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miércoles, 10 de junio de 2015

Desde Madrid a Nueva York.

Después de la estrepitosa tormenta
llego el silencio fresco como menta
los rayos se perdieron a la izquierda
siguiendo el rastro que deja la sombra.

Las brujas abandonaron el cielo,
las zorras fueron hacia su guarida
y el que no era tonto busco cobijo
incluso en cualquier comisaría.

No importa el lugar, sólo el momento
cuando se escuchan a todos los dioses
lanzar desde lo alto del negro techo
sus desaires y muchas maldiciones.

Mientras dibujan cuadros eléctricos
en el vacío y vasto lienzo nocturno
brotando alegría en niños y adultos
y a otros tantos algo de miedo ilógico.

Bailan demonios en baños romanos
abiertos en las calles sin público
nadan las ninfas y también sirenas
por lenguas de asfalto espejo del cielo.

Desde esta trinchera de Dios perdida
al otro lado del gran océano
llueven hostias más que una estrella
pero nadie se olvida de la manada.

Que éramos y somos desde entonces
no hay vueltas de campana a veinte pies
ni humo suficiente para insomnes
que pongan fin a los cuatro jinetes.

Ahora y en la hora de nuestra muerte
pues mientras uno siga estando de pie
siempre quedará un resquicio de suerte
porque no hay historia escrita sin sangre.

jueves, 16 de enero de 2014

Hacia el lado salvaje.



Vivo en plena civilización, en ese lugar llamado metrópoli que sobresale de cualquier otra urbe donde haya estado y aún así nada es distinto de los otros sitios. La decadencia se escurre por las paredes de los edificios antiguos contando en silencio el acaecer de los años pasados en balde.

Sigue oliendo al estiércol de las tardes de verano en mi ciudad, pero ya no hay ni rastro de la fauna que antaño me rodeaba por donde mirase. Ratas y cucarachas son los reyes de las calles y de las amplias avenidas, todas nos ven y su defensa es que nosotros no. Pero nos siguen acechantes al igual que los gorriones roban a los descuidados en las terrazas de la capital. La naturaleza se abre paso mediante ejércitos despreciables al ojo humano, pero de forma sostenible, no como nuestro caso en que lo asolamos todo como lo haría una plaga o cualquier virus.

Dentro de mi sobrevive el lado salvaje… ese que no te hace sentir cómodo en ninguna parte y te hace percibir el cambio desde la intranquilidad, una parte insignificante del instinto que lucha por no apagarse entre la tecnología y la vanguardia. El rescoldo de las llamas que nos servía para ahuyentar la oscuridad al caer la noche. Bendita electricidad y a su vez maldita factura de la luz y el gas. Arriba todo se ve más fácil, pero abajo empieza a acumularse el barro que precede a las inundaciones.

El olfato no sabe de razas ni razones y a diferencia de la vista, no se puede engañar, el oído le sigue en importancia como sabe cualquier depredador. La vista sólo es útil a campo abierto o desde las alturas y debes de tenerla muy aguda como para acertar a mil pies de distancia… Eso nos convierte en no tan buenos como nos creíamos porque sin gps ni brújula estamos más perdidos que un hijo de puta en el día del padre. Reímos sobre la superioridad intelectual, y nuestras habilidades con las herramientas.

Pero deberíamos llorar porque hasta un elefante en celo es capaz de reventar un todoterreno si le sale del mismísimo miembro y no mucho peor lo tienen la mayoría de los felinos y los reptiles. Somos la ostia con un fusil en las manos, pero no creo que fuéramos tan bravos usando una estaca o corriendo.

Hemos robado durante años a la madre tierra y esquilmado sus recursos a cambio de nada que no fuera contaminación, destrucción o guerra. Llevado a especies a la extinción allí donde antes reinaban y a pesar de todo seguimos llorando porque la crisis ha imposibilitado los créditos para obtener una nueva casa, cuando posiblemente nos estamos cargando al planeta donde todos vivimos sin pagar más renta que la propia vida. Se acaban los restos de la navidad y todavía hay colgados que siguen intentando cumplir los deseos de año nuevo para mejorar sus vidas cuando casi ninguno habrá pensado en devolver al mundo algo de lo recibido.

Yo por mi parte seguiré cuidando todas las plantas y los animales que caigan en mis manos porque si nos olvidamos del piso de abajo seguramente no tardemos mucho en perder de vista las raíces que nos mantienen sujetos al pasado. Sigo sin pensar en la Biblia como algo distinto a una blasfemia encuadernada. Mientras espero fumando que Dios me abata con un rayo desde la cima de alguna nube. El contador sigue puntuándome victorias día tras día y si alguna vez caigo, volveré a levantarme para echar una revancha, no sea que el diablo piense que no tengo valor para luchar contra el destino porque siempre preferí ser un animal a una persona.


domingo, 30 de junio de 2013

Nubia.

Entonces llego a casa ella
a llenar de vida la pecera
tímida como una sombra
y más lista que la luna.

Pues en su primera hora
capturó sola su comida
asaltando hasta la cadena
para convertirse en reina

Pensaban que macho era
pero sólo era una mentira
porque él ahora es ella…
la asesina de la caverna.

sábado, 4 de mayo de 2013

Juegos de guerra.



No dejan de sonar el metal en lo que dura un combate iniciado al amanecer y que concluye al agotarse el turno de comida, hasta entonces la batalla no tiene piedad sobre ninguna de las partes. Los que andan en el barro pierden siempre algo de lo que estén buscando, los más preparados llevan la confianza encima… no queda nadie completamente entero cuando llega la hora de salir de las trincheras, el que aún puede andar es el rey de los lisiados, porque aunque ya no le quede alma, puede volver a casa con una sonrisa digna de un trabajo bien realizado.

Al día siguiente seguro que vuelve la guerra a morder la paz hasta hacerla trizas, los que viven a diario en el frente siempre andan con una vida de menos en el saco. Los nudillos raspados y quemaduras salpicadas como la piel de un leopardo son marcas sin el valor de las medallas que sin embargo, cuestan más que ellas impregnadas en el dolor de recibirlas y el recuerdo de todos los ácidos que vendrán en post de ella. El calor a media mañana ya alcanza las cifras del infierno mientras sólo un ejército de locos se dispone al asalto/defensa a la hora del almuerzo.

Los refuerzos del enemigo nunca paran de llegar a oleadas que golpean nuestra cueva, dentro no dejamos de responder al fuego de sus deseos y como la pistola de un idiota, acertamos sin fallar pero sin dejarles sin aliento hasta después del postre, no hay jamás suficiente maldad como para no conceder al hambriento un indulto por cortesía profesional.

Llueven papeles mientras bailamos lanzando disparos, cumplimos las ordenes hasta el cese del fuego que nunca llega con una bandera blanca salvo rara ocasión. Respondemos a cada andanada con otra que se que se le parezca desde el centro de nuestro universo, tenemos estrellas y también tenedores, por supuesto no faltarán cucharas ni tampoco cojones, los cuchillos siempre cerca y afilados como el alma de un vampiro… no hay miedo al fuego, porque ya forma parte de nuestro credo, el batallón suicida predilecto donde pocos querrían estar y en cambio para otros sería hasta un sueño.

Casi nadie sobrevive a la condena sin perder la poca cordura que le pudiera quedar en el fondo de sus bolsillos, pero los que lo logran de alguna forma brillan hasta caer el sol y ya en el firmamento se convierten en especie de constelación con leyenda incluida. El tiempo pasa despacio o muy rápido depende del servicio técnico, ya que como en casi todo sólo importa la concentración y la energía. Los hay hasta que llevan cadenas atadas a una esclavitud tan voluntaria como consciente y aunque siempre haya un inconsciente la experiencia guía el barco hasta el siguiente destino.

Hay muy pocos capitanes que sepan llevar el mando mientras sonríen esquivando todo lo que se le venga encima, mueven las manos y los pies por separado sin perder la cabeza y nunca se quedan quietos, tienen un corazón nuclear y los ojos perdidos en el horizonte. La calma siempre llega después de un buen combate, dura al menos unos segundos y después vuelve a comenzar el ciclo hasta que alguien baje del cielo y nos deje ocupar su puesto en el firmamento. Entonces sólo cambian las cosas de lado la historia sigue sucediendo hasta que se deje de oír la tormenta de platos.

lunes, 15 de abril de 2013

La Pedriza.




Si de algo saben las piedras es de dureza y de ver pasar el tiempo, algunas saben hasta guardar esos momentos en su estructura interna, conservándolo petrificado hasta que alguien se atreve a descubrir en su silencio algo escondido, entenderlo y después compartir su historia.

Todos los minerales que cogía de pequeño, tenían algo en común, eran más viejos que yo y a su vez siempre lo serían. Al principio sólo eran piedras, silenciosas y aburridas. Yo no las entendía y ellas tampoco a mí que las recogía alejándolas de sus hogares. Lo que para mi era un recuerdo, para ellas era su vida y yo tenía la manía de raptarlas para encerrarlas en mi cuarto.

Hay gente que ha tenido cámaras en la juventud de sus vidas, yo hasta que mi hermano se compro la suya, guardaba mis mejores instantáneas en trozos de rocas. Una fotografía esta genial… puedes verte y ver donde estabas, pero una roca es la hostia porque es un trozo originario del lugar. No uno valioso de los que se compran en las tiendas de los museos, sino uno personal que te cruzas en tu vida y ya no puedes dejar escapar.

Yo guardaba mis lugares como pedazos de hielo en mi propia cueva. Y así ha sido durante años y allí continúan en silencio cuando voy a casa de mis padres a mi ciudad natal. Mi historia allí sigue congelada desde que me fui de casa por propia voluntad, costumbre que perpetuo anualmente en mis lugares de trabajo.

Mi estantería sigue siendo tan especial como el primer día que la herede junto a mi cuarto. Era la estantería de mi hermano y a partir de ese día fue mía. Y como no tenía nada en aquel entonces la llene con mis mejores piedras, no las que había comprado y venían en sus cajas con sus nombres. No… esas eran vulgares y aunque tenían sus propias historias, las mías pertenecían al escenario de mi vida.

Todavía lo son pero con los años aprendí a escuchar sus voces dentro de mi cabeza, junto a mis recuerdos. Supongo que siempre quise ser un antropólogo hallando fósiles y tesoros pero cuando me hice adulto descubrí que ese trabajo ya no tenía demasiado futuro. Ahora ya lo soy… a la vez que sigo siendo un niño al entrar ese cuarto donde siguen mis mejores juguetes repartidos por las baldas de un armario que lentamente se ha ido vaciando.

Aunque mis rocas ahí persisten igual que mi memoria fragmentada, cada cosa por separada tiene hasta su lógica, todas juntas son un despropósito sin línea temporal. Sólo una película muda con la banda sonora de mi infancia y la voz de la tierra como narradora del cuento.

Cada escena es un lugar y cada cuento una historia completa que escuche cada año de calvario que ocupo mis noches de insomnio. A los diecisieta sólo dormía-perdía la conciencia una hora al día entre las 7 y las 8 de la mañana. Pero no hubo ni una noche que no soñará con los ojos abiertos mientras mis eternas compañeras me hablaban del principio de los tiempos.

En la actualidad duermo más y sueño menos. Ahora poseo mis propias fotografías donde casi nunca salgo, ellas me hablan mucho menos que las rocas, pero sigo visitándolas de vez en cuando a ver que me cuentan. Siguen siendo como el primer día y desde entonces ha llovido mucho pero ni el tiempo las ha erosionado. Supongo que me agradecen tener un techo donde cobijarse, aunque les robase sus vidas involucrándolas en la mia. Ellas nunca serán polvo… al menos no mientras que yo siga a salvo porque la vejez llega y todo el que no es un elefante necesita su memoria intacta como una cueva donde refugiarse en epocas de tormenta.

Ascensión



Reparto mis vicios como quien disemina la simiente por su huerto para cultivarlo, separo los premios a lo largo del día para no perder la sonrisa en ningún momento. Luego disfruto del viaje con sus subidas y bajadas al igual que una buena cabra se divierte en su mundo de piedra y alturas.

He aprendido a ocultarme del tiempo durante los últimos años, no fue tarea fácil… tuve que esforzarme mucho y practicar aún más. Primero empecé con las obligaciones, claro esta que las penalizaciones eran elevadas cuando descubrían mis acciones, pero conforme fui mejorando, a su vez comencé a pasar desapercibido.

Era como un fantasma… un recuerdo pasado sin forma ni cuerpo, sólo una historia pasajera que se transformaba en cada boca que la contaba. En un principio era alguien… ahora soy como la nada silenciosa, un recuerdo sumido en un murmullo que avanza ocultándose en las sombras. Cuando me quise dar cuenta había pasado media vida pero en ese entonces, lo único que me quedaba era la libertad del anonimato.

Mis días enteros eran como semanas. Con todo el tiempo en mis manos, diseñaba las jornadas como los arquitectos dibujan sus fachadas, comenzando siempre por abajo hacía arriba. Buenas mañanas no son más que el germen de tardes felices y por progresión geométrica la noche siempre brillaría a luz de estrellas por muy mala suerte que se tenga. Así que me pasaba el día escalando como un camaleón que se mimetiza. Cuando venían problemas me difuminaba con el mundo esperando a que el alubión de infortunios se mudara a otra parte.

Después continuaba… Una vez descubres parte de la energía que te mueve, la continuidad es un movimiento perfecto si logras alejarte de los lastres. Trepaba sin miedo a la caída, pero tampoco buscando llegar al cielo. Subía porque me gustaba hacerlo y porque abajo todo se ve más gris… Ya no me quedan lágrimas que malgastar con la pena ni la tristeza. Arriba en la montaña, ella ya llora manantiales que transparentes cambian de color en su descenso al país de los hombres.

Por muy alto que llegue, siempre queda espacio entre yo y el reto de alcanzar la luna. Así que sueño despierto mientras pasa el tiempo esperando encontrar mediante la meditación una manera de volver a vivir en luna mientras abajo incremento la locura gramo a gramo.

viernes, 12 de abril de 2013

Se busca objetivo.



No importa su grado de dificultad ni siquiera si se precisa mucha dedicación. Tampoco urge demasiado, porque las cosas que van con prisas se estrellan mucho antes. Tan sólo quiero un objetivo que seguir hasta alcanzar una meta personal que sustituya la legión de tareas que se amontonan en mi cola de espera. Algo que me despierte y me haga suspirar…ya no necesito medios plazos ni arreglos temporales con los que parchear mis agujeros.

Simplemente estoy buscando aquello que de significado a lo que este haciendo. No sirven de nada las balas de suicida girando sin parar en el tambor sordo de un revolver, es un interminable silencio helado vistiendo un traje de muerte con zapatos blindados. Quiero amaneceres oliendo harina tostada y mantequilla. Un lugar donde no perderse sino encontrarse al llegar y de alguna manera hallar sentido a la balanza ciega de la justicia.

También requiero un hábitat donde pueda dejar a todas mis bestias en libertad sin que ello ocasione ningún principio de Apocalipsis, un sitio donde mi otro yo se serene y el que tome los mandos pueda hacerlo con la seguridad de que su otra mitad, no le causará problemas durante las horas de trabajo… para después recogerlo a la salida como un padre cualquiera pluriempleado.

Se aceptan condiciones y se haré un gran salto de tigre pasando por el aro, comiéndome todas mis peticiones acompañadas de una dulce vinagreta con miel y mostaza, por supuesto pondré a su disposición todos mis agujeros para que puedan joderme con el convenio de los trabajadores y alimentarme con las migajas de un sistema retributivo anclado en el pasado sin decir ni pío… igual que hacen los pájaros del parque día tras día.

Pero no bajaré de nuevo la cabeza salvo para cuando alguien me hable para mirarle a los ojos. Porque todo ciclo comienza y termina con una firma, pero a la voluntad no la doblega ningún patrón que no sepa hacer slalom entre icebergs con una buena sonrisa.

Se despide atentamente un servidor, esperando sin desesperar recibir gratas noticias.

domingo, 7 de abril de 2013

Como echar a correr.



La vida no deja de ser una lección de supervivencia en toda regla. Una batalla completa sin importar ninguna de sus modalidades en la que puedas estar involucrado… mientras haya lucha habrá ganadores y vencidos, tan sólo los combates más dañinos tienen como consecuencia la eterna e impávida muerte. El resto de ellas son meramente recuerdos vivos de lo acontecido, parecido a una segunda memoria con sus señales y secuelas.

Nadie esta a salvo de sobrevivir desde que nace hasta que muere. Pero la gente no entiende el camino o puede que si lo hagan, pero sin llegar a comprenderlo enteramente. Cada vez que sobrevives quedando en pie, no lo haces por ti mismo sino por todos los que no pudieron lograrlo… o al menos eso debería ser.

Aunque no importa que existan personas que no respeten el honor que impregna toda contienda. Lo importante es mantenerse fiel a los principios que mantienen las raíces ancladas al suelo sin que nada pueda arrancarlas. La justicia es una cadena que defiende a los inocentes y condena a los culpables a soportar su peso bien sea moral o punible. Por muy mentiroso que se pueda llegar a ser, al único que es difícil hacerlo es a uno mismo.

Esa es la causa de que de alguna forma tengas que seguir adelante ya no sólo por ti y tu sombra, sino también por todos los que ya no pueden hacerlo y que de alguna forma lo necesitan para no ser olvidados, ni quedarse en silencio porque ya nada les afecta. Ese momento en el que recuerdas el pasado y vives el presente es como una bomba condensada de sentimientos. Un cóctel de adrenalina inyectado directamente en el corazón. Un sentimiento completo y nítido como los buenos recuerdos.

Ves el camino y sientes tu cuerpo gritando. Sigue adelante, no te des por vencido. Continua así hasta la meta sin dudar de ti mismo y si por algo caes, de alguna manera volverá a levantarte los gritos de los que si atiendes escucharas, ya sea en la memoria o en la realidad. La victoria puede ser inservible sin la compañía necesaria para celebrarla. Todo el mundo ha estado alguna vez solo frente a una buena noticia, pero la más cruda de las verdades es que nunca se esta sólo por la sencilla razón de que toda travesía tiene al menos un buen momento que te haga dar el siguiente paso y en el caso del nihilismo, ya podrá hacerlo otro.

sábado, 16 de marzo de 2013

Cruces invertidas.



 Nacemos muertos.

Si entiendes eso el viaje puede ser excitante, pero no todos los turistas piensan igual.

Los buenos, acaban pronto su trayecto… saben lo que buscan y de alguna forma u otra lo consiguen. Los que tienen miedo, inseguridades o cualquier defecto que les impida pasárselo bien, terminan tarde, mal y sin haber encontrado ni un ápice de lo que podrían haber ganado.

A nadie le vale llegar a los 99 años, si ni siquiera cuando cumplas 100 vas a poder escupir a la cara a la muerte haciéndole un corte de mangas, mientras le sonríes con una boca tan mellada como los engranajes de una vieja fabrica abandonada.

De nada vale haber acumulado tanto tiempo en nomina, si la mayoría de ese tiempo lo has pasado comunicando por temor a vivir… o incluso peor. A ser feliz.

Ya nadie piensa en si mismo sólo siguen de alguna manera a quien personalmente les guíe. Te convierten en un miembro de la sociedad, te abruman con lo coloquial, los modales y la ética. Te aburren con la moralidad y te dan la puntilla con la religión, lo hacen hipócritamente mientras que lo correcto huye de ellos en muchos casos. Te intentan vender un triciclo como si fuera un coche y encima después de todo. Te piden que si quieres trepar, incentives tu individualismo aderezándolo con la ayuda del trabajo en equipo.

Mientras tanto, más de medio mundo intenta hacer las cosas bien… aunque siempre queda la otra parte. Esa porción corrupta que maneja los hilos de esta globalización que antes llamaban tierra.

En todos los lugares existe alguien más listo que yo, algo más guapo, un poco menos pretencioso o quizás más peligroso todavía. Siempre habrá alguien que se sentirá superior aunque sea por su familia, o su talento… o su…

Me importa una mierda su vida.

Al igual que me importa exactamente lo mismo la de cualquiera que no este relacionado a mi persona. No necesito visillos para cotillear ni aun habiendo sido vecino territorial de José Mota. Tampoco preciso que nadie me diga nada que no sea lo suficientemente trascendental para impórtale a ambas partes de la conversación. Para eso ya existe la telebasura y los telediarios desinformalizados.

Tampoco requiero de la moda, ni de estar atento a las tendencias que se lleva en este momento. Sobre gustos colores… por supuesto, pero prefiero no gastar mi tiempo en cosas que pasan tan deprisa como las estaciones. Todos quieren lo mejor, pero a su vez siempre hay alguien nadando en la mierda muy cerca de ti.

Pero ya nadie se preocupa, si pueden y no les ven, introducen sus problemas aun más al fondo con la ayuda de un palo para así evitar mancharse las manos. Miro a los ojos de la gente y sus caras me dicen su edad… pero sus ojos me dicen cuanto les queda.

Ir por la calle comienza a volverse como trabajar en la galería de un matadero cualquiera. El animal pasa, pero no vuelve a salir o al menos, no por su propio pie. Pero no importa. Los de arriba siguen pisando como en una prensa vieja de la mancha, exprimiendo a los de abajo hasta dejarlos sin nada.

Aún no se han dado cuenta que Disney no deja de ser un polo metido en un congelador y que por mucho que consigan, no tendrán tiempo para gastarlo. Ya estamos muertos, pero algunos siguen luchando por adornar sus féretros y sus mausoleos para aparentar aun cuando ya no lo necesiten.

Siguen siendo sacos de huesos de cristal, los más lustrosos… a veces no podrían sobrevivir ni por si solos. Pero al igual que un enamorado de los coches, tunean tanto sus miserias que al final resulta penoso ver las consecuencias de sus extravagancias.
Nada material merece tanta importancia y menos cuando prostituyen palabras como único o exclusivo en su vulgar vocabulario.

Siempre puede haber algo que sea irrepetible, sin duda hasta yo lo he visto, pero como casi todo lo que trata en ese ámbito en cuanto lo anuncias al público más te vale hacerlo tu mismo para que al menos sea original de alguna manera.

Es posible que nunca deje de ser un pobre más que llega raspado a fin de mes. No niego que me gustaría tener una casa en mitad de la castellana, pero a su vez soy consciente de que ninguno de los extremos de mi propia marioneta esta en las manos de ninguna persona tan influyente como para colocarme cual enchufe trifásico.

Dígase de paso, que tampoco querría estar en tal lugar, sencillamente porque las mejores experiencias son las logradas por uno mismo y puede ser que mi orgullo o mi terquedad tengan algo que ver. Pero me importa un comino porque a estas alturas, yo ya estoy muerto aunque aun no lo vean.

Si mis cicatrices escribieran tan fácil como lo hacen mis dedos, hablarían de la vida… de que aunque el dolor te retuerza o al contrario… no sentir nada en partes del cuerpo, mientras sigas luchando poco te podrá parar, al menos en seco. Acepta que ya no te queda nada que perder y verás la respuesta, porque estarás encontrando las cosas buenas, las cosas que necesitas para vivir. Nada de coches, ni apartamentos, tampoco de complementos ni banalidades superficiales para aparentar tener gusto a pesar de ser uno más de una cadena que se extiende como una plaga.

Exclusivo es tener la cara destrozada y seguir sonriendo como un inocente niño… puede serlo a su vez encontrarle como lado bueno del insomnio la oportunidad de vivir casi el doble que alguien de tu misma edad que se pase casi medio día durmiendo. Algunos corremos mucho porque tenemos prisa, otros porque no saben ir más despacio. Los hay incluso que van andando pero la mecha sigue siendo la misma en distintas longitudes.

Nada más empezar encienden tu chispa y celebran tu vida como si fuera una fiesta, pero con el tiempo se van olvidando de celebrarla de la misma manera. Existe la posibilidad de que tarde o temprano el karma nos cace como vulgares gamillos, aunque nada deja de ser un juego de distancias. Contra más cerca mayor daño, prueba a alejarte un poco y descubrirás que gran parte de los problemas se pueden solucionar en menos de quince minutos y los que no, tampoco creo que te vayan matar más de lo que estas muerto, así que relájate y disfruta del deporte nacional. Pasar la pelota al campo contrario.

jueves, 14 de febrero de 2013

En pie de guerra.



Que no venga a visitarme Cupido, ni ninguno de sus querubines, me paso por el forro sus flechas como buen sagitario que soy. No necesito dioses romanos al menos que sean Venus o Baco. A esos si les tolero, porque no vienen armados a las fiestas salvo con sus propios cuerpos. Tampoco preciso que sólo sea un día al año el momento de expresar nuestros sentimientos, yo soy de la vieja escuela minera de pico y pala haga sol o frío… de no guardarme nada en el tintero y hacer las cosas hoy para no esperar al futuro incierto.

No requiero corazones, prefiero las almas, los órganos cardiacos no solo son perecederos sino que son delicados, en cambio las almas duran más y se almacenan mejor, esto lo aprendí de otros genios del arco que eran más belicosos que cariñosos, y aunque ellos recogían cabelleras yo sigo prefiriendo lo otro.

Y es que me dan pena las flores y los árboles, ellos no han nacido para acabar esta noche en la basura en una especie de día genocida que todos toleramos en silencio. La cantidad de toneladas de mierda con M que genera un día como hoy, además de lo que ya hemos tenido que aguantar en cientos de anuncios en cualquier medio. Pero Cupido sigue sin aparecer, yo no pienso enamorarle, ni ser tierno con él. Pienso en volarle el culo de un saetazo bien dado.

En verdad no le odio, pero sigue siendo la misma estupidez año, tras año… flechas y fechas inútiles para gente sin otro estimulo que mirar el calendario, para volver artificial cualquier cosa natural que tuviéramos pensado de antemano. Las prisas no son buenas para lograr un resultado adecuado… C mejor ahórrate el disgusto y vete a cazar sirenas en el Adriático, no vaya a nombrarte Capitán Cupido o aún peor Capitán Capullo por tu favoritismo hacia las rosas rojas y las flechas ostentosas.

No vengas a mi casa, ni me apuntes con esa cosa. Pasa de mi puerta y te recomiendo que ni siquiera camines por mi pasillo no vayas a despertarte mañana acribillado en el hueco del ascensor de cualquier edificio de oficinas. Guarda tu monogamia y tu amor lacónico cuando mi libre albedrío este presente, porque tu puedes ejercer tu trabajo mientras que haya conformidad. Pero no me caes bien, no me gusta ni tu puntería, ni tu selección de blancos, porque con tanta corrupción que abunda, no creo que seas tu la mejor respuesta a ninguna de mis preguntas, no sea que también te unten con sobres de corazones o dinero de aquellas que no deseo en mi vida.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Trepadores variados.



Pensaba que el tiempo te devoraría como hace hasta con los buenos recuerdos de la infancia sin que puedas ponerle remedio. Por supuesto le ayude a mi memoria a facilitar esa amnesia fumando todo el humo que era capaz de tolerar y como no, me despeñe tantas veces que aprendí el significado del dolor y sus cicatrices.

Pero a pesar de todo, con el tiempo sólo he ido cambiado yo. De lo que soy a lo que era hay tanto espacio como los kilómetros recorridos entre entonces y ahora, aunque sigo teniendo cosas que nunca lograré cambiar Algunas son buenas y positivas… por lo que me alegro de tenerlas, otras en cambio no son dignas de mencionar porque como única función tienen deslucir la perfección hasta llevarla a la normalidad.

Sigo siendo un bicho raro. No me arrepiento de ello, pero tampoco hago por cambiarlo. A pesar de ser de fuego siempre me ha calmado el agua. En la ducha tiene que ser hirviendo tanto como para mí como para lavar los platos en la pica. Por otro lado me siguen relajando los peces y los acuarios. Los tengo tanto de carne y hueso, como de otros materiales. Sigo nadando cuando tengo tiempo, pero ya no tengo sitios donde bucear como cuando era pequeño y me ganaba automáticamente anualmente unas vacaciones pagadas a la playa.

El tiempo no perdona… yo si. Casi siempre olvido las causas y detonantes porque cuando me levanto solamente deseo que todo vaya bien. A veces lo logro, otras no completamente. Yo nunca quise saber que se sentía en tu ausencia, pero parece que los años se han encargado de enseñármelo en primera persona sangrante del pasado simple del indicativo del verbo sentir. Y la verdad es que cuando el otro día me preguntaron que donde estaba mi línea del corazón y si alguna vez fue mi mano diferente, No supe que contestar.

Quizás nunca sabré si cuando era pequeño como para no recordarlo aún tenia tres líneas en la mano o igual que imanes, sólo tenía dos de algo opuesto entre sí y  es que tengo viviendo dentro de mi pecho a un ser tan bipolar que cuando rompe sus cadenas, todo el que le rodea tiembla. No es mal tipo en absoluto. Únicamente es que a veces no puedo tolerar algunos fallos y por lo tanto algunas veces el vaso se llena tanto, que terminas recogiendo lo vertido con papel de cocina.

martes, 17 de julio de 2012

Revelaciones de un esclavo.

Siento comunicar, que yo ya no soy un simple humano. Evidentemente eso no me da las pretensiones suficientes para considerarme ningún Dios TodoPoderOso, pero a su vez me separa de la raza de los inmaculados, de los biológicamente sanos cuyos contenedores siguen impolutos años después de comenzar su propia partida.

Tampoco soy un monstruo, o al menos no considerarme completamente. Mis padres tuvieron la elección de fabricarme por el método convencional de la reproducción natural, aunque de haber sabido de que acabaría como la mezcla entre Frankestein y cualquier ciborg de un manga cualquiera, quizás se lo habrían pensando abordando el tema desde un principio más empresarial evaluando costes/beneficios.

Eso no quiere decir que ya no me sienta otro ser vivo más, sencillamente no me considero un puro… si no un híbrido evolucionado para mejorar su potencial. A la gente le sigue repugnando el dolor (bueno llegado a este punto los masocas y yo bailamos en la misma liga) pero al final con la experiencia llegas a clasificar cada daño en una escala que con el tiempo se ha expandido tanto. Que el último peldaño hay que trepar mucho para que el problema causante pueda alcanzarlo.

Aunque si sirve de consuelo sigo sangrando como los demás… pero cicatrizando rápidamente y necesito de aire, agua y alimentos para sobrevivir en la cadena, a veces puedo considerarme un depredador aspex otras una bacteria poco evolucionada. Siempre depende desde la posición desde que se aborde el sistema y de sus circunstancias, pero a pesar de todo sigo conservando la sonrisa original, la que me venía de nacimiento y alguna cosa más que oculto a los demás esclavos de las fábricas donde he trabajado.

Esa información podría convertirme directamente en la cabeza de la revolución de maquinas contra humanos y ese discúlpenme es un peso que no estoy dispuesto a cargar, sencillamente dos razones, porque no me interesa y porque eso no va conmigo… Yo no soy el líder de nada que no lleve mi nombre en su reverso y por lo tanto mi estilo de combate es la complicada guerra de guerrillas, donde se ataca provocando el mayor daño posible y acto seguido se desaparece como si no hubiese ocurrido nada que no sea la destrucción vigente.

Aún así, mañana por la mañana me enfundaré de nuevo el traje de trabajo y disimularé en mi puesto sin parecer demasiado especial. Seré eficiente pero sin alcanzar el máximo potencial porque nunca hay que sobrepasar los limites humanos. Hay una ley termodinámica que dicta que no existe la bomba de frío/calor que sea perfecta desarrollando el 100% de su efectividad. Puede que no sea bueno romper las normas naturales y todo ese rollo moral conservacionista.

A pesar de todo la superación se basa en el principio opuesto. Por lo que en ocasiones apreto el acelerador a fondo y justo antes de llegar a la meta con su record correspondiente tiro del freno de mano y llego con el tiempo estimado porque en ese momento antes de la victoria, a veces hay que saber disfrutar de la realidad y después elegir si secundarla y ser especial ó por el contrario ser uno más… a veces es bueno sentirse normal para variar.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Costillas de granito.

Me despierto junto a las civilizaciones y sus bullicios
y bostezo aletargado desde amanecer de los tiempos
dejando que la historia pase por sus cansados caminos.

Miles de vidas recorren mi concurrida garganta a diario
mastico el humo de la ciudad y escupo hollín al asfalto
contemplo como los años se depositan gramo a gramo.

Cuando el suelo del mundo tiembla, yo me parto de risa
con sonido de trueno al frotarse mis entrañas de piedra
vivo posando en la imborrable memoria de la fotografía.
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