la venganza es un plato que conocemos todos y más si has estado en cuarto frío. Nadie te contó las contras de las acciones, ni tampoco la prudencia guió tus pasos tras el desatino inicial.

Pensaba la princesa fumadora que había ganado la batalla desde la seguridad de su fortaleza inexpugnable, pero la moraleja es que sabe más el diablo por viejo que por diablo… así que mañana cuando se despierte después de una larga noche y salga a dar una vuelta descubrirá lo que cuesta tomarle el pelo a alguien de madrugada, porque quien ofende, que sepa al menos aguantar la reacción desencadenada.

miércoles, 26 de junio de 2013

Fantasías épicas.



Cuando era pequeño no buscaba más que a una tía normal que le quisiera… pero fue creciendo y tuvo que buscar algo más coherente con esa época. Buscaba a una belleza escultural digna de las cariatides de Grecia, con una dulce voz que fuera como el canto de una sirena y unos ojos que quitasen la respiración para que tuviera por fin una excusa para que alguien le besará aunque le estuviesen intentando reanimar.

Pero la suerte no le terminaba por llegar al menos no de la forma esperada. En un par de años consiguió a unas cuantas arpías de uñas largas y otras tantas quimeras de lengua bífida, unos cuantos orcos y troles dignos del señor de los anillos que te dejaban sin aliento hasta que encontró por fin una sirena, que para más sorna no era más que una pescadilla de pura espina. Después hubo un tiempo que no le fue mal buscando… una psicóloga psicópata y una escritora posesiva fueron sus parejas que menos le marcaron. Por ejemplo la chica de los ojos de Medusa casi le convierte el corazón en piedra cuando le hablo de casarse al tercer día.

Salió huyendo y se escondió en el bosque. Durante una larga temporada nos aseguraba que mantenía relaciones sexuales con lo que el decía una ninfa. Nosotros conocíamos la verdad de esa ninfomanía que ejercía la prostitución en el parque que quedaba a los bajos del bosque. Cierto es que no nos importaba esa extraña afición suya a los mundos paralelos porque cuando tomabas unas cervezas en su compañía al menos nunca te aburrías.

Luego llego la hecatombe. A la puta la detuvieron por no se que delito y en su abandono sexual, creo que invocó algún tipo de súcubo que le consolase, pero suponemos que es otra zumbada que colocar en su vitrina personal. La chica esta muy buena, pero esta como una regadera con exceso de fugas. Ahora viven los dos en el bosque, él dice que es un fauno y ella hace de su mascota. En fin la felicidad es una cosa que se encuentra. Hasta los guardias forestales ya ni les molestan. Simplemente les reparten chalecos reflectantes cuando empieza la temporada de monterías. Ellos tampoco quieren problemas.

Buscas una chica normal que te quiera y a veces no consigues más que una zoológico entero de despropósitos que te desean porque las chicas buenas escogen a otro tipo que no eres tú. Puedes conformarte y acabar en un bosque medio desnudo y del todo colgado, o joderte y luchar por la causa de todos esos que frente a una lluvia de negativas terminan por encontrar la formula perfecta para ligar o al menos intentarlo sin parecer inseguros. Los otros siempre tendrán un carisma especial, la cara bonita, una mayoría de edad o mucha pasta para compensar cualquier defecto.

Aunque la única cosa que realmente importa ya sea en las fantasías o en la realidad es encontrar a aquella persona que te entienda con la mirada y que la mayoría de las veces las palabras no sean necesarias. Diría que buscaba una amazona medio hechicera preciosa como la luna y profunda como el océano que iluminara su camino dándole sentido a su existencia, pero en su lugar encontró una bruja lunática que estaba como una puta cabra bailando en un barreño en mitad del mar. En su caso la propiedad conmutativa no le servía de nada, pero tampoco creo que alguien que viviera en un lugar como ese necesitase las matemáticas como un mecanismo de ayuda.

martes, 11 de junio de 2013

El pluscasiperfecto.



Es el pretérito que viene asociado a su persona, si de algo es notorio sería de tener una conjugación verbal propia independiente del tiempo donde viva porque su vida esta fabricada con retazos de lo que fue y de lo que podía haber sido a modo de collage. Sólo un historiador discerniría entre la maraña de hilos la trama original, los demás sucumbirían irremediablemente como los saqueadores de tumbas inexpertos en alguna pirámide egipcia.

Se especializó en nada porque dentro de su absurda cabeza eso significaba a su vez que lo englobaba todo parafraseando a Sócrates pero sin la humildad que debería tener. Nunca llevaba a término algo iniciado de forma espontánea, eso aumentaba sin duda su alarmante índice de éxitos sobre los fracasos acontecidos. Una burda burla más a su sarcástica existencia a todos ojos fantástica que a su vez no dejaba de ser banal y sin sentido.

Habiendo dejado de practicar estaba sumido en un punto medio clavado en mitad de una marisma en bajamar sabiéndose a salvo de tener el agua al cuello por muy picada que estuviese la siguiente pleamar, pero sin ningún pretexto por sacar los pies del fango y echar raíces en un lugar más apropiado. No buscaba convertirse en un buen árbol que entregase sus frutos a quienes quisieran recogerlos… simplemente buscaba vivir en paz con el universo.

Nada le costaba lo suficiente como para desanimarle, al contrario cada cosa le llevaba a un desafío por el que superarse. Los objetivos de su vida se habían transformado con el tiempo en trofeos y medallas que guardaban el polvo en las paredes de su vieja habitación de su infancia. Siempre podías contar con el cuando requerías su ayuda y él para variar rechazaba cualquier propuesta en sentido contrario. Tenía una testarudez a prueba de bombas, pero ninguna intención de poner su nombre en una etiqueta debajo de una hazaña lograda.

Sus mejores momentos vivían en su cabeza, junto quizás a los peores de su historia y todos ellos cosidos con sucesos indemostrables que contaba con la naturalidad que tiene aquello que es real. La vida podía ser un cuento y a la vez un libro de aventuras, los sucesos se recalibraban cada instante que fuera necesario para que el aburrimiento no le alcanzara jamás. Le gustaba la mecánica que no entendía sobre calificaciones, para el las cosas funcionaban correctamente o no lo hacían. Por lo que entre realizado y no había materializado un abismo palpable.

Lo irónico es que sin dejar nada a medias nunca las llevaba al límite gracias a una falsa moderación ni las concluía perfectamente para librarse de las consecuencias, en un partido de baloncesto sería el Dios de las asistencias y a la vez el peor anotador con la mejor proporción. La paradoja no tenía misterios dentro de una caja de espejos… cuando un problema caía directamente a sus manos nunca lo apartaba sin más. Era bueno esquivando, pero no dejando atrás. Lo cogía y lo observaba como un niño, después de un rato rompía ese odioso silencio fabricando un monologo disparatado o silbando sencillamente alguna estrofa que le entretuviese.

Conseguía hacer las cosas casi siempre justo antes de tiempo. Puede que hubiese perdido pelo por ello o quizás fuera que fuese parte de su destino. No se arrepentía de lo bueno ni de lo malo acontecido. La memoria era lo único objetivo que le quedaba tras una existencia paralela parecida a la de un fantasma. Su leyenda era un murmullo inteligible que goteaba por el tiempo, ni muy conocido para considerarse un rumor… ni algo que pasar por alto cuando escuchabas fragmentos desparramados.

Hubiese sido mejor no empezar en esto de la vida solía repetir de vez en cuando, pero en verdad luego se corregía alegando que hubiera sido entonces demasiado aburrido estar tanto tiempo en silencio ya fuese en el infierno o en el mismísimo cielo.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...