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jueves, 1 de marzo de 2018

El elegido

El elegido no es el más alto, ni el más guapo, para nada es el que posea un talento increíble encerrado en sus entrañas... tampoco aquel demonio que no pierde la sonrisa si jugando al poker en mitad del infierno. Siempre te puede señalar alguien con el dedo, pero la duda existe y no es seguro que sea importante, ni que ese índice antes no haya visitado una nariz o lugares más oscuros.

La bolsa no sube porque le reces a ningún Dios de retablo amable cargado de oro, tampoco por acuchillar pesadillas por una calle abandonada. Las cosas suceden a su debido tiempo, al menos eso dice el recién fallecido mientras escoge su destino según sus gustos personales. Todos los ángeles tocan la lira y visten de algodón, pero sin sexo entre sus piernas, vale más un buen rabo de diablo que armonía y estilo. Los que se van al limbo supongo que son ingleses contrariados por su pasado entre la niebla, como los gorilas de espalda plateada que se mueren de soledad en cualquier selva frondosa de un país lejano.

Yo siempre he sido el mejor en todo lo que me proponía, no se si por el afán de competición o por mi recurréncia al conflicto, tanto interno como externo, tanto que acabe formando parte de la ONU desde que empecé a gatear. Cosas de caballo dice la amazonas, ella no sabe siquiera que aún planeo bajarla de un salto cuando se me antoje ir en dirección contraria de sus designios. Soy el mejor en algo demasiado simple como para explicarlo. No hay quien me gane en perder, pero tampoco en levantarme a continuación con la mejor sonrisa, que nadie pueda escarbar entre el barro de la trinchera.

martes, 21 de octubre de 2014

Post it.



Ya no hay torturas como antes… se lamenta el buen lunático frente a su imagen en el espejo en la celda de su prisión. El agua gotea al otro lado, mientras su vida se escurre por el sumidero entre borbotones sobre la espiral que la engulle.

Desde que el diablo cruzo el charco, el resto de demonios quedaron desamparados y sin un líder que los llevara por algún camino que no fuera el correcto, se perdieron en tantas direcciones que encontrarlos llego a ser una labor titánica que con el tiempo se escabulló en el olvido de la humanidad.

Pararon los sacrificios y las hogueras públicas, se extinguieron las horcas y las guillotinas. Finalmente la evolución sucedió como se abren las flores nocturnas, sin que nadie se diera cuenta. Pero detrás de cada avance hay fracasos escondidos por doquier y cuando se perdió el miedo al dolor y sus consecuencias, florecieron todos esos mezquinos que andaban acojonados en las sombras.

Pederastas y perturbados poblaron la tierra sin temor a represarías. Les ofrecieron la mano y como todo hijo de vecino agarraron hasta el codo para engullirlo sin medida, el robo se tomo como deporte nacional sustituyendo a la inquisición por algo más benévolo como la hipocresía y la mentira. Y poco a poco los canallas heredaron todo aquello que las buenas personas abandonaron cambiando el esperpento por decadencia.

En fin, desde un infierno helado y abandonado hasta la dejadez… siguen rezando por que los viejos tiempos se levanten de nuevo para que sin una patrulla espectral que juzgue lo bueno de lo malo con absoluta objetividad, regrese a la vida para volver a llenar el mundo subterráneo de todos aquellos pecadores sobre los que verter el veneno de las palabras y poder arañarlos con la ponzoña de una alma corrompida hasta la medula.

Sonrisas ardientes bailando en círculos alrededor de todos aquellos caídos que sin voluntad para erguirse caminan a cuatro patas sumidos en la vergüenza de que finalmente comprendieron que sus actos no eran ni tan naturales ni tampoco instinto. La ironía se afila las uñas en las pizarras de las escuelas mientras en el congreso juegan al pilla-pilla y a contar mentiras.

lunes, 1 de julio de 2013

Ponte popper querido Jaime.



Si la vida se pasa el día entero dándote culo
y hasta el que viene de fuera te putea a diario
jodete, sonríe y baila sin quejarte en absoluto
pero no pongas la otra mejilla por si acaso
aún siguen con ganas de partírtela de nuevo.

Levántate y anda le dijeron al joven Lázaro
pero a ti te queda seguir tragando agachado
hasta que se vaya a la mierda este mundo
o que decidas tu mismo mandarlo a ese sitio
donde nunca se vuelve porque no hay regreso.

Si por la tarde te clavan un puñal en la espalda
échale sal, nadie se muere por una sola herida
sácalo y devuélveselo, ofrece una reverencia
dale las gracias con una gigantesca sonrisa
y deséale más suerte mañana por la mañana.

Porque por mucho que quiera ser el mono
es lo que es, el principio del ser humano
y por mucho que se vista de seda y oro
las putas siguen tragando semen a salario
y tu zorra no conoces del dolor su significado
ni que todo vuelve de nuevo tarde o temprano.

Te espero al final del trabajo, eso te lo aseguro
para devolverte con intereses todo el tiempo
que me has prestado desde que te conozco
porque suena con más fuerza la risa del trueno
cuando entiendas que la envidia es como ácido.

lunes, 3 de diciembre de 2012

El rastro del carboncillo.



Gasto mis días como si fueran lapiceros que se difuminan en el papiro de mi existencia, dibujo todo lo que veo y lo salpico con que siento. Al igual que el frío invierno mi cuaderno se llena de grises y calles abandonadas de su común trasiego al caer el sol. A los árboles todavía están perdiendo el pelo temiendo lo que aún esta por llegar. Media España esta de huelga y a la otra ya no le quedan lágrimas que malgastar. Sólo una minoría empieza a prosperar como las setas en medio de un húmedo bosque… esos personajes ni siquiera salen en mis bocetos. Yo pinto realidades no cuentos para niños que aún no han ido al colegio.

Mis princesas desgastan la calle Montera con sus tacones inagotables y los alquimistas de esta época, descienden de la antigua Rumania y provistos con sus tazas convierten el tiempo en plata sin siquiera hacer nada más que mendigar.

Los caballeros valerosos ya no entienden de justicia porque no es parte de sus funciones, y su único deber es proteger y salvaguardar la seguridad del pueblo, incluso a veces de ellos mismos. Los verdugos, nunca llegaron a extinguirse porque cuando empezó la moda, cambiaron sus hachas, los yugos y mascarás… por traje, corbata y una pluma cuya tinta nunca se acaba a diferencia de sus créditos. Ahora ya ni siquiera se manchan las manos de sangre. Son como una nueva mutación del virus del suicidio, y sólo contamina a los que tan pobres no les queda más que esa deshonrosa salida.

Pero dicen que esto se va a acabar… que todo mejorará y que no será más que un mal trago del pasado.

Y la verdad es que esta muy bien. Con un buen eslogan puede que incluso pudieran usarlo como publicidad subliminal repartido en octavillas. Pero no sería otra cosa que no fuese tan hipócrita como la muerte regalando flores a los ancianos terminales. Yo sigo llenando mi vida con láminas inacabadas y lienzos sin marcos dorados envejeciendo frente al tiempo.  Miro hacía atrás y todo empieza a estar emborronado, como mis apuntes de álgebra de la universidad. Los números siguen sin fallarme en cualquier realidad, salvo que en el presente cada vez son menos y menos… y a veces temo que llegue un momento en el que ya no tenga nada que contar y de nuevo empiece a aburrirme como un objeto solitario en un almacén abandonado. Simplemente sumando polvo, únicamente restando belleza a la vida.

Recuerdo los días con lápices de colores, puedo sentir los verdes llenando de frescor los rincones y los calidos amarillos templando el ambiente y la piel. El azul casi blanco, tan clarito como los ojos de hielo que buscaba por los rincones más oscuros de mi ciudad y también el olor de las flores que ya no encuentro a penas en esta pequeña manzana podrida que empieza a derrumbarse. Cuando todo termine podré volver a pintar paisajes… hasta entonces sólo me queda plasmar la decadencia del hombre que se arrodilla y que dentro de no mucho acabará arrastrándose por el suelo como los reptiles en la involución opuesta de Darwin. Lo peor de todo es que la iglesia vuelve a llenarse de suplicantes que ya no son de aquí, sino de otros países, porque ni siquiera quedan católicos fieles.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Hasta los perros toman asiento.




Llegados a este punto, medio planeta ya me ha pedido al menos un par de veces que me calle o que deje de escribir. El otro medio ni siquiera sabe de mi existencia y si queda algún perdido de la vida que no se agrupe en un grupo o en otro, supongo que no puedo esperar mucho más que brindarle mi amistad. El sencillo hecho de que no reparta valiums ni otras drogas me hace sospechar que ni siquiera la población de lunáticos ya espera algo bueno de mí. Pero la verdad me sigue sobrando palabras como para llenar un trailer cuando finaliza el día y vuelvo a mi casa-gruta para hacer como que descanso sin ni siquiera pegar ojo.

Los que leen han acabado convirtiéndose en una legión de bichos raros y exóticos que visten plumajes de todos los colores del arco Iris. Lamentándolo mucho el resto del elenco sufre de alergia crónica a las parrafadas de más de medio folio y hay constancia de gente que al terminar un texto ha acabado con las pupilas entre el punto máximo de dilatación y el umbral de rotura del globo ocular. El colmo es que ahora que tengo dos ojos útiles lo que me falta de nuevo es el tiempo y puede que de alguna manera las ganas de pasear por los cementerios en los que se han convertido los sitios a los que antes era asiduo.

Nos estrujan los bolsillos y la libertad se ha convertido hace meses en un artículo de lujo destinado a unos pocos que lo pueden consumir como si fuera un bien de primera necesidad. El mundo entero anda compadeciéndose de los que andan con medio pie en el desahucio, pero sin darse cuenta de que apoyan la causa perdida de alguien que quiso tener más de lo que se podía permitir. No es mi culpa, yo no tengo casa, ni coche ni otros lujos porque por suerte o por desgracia en mi casa se era fiel al teorema básico de las matemáticas de que puedes adquirir únicamente lo que tu economía aguante sin pedir un crédito.

No dejamos de ser borregos de un sistema que ahoga a casi todos, mientras que en la azotea de las pirámides algunos siguen riéndose a carcajadas. Privatizan la sanidad y ya los hay que se están frotando las manos esperando que sus acciones en dichas compañías suban como la espuma, porque ellos siguen el sistema de mal de muchos, beneficio para los pescadores… Si… se que he mezclado dos refranes distintos. Pero es que hay impotencias que no se pueden escribir en un renglón, ni en varios. Los sindicatos siguen pidiendo su porción del pastel para no perder nada de su película favorita. La vida es bella… mientras que a los políticos siguen sin bajarlos de sus escaños con el mejor invento español de todos los siglos, la fregona.

Los mileuristas están a puntito de extinguirse y ocasionar quizás el siguiente gran ocaso mundial no por falta de ánimos, sino porque como sigan así las cosas ya no merecerá la pena trabajar. A veces miro a los rumanos de la calle y pienso, joder… tienen para tabaco y las abuelas les dan comida. Luego me miro las manos y pienso que ni siquiera tendría voluntad para sentarme en la acera a reclamar compasión. Mientras me dirijo al trabajo cuento con la gente tréboles de la suerte y al cuarto pétalo pienso, pobre desgraciado sin empleo.

Al menos cuando termine el año, espero que a nuestro presidente le de por hablar bien. Porque de tanto reírse de España es un poco macabro, seguro que nos ha estado vacilando con su falta de dicción apropiada. Si con Aznar teníamos el esperpento asegurado con Rajoy… al menos nos queda que ni siquiera los monos de Gibraltar querrían dejar su peñón para entrar a la península.

El conserje de donde trabajo es tan fascista que lleva años queriendo resucitar al amigo Franco, pero con su cortura mental no creo que lo consiga. Aún así es divertido verle despotricar con los vagos y los hippies. Me río porque el pobre no es capaz de encontrar mi hipocresía ni con una lupa y neones luminosos marcándome con flechas rojas y porque sencillamente a veces es aburrido fumarse un cigarro en la puerta sin decir palabra. En fin… puede que con un dictador lloviesen tortas y balas, pero es que en estos momentos estoy hasta cansado de dar y dar… y recibir la miseria de las migajas que nos brindan con buena cara.

Si quieren dar ejemplo… que vayan al congreso en metro verás tu que despiporre se montan cuando descubran que los vagones no dejan de ser un teatro público donde la gente canta, toca o simplemente pide. Seguro que cuando vuelvan a jugar con sus amigos de pupitre comentan algo del tipo. No se de que se quejan… con lo divertido y sorprendente que tiene viajar en tren, deberíamos subir un poco más el billete… en otros países en más caro todavía.
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