Seguidores

Mostrando entradas con la etiqueta Unos dejan de fumar y otros siguen con el vicio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Unos dejan de fumar y otros siguen con el vicio. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de febrero de 2018

Dia 1.


Comienza de nuevo lo de dejar de fumar
yo que he nacido en el mismísimo infierno
y respirado todas las cenizas desde la cuna.

Intento otra vez lo de abandonar un vicio
para sobrevivir si puedo una década más
todavía no hay quien ponga fecha de caducidad.

Nadie que haya vivido sin agua conoce la sed
pero los que respiramos fuego, nos cuesta evitarlo
el humo nos relaja mientras trepa hasta el cielo.

Condena eterna de los que se fundieron a la tierra
sin quedar enterrados con vida a un pie bajo el suelo.
Quemarse con otra cosa siempre es la solución.

Ahora retomo el placer del té y sus esencias
litros apagarán el hambre que tenía sin saciar
la alquimia no deja ecuación sin balancear.

Toca otra vez vivir a de noche sin iluminarla
a cada bocanada que inflame hasta el ocaso
ya no hay señales que vean los ángeles del cielo.


lunes, 8 de enero de 2018

El caballo amarillo.

Suena la cuenta atrás, todo tiene que estar concluido antes de que el minutero llegue a la meta. Las piezas han ido encajándose por si solas en el engranaje a una semana del comienzo únicamente resta sacar lustre.

La nueva cocina esta esperando, musita mientras saca filo a los cuchillos uno a uno. Vuelve de esa manera a reconciliarse otra vez con cada silueta ajustada a su peso, la mano se amolda a la empuñadura y brazo adquiere otra pluma más a la que acostumbrarse. Equilibrio entre dos las mandíbulas del tornillo que muerde las distintas piedras según su grano y su nivel de pulido. Vaivén eterno hasta que puedan cortar un suspiro, una sonrisa y un alma, hasta la perfección porque si el roce hace el cariño, de sus pequeños está realmente enamorado.

Se escucha la música armónica a cada pasada, dejando polvo de sueños y de hueso metálico tras su rastro, cuando acabe el concierto todos los niños irán dormirse colocados en sus acolchadas literas de un nuevo dormitorio. Esperando al día en que los dejen salir a jugar de nuevo... como siempre en libertad con un director que sangra con ellos, les cuida y por supuesto protege.

No hay recreo más divertido que el que pagan ni guerra lo suficiente virulenta como para no plantear siquiera batalla, pues el varhalla solo permite pasar a quien lo dio todo en el combate y murió sonriendo. Estúpida religión de quien cambio la pluma por el acero y la tinta por la sangre escabulliéndose del sol y también de las estrellas en un sótano donde jugar a la alquimia. Se leen en sus dedos y sus manos poesía en braile que sólo los necios emprenderían.

Cuando se escuche el disparo ya no habrá manera de echarse atrás, todavía ningún Dios me ha liberado de mis cadenas, cada uno lleva sus pecados arrastrando en la sombra. Sigo esperando la mejor llegada de este año... mientras seguiré bailando hasta que me suelten de nuevo. Concentro energía acumulándola hasta en el pliegue de las esquinas, el día que todo termine ya me quedará tiempo para cerrar las cicatrices. Queda aún demasiado lejos... ni se otea en el horizonte, el olor de la sangre causa frenesí el del carbón ardiendo te lleva a un cálido infierno donde jugar con el cualquier diablo.

Sonrisas en el averno, el ángel de la muerte vuelve a tener almas a su cargo, una espada de fuego y tantas vidas como cuentas quepan en el saco, una historia una vida... un arco iris un paseo por sus paraísos interconectados. Mientras la música suene seguirán llegando deseos hasta que el silbato suene hasta la próxima contienda.

jueves, 2 de febrero de 2017

Perdón por anticipado.

Deje este mundo olvidado por las luces de otro lugar que me confundía con sus estrellas.

Mucha gente regalando palabras al igual que billetes, regando los oídos con cumplidos sin importar su sinceridad ni el color de sus intenciones. Como en la madriguera del conejo… todos querían capturarte.

Pero pasa el tiempo. Y sigues sin ir hacia ninguna parte.  Permaneces estático, anclado en un mismo punto. Muchas visitas pocas esperanzas… no había rastro alguno de soledad, pero entre tanto bullicio tampoco había silencio.

Pude ver tantas babas juntas que fluían como un rio entre mentiras y argucias para salir victorioso. Precio y cadena para historias que nunca verán la luz. Me olvide de mi casa, de las raíces y del tiempo invertido. Lo cambie como Judas por estrellas y cuando llene la bolsa, me di cuenta que no valían para gran cosa porque el mundo siempre tendrá favoritismo o juegos entre las sombras.

Cuando escribes no buscas recompensa, ni reconocimiento. Simplemente ordenas las palabras hasta que ellas reúnen el sentido.  A veces te asaltan y te hacen escribir a punta de navaja porque ellas saben que las vocales están afiladas. Otras te susurran para que les escuches con atención, pero son demasiado vagas. Nunca les da por escribirse ellas solas. Que se le va a hacer… el mundo no es perfecto. A no ser que intentes hacerlo… y de todos es conocido que clave es que nunca tienes el control.

Así que tecleas, pulsas siguiendo el ritmo, a veces la música es hasta armónica y te lleva lejos… muchos mundos he visitado sin levantarme de un sofá y tantos cuentos como horas de la madrugada he permanecido despierto soñando despierto quizás  todo aquello que despierto no soñaría alcanzar. Y es de esta manera humilde y sin artificios cuando el pensamiento ensambla pedazos de aquí y de allí, puzles incompletos que carentes de lógica terminan abrazándose a otros parecidos, hasta que lo plano toma textura… crece y se dispersa para después concentrarse.

Y no importa cuánto tiempo hayas estado fuera, haciendo otras cosas quizás más importantes en ese momento, pero insignificantes a la larga. Al igual que esto no ira a ninguna parte desconocida. Pero sigue siendo mi estilo, mi forma y mis maneras. Sigue siendo plantarle cara a la guerra con la cabeza alta y el conocimiento de estar en el lugar apropiado. Porque el que no vive no muere…  y el que no lo intenta tampoco es que vaya a conseguirlo a ciencia cierta. Yo he dejado de venderme por estrellas, y si nadie me lee… no habrá pena ni reproches.


Solo será lo que siempre ha sido. Un cuento escrito en braille en los oídos. Taquigrafiado a base de burbujas que estallan a la velocidad de mil imágenes por segundo. Una historia de un fumador que dejo el tabaco para volver a la guerra de los indios que no hacen ruido. De los que viven de noche cazando los sueños que quedan atrapados en las antenas parabólicas como el rocío de madrugada.

jueves, 20 de agosto de 2015

Los puntos de la mano.



Se esta acabando el verano y todo sigue como al empezar, la película no avanza hacia ninguna parte, la escena sigue anclada, casi congelada hasta el fondo. Nada transcurre… tan sólo pasa el tiempo y continúa de la misma manera. Absurdamente indiferente.

Un embarazo después y las cosas no han mejorado, el que vive al otro lado del espejo continúa pareciéndose extrañamente a mí. Tiene calcadas hasta las expresiones pero seguro que hasta el llega a final de mes sin preocupaciones, al otro lado de la realidad los morteros siguen lloviendo sin parar. Por la mañana sonríes si alrededor de la cama ha florecido un bunker porque al menos a la noche siguiente, tendrás un techo donde guarecerte.

La batalla prosigue, pero ya han dejado de disparar balas porque la guerra en estos días es demasiado cara, ahora los contendientes lo basan todo en un enfrentamiento mediático y los opositores de ambos bandos siguen vomitando idioteces para el deleite de los tertulianos.

España sigue igual…

Como siempre.

Hace más de medio siglo que su rumbo no va a ninguna parte, al igual que el ciclo de las mareas el poder viene y va sin dejar más mella que la huella que hacen en las arcas del estado. A mayor sonrisa, más sinvergüenza. A los de este año ya les están dando estopa por adelantado. A veces poner la tele es como retroceder hacia el pasado, el único deporte realmente español sigue siendo el cotilleo por cualquier esquina, a los más barriobajeros les pagan más que a muchos ingenieros con carrera..

Así van las cosas… desde ese monigote llamado Aznar.

Al menos él ha terminado aprendiendo idiomas y ante el fin del mantenimiento… se ha montado una universidad donde impartir las clases de cómo robar sin perder la compostura ni dejar señales. Porque en verdad todo ex alto cargo que sigue limpio, es que era demasiado listo para que le pillasen con las manos en los bolsillos.

El cuento de Alibaba ya no se tiene en cuenta más que a los ladrones, que actualmente se podrían enumerar hasta casi rozar el infinito tanto por un lado como por el otro. Dicen que es una hipérbole… Pero tan solo es una mentira como un monumento. A los mejores tratos casi nadie esta invitado, pero sus consecuencias salpican a todos los que estuvieran mirando, o sin mirar… En fin, cada noche una historia para no acabar irremediablemente en la cama. Los mejores relatos están aún por llegar. Dicen que estamos saliendo de la crisis pero sin conocer lo que es el paro, todavía no he pasado de tener tres cifras en mi cuenta corriente.

Congelado en el presente, cuento los días que me quedan del futuro para de alguna manera celebrar cuando ya no me quede nada por lo que brindar. Antes todo terminaba con y fueron felices y comieron perdices. Ahora con un simple y fueron felices porque comieron, creo que sería colofón suficiente para demasiadas historias agridulces tirando a amargas.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Jaque a la reina.



A veces sucede que cuando estas perdiendo la partida, esta gira inesperadamente y te muestra la victoria sin que la suerte empañe el esfuerzo acontecido. Nunca nos han salido del todo bien las cosas, ni tampoco en absoluto nos han ido mal en la mayoría de los asuntos. Quizás con un poco más de justicia hubiésemos rellenado los huecos con algo más de alegría y supongo que madurar no hubiese sido una prioridad en la adolescencia.

Demasiados posibles que hacen incierta cualquier ecuación basada en fechas reales… al final de la cuenta sólo hay un cúmulo de despropósitos erróneos, un montón de incoherencias difíciles de explicar y un absurdo tan contaminado que es despreciable a ambos lados de las coordenadas bajo estudio.

Pero también ocurre que después de todas las caídas y tropiezos, sale el sol un día y en el cielo trinan los pájaros sin que no haya dios que pueda contener su algarabía. Y ahora ese día ha llegado, o sin duda llegará donde celebrar por una vez la felicidad de un hermano no empañe la fiesta con el egoísmo de los días más oscuros jamás contados. Y me alegro porque en verdad todo ejecutado merece al menos un respiro entre una condena y otra, y ahora en su libertad momentánea superar cada obstáculo que la vida te arroje.

Ya no por inercia, sino porque al fin y al cabo, cuando uno toma las riendas, por mucho que le duela al caballo, las cosas se encauzan de tal forma que el tiempo pasa sin pestañear como quien viaja sobre unos raíles bien encerados.

domingo, 10 de agosto de 2014

En el ojo del huracán.



Agosto seguía quemándole las plantas de los pies y no le quedaba tiempo ni posibilidades de huir a ningún lugar a resguardarse entre las sombras. Llevaba dos años sin sentir más aliento que el del sol sobre su cogote y aunque lo tenía moreno en esa época. No había tenido oportunidad de sentarse a colocar unas ideas que andaban dispersadas por su alborotada cabeza.

Las historias se arremolinaban entre mezclándose. Confundiendo sus argumentos y cruzando a sus personajes en lugares y sitios que no les correspondía conocer. La luna llena brillaba en el cielo como un faro en el horizonte, pero ni en una noche tan iluminada como esa, lograba capturar todos esos fragmentos que andaban flotando en el cielo o pegados a su piel. Encontraba unos cuantos, pero era incapaz de rellenar los huecos que existían entre ellos.

El ocho era para él, como las arenas movedizas en medio del infinito. Ya no quedaban leones que le diesen miedo, ni respeto, ni pavor. Donde fuera que estuviesen estaban quizás más entretenidos, pero eso ya no le importaba ni tampoco le quitaba el sueño. Hacia tiempo que sus caminos se habían alejado en direcciones opuestas… irreconciliables pero a su vez había encontrado la paz suficiente para el hallar el sueño de los justos en medio de aquello.

Su vida no había cambiado, pero los decorados era distintos. Madrid se había vuelto a quedar vacía sin sus atrezos y el escenario era un lugar muy amplio donde ejecutar sus ensayos sin miradas ajenas o furtivas de desconocidos. La tormenta sonaba fuera… pero no allí dentro no caía todavía ni gota… en medio de un huracán, respiraba tranquilo hasta la siguiente prueba.

Coge la lima y empieza a dar pasadas en ese maldito trozo de metal, tallándolo hasta volverse la llave correcta, rebaja cada borde y cada arista haciéndolo casar con el resto del problema. Se entretiene meticulosamente con los detalles mientras a cada pasada encuentra imperfecciones que pulir. Sigue buscando la excelencia como los viejos alquimistas buscaban en secreto la formula perfecta.

Tenían las herramientas y sus teorías, las cantidades exactas, los mecanismos correctos y los materiales precisos, pero sin un infierno de energía inagotable nada podían conseguir. Sigue en su cocina… aguantando cada servicio como una batalla, el fin esta cerca y todo un sinfín de posibilidades se alinean a la salida del agujero de gusano. Cuando pierda las cadenas de sus muñecas volverá a correr para no detenerse jamás. Ya ha perdido mucho, pero si las cosas marchan bien no lo necesitará más.

Con suerte y algo de magia se puede sobrevivir a un agosto en Madrid, es sencillo cuando no hay leones en la ciudad porque andan jugando en la arena de la playa junto al mar. La libertad seguirá oliendo a salitre pero cuando se parezca a la de un niño enterrará el odio, se vestirá de perdón y enterrará por fin sus cuchillos de guerra.

lunes, 16 de junio de 2014

Lucky strikes.





Ha vuelto a llenar su ausencia de piedras blancas y ya casi es capaz de sacar el cuello del agua. Se siente bien sintiendo algo debajo de los pies después de tanto tiempo, el tacto de una camisa y el sonido del cuero de un zapato en los suelos pulidos. Hacia mucho que no tenía que vestirse bien para nada que no fuera un deber.

Hablar de algo nunca le había costado demasiado, muchos amigos siempre dicen que no habla de nada… pero todos ellos le echan de menos en el silencio de sus cocinas. Gira la muñeca Maxwell y todo se encamina porque al fondo del pozo puede vislumbrarse una luz brillante y siempre cabe la esperanza de conseguir algo sino se para de buscar.

Si no se para.

Eso es lo importante, comenzar es difícil… terminar a veces se acontece imposible pero mientras haya inercia todo es tan sencillo como seguir el movimiento y subas o bajes, trepes como la espuma o te precipites como un suicida en un acantilado. Lo esencial y más importante es disfrutar el viaje como si fuera el último.

Porque aunque no sea. Se puede conseguir algo si no se cesa de luchar. Las cartas siguen rodando por la mesa, calentando la jugada. No tiene prisa porque aún no es la mano donde echar el resto. Mira al frente ya que nunca lleva reloj y el tiempo cruel verdugo no lograr jugar con sus segundos a quemar los latidos antes de que el final salga a su encuentro. Será como cuando brillaban las estrellas, enmudecían las voces y solo quedaban palabras impresionadas en las retinas del espejo del otro lado de la pantalla.

No puede enseñar nada que no sea el lenguaje del fuego, el metal y la vida. Los números siguen bailando subidos a la palestra mientras equilibran todas las estructuras hasta hacer de un plato algo memorable.

viernes, 16 de mayo de 2014

Arena azul.



Se seco la tinta de sus venas por déficit de tiempo, dejo de absorber todas esas letras que colmaban las estanterías de la infancia y eso fue lo que acabo con su historia a medias. Sin hidratarse con libros sólo era polvo que obstruía las arterias y le daba algún que otro susto sin importancia. Se olvido de regar las flores y se le secaron los poemas, por eso debe de ser que en el jardín sobreviven exclusivamente los cactus, el aloe vera y algún ave del paraíso que anda perdido que no extinto.

Los libros chillan desde las baldas atestadas y les sigue ignorando como el que oye llover. Ir a su casa es igual que acudir a un monzón en el amazonas, incluso últimamente ni se puede pasar al salón porque dice que es demasiado peligroso.

Resulta que la enciclopedia se ha puesto en pie de guerra y anda mordiendo a los incautos que se asoman a comprobarlo… y bueno podría ser algo no del todo complicado si no fuera porque es de esas antiguas de quince tomos y de los gordos. Eso, ya viene siendo un problema que no se puede arreglar con el limpia, fija y da esplendor.

En el último informe parece ser que algunos ejemplares se han incorporado al sublevado motín y andan fabricando pilares con los no revelados mientras amenazan con salir de su confinamiento. Pero a él sigue sin preocuparle en absoluto, parece en paz y en cierta manera lo esta. El niño hiperactivo hace tiempo que se convirtió en un adulto sosegado que mantiene la sangre fría aun teniendo un conflicto en una de sus habitaciones.

De alguna manera. Lo ha provocado… visto desde fuera se le echa de menos, y ahora ya no es tan divertido entrar en ese salón sin televisor. Antes sonaba el tocadiscos a todas horas y los libros dominaban toda la habitación menos el escritorio. Había en la mesa del café… en los brazos de los sofás, incluso en el cesto de las revistas y si mirabas al otro lado siguiendo la dirección las librerías encontrabas un escritorio iluminado por una ventana que se cegaba al anochecer.

Allí abundaban los montones de folios que cual follaje de un bosque caduco juntaban historias que mutaban de un montón a otro. También estaba esa bandeja formidable repleta de papeles de todos los formatos con pequeñas joyas engarzadas en su interior. Era un lugar genial literalmente dicho y escrito, porque donde fuera que mirases todo tenía letras y contenía palabras. Y si querías ver algo allá, sólo necesitabas ponerte a ello e imaginarlo.

Funcionaba en ambos sentidos. Podías venir con la imagen de fuera y plasmarlo allí dentro, ya fuera a mano o a maquina, conseguías plasmar ese retrato con tinta en blanco y negro. Pero también podías empezar algo de la nada y era cuando ese cuarto estaba lleno de lunáticos cuando más brillaban las estrellas en su interior y todo comenzaba con una simple palabra y después se agotaban las horas sin que el silencio volviera a posarse en vez del polvo.

Cada uno enhebraba lo anterior con su pedazo y lo pasaba al siguiente. Y así se crearon todas aquellas leyendas con copas de vino y ceniceros atestados haciendo montículo. En verdad era una maravilla y aquella magia se ha perdido. Ya no le queda tiempo para visitas que no sean la de la mujer de la limpieza, la cual ante los nuevos acontecimientos ya dimitido a la voz de. Ya se lo decía yo señorito.
Y es que no se puede dar vida y después encerrarla bajo llave. Sigue estando soltero y sin hijos de carne y hueso, pero toda esa tinta que tocaron sus dedos pasa factura transcurrido el tiempo. Ahora le piden los intereses y para variar anda corto de efectivo. Siempre fue de los que lo daban todo sin importar quedarse sin nada y cuando lo necesita. Pues se aguanta y espera hasta que lo pueda lograr. Cualquier día hace las paces con los libros y termina la guerra con amor y atención. Lo mismo vuelve a escucharse el teclear de la vieja maquina y su timbre.

Por ahora su casa es un desierto de cenizas azuladas. Tose talco de billares por la mañana y cuando llueve intentas que no te de ningún abrazo por que más vale prevenir que curar y ya ni el yodo mancha más que su dueño. Pero todo va mejorando, el otro día fuimos al parque a tomar el fresco bajo el sol y apareció con un libro de sus preferidos. Alguna vez nos lo ha leído y fue cuando lo abrió que de nuevo sus letras tomaron vigor y sin convertirse en negrillas volvieron a tomar color mientras que su piel se tornaba morena y su voz vertía el sonido de las palabras sobre la hierba.

lunes, 5 de mayo de 2014

Galletitas de la suerte.




-         Eres más feliz que un tonto con un pesebre.

Y debería ser así y darme una tregua para ahuyentar demonios que dentro de mí juegan a hacer vudú con mi propio corazón. Pero no lo es… y en tiempo de paz únicamente encuentras todos los problemas allá donde los hubiera. No es por la afición masoquista de meterte en líos, ni tampoco fabulosa virtud de salir de ellos.

Sino que llevas tanto tiempo en las trincheras con la guerra a uno y otro lado, que simplemente sobrevivías bailando entre las balas y saltando junto a los proyectiles de mortero. Era casi milagroso cuando aún dándolo todo por perdido terminabas por salir a trompicones del infierno sino triunfante, al menos satisfecho.

Ahora que hay paz, deseas que cualquier estúpido te rete a un combate porque a estas alturas tienes el culo tan pelado que ya no puedes sentarte en ningún sitio sin escurrirte a continuación. No es porque pierda aceite, ni porque antes siempre cerca de él… sólo es que ya no hay rozamiento, fricción tampoco… todo va como la seda y la bestia que ruge dentro se muere de no hacer nada encerrada en el fondo de un negro pozo que ni la luz osa visitar en su natural morbosa curiosidad.

jueves, 10 de abril de 2014

La sombra de las rendijas.





Acechante como la siguiente noche cuando ya despunta el nuevo día, la tragedia se masca a varias calles de distancia, sabe a catástrofe y promete dolor. Pero no hay miedo, ni un ápice de esa absurda conciencia que te susurra que no vayas, que ya todo esta perdido de antemano, que pensar solo en ir es sinónimo de suicidio… pero sigues avanzando no por valor, sino por voluntad.

Porque de alguna manera es lo único que sabes hacer bien en la vida. Acudir puntual a la batalla y esperar que de alguna manera al final del día sigas manteniendo parte de la sonrisa inicial. Pelear durante horas es cansado, un poco monótono y un pelín aburrido. Pero a su vez es excitante, divertido y quemas calorías… así que tampoco es del todo malo. Suena mejor cuando se hace en una cama, pero en una cocina también tiene su encanto. El lugar no importa demasiado, la cosa es disfrutarlo para hacer que pase el tiempo sin que te des cuenta. Un bálsamo calmante que te introduce relajadamente en todos esos sueños que te fueron vetados de por vida.

La condena del insomne es perder con el tiempo toda esa imaginación que se despierta cada noche de forma inconsciente, no se va a ninguna parte… tan sólo se esconde entre las sombras y espera a que la chispa salte para inmolarse contra ella y crear fragmentos fulgurantes que brillan intensamente antes de apagarse. Y de pronto te encuentras en una feria continua limitando los pensamientos para no descuadrar en el día. Ajustándolos para no pasar por las zonas prohibidas y dar comienzo sin consentimiento a ese festejo inapropiado.

Cada noche para los gatos empieza cuando las brujas dan cuerda al reloj y las calles se quedan vacías. Caminas tranquilo por la calle porque el frío se va marchando hacia otros lugares del sur y de pronto te encuentras con el mundo en tus manos y los bolsillos vacíos, con demasiados debes y muchos puedo pero sin opciones. Y sin darte cuenta te ves quitándole la anilla a la granada y tragándotela. Explota y el circo comienza, las luces se encienden y vuelan las sirenas por las calles vacías. La feria inicia sus fogonazos como cuadros anclados a un carrusel.

Las hojas se llenan por si solas y emprenden el camino flotando hasta el siguiente invierno y los corazones siguen latiendo porque la sobrepresión de sus vapores se expulsa por las orejas tal y como hacia Popeye. La vida continúa estés o no en su película, puedes montar cientos de tuyas y aún así ni compararse con la producción diaria que destila el planeta. Algunos científicos miran al cielo buscando respuestas en modo de pregunta al vacío, cuando a kilómetros de distancia alguien se muere por algo interesante de lo que hablar.

La ironía desayuna tostadas untadas por las dos caras de mantequilla, las come con pinzas sin temor a que se caiga porque siempre le quedará un lado a salvo. Y cualquier idiota consigue hacer slalom un domingo por la madrugada sin romperse la cadera ni tener que pisar la nieve. El calor vuelve como tregua antes de las lluvias de la semana que viene. Mientras por la noche llueven eternamente estrellas mientras siga sonriendo aquella chica que olvidaste encaramada en la sexta planta de su avenida.

jueves, 13 de marzo de 2014

Zapatillas amarillas.




Inútil como un rompehielos encallado en mitad de un desierto se siente a veces uno mismo. Puede lograrse todo a base de paciencia y constancia, pero cuando sales y irremediablemente te metes de lleno en las únicas arenas movedizas conocidas en toda la zona, intentas no alterarte… recuerdas lo de rodar en plano, pero para cuando ya lo tienes casi dominado, te cercioras que sigues clavado todavía y ahora y tienes el problema hasta el cuello.

Sonríe y ya ni siquiera desea ni despedirse ni angustiarse lo más mínimo por pedir ayuda… no es que sea pesimista, todo lo contrarío…

Es de las personas positivas que ven el lado bueno de las cosas y también tiene memoria así que evitar recordar la triste cifra nula de las veces que le han prestado auxilio. Aunque para ser sinceros en una ocasión le salvaran de morir desangrado en una cuneta así que no le importa tanto convertirse en la parte de algo. Se relaja mientras mira el cielo esperando a que alguna especie de buitre le saque los ojos antes de hundirse del todo en el barro, incluso puede que intentará apresarlo.

Pero nunca es suficiente y sin rastro de plumas en el firmamento y tras un rato largo el sol desquiciante hace de las suyas y seca gramo a gramo cada fino grano de arena hasta quedarse allí plantado y sin hojas en la cabeza. La ironía suena a carcajada entre las dunas y por suerte aun fresquito serpentea como raíz guerrera hasta florecer desde el barro.

Iré directamente a la lavadora piensa al tomar de nuevo el camino. Se alegra pensando cuando le arrebate el puesto del santo Job, pero se entristece al recordar que no le servirá de gran cosa cuando le manden directamente al infierno.ergo inevitablemente hace el mal para equilibrar los marcadores entre errores y aciertos. Al menos sonríe mejor al quitarse peso.

Con el tiempo aprendió a que sólo un tal Atlas tiene por función soportar al mundo. Por lo que al pie de la letra se incrusta sus auriculares y emprende la marcha rumbo a casa escuchando lo primero que apetezca. El hambre es una palabra demasiado amplia porque depende tanto del cuerpo que termina convirtiéndose en una especie de sombra. Pero el sigue caminando. Esquivando lo que puede y superando lo demás sin importar lo siguiente que venga escondido tras la vuelta de la esquina sea seguramente más cruel.

La vida sin sorpresas no cumple ese nombre… No es vida, ni es nada... es capaz de reducirse en una línea plana igual que el encefalograma de un difunto o la simpleza de una ameba sin vicio ni beneficio. Tampoco vale conformarse pero no te confundas, no se recomienda por el contrario lo de llevar siempre la contraria. Cal y arena están bien para un rato. Pero ponle agua y conseguirás una pasta que hasta arregla paredes.

A veces te sientes absurdo como la copia de una copia y otras simplemente lo eres, pero todavía logras dibujar una sonrisa en la cara por muchas puñaladas que puedan contarse en la espalda la mayoría de las mañanas, mientras que se sea uno mismo habrá alguna salida, porque peor sería ser ese típico don nadie que se hace famoso por salir en un programa. El mundo te da tantas hostias que llega a asustarte a pesar de no tener miedos y puedes hacer dos cosas… amoldarte como un calcetín o forjarte como una espada,
También puedes no hacer nada, pero al menos de las otras formas habrás escogido algo diferente a la opción más fácil y cobarde que tomar...

La suerte viene dada casi igual que los premios por dentro de las tapaderas de los yogures porque hasta que no lo abres… siempre cabe la opción de no haya gato encerrado, no tome el veneno jodiendo a Schrodinger y su teoría… por supuesto que en el desierto nieve durante días y pueda por fin sacar el rompehielos de este lugar donde cualquiera perdería la cabeza sino existiera una forma sencilla de no llevar zapatillas amarillas un martes y trece mientras cruzas por el triangulo de las bermudas.


domingo, 2 de febrero de 2014

Daños colaterales.



Nací en esa época prolongada de paz, salpicada de pequeños conflictos, pero conozco el significado de batalla en muchas de sus variantes. Siempre sin muerte, pero algunas veces con sangre… aunque sin llegar a ser letal de necesidad.

Nunca me he rendido, por nada… ni por nadie. Claudicar, ni siquiera viene en mi vocabulario, por supuesto palabras como capitular,  ceder o abandonar tampoco aparecen por ningún lado de mis prioridades, pero la verdad es que nunca me ha importado.

Unos lo llaman terco, yo lo llamo seguir hasta la última consecuencia, sólo que por suerte nunca es la última, sino la penúltima que lo intento. En mi vida mando yo, por eso no lego mis mandos a nadie que no pueda controlar mi potencial.

Por desgracia yo me conozco tan bien que da miedo abrir la puerta de la celda y dejar que la bestia paste tranquila en libertad. Eso supondría un grave riesgo además de posiblemente sea una de las peores ideas que a nadie pudiera ocurrírsele. Es como dejarle un martillo a un bebe en su mano como juguete. Más que nada es una irresponsabilidad.

Pero a mi no me importa tampoco. Allá el que desee soltar al bicho, yo simplemente me reservo el derecho de volver a enclaustrarlo durante un buen rato, no por nada relacionado con el anarquismo que reina en mi vida, sino más bien porque una vez libre cuesta volver a encerrar a un ser tan enajenado cuando esta en posesión de un cuerpo de cien kilos.

Aún así…

En absoluto me da miedo, pero ya que esta fuera, que disfrute de las mieles del éxito justo antes de retirarse a hibernar de nuevo en la cueva de la que no le saco por prevención a posibles venganzas.

Entonces… sigo fumando y ya no es el simple hecho de masticar humo hasta volverlo a expulsar. Para nada… sino todo lo contrario, ahora fumo bullas y broncas sin tenerme si quiera al cuidado, porque lo que no atañe no puede causar daño y no hay nada más dañino que mi cuerpo cuando lo maneja el otro que vive en mi interior.

viernes, 24 de enero de 2014

Mucho, mucho más, pero nunca mazo ni suficiente.



Sigo viviendo aquí, porque no es tan mal sitio donde pasar la madrugada. Habito entre las sombras alargadas que dejan las consonantes y dentro de las vocales más suaves y aterciopeladas y aunque cada vez aparezco menos, sigo mirando cada luna que me encuentro en cualquier momento anterior al alba.

Cierto es que no tengo demasiado tiempo como para sentarme a presionar teclas hasta encontrar la melodía y con ella la letra adecuada, suena a locura cuando esos viajes son los únicos que ejecuto realmente en silencio. Para todo lo demás dame música que no ruido, pero para oír a mis pensamientos todavía necesito dejar como único sonido el latido de un teclado dispuesto al sacrificio.

También cada vez quedan menos de esas estrellas en el firmamento con las que mataba las horas hasta el sueño, leyendo sus historias hasta quedarme sin argumentos, pero sucede que a su vez eran riego y sustento de unas neuronas cansadas de recetas e ingredientes, de tiempos y de puntos de cocción. Cuando abandono los días, siempre hay una noche esperándome con la puerta abierta camino a la cueva.

Puede que ser Mary Poppins no sea tan divertido en una cocina, pero como siempre aparecen personajes y esperpentos a los que dar un papel en esa escena ensayada pero no preparada en la que se basa la hostelería y sus maratonianos turnos partidos. Pero ni con todo lo bueno que hago, me alejo demasiado de ese sitio en el infierno destinado con mi nombre y mi titulo. Si sonrío es porque se que cuando todo se acabe podré dar rienda a mi imaginación sin que ello conlleve un delito asociado.

Podré ser tan yo como quiera, sin tener que contenerme ni tener piedad por tratarse de un simple humano. Pienso pasarlas canutas, ser puteado y porque no… sufrir tanto dolor que hasta pierda la cabeza y porque no, también el norte. Porque después de esta vida de perros con huellas de gato, creo que ya he gastado todas las desgracias de esta y posiblemente la siguiente. Pero allí abajo con todo ese odio reconcentrado, esa rabia contenida y ese fuego eterno que lo derrite todo se que me sentiré como en casa, incluso será un parque de atracciones donde no les importe un carajo el limite de uno noventa, sólo que te diviertas.

Allí, seré libre para desarrollar ese potencial pasado de era. Un buen bárbaro en el pasado no es más que carne de presidio en esta época donde ni siquiera los corruptos pagan por sus fechorías y atropellos. Aunque en mi próximo hogar de nada te sirve las líneas de sangre, ni de donde vienes ni a donde vas. Es como una terminal de un aeropuerto con las salidas canceladas hasta nuevo aviso. Durante todo ese tiempo… pienso ser feliz sin que tenga nada que ver el dinero, ni lo que lleves puesto. Sólo importa quien eres en ese momento y la cantidad de mierda que estarás dispuesto a tragar antes de ceder.

En la tierra… tienes y debes joderte… y sobretodo capitular ante alguien más importante en ese momento y lugar, he bajado tantas veces la cabeza a lo largo de los años que la última vez que levante la trompa se mezcla difuso con los recuerdos de la adolescencia donde nadie sabe si es real o ficción lo que paso en verdad.

Lo de matar gente debe de ser como comer pipas. Una vez empiezas con uno, la cadena te obliga a llegar hasta el siguiente crepitar y así prolongarlo hasta acabar con la bolsa, aunque siendo realitas siempre habrá más personas que girasoles en todo el planeta. Pero a un así tienen semejanzas muy peculiares. La mitad de los cocineros piensan al menos una vez en matar a un camarero, o montón de ellos que no son eficaces. Te regodeas con los detalles y después sonríes delante de tu victima indicándole amablemente la mesa de destino. Piensas que a todo cerdo le llega su San Martín y sonríes placidamente disfrutando de la idea.

Después te cagas en Dios porque el subnormal se ha quedado en Babia intentando desentrañar los misterios de una cara con signos de placer… a continuación le gritas que se vaya a la mierda…

Respiras…

Y vuelves a pensar en el mismo sujeto y los efectos de un cuchillo quizás más pequeño y con meno filo.

Los peores días piensas en el morboso placer de pelar a alguien lamina a lamina. Como comprenderás nunca ocurre nada más por temor a salir en las noticias. A las amas de casa no les pasa, pero mételas en una cocina profesional y encontraras a una olla a punto de explotar con vida y piernas. La vida a veces es un poema y otras un texto que nunca termina, pero mientras puedas dormir, siempre habrá un punto y aparte en esta novela.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Ya no existe la vida.



Desaparecido como las nubes en el cielo de verano, ya no me queda tiempo para nada que no sea la cocina. Las letras siguen acumulándose en el fondo de un horno que no cesa nunca de realizar una producción tan larga y eterna la cual no llega a fraguar y conforme se van tostando cada día más y más, cuando vas a buscarlas a la madrugada ya no queda sino ceniza y polvo de lo que eran.

La verdad es que nada bueno puede nacer de una tierra devastada a diario, esquilmando sus recursos para rellenar jornada tras jornada lo que el cliente demanda… al igual que un condenado por suicidio revive su última hazaña en el infierno como un idiota perfeccionista al que nada le sale bien, incluso la muerte en ocasiones es tan difícil de lograr como el gordo de la lotería.

Cuando el ganado se reúne nervioso para exigir su alimento, pierde todo rastro de asertividad y compañerismo y se basa simplemente en enfrentarse consigo mismo por consumir aquello que este entre sus deseos. Al igual que las ovejas sigo a mi propio pastor que me guía por los senderos y veredas mas recónditas y escondidas porque todos los niños deben de aprender de alguna persona mayor.

Gasto los días construyendo castillos de naipes que de ninguna forma sobreviven veinticuatro horas sin desmoronarse por cualquier tipo de razón, los días más sencillos ya estaba escrito y en el resto, ya no queda ni tiempo para nada que no precise un ápice de atención y que no sea imprescindible para mañana.

Abro la nevera, saco la bandeja y recargo la munición suficiente como para sobrevivir por los pelos a un nuevo enfrentamiento. Me miro al espejo y ya no hay nada más que se pueda perder que no sean ni deudas ni desperfectos. Levanto el pie y busco la fecha de caducidad hasta que la trompeta suena y embelesa a la cabra.

Bailamos, reímos y lloramos todos juntos en la sincronía que tienen todas las bombas. La mía es de las forradas con una gasa repleta de clavos, todo el mundo se aparta una vez al día y hasta yo lo hago cuando voy al baño, no vaya a ser que me salpique más de la cuenta, sin que por ello se cause ninguna guerra que no se pueda sofocar sin demasiado esfuerzo, pues las balas vuelan sin destino hasta los domingos por la mañana.

Tacho otro número del calendario asesinando sin piedad de nuevo a otra semana sin ni siquiera figurarme lo que se esconde dentro de la caja de la esquina. Cuando deseas tener un momento de paz y tranquilidad, nunca llega porque o bien la dirección no es la adecuada o sencillamente a veces no es más oro el que brilla… sino que al llegar a saber como se gana lo suficiente como para sobrevivir hasta la siguiente dosis de realidad.

Otras encuentras a un segundo solitario y logras empalmar con retales de la memoria una versión alternativa de lo que pudo haber sido sin que por ello vaya a ser verdad.

sábado, 7 de diciembre de 2013

La esfera de la felicidad.



Todo mi mundo cabe en una burbuja de un metro de radio. No necesito más, ni tampoco considero justo que tenga menos, aunque tampoco me importa mientras que me quede aliento como para buscar algo mejor.

Y es que tener mucho más en el fondo es desperdiciarlo. Antes tenía gente a mi mando y a pesar de todo… andaba todo el día cabreado porque no eran capaces de hacerlo mejor, no por superioridad sino porque implica falta de atención y respeto a las cosas que se hacen y el tiempo empleado en ello.

Se puede lograr mucho en una mañana o en cambio no hacer absolutamente nada. Pero si eres cocinero, no te queda casi nada de lo segundo y mucho de lo primero y aún así la mayoría de las veces ni llegas al servicio salvo con el cupo cubierto en parte.

Cuando alguien se concentra el tiempo se pierde y el universo se contrae como un corazón a punto de saltar. Se para un segundo y luego continua acelerándose hasta acabarla jornada al estilo Picapiedra… lo que viene a ser saliendo por patas, sólo que en esta ocasión lo que ocurre es que llevas la burbuja a otra parte.

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto. Cuando le pones dedicación y esmero a algo… y después de un rato vuelve el plato vacío suele ser un gran día para los del gremio, hay otras, que incluso repiten el mismo y eso ya es otro mundo. Se puede ser bueno… pero es a la vez necesario ser humilde y disfrutar con lo sencillo que es dar algo de buen gusto.

Puede que mi empleo, sea como estar en el infierno en verano, recibiendo hostias desde todos los ángulos con una nómina ajustada y poco tiempo libre, pero no hay trabajo mejor pagado que escuchar música durante ocho horas al día mientras te escondes en el ruido de una cocina y pierdes el sentido con cosas tan sublimes como algunos aromas que van desde los simples a los compuestos más complicados, notar el cuchillo deslizarse sin importar si viene de la tierra o el mar… o si acaso piso el cielo alguna vez a lo largo de su vida.

No importa pegarte horas prestando quizás mayor concentración a una encimera metálica y unos cuantos cuchillos que a todos los libros del instituto y la universidad… guardo gratos momentos de cada cosa en la vida que significaron algo importante, también acumulo datos y formulas que seguramente no vuelva a utilizar salvo extrañas circunstancias que ocurren en cualquier tintero utilizado por un lunático repudiado por el sueño y condenado a la esclavitud de no encontrar descanso.

Es posible que bailar mientras haces algo que tendrá sentido partiendo desde nada, tenga su encanto y que las horas de infierno que he padecido al menos me de un titulo real cuando el Apocalipsis llegue, la verdad es que no me importa demasiado si el mundo se va al infierno y arde en llamas. Porque el demonio de la sonrisa es ese que de alguna forma contagia alegría de cualquier manera que sea capaz. Y a veces con palabras y otras con gestos. La vida continua y da tantas vueltas como un mundo esférico que gira sin fin hasta que encuentras ese punto donde el tiempo es cero y las posibilidades se multiplican hasta el infinito.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Marchando.



Dicen que si no lo intentas nunca pasará. Así que te pones a ello para no ser otra vez quien aguarda en la barrera. Desde allí sólo salpica la sangre y por mucho que veas, y aprendas simplemente resta salir a fuera a intentarlo por tus propios medios.

Lleva tanto tiempo metido en un bunker que le cuesta horrores despegar todo ese polvo sedimentado capa a capa durante décadas. Es la hora de poner en práctica todas esas horas de observación. Las extremidades le pesan como si fuesen anclas adheridas a las paredes de la cueva, pero la intención es como un látigo que le hostiga por dentro hasta que sus músculos rompen la quietud y  se mueven lentos como un planeta pero tan poderosos como ellos hasta que fracturan los anclajes que les mantenían presos.

Despierta el jinete de su cautiverio. El fuego comienza a forjarse dentro de sus pupilas hasta que el conjunto se yergue de nuevo sobre sus piernas y sus brazos se adecuan de nuevo al movimiento desentumeciendo sin duda hasta un alma aprisionada entre pecho y espalda. El combate se fragua al fondo… suenan los metales y las lenguas de fuego. Hoy no quedará nada que no haya sido inmaculado por el efecto sanador del fuego. Un cuarto de siglo manteniendo a la bestia bajo el control que aportan las cadenas, para por fin soltarla hasta que empiece la nueva era.

Bestia inmunda sin piedad ni arrepentimiento, conteniendo dentro la sabiduría concentrada entre los pestañeos proferidos por su petrificada mirada que durante tanto estuvo contemplando sin mediar acción alguna. Ahora libre ajusta el traqueteo de sus huesos devueltos a la inercia del que no conoce la palabra stop. Sonríe de nuevo conocedor que no se retomará la paz hasta la madrugada del siguiente día donde las tropas de ambos bandos van a descansar después de la paliza apocalíptica que se retomará a cada atardecer hasta que el domingo baje Dios y reparta las nuevas tablas.

Entonces ya será imposible devolver al pasado nada porque no hay nada que pueda detener a alguien cuyo sueño se trata de seguir bailando hasta el final le pese a quien le pese con la fe del que tiene la razón y las herramientas necesarias para que imposible sea el calificativo denotado a su captura y confinamiento.

martes, 24 de septiembre de 2013

La entelequia perturbada.


Te he matado tantas veces que hasta el verbo ha perdido su nombre y su acción, ya no es pecado… ni siquiera un delito tipificado. Por muy bien que lo haga siempre acabas por volver dentro de la inmortalidad que te otorga la absurda memoria de alguien que no se arrepiente de sus actos y por desgracia no hay amnesia suficiente que te borre de ese lugar al que yo llamo hogar.

Mil formas han ocurrido y otras mil sucederán en esa historia sin final que ni siquiera tuvo comienzo, tan sólo un prologo y un guión suspendido del firmamento nocturno con alfileres de cabezas plateadas. Lo que fue sencillamente se perdió a medio paso entre la realidad y la fantasía, allí donde nadie lograría encontrarlo salvo por equivocación y nunca de manera deliberada.

He visto como caías y volvías a levantarte en multitud de ocasiones que incluso terminé por descubrir que tu punto de gravedad posiblemente estuviera a ras del suelo, por lo que salvo cayendo en un profundo pozo habría poco que te pudiera derrumbar sin que ello pudiera lograr preocuparte.

La vida es tan irónica como una puñalada entre ambos omoplatos. Escuece, pica y a pesar de todo tampoco puedes remediarlo. No hay lágrimas que puedan ahogar al desierto más desolador ni mentiras que puedan consolar a un corazón tan quebrado que su resultado tiende a infinito pero sin los privilegios de la sosegada eternidad. Cuando encontré la razón tal vez te perdí a ti entre todos los recovecos que ocultaba mi mente. Te extraviaste dentro como la cartilla de vacunación de cualquier adulto con una mudanza encima.

Pasará el tiempo no hay remedio, es tan indudable como que nos encontraremos en el infierno, donde a nadie le importe nuestro pasado porque el de cualquiera sería mejor o quizás menos insano. Puede que quieras vengarte o simplemente que siga como siempre… la nada parpadeando mientras por inercia vuelves a la carga gritando como siempre y sin callar aquello que una vez pensaste y nunca fuiste capaz de confesarme cuando estábamos a solas y oscuras arropados por el vientre de la gran ciudad.

jueves, 15 de agosto de 2013

Rock And Roll



Una existencia breve puede significar una eternidad o una vida entera caber en un solo folio. Todo depende de lo vivido y por supuesto lo sentido. Cada mañana despunta el alba bien temprano y cada “adulto” debe ejercer sus labores… hay muchas clases de trabajo, pero se pueden resumir en tres… los buenos, los malos y los que están pendientes de clasificarse en alguno de los anteriores. Dicen que hay dos tipos especiales, los que se pasan volando y los que no cuesta hacerlos, pero como todas las leyendas urbanas, falta contrastar la información adquirida mientras tanto son simples mitos de fantasiosos y soñadores.

Una jornada puede volverse vertical como la pared de un acantilado o puede ponerse cuesta abajo con una pendiente que se va incrementando depende de los éxitos y fracasos acontecidos en ese mismo turno, incluso tener la suerte acumulada de recibir el bote de semanas anteriores.

A veces no se sale del pozo y otras tantas te aburres de gastar energía mientras todo se llena de agujeros negros… esas veces más vale desconectar e irte a otro sitio, no vaya a ser que te toque el premio y ni siquiera estés jugando a ese sorteo.

El resto de días intentas sobrevivir a un nuevo intento, a otra oportunidad de seguir en ese sitio un poco más de tiempo. En ocasiones cuesta hasta tragarse el orgullo mezclado con tónica para que al menos siente bien, otras sólo piensas en la inminente salida al estilo de Pedro Picapiedra. Aunque existen otra clase de días, los antiadherentes. Son días que no se pegan, ni siquiera pesan… únicamente pasan.

Los problemas se acumulan, pero esta vez te has anticipado y has puesto en ese lugar un cubo de la basura de gran capacidad. Te presentas en el trabajo como cualquier día, pero es distinto a todos los demás. Enciendes la luz, el gas y prendes el fuego mientras que el ruido de los extractores comienza a afinar instrumentos en la orquesta. Miras el orden del día y te encuentras de bruces con el desorden de tu cabeza.

Finges sorpresa y le das al botón del equipo y sintonizas Rock Fm y entonces todo empieza a suceder. Cada regalo supera al anterior… las manos flojas simplemente esperas sin apostar, mientras tanto el trabajo sucede sin prisa pero sin pausa, alternando los momentos de disfrute personal con los de sometimiento profesional. Por suerte la música siempre mezcla bien con el arte. Suenan los grandes y también los clásicos. Los monos bailan felices incluso algunos se atreven con las letras. El mundo es extraño cuando se vive en el infierno, porque de donde muchos huyen otros terminan entrando al igual que las corrientes de los mares en verano.

Puede llover mierda durante cien días más, el show debe continuar hasta que salga un trabajo de esos buenos que están esperando a la vuelta de la esquina… tendrás que buscar mejor porque con tanta música a veces estas perdido y te cuesta centrarte. Pero ten paciencia y respira, para y piensa… sino simplemente sigue y disfruta porque las guitarras eléctricas tocan para ti lo que tu naturaleza salvaje echa en falta. Un segundo de aire y mil más de libertad. Detrás suena el metal y el fuego, pronuncian tu nombre entre susurros… y es cuando haces lo más normal en ese caso, te giras y subes el volumen hasta que únicamente sientes el lugar donde se esta en ese momento.

miércoles, 3 de julio de 2013

Monodosis diaria.



Cada día la misma mierda desde que consigues recordar, el resto ya ha sido depurado y si acaso no fue desechado se encuentra en ese baúl sin uso escondido en la buhardilla. Pensabas que terminaría por acabarse pero sigue pasando con excesiva frecuencia y muy recurrentemente, incluso llegas a maquinar dejarlo y escapar mientras se pueda, pero llega un día, en que dejas de pensar y empiezas a actuar.

Con el tiempo has logrado llegar a la excelencia sin casi proponérselo. De alguna forma te has convertido en el rey de la mierda y en un convenio con la gravedad has logrado que directamente resbale sin hacer mella en tu propio montón. Ser el monarca de un mundo así, no implica ser lo que reinas, sino por el contrario significa que has aprendido a procesar todos esos residuos con los que la gente siempre puede llegar a atorarse.

Alguien que se encuentra con una bien gorda en algún momento de su vida, durante un segundo o quizás dos se bloquea mientras decide como actuar, tu simplemente das un paso al lado y continuas con lo que venias haciendo porque nunca hay tiempo para malgastar con gilipolleces como esa. En verdad descubres que sólo importan las que te salpican directamente, el resto, es como atrezo del teatro, están porque forman parte del decorado o están esperando al siguiente desafortunado. Así que sigues porque esa en particular no va contigo.

Taylor debe de estar muy contento allá donde se haya ido. Que alguien use algo tuyo cuando se esta muerto debe de ser como el onanismo de los espíritus. La conversación que se produzca debe de ser algo parecido…

-         Y a ti que te pasa que estas temblando…
-         Nada, mmmm… que alguien esta usando algo mío, ¿ a ti no te pasa nunca ?
-         … silencio…

A veces de pequeño esperabas que cayese una estrella del cielo, después maduras y empiezas a jugar a la primitiva y dejas de mirar hacia arriba porque con las experiencias adquiridas en las grandes ciudades siempre te puede caer algo. En este siglo no tan diferente a los demás, sólo ha cambiado que el aire esta más contaminado, el tiempo cada vez más loco y los problemas están a la orden del día y a la vuelta de la esquina hay todavía más.

Se dice que la humanidad esta avanzando a pasos agigantados, incluso ya piensan en colonizar otros planetas, pero a veces asemeja al caminar de los cangrejos, porque con tantos pájaros en la cabeza, no se dan cuenta que el nido esta lleno de excrementos. Si no saber cuidar tu propia casa, ¿ para que piensas en adquirir una nueva ?.

En fin lo típico de las pirámides, los de arriba mandan y los de abajo ejecutan... a veces… porque desde que se abolió la esclavitud. Los servicios se pagan y hay veces que ni con dinero puedes comprar a la gente. Siempre habrá vendidos y los de pocos escrúpulos, como los negativos que dicen no a todo. El mundo sigue estando construido sobre capas de tierra, igual que la variedad de personas. Mientras no nos olvidemos de donde venimos, encontraremos solución allá donde vayamos.

Puede que ni siquiera esta mierda vaya contigo, así que haz lo mejor que se puede hacer en estos casos, da un paso al lado y sigue adelante… Seguro que mañana será un día mejor, sino siempre puedes ser rey de cualquier colina.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...