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Mostrando entradas con la etiqueta Las noches de concierto.. Mostrar todas las entradas
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martes, 27 de marzo de 2018

Music hall.

Cada noche tocan los grandes desde su tumba, conciertos donde por un segundo vuelven a la vida, aunque los espectadores estén cada uno diseminados por el mundo. Lo que abunda ahora, esta carente de vida, la fama y el dinero prostituye el arte. Ya no existe el sentido por lo que se realiza, no hay amor, sólo un sentimiento a medias que satisface sin llegar a importar.

Cantantes sin cabeza, afinan sus voces para cantar el repertorio de otra persona que no lleva su cuerpo ni su cara. Es una pena que importe más tener una voz bonita que un corazón dentro del pecho. Ya no hay compositores, sólo interpretes de algo que han escrito para ellos, cuando el verdadero sentido era crear un hijo y darle libertad. Dejar que mil voces cantasen su nombre en diferido.

Pero ya no quedan instrumentos acariciados por manos sublimes que te tocaban el alma... sólo músicos que alternan su oficio con otros que no tienen nada que ver. Un mundo mucho más técnico pero menos preciso, piezas reemplazables, como las cuerdas de una guitarra, los aires se pierden, ya no hay pulmones en un universo polucionado, no hay metales ni buena percusión. Los niños juegan con sus ipad en vez de jugar con sus manos.

Modernidad haciendo inútiles a sus infantes, muchos más estudios, más obligaciones, carcasas brillantes y almas vacías. Mayor seguridad en la calle, enorme inseguridad en las personalidades, las redes sociales idiotizando mentes verdes mientras otras personas venden sus datos para enriquecerse. Toda una triste realidad, mientras en mis noches siguen sonando los grandes. Sigo sin tener paciencia, nula la opción de morderme la lengua y bajar la cabeza. Un león peleando hasta con su reflejo hasta que la muerte llegue. Pero no queda al menos un gramo de conformismo.

La lucha será terrible, la sangre volverá a marchar mis manos, el sudor brotar en perlas de mi frente, volverá la rabia y seguro que la cólera le seguirá escondida para avalanzarse sobre la primera víctima que tome por presa suya. Yo seguiré sin conciliar el sueño de los justos, pero al menos la banda sonora es magnifica. La soledad es una efímera compañía en las noches de insomnio. Cuando las lágrimas lleguen mi felicidad estará colmada hasta que el tiempo pase y me retorne la misma letanía. Pero durante unos años, el blues sonará de nuevo y tendré alguien con quien bailar bajo la luz de la luna y sus estrellas.

jueves, 25 de febrero de 2016

Desde el otro lado.

Avanza sin retroceder, siempre al alcance de la vista porque no le van las incertidumbres. Ya viene la muerte sobre su montura, apunto esta de despegar las alas y volver a casa, aunque sea un momento, quizás otro recuerdo más que añadir a la lista.

Vuelve el hermano pequeño y el padre de muchos de nosotros, regresa con sus discípulos de su gran viaje por el firmamento de las estrellas. En camino sin prisas pero sin pausas hasta agotar todas las cervezas que en la pequeña manzana nos reten a nuestro paso. Trae su mejor regalo, el que le da su felicidad y porque no, algo de ternura en este mundo de batallas sin fin ni treguas salvo en agosto.

Una nueva historia que vivir, que conocer, que escuchar… Porque siempre hay algo detrás de la esquina para esos niños que nunca llegarán a hombres, aunque no dejen de ser ni uno, ni otro. Apenas una semana y de nuevo desparecerá como un fantasma famoso. Un deja vú colgado de un: Yo una vez le vi, o quizás una polaroid de aquello que jamás dejo de pasar cuando se agrupaba esa extraña familia.

No importan los días, ni los meses, tampoco los años que estén todavía por venir. Para nada vale cualquier derrota, ni las miles de victorias que sucedieron durante aquella gloriosa época donde el tiempo se condesaba en una gota, igual a las demás. Calcomanías de servicios hasta rozar la excelencia rallando la perfección desde el otro lado de mis mundos alternativos.

Después de tanto tiempo sólo queda orgullo, y una pecera que nunca estará llena porque faltan muchos de los peces que la hacían mágica. Una temporada memorable fundiendo los jueves con los viernes y a veces hasta los sábados y los domingos. Todas aquellas cervezas que juntas podrían construir un puente que cruzara hasta otro mundo, otra fiesta, otra fotografía donde mostrar en silencio algo que podría contarse con millones de palabras y que puede que se aún así se quedara corta. A veces una mirada perdida en el techo del salón no era más que el preámbulo de otra noche a la luz de las estrellas. Ahora lo sé, pero antes también lo notaba en el ambiente.

martes, 7 de abril de 2015

Ataque iniciado.



Es la hora H del día D. Suena a película bélica de domingo por la tarde, pero es aquí y ahora donde se desarrolla la trama.

La caja de las hostias se ha abierto apenas poniendo cuidado y por supuesto sin leer las advertencias, ni seguir las señales. Otro ha venido a expoliar mis recursos mientras que el horizonte una reacción cósmica empezaba a fraguar la tormenta.

Veinticuatro horas después el chaparrón empieza a salpicar la madrugada sin que se den cuenta de que el problema avanza inexorable hacia su destino.

A veces sucede que el grande se piensa serlo porque lo es, pero todos conocemos la historia de David contra Goliat, su inicio y su final… Y no hay que ser muy inteligente para saber que cuando se le toca los huevos a un tigre con un palo, posiblemente no quede ni palo ni hostigador.

Puede que ayer el que a la ligera repartió sus cartas nunca pensó que el rayo iría dirigido hacia la cúpula de su poder. Porque en la oscuridad de la madrugada siempre puede albergar un furia nocturno escondido entre las sombras de un castillo, esperando a que alguien comenta el error de morder la manzana incorrecta.

Esta noche alguien se fue a dormir pensándose a salvo de todo mal…

No sabía quizás que el dueño de las pesadillas no es Morpheo ni ninguno de sus camaradas. Su señor es aquel que desterrado del sueño y su descanso, maquina como vengarse mientras la luna se apaga y amanece el sol que le devolverá sin duda a impulsar a moverse como hace con las lagartijas.

viernes, 22 de agosto de 2014

La receta errónea.




Ya esta llegando mi hermano pequeño desde la gran manzana… ahora mismo se encuentra suspendido sobre el atlántico por un hilo de seda que cuelga de cada estrella por la que pasa. En unas horas habrá llegado a la siguiente metrópoli y estará dispuesto a darle un buen bocado.

A pesar de que no sea de mi sangre, mi hermano mayor me enseño a cuidar y proteger a los que se quiere. Por lo cual es mi deber velar por mi hermanito cuando vuelve a mi ciudad. El tiene un gemelo en el norte, pero aquí sólo nos tiene al dúo dinámico para formar el trío calavera. Me siento orgulloso de él, porque no he tenido que enseñarle demasiado y salvo rara ocasión casi ni me he preocupado.

Puede que se equivocarán en la elaboración de su receta, porque entre el y su hermano hay un mundo a pesar de que son calcados en lo físico. Supongo que su madre cogió bien las cantidades pero cocino ambas recetas por separado. En todas puso las porciones adecuadas mezclándolas con mimo y esmero. Todos los procesos fueron fabricados con amor y paciencia. Pero a la hora de hornear supongo que se quedo sin los utensilios apropiados.

A uno lo horneo con un molde de silicona y al otro con metal… puso la mantequilla en el fondo y la esparció distribuyéndola a partes iguales pero no sopeso que la corteza de uno sería diferente a la del otro.

B… fue un bizcocho de esos mullidos por dentro y blanditos por fuera… lo mismo que M, salvo que su corteza era la más áspera y contundente porque el molde había tostado más su superficie. Con el tiempo aprendes de los errores, a rectificarlos y a subsanar los que persisten. A veces las cosas salen mal aunque así no lo quieras, pero levantarse después de caer sigue siendo gratuito.

La memoria se encarga del resto. Recordar el pasado no sirve de gran cosa salvo para proteger el presente. Las cosas que sucedieron no se pueden cambiar y la mayoría de ellas tampoco lo haría porque entonces guardaría algo que nunca habría pasado. Pero aunque las recetas fallen hasta que se logra la perfecta, a veces la piratería es ese otro arte de modificar la realidad hasta volverla adecuada.

M… esta llegando. Será un día muy largo… pero seguro que lleno de sorpresas.

martes, 22 de julio de 2014

Al ritmo.



Caldea el sol el cielo y la tierra se abrasa debajo con su chup chup imperceptible, la gente sale a la calle y aunque vacía la ciudad, un ejercito invisible de pequeñas hormigas asalta el mundo al atardecer para roerlo por los bordes. Dentro de la burbuja se concentra el tiempo y se dilata la libertad, los deseos llegan a montones y al otro lado de la barrera, las manos se tienden a la espera de que les caiga algo.

Hay mil trabajos que se puedan hacer en mayor o menor grado, la gente escoge un par a lo sumo tres o cuatro diferentes. En todos aprendes y en otros olvidas, te fabricas como un edificio comenzando desde los cimientos y trepando como una lagartija. En algunos tienes nombre… un número u otra cosa, pero los hay en que eres alguien, o puede que llegues a serlo si con tesón y empeño te afanas por ello.

La lucha no solo esta en los rings, ni tampoco en lo que sale por la tele… no hace falta pelearse en los telediarios alegando que el mundo es una mierda y por supuesto no es la idea pegar a los agentes que hacen su trabajo. Existen guerras en silencio a cualquier temperatura, al igual que combates en que las manos no se usan para destruir sino para elaborar algo productivo.

Adoro cuando Heissenberg dice: Vamos a cocinar… porque aunque su talento sea distinto… yo también tengo mi propio laboratorio con sus maquinas o al menos uno donde me permiten que juegue un rato cada día. Las matemáticas siguen rondando mi vida pues toda receta tiene sus cantidades y la elaboraciones es cosa de practicarlas. Ya que para que lo natural se instaure como doctrina tienes que sembrar, recoger y adaptar hasta cumplir el objetivo.

Baila demonio hasta que sangre tus ampollas, toca el infierno con las manos desnudas hasta que el dolor será un espejismo inocuo debajo la sonrisa y sigue así mientras cae del cielo toda la clase de basura sea capaz de enterrar a una persona. Esquiva y cumple deseos mientras que el silencio se rompe a cada palabra y el soniquete del estallido del metal suene como la campana del infierno. Báñate en sudor con un toque de notas con lágrimas y renace después de cada combate como algo nuevo y mejorado.

Disfruta de lo que haces y diviértete en el trabajo porque la vida de por si ya tiene suficientes penas… ya que tienes que hacerlo por casi obligación… hazlo con la mejor sonrisa y no menos esfuerzo. Porque aunque la satisfacción no se paga en el trabajo, a la persona que la practica lo que le enriquece deja de pertenecer al flujo del capital.

jueves, 22 de mayo de 2014

Ralea de las madrugadas.



Suena pi en el reloj y la noche se pone de puntillas a la hora en que todas las brujas ya guardaron la escoba y en cambio las lobas y las zorras continúan de batida. Coloco las ideas y después las desordeno con la mano abierta para que me cueste recordarlas. Si abres las orejas puedes escullar a la noche susurrarte lo que necesitas.

Cuando la mayoría de las personas andan sumidas entre sus deseos y sus sueños yo sigo bailando en silencio por las sombras del salón. No sea que se me acabe la vida mientras duermo y no vaya a enterarme. Aunque en verdad sea porque soy un desterrado más de la madrugada, otro hombre con alma de gato y colmillos de perro. Un mestizo más de la jauría que acampa en la ciudad rebuscando entre la basura.

Ya no me quedan pensamientos lucidos, ni pepitas de oro en el fondo del bolsillo… supongo que las esquilme todas. La pila acabo por agotarse y yo finalmente extermine a ese maldito conejito para guisarlo al oporto porque estaba harto de buscar inmortales en transilvana. Entonces decidí tomar la energía del sol como los lagartos y de la luna como los nenúfares.

Así devenir de los días me convertí en la placa de energía fotovoltaica más completa que a nadie se le pudo ocurrir, sólo que no descanso mucho y me caliento demasiado… quizás muy rápido y en verdad, resisto bien durante largo tiempo porque al igual que el Quijote, no sólo pase los veranos en la mancha.

Sino también el resto del año y eso es como se hace el acero. Calor y frío a partes iguales y en ambos extremos, pero eso si, de la marca de la casa, el extraseco. Porque la humedad me mata en todos los sentidos y realidades. Me sublima y desgasta como una letanía que se repite hasta hacerte salir de la cama.

Igual que el reloj que asustaba al capitán Garfio yo tengo mis propios demonios viviendo dentro, pero escogí vivir al margen del tiempo y sin limitar el espacio. No puedo vivir en el país de nunca jamás porque cumplí la mayoría de edad y en los mundos de juppi se me prohíbe la entrada desde hace años por liarla parda. Y es que no es lógico que alguien te diga. Entra y diviértete… y después no se atengan a las consecuencias para venir con reproches y reclamaciones. En vez de esos deberían haber dicho algo como: Pasa y pórtate bien.

Porque en la hipotética ocasión de no haberlo cumplido, aceptaría de buen agrado las represarías aunque hiciera caso omiso de ellas.

Y es que se puede ser más cuerdo o menos loco, pero hay veces que de madrugada el cansancio se transporta a otro lugar y los ojos se abren como claraboyas de un barco al amanecer llevándose al sueño como si fuera la misma noche. Y entran ganas de bailar hasta quemar el mundo, o beber hasta dejarlo seco. Coger la cama y fundirse con ella hasta desaparecer en piso de abajo o viajar allí donde ningún conocido pueda reconocerte y no hacer nada más que perderse dentro de un espejo después de haber arrasado con las inyecciones de rutina.

Puedes soñar con todo lo que quieras y anheles ó inquietarte con las pesadillas más macabras que ningún sádico maquino en su elucubrada mente… por supuesto descansar placidamente en un estado que esta entre el zen y la paz absoluta. Pero también puedes fabricar cada noche dependiendo del anterior día, con los materiales que quieras y sin usar herramientas que hagan demasiado ruido. Corta, pega, cose y disimula es el talento de los gatos torpes que caminan sin cuidado por las serpentinas y los espinos mientras piensan en la siguiente presa a cazar o cuantos ratones caben apilados en una despensa.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

El inicio del fin.



El primer día del trabajo en una cocina es tan incierto como el primer polvo que echas a lo largo de la vida. Puedes haber follado de cien formas distintas y con otras tantas mujeres… incluso restaurantes y llegar tu primer día y sorprenderte de nuevo como la primera vez.

Hace años ya desde que pise mi primer gastronómico, el de ahora es algo distinto y a pesar de que carezca de estrella michelín, sigue siendo esa clase de lugares donde todavía se puede disfrutar de la comida y desde el otro lado de la barrera, de un buen combate cada mediodía y repetir otra vez al caer la noche.

Me he pasado tanto tiempo fuera, que hoy tuve que rescatar a la mayoría de juguetes del fondo del armario donde esperaban al momento de ser utilizados. Cada uno tiene una característica y todos ellos una función específica, los sigo queriendo como si fueran mis propios hijos, acero de mi carne y como su sangre la que bebieron de mis venas en más de una ocasión.

No tienen mis ojos, pero si son tan ariscos que en ellos perdura el estilo inolvidable de la sonrisa afilada. Ayer al ocaso les devolví a la vida, esta mañana disfrutaron de su reencarnación… llevaban tanto abandonados que en seguida salieron todos a jugar a la encimera con todos los productos que deseaban ansiosos desde el pasado.

Por fin vuelve el callo del índice de la derecha a crecer tras kilos de brunoise de corvina, ternera y vegetales varios. Cada uno con su determinada dureza y su dificultad, pero sin dejar de ser un juego para asesinos natos. Regresa el calor al infierno del invierno que nunca probaste. Vuelve la estrella al firmamento y el demonio retoma lo de mover la cola desde el otro lado del espejo. Caerán los días como las hojas del otoño hasta mi próximo cumpleaños donde puede que entonces me den un par de alas nuevas y me manden al otro lado del océano.

Quien sabe, por ahora sólo me resta bailar como un poseído más la dulce melodía del violín de metal sobre el arpa de plástico duro. Para que de esta singular manera quemar el calendario para quizás ganarme un puesto donde brillar junto a otros hermanos de diferentes madres y de las mismas abuelas, porque nuestro arte es de los que se saltan una generación de las del medio y aparecen más tarde como un regalo.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Donde viven los monstruos.



Ha pasado tiempo desde que los monstruos se separaron tomando cada cual su propio camino. Todavía resuenan aquellos días donde jugaban juntos en el mismo equipo, todos como una piña hasta que se volvieron una familia que se mimetiza hasta en la sangre.

Demasiado tiempo bajo un calor sofocante moldea hasta el más duro metal, añade una condena que parece no tener fin y al final obtienes de alguna extraña forma pequeños diamantes como estrellas en el firmamento.

Eso sólo es sudor! Grita uno desde el infierno.

En parte es cierto, pero por otro lado sucede que hasta el más tonto de la cocina sabe que eso significa la señal de que muchas cosas pueden haber cuajado… o peor… haberse malogrado hasta fermentarse.

Pero eso no sucede con las personas. Falta poco para que vuelvan a juntarse de nuevo el demonio, un hechicero y el mejor pirata, por supuesto también regresa el brujo del otro lado del océano. No habrá victimas ni sacrificios, pero seguro que brindan y bailan. Porque el tiempo es únicamente una línea curva entre dos puntos separados.

Algunas veces, sin cambiar el escenario todo transcurre como si la última vez hubiese sido el mes pasado, Llorará el cielo la próxima ruptura y las fichas se volverán a repartir por el tablero. Hasta el siguiente cruce se dibuje en el destino de los planos superpuestos que forman sus distintas historias que convergen en el origen de sus sueños.

domingo, 23 de junio de 2013

El tren.



Coloca sus días en fila india y afila su espada, cuando llega otro lo pone en su lugar y sigue con su labor de frotar el acero contra la piedra, lleva años haciéndolo y todavía continua con el miedo de no hacerlo bien muy a su pesar. Busca el filo perfecto, aquel capaz de cortar algo de forma tan limpia de que si juntas de nuevo los pedazos se vuelvan a unir sin dejar ni marca.

Teóricamente se puede hacer con materiales orgánicos, pero en su afán por la superación piensa lograrlo con el resto de objetos. Todo lo que no tenga utilidad pasará por la quilla, remediar el daño será algo más complicado de deliberar sin duda alguna. No pierde ni un ápice de sus esperanzas mientras continua con su monótona función a lo largo de la hoja.

Saca el filo mientras su bello se eriza y los dientes se encajan entre ellos como si fueran cepos para lobos. Pule cada gramo mientras escucha al metal como quien sintoniza una emisora. Algunas pasadas la voz suena cristalina como la nota de un violín… otras tantas se enturbia y tiene que darle la vuelta y seguir por el otro lado hasta igualar las ondas. Cuando el concierto empiece, piensa talar todos los días desde ese momento en adelante y en el instante que alguno se quebré sin llegar a partirse, volver de nuevo a preparar la siguiente oleada de combates.

Repasa y escucha como afina su instrumento, ese que duerme el sueño de los justos porque no hay ninguna guerra cerca. Lleva tanto tiempo en la paz, que la sangre que vivía en los poros de su filo ya ni huele a matanza y las migas que llora, ni siquiera tiñen el agua. Duerme como un niño que tacharía meses enteros sin salir de la cama porque su sed se apago con su último duelo. Entonces guarda la calma debajo de la cama pero a la bestia la lleva encima, enclaustrada dentro de la prisión de sus costillas.

El día que vuelva, ella vendrá volando atraída por un alma tan impía como un imán eléctrico. A más rabia, antes llegará y cuando lo haga no quedará títere con cabeza. Odia las cuerdas tanto o más que las cadenas, cree que la libertad es una mentira disfrazada. Oye la memoria de las refriegas resonando en el interior, siente su silueta estremecerse a cada pasada, estilizándose como las cuchillas de afeitar, empieza a cortarse el aliento en el ambiente y los pelos huyen al posible afeitado. Envaina a su chica y la deja descansar, mientras piensa en el placer de sesgar los días como quien tacha los días del almanaque, lo visualiza y sonríe como un niño que sueña en estrenar sus zapatillas nuevas.

miércoles, 17 de abril de 2013

Musix Box



La vida sin sonido debe de ser igual de triste que un cementerio floreado en blanco y negro. Desde que llegó a la gran ciudad sus días se habían llenado de ruido por el día y de música al caer el sol. Las noches allí podían llegar a no tener final hasta que saliera el sol y aún así después de eso siempre quedaba un lugar donde la bajada fuese tan paulatina como el descenso de una playa hasta llegar a la orilla del mar una mañana cualquiera de verano.

No importaba en gran medida el sitio, quizás si la compañía pero en el tiempo que llevaba viviendo en Madrid había reclutado un buen número de hijos de la noche dispuestos a disfrutar de la oscuridad antes de que despuntara el alba.

Luego sólo le quedaba ese cuarto en su casa que había aclimatado para recargarse con el sonido durante las horas diurnas. Que no era otro que su cuarto de baño, enchufaba la música y se metía en la mampara de la ducha a sentir el ritmo mientras el agua caía. El menú lo decidía su estado de ánimo, pero todos los desayunos le sentaban igual de bien en ese sitio. Y es que se nutría de ella por cada poro mojado como una esponja hace lo propio con el agua.

Violines y guitarras le cortaban la respiración, la percusión le devolvía la vida… el piano también le divertía al sentir sus notas corretear sobre el como hormigas. Adicto se quedaba corto cuando su caso se exponía ya que ni la clásica se le resistía y es que había para el un horario propicio para cada melodía reservando las mejores sinfonías para los domingos por la mañana puesto que no existía mala resaca que se resistiese a la armonía de sus acordes.

Pero sus mejores conciertos sonaban de madrugada donde los graves traspasaban su alma hasta convertirle en un títere del sonido que sigue el compás hasta que la fiesta se acaba y sigue el ritmo hasta la próxima sala abierta, donde le espere el siguiente demonio que le pregunte donde esta la felicidad del que cuenta estrellas al caer el sol.

jueves, 14 de marzo de 2013

Buen viaje M.



Después del parón del infarto, vuelve a empezar de nuevo. Se viste para su última cita en un buen tiempo con esta maldita ciudad. Sin prisa pero sin pausas, como un general antes del combate, nervioso y la vez calmado… caminando seguro sobre una alfombra llamada experiencia. Se olvida de colocarse los galones porque pesan mucho y podrían amargarle la fiesta, necesita ser ligero para volar.

La luna sonríe desde el cielo, se pone de puntillas para que los mordiscos de cualquier lunático que se preste no lleguen a alcanzarla. Laza estrellas a los niños buenos igual que caramelos que antes de llegar a sus manos ya se han fundido por adelantado. Caen las penas como las escamas de las serpientes cuando llega la primavera, quedan atrás enganchadas de las espinas de alguna barra de bar regada con licor. Se pierden los ojos en las alturas y florecen las sonrisas empapadas en algo que no es felicidad.

Brotan artificiales en los ojos de todos esos hombres que nunca fueron niños o en esos niños que con el corazón quebrado nunca crecerán. Salpican las mentiras como los charcos de los pasos de cebra en los días de lluvia, si no tienes cuidado puedes llegar a atragantarte con algún tsunami de esos que dejan una ciudad a oscuras y jadeando. Las noches de despedida nunca vuelven en el fondo. Simplemente resucitan de las cenizas del anterior viaje. Pasará tiempo…

Pero al final, las noches siempre saben igual.

Algunos se van y otros se quedan… Pero mientras queden balas en el cartucho no importa cuantas monedas puedan ofrecerme a cambio de alguna de nuestras vidas. Puede que mañana la ciudad despierte bostezando entre escombros y hollín. Quizás se acabe nuestra suerte y acabemos perdidos en medio de alguno de nuestros viajes siderales. Es posible que ocurran cien calamidades que permuten nuestro destino mil veces entre este momento y el regreso.

Mañana volverá a amanecer sin preguntarnos si nos importa siquiera. Seguro que alguno quedará por la calles para ser correcto e ir regalando por la calle los mejores buenos días que sea capaz de ofrecer tan temprano. Es un buen objetivo… pero por ahora solo necesitamos abrir la cerradura y dejar que los niños salgan a la calle a buscar estrellas. Que disfruten hoy lo que puede que no tengan mañana, porque mientras quede memoria siempre sabré seguir una sombra por el sendero de baldosas amarillas.

sábado, 2 de marzo de 2013

En place



Aún restan horas para que llegue el ocaso
pero en la lobera todavía no entró el sol
se mantiene alejado por precaución
mientras me afilo las garras
dentro suenan chirridos
fuera canta la paz con su humo.

Se nota en el ambiente
que esta noche
correrá la sangre por doquier
la luna empieza a teñirse
de rojo salvaje.

Y siguen cayendo los ángeles
cual copiosa nevada
hasta llenar el suelo de plumas
igual que una guerra de almohadas.

Los lobos siguen poniéndose la piel
camuflándose entre los corderos
como astutos demonios
con cuernos de carnero
y dientes afilados
esperando sátiros
a que caiga el primero.

Baila a solas mi alma
dentro de mi burbuja.

Sacude su cadera poseída.

Sigue la cuenta atrás
hasta que al final
comience la fiesta.

No es tarde para retirarse
estas a tiempo de salvarte
y no perder la cabeza.
Mantenerla encima
del cuello
el domingo por la mañana
es una gran hazaña
si te cruzas conmigo
no devuelvas la mirada.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Sin banda sonora.


Y se me hincha
la vena del cuello
cada vez que canto
un nuevo poema
que nunca escuchará.

Me sale la rima
del pecho pa’fuera
porque no hay nada
ni nadie que pueda
a mi hacerme callar

Llevo diez años anclado
al alfeizar de tu ventana
como una gran telaraña
en mitad de un matorral

Y no tengo guitarra
tampoco hábiles dedos
pero mis palabras
jamás me dejan atrás

Ahora mi cuerpo
se mueve contento
entre metal y viento
Sueno a cuerda
tensada en mitad
de un temporal.

Y no me importa nada
porque bajo tu persiana
rencores no guardas
ni rastro de ningún mal.

Sucede que aunque
la música no suene
yo sigo moviéndome
con mi extraño galopar
siempre fuera de lugar

Escucho al silencio
y escupo en su portal
yo no le tengo miedo
porque es un buen chaval
que no teme ni al fuego

Ni tampoco siquiera
a tu presencia dañina
ni a tu enorme historial

Ya que por desgracia mía
nos molesta una mierda
a quien tu misma te quieras
tirar otra noche estrellada.

Llevamos nosotros lanzadas
hasta ahora tantas piedras
que debajo de tu ventana
ya se puede hasta trepar

Pero me marcho de nuevo
a otro lado de este mundo
para que tu jodido veneno
ya no sea ácido concentrado.

lunes, 24 de septiembre de 2012

La fugacidad de las estrellas.



Hay noches mágicas en la que la música no para de bailar dentro de los oídos. Las notas te acompañan y el ritmo se apodera de un cuerpo que antes te pertenecía. El mundo se repliega y a pesar de tener los ojos cerrados afuera todo se dibuja nítidamente con sus propios colores. Los pies flotan entre el cielo y la tierra mientras un ejército de hormigas camina por las plantas.

La luna se esconde y las estrellas brillan con mucha más intensidad colgadas del cielo, el aire frío pierde su filo al contacto con la piel y la sonrisa se vuelve una flor que se abre para a continuación seguirla cientos de ellas, como el mosaico de las hojas de un árbol al viento. La noche acoge a todos los gatos que no lograron dormirse igual que un mullido cojín que amortigua la realidad hasta hacerla suave como el terciopelo.

domingo, 29 de julio de 2012

Perdonen las molestias, estamos arreglando el servidor.

Llevo mucho tiempo parado en el mismo sitio como el tono de una llamada en espera. Sigo siendo ese chico, aunque de niño ya no quede nada conforme en el pasado estaba, al igual que un caldo he ido cogiendo distintos sabores hasta el lugar que me encuentro, pero en esencia sigo siendo el mismo que llego a Madrid hace ocho años. Como en la quiniela he acertado muchos pronósticos y fallado otros cuantos para como siempre no ganar lo que quería, aunque en cierta manera, permanezco en esa línea después de todo que delimita los beneficios de las perdidas.

He perdido la noción del cuando y el tiempo ha dejado de ser algo que llegue a preocuparme, sigo madurando de alguna forma mientras lo aprendido va tomando forma en mi vida. Pero de alguna manera, tengo que continuar… tanto he estado esperando en la misma pantalla, que he llegado a adquirir la experiencia suficiente, comparable a la que se obtiene unos cuantos niveles de donde me encuentro, pero nunca me ha dado por llegar hasta allí.

Simplemente prefería pasear por donde me era conocido o familiar…Siempre lejos de casa, pero no lo suficiente para llegar de un salto directo a la diana. Pero yo en cambio… me he parado demasiado en este punto, ahora debo de volver a correr aunque ya no tenga tiempo para ello. Y así huir de mi propia persona hasta avanzar hasta la siguiente posada. Una en la que quiera pasar el siguiente tramo…

No consigo poner de acuerdo a mi pasado y a mi presente. Vidas y horarios totalmente opuestos pero al menos ahora hay libertad y las reglas y normas quedaron abandonadas en un baúl donde no debieron salir quizás. Ahora es el momento de escribir unas nuevas, destinar algo de mi escaso margen de maniobras a hacer algo que a mi antiguo dueño le encantaba y que por una vez yo, puedo hacer presente. A él le encantaba correr y a mí siempre me gusto la noche… así que por una vez volveré a usar la alquimia de dar energía sin esperar nada a cambio.

Se acabó esperar, hay que sacar el tiempo de donde no lo haya y volver a crear un vínculo entre bestia y amo porque es el momento de empezar antes de que vuelva a cambiar el clima de dirección… Retomar viejas costumbres y devolver lo prestado para así dar algo nuevo en el futuro.

Como siempre suena raro, pero escribiéndolo de alguna forma consigo que yo mismo lo comprenda y a veces logras que lo que este en el papel se parezca a lo que se ve tras la ventana, otras parece un cuadro surrealista pintado con oleos… pero la intención es practicar hasta que todo sea natural, de forma espontánea y sin esfuerzo. Ahora es cuando tengo que utilizar toda esa energía que llevo acumulando tras una eternidad de insomnio en encontrar de nuevo la voluntad de la carrera. En esta no hay libros, ni profesores. Se aprende empezándola y sin parar hasta terminarla cuando sea necesario.

Para cambiar de estado… tendré que gastar mucha energía por descontado, pero con concentrar toda esa que ando dispersando sin darle ningún uso más apropiado, creo que podré salir adelante con los primeros pagos. Por lo que debo anunciar que habrá corte en el suministro de abastecimiento próximamente, pero bueno, dejo la despensa llena y este es vuestro lugar. Eso sí, del que lo haya encontrado, yo me voy a correr, pero no seáis mal pensados, de eso que se hace con las piernas y que trata de ir de a, a b y vuelta de nuevo al punto de partida… Bueno hoy no, que ya es demasiado tarde y no quiero parecer ningún enajenado.

Supongo que en los días buenos me pasaré a dejar algo por escrito. Mientras seguro que encontrareis que hacer, yo tan sólo me retiraré como la lluvia y permaneceré escondido para traer una tormenta de vez en cuando. Pero seguro que vengo de vez en cuando por no cumplir el mal habito de empezar algo y dejar otra cosa abandonada. Por cierto… puede que la próxima entrada sea una receta (o puede que sea otra rallada), para las nuevas promesas de las cocinas o también para algunas más veteranas. En fin… que Dios reparta suerte que yo ya llevo mi ración en los bolsillos. Nos vemos de vez en cuando... Mientras tanto… disfruten con la música de fondo y hojeando viejos diarios.

O pueden escoger la opción de salir a dar una vuelta, siempre serán recibidos con los brazos abiertos, si no prometo poner un oso amaestrado en la puerta para que los vaya dando en mi ausencia. Ya se sabe que la prisión tiene unos horarios muy estrictos, por suerte me dejan las noches para mi libre uso y disfrute así que… que se cuide esta ciudad de mi desgaste diario, y añadirle unas decenas de kilómetros semanales más y otras tantas zapatillas de menos.

Ahora que me las pagan por bailar en las cocinas, creo que es el momento de dar algo a cambio a mi persona. No es que no os aprecie, simplemente es que me llaman en otro lado. Espera… ahora vuelvo. Dejo puesta la música mientras regreso enseguida.

Ah! No suelo decirlo, pero gracias por venir… que paséis un buen día y feliz estancia.

lunes, 23 de julio de 2012

Justicia divina.

Cuando bajo Dios, yo ya le estaba esperando con la baraja en la mano, preparado para empezar. Sonriendo me dijo: ¿Con quien te crees que vas a jugar chaval?

Así que chasqueando los dedos una baraja sin desprecintar vino volando hacia nosotros. La verdad es que todo comenzaba de forma brillante y con un adversario como él no era poco estar precavido. Pero no había ni rastro de miedo en mis bolsillos y aunque mi amigo me había  comentado que aquel tipo si sabia apostar, con un gesto bien puesto, le dije que no era lo mismo apostar y jugar… y que la suerte es una balanza algo egoísta y pocas manos acaban en empate.

Nos sentamos en una mesa, él enfrente mía y entre nosotros una encantadora diablesa igual de bella que de peligrosa que repartía las cartas con una habilidad sobrehumana. En las manos buenas me guiñaba un ojo picadamente mientras tocaba mi pierna con su pie descalzo, las malas simplemente ella era la mejor cosa que mirar durante la partida. A Dios no le gustaba mi falta de atención hacia su persona y disculpándome le contaba que no le consideraba tan importante como para estar mirándole todo el rato.

En la vida siempre hay mejores cosas que hacer que atender a alguien por quien no estas ni meramente interesado. Supongo que su propia perdición era jugar contra ateos demasiado agnósticos como para impresionarse con un aura radiante ni con sus alargadas manos. La verdad es que sólo me sorprendería si lanzase rayos por los ojos y fuego por el culo, porque eso le convertiría quizás en algo más humano, por lo que si la perfección existía en esa mesa, sin duda era ella y no él, el que llevaba la voz cantante.

Tras unas partidas desequilibrantes quedamos a la par en fichas y para no dilatarlo demasiado decidimos apostarlo todo… en un ataque de locura decidí incluir mi alma en las ganancias y por no quedarse atrás él hizo lo mismo. Nuestra preciosa crupier repartió las cartas quemando siempre la primera de cada mano, yo ni las levante del tapete preguntándole algo así como que si los leones cazaban en la sabana, a lo que respondió extrañado.

Claro…

Y no hay nada cosa que me joda más en la vida de que alguien no sepa hasta el detalle más ínfimo de su trabajo… nunca hay nada tan claro, porque en toda partida de dos, siempre hay demasiadas variables incontrolables…

Cazan lo que pueden… hubiese estado más acertado, porque no es lo mismo saber que conocer y llegados a ese punto ya todo estaba predestinado. Levante mis cartas ganándole por descontando.

Regale su alma a mi despampanante vecina que me prometió que sería su amo…

Sonreí haciéndola ruborizarse, para después dejarla que me besara metiendo su lengua hasta la garganta para degustar lo último que había tomado y se despidió en una cortina de humo llevándose tan preciado presente.

Me coloque de nuevo el alma como quien se ajusta la correa del reloj tras haberla cerrado y me levante muy digno recogiendo las fichas del prado verde del terciopelo. Le tire unas monedas y lo deje allí fusilado con cara de no creerse lo que había pasado. Por supuesto todo Dios pierde los papeles de vez en cuando y no repetiré la sarta de blasfemias que escuche de su propia boca sagrada.

Pero a veces pasa que las cosas no son lo que parecen y nunca es tarde para aprender una lección a tiempo. No apuestes aquello que temas perder porque en cierta manera, perderás lo mismo dos veces y una es por adelantado. Así que en ocasiones sólo importa guardar lo preciado donde una mala elección pueda hacerte perder la cabeza porque hasta los leones temen el hilarante sonido de las risas de las hienas.

miércoles, 27 de junio de 2012

Ace of Ases.

Juega todas las partidas con la fe de ganar y la confianza de poder hacerlo, tiene escondido a su rey dentro de una torre a sabiendas que allí dentro nadie que no tenga un barril de gasolina puede hacerle ningún mal. Las paredes de su muralla son tan gruesas como los pilares de las autovías… tal despropósito de blindaje nunca fue por miedo ya que de eso ni tenia, simplemente porque cada año le gustaba dar una capa más para afianzar las grietas que pudiera causar el tiempo.

Por mucho que sus defensas sean formidables, no tienen nada que envidiar de su ataque. Sus caballos son mundialmente conocidos y normalmente son los más nombrados en las encuestas de fin de batalla. En el ranking de las cosas que dan más miedo hace años que sustituyeron a la misma muerte, porque ella al menos te da la paz… en cambio ellos te pisotean y te dejan ahí tirado sin acabar con tu sufrimiento. Y es que es comprensible, porque no quieren quedarse atrás de sus competidores y amigos.

La reina morbosa con sus medias de rejilla, ha causado tantos infartos que últimamente debe de llevar un cartel colgado al igual que el tabaco advirtiendo de que es perjudicial para la salud, y es que es justificable ya que con el rey encerrado, ella va donde quiere y cuando lo desea, siempre acompañada de sus fieles escoltas que están a medio paso entre Bud Spencer y Terence Hill y la pareja de Samuel L Jackson y Travolta en pulp fiction porque de alguna forma rara siempre van cruzados. A ellos no les importa y a mi tampoco.

Son gente de esa con la que sales de fiesta y sabes que no habrá ningún problema en el horizonte que te lleve hasta el próximo amanecer. Te puedes olvidar de todo e ir a tu bola, porque ya se encargarán ellos de ganar la partida sin causarte demasiados problemas. Las bajas a veces son necesarias pero ellos nunca abandonarán a ningún amigo por muy difícil que estén las circunstancias, sencillamente se sacrificarán antes de ver caer a cualquiera de su misma sangre.

Cuando salgo a jugar con los otros niños, me olvido de que el mundo tienes sus peligros, para nosotros todo es aterciopelado y recubierto de mullida goma para que nada pueda dañarnos. La suerte a veces es como la justicia, se obtiene reduciéndolo todo a fuego muy lento hasta que el resultado es como un elixir de Peter Pan para los que salen de trabajar al siguiente día.

domingo, 22 de abril de 2012

Sublimaciñon progresiva

Y la noche se partió por la mitad dejando caer sobre la ciudad una riada de lágrimas negras de azabache. En el fondo ya todo estaba perdido para ese entonces, pero no importaba demasiado. La gente huía en todas direcciones… o bueno, eso ocurría al principio, cuando el agua llego a cubrirles no veían nada, y por ello nadaban en círculos como una mosca que cae en una piscina… una jodida plaga de toda clases de insectos decoraban atestando las calles anegadas, desorientados y por supuesto febriles por lograr asirse a algún lado.

Mas era imposible y la corriente los arrastraba hacia la partes bajas de la urbe en una riada que nunca pudo estar más llena de tarugos sin mas valor para las madereras que el serrín que contenían sus cabezas y así bajaba tronando ese fluido opaco, lo que antes era una calle transitada ahora era una imagen dantesca donde la gente gritaba socorro pidiendo ayuda, esas mismas personas que unas horas antes ni si quiera se hubiesen disculpado de haberte pisado el cuello sin querer, actualmente eran como barquitos de papel sin rumbo, habían encontrado la verdadera naturaleza de la piedad.

Aunque a mi no me importaba, les saludaba girando la muñeca como hacen los grandes reyes y personas especiales. Nunca tuve corona, así que supongo que pertenecería al segundo tipo. En esos momentos ni a Noe le daba tiempo a llegar, ni siquiera estaba preparado el chico del anuncio de Axe. Todos las naves son inútiles sin tripulación y esa ingente marea de personas que se precipitaban como una catarata humana era tan magnifica como los cuadros de las almas condenadas en el infierno. Saque un cigarro y me dedique a salvar durante cinco minutos a la gente lanzándoles salvavidas de humo redondo y almohadillados con falsas esperanzas. A nadie le dio por salvarse, debo de pensar que ya se habrían echo a la idea.

Cuando todo paró y el agua se marchó hacia el mar… quedo una ciudad preciosa, limpia e impoluta. Brillante por la fricción que toda la basura innecesaria había causado a su paso, los metros se han transformado en estanques de crudo donde se podría uno bañar en verano pero lo mejor es que se podían volver a ver las estrellas incluso dentro de la ciudad. Seguramente fuese el mayor desastre mundial al que se había enfrentado la tierra, pero me daba bastante igual, la Biblia no sirve para nada y la salvación no tiene precio los domingos por la mañana. Una vez tiras la primera piedra, prepárate para que vuelvan muchas más en contra.

Ahora huele a fresco… a humedad. Amanece y casi ya no queda nada de cielo, se ha licuado sobre nuestras cabezas, en el horizonte sólo se ven estrellas que juegan a formar figuras mitológicas y debajo de mis pies la tierra a comenzado a temblar. Suena la música y cierro los ojos mientras me escurro por dentro de mi cuerpo hacia ese sitio donde cada caricia cuesta un pecado y donde la intimidad del silencio se funde con gemidos sobrecalentados.

jueves, 19 de abril de 2012

Las noches de concierto, todas ellas.

Ya de madrugada estrena el viernes y sentado en el sofá planifica lo que tendrá que hacer durante la jornada, pero lo hace sin perder la meta que no es otra que llegar vivo al sábado por la noche. Quedan dos días enteros pero sabe la manera de comérselos de forma de que sean sólo un simple bocado, un aperitivo de lo que llevan semanas fraguándose. Las plantas de los pies comienzan a burbujear hasta el punto de casi estallar.

Ya solo queda una recta hasta la meta y entremedio hay rachas buenas y malas, como en todas las partidas. Salir a bailar el destino escogido y hasta ese momento hay que saber dosificar las fuerzas para no llegar derrotado. Cuando la vida se pasa entre fogones, todo pasa más deprisa, como a cámara rápida… los descansos son breves y cuando empieza el servicio, todo lo que habías elaborado hasta el momento se reduce drásticamente en un batir de parpados. Así que dos días a esa velocidad no deja de ser 4 servicios cada cual más rápido y caótico que el anterior hasta alcanzar el objetivo.

La gente a esa hora ya habrá comenzado a divertirse y la mayoría te llevará ventaja, pero los del infierno somos de maratón y la resistencia es algo que no se ve en el presente. Nuestra carrerilla lleva gestándose durante los dos días precedentes al día libre, somos una manada de indios y en comparación a como empieza el resto la noche, para los que estrenan un día y terminan de trabajar el siguiente… es como si nos lanzasen en una salida desde reposo total disparados con un cañón.

Y todo no dejan de ser ingredientes que reaccionan… si se da bien el servicio, si la propina de la semana es buena, si no hay demasiada gente para el cierre, si tus amigos ya han terminado de trabajar… que todo haya salido redondo y si tienes suerte no trabajarás mañana. Todo eso es como una suma aritmética que bien podría ser un pan muy rico en levadura, o un cóctel explosivo de los que se necesita para subir al cielo y cazar una estrella de un mordisco. La verdad es que es de los pocos trabajos en que cuando pasan las 0:00 estas más despierto que un búho de guardia.

Ya se ha pasado un rato visualizando que será mañana, he plantado todas mis semillas y seguro que llueve por la mañana, pero ni el mal tiempo puede frenar a los que llevan corriendo toda la semana porque se queman las cosas… y si no andas con cuidado hasta tu puedes ser la victima afortunada. Nada deja de ser una marca de guerra y por supuesto los sábados por la noche contra más franjas atigradas sobre la piel, mayores serán tus ojos y hasta que no salga el sol, nadie puede dejar de viajar montado como un gato sobre la música entre las callejas de la ciudad que no duerme.

martes, 27 de septiembre de 2011

Ya esta hecho.


Ahora el que pueda que me quite lo bailado… Toca, seguir hacia delante hasta que el cuerpo aguante.
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