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jueves, 10 de abril de 2014

La sombra de las rendijas.





Acechante como la siguiente noche cuando ya despunta el nuevo día, la tragedia se masca a varias calles de distancia, sabe a catástrofe y promete dolor. Pero no hay miedo, ni un ápice de esa absurda conciencia que te susurra que no vayas, que ya todo esta perdido de antemano, que pensar solo en ir es sinónimo de suicidio… pero sigues avanzando no por valor, sino por voluntad.

Porque de alguna manera es lo único que sabes hacer bien en la vida. Acudir puntual a la batalla y esperar que de alguna manera al final del día sigas manteniendo parte de la sonrisa inicial. Pelear durante horas es cansado, un poco monótono y un pelín aburrido. Pero a su vez es excitante, divertido y quemas calorías… así que tampoco es del todo malo. Suena mejor cuando se hace en una cama, pero en una cocina también tiene su encanto. El lugar no importa demasiado, la cosa es disfrutarlo para hacer que pase el tiempo sin que te des cuenta. Un bálsamo calmante que te introduce relajadamente en todos esos sueños que te fueron vetados de por vida.

La condena del insomne es perder con el tiempo toda esa imaginación que se despierta cada noche de forma inconsciente, no se va a ninguna parte… tan sólo se esconde entre las sombras y espera a que la chispa salte para inmolarse contra ella y crear fragmentos fulgurantes que brillan intensamente antes de apagarse. Y de pronto te encuentras en una feria continua limitando los pensamientos para no descuadrar en el día. Ajustándolos para no pasar por las zonas prohibidas y dar comienzo sin consentimiento a ese festejo inapropiado.

Cada noche para los gatos empieza cuando las brujas dan cuerda al reloj y las calles se quedan vacías. Caminas tranquilo por la calle porque el frío se va marchando hacia otros lugares del sur y de pronto te encuentras con el mundo en tus manos y los bolsillos vacíos, con demasiados debes y muchos puedo pero sin opciones. Y sin darte cuenta te ves quitándole la anilla a la granada y tragándotela. Explota y el circo comienza, las luces se encienden y vuelan las sirenas por las calles vacías. La feria inicia sus fogonazos como cuadros anclados a un carrusel.

Las hojas se llenan por si solas y emprenden el camino flotando hasta el siguiente invierno y los corazones siguen latiendo porque la sobrepresión de sus vapores se expulsa por las orejas tal y como hacia Popeye. La vida continúa estés o no en su película, puedes montar cientos de tuyas y aún así ni compararse con la producción diaria que destila el planeta. Algunos científicos miran al cielo buscando respuestas en modo de pregunta al vacío, cuando a kilómetros de distancia alguien se muere por algo interesante de lo que hablar.

La ironía desayuna tostadas untadas por las dos caras de mantequilla, las come con pinzas sin temor a que se caiga porque siempre le quedará un lado a salvo. Y cualquier idiota consigue hacer slalom un domingo por la madrugada sin romperse la cadera ni tener que pisar la nieve. El calor vuelve como tregua antes de las lluvias de la semana que viene. Mientras por la noche llueven eternamente estrellas mientras siga sonriendo aquella chica que olvidaste encaramada en la sexta planta de su avenida.

jueves, 13 de marzo de 2014

Zapatillas amarillas.




Inútil como un rompehielos encallado en mitad de un desierto se siente a veces uno mismo. Puede lograrse todo a base de paciencia y constancia, pero cuando sales y irremediablemente te metes de lleno en las únicas arenas movedizas conocidas en toda la zona, intentas no alterarte… recuerdas lo de rodar en plano, pero para cuando ya lo tienes casi dominado, te cercioras que sigues clavado todavía y ahora y tienes el problema hasta el cuello.

Sonríe y ya ni siquiera desea ni despedirse ni angustiarse lo más mínimo por pedir ayuda… no es que sea pesimista, todo lo contrarío…

Es de las personas positivas que ven el lado bueno de las cosas y también tiene memoria así que evitar recordar la triste cifra nula de las veces que le han prestado auxilio. Aunque para ser sinceros en una ocasión le salvaran de morir desangrado en una cuneta así que no le importa tanto convertirse en la parte de algo. Se relaja mientras mira el cielo esperando a que alguna especie de buitre le saque los ojos antes de hundirse del todo en el barro, incluso puede que intentará apresarlo.

Pero nunca es suficiente y sin rastro de plumas en el firmamento y tras un rato largo el sol desquiciante hace de las suyas y seca gramo a gramo cada fino grano de arena hasta quedarse allí plantado y sin hojas en la cabeza. La ironía suena a carcajada entre las dunas y por suerte aun fresquito serpentea como raíz guerrera hasta florecer desde el barro.

Iré directamente a la lavadora piensa al tomar de nuevo el camino. Se alegra pensando cuando le arrebate el puesto del santo Job, pero se entristece al recordar que no le servirá de gran cosa cuando le manden directamente al infierno.ergo inevitablemente hace el mal para equilibrar los marcadores entre errores y aciertos. Al menos sonríe mejor al quitarse peso.

Con el tiempo aprendió a que sólo un tal Atlas tiene por función soportar al mundo. Por lo que al pie de la letra se incrusta sus auriculares y emprende la marcha rumbo a casa escuchando lo primero que apetezca. El hambre es una palabra demasiado amplia porque depende tanto del cuerpo que termina convirtiéndose en una especie de sombra. Pero el sigue caminando. Esquivando lo que puede y superando lo demás sin importar lo siguiente que venga escondido tras la vuelta de la esquina sea seguramente más cruel.

La vida sin sorpresas no cumple ese nombre… No es vida, ni es nada... es capaz de reducirse en una línea plana igual que el encefalograma de un difunto o la simpleza de una ameba sin vicio ni beneficio. Tampoco vale conformarse pero no te confundas, no se recomienda por el contrario lo de llevar siempre la contraria. Cal y arena están bien para un rato. Pero ponle agua y conseguirás una pasta que hasta arregla paredes.

A veces te sientes absurdo como la copia de una copia y otras simplemente lo eres, pero todavía logras dibujar una sonrisa en la cara por muchas puñaladas que puedan contarse en la espalda la mayoría de las mañanas, mientras que se sea uno mismo habrá alguna salida, porque peor sería ser ese típico don nadie que se hace famoso por salir en un programa. El mundo te da tantas hostias que llega a asustarte a pesar de no tener miedos y puedes hacer dos cosas… amoldarte como un calcetín o forjarte como una espada,
También puedes no hacer nada, pero al menos de las otras formas habrás escogido algo diferente a la opción más fácil y cobarde que tomar...

La suerte viene dada casi igual que los premios por dentro de las tapaderas de los yogures porque hasta que no lo abres… siempre cabe la opción de no haya gato encerrado, no tome el veneno jodiendo a Schrodinger y su teoría… por supuesto que en el desierto nieve durante días y pueda por fin sacar el rompehielos de este lugar donde cualquiera perdería la cabeza sino existiera una forma sencilla de no llevar zapatillas amarillas un martes y trece mientras cruzas por el triangulo de las bermudas.


martes, 18 de febrero de 2014

Lo siento mucho.



Yo mate a Nemesis y lo estoy volviendo hacer por no tener cuidado. Por ignorar las señales, por retrasar lo inevitable. Mañana seguro… es un mal negocio dado mi oficio, lo que estaba a mi cuidado tiende a malograrse en búsqueda por su propia supervivencia.

Te veo sin fuerza, cuando tu has sido el más poderoso de mis generales y en cierta manera mi propio ejercito, incluso durante un tiempo fuiste mi más preciado tesoro al transformarte en un revolver dorado con el que practicar la venganza.

Mate a tu antecesor mientras estaba de vacaciones y a ti, te estoy matando porque trabajo demasiado. Te veo en el filo que hay entre arriba y abajo y echo de menos oír tus saltos de noche a oscuras. No tengo fe en nada, pero pienso luchar por ti mientras tenga aliento porque de alguna forma te lo debo, porque hace meses perdiste a tu media naranja y tampoco supe repararlo.

Perdóname por llegar tarde, cambiarte de pecera únicamente te prolonga momentáneamente la vida y no se si hoy tendré tiempo a intentar solucionar lo que francamente esta demasiado avanzado. Pero aunque caiga en el pecado, mañana sin falta te salvo. No importa lo que me cueste…he sido un mal amo y si acaso te marchas no te guardaré rencor alguno. Enterrándote junto a los ancianos a la espera de la siguiente flor que os lleve al cielo. Maldita cadena que hace sus círculos, cualquier día me uno al club.

Por favor… aguanta un momento que ya llego.

Espera mientras puedas, si lo logras prometo no olvidarme de que sois mis hijos y a veces… me olvido del amor que os he robado por alimentar a unos desconocidos.

jueves, 29 de agosto de 2013

Chikara.



Nunca terminaba ninguno de sus objetivos porque a su conclusión no le era sencillo encontrar el adecuado y por supuesto no el definitivo, pero si replantaba su bosque con subobjetivos secundarios que daban aventura a un camino abandonado por falta de tiempo.

El poder habitaba dentro de su cuerpo de alguna forma inaudita, bebía de el y compartía su mismo oxigeno… a cambio le daba siempre un extra de algo, para que en los momentos difíciles el trago fuese menos amargo. La vida le golpeo varias veces y sigo levantándose con una sonrisa anclada en las mejillas. Sabía buscarle el lado amable a las cosas y a las perdidas las llamaba futuros reencuentros felices y a las dificultades… simplemente entretenimientos.

Porque se puede salir del mismo entuerto de cien formas distintas sólo interfiere el grado de implicación que merece al respecto. A mayor grado… mejores resultados pero eso, no es ningún misterio. Pero a veces ocurre que la gente se olvida de prestar atención y es entonces cuando pierde el interés por mantenerse firme en seguir progresando o simplificándolo continuar creciendo.

Pensar que a la llegada de la madurez, la sabiduría le acompaña… es creer que todo el monte es orégano sin ni siquiera haber plantado un pie allí ni conocerlo. La historia de cada uno se realiza caminando y no quedándose parado. Y ese todo ese camino conglomerado de buenas, malas y peores experiencias lo que da sentido a las preguntar que aún puedas llegar a cuestionarte.

No hay final hasta que el telón baja y los espectadores que han ido sumándose a la obra de teatro se levantan y se acercan a saludarte y a darte la enhorabuena porque sin entrar en detalles ha sido buena entre comillas, pero a su vez hasta ellos saben más de ti mismo de lo que tu sabes hasta ahora. Algunos percibían cosas en ti y sigues pensando que eras capaz de ocultarles tus maldades sin saber de tu ignorancia… al ellos haber pasado por esa edad muchísimo antes.

Así que a punto de llegar a su spring final toca resarcirse e incluso mejorar la carrera que comenzó a solas, se ha convertido en una competición a la que se le han añadido aficionados. A veces uno es evoluciona conforme aprende que la compañía es una fortaleza y que la experiencia compartida suele ser una herramienta tan útil o más que la mejor guía escrita por alguien que actúa para y por su propio ombligo.

viernes, 14 de junio de 2013

Vías en la piel.



La vida sigue sorprendiéndote a diario desde los lugares más remotos e inverosímiles. Puedes hacer algo mil veces y a la siguiente ocurrir algo inesperado que te cambie lo cotidiano. Caen las estrellas y la sangre anda salpicando hasta los rincones insospechados de la ciudad. Dejando un reguero que cuenta la historia en primera persona.

Todos los objetos cuentan algo de ellos, también les ocurre a las personas. Las cosas inanimadas suelen hablar mucho menos dando si cabe más relevancia a la imaginación a la hora de abordarlos, los animados en cambio dan menos margen a la observación porque no andan mucho tiempo parados en el mismo sitio sin hacer nada salvo contadas ocasiones.

Podría decirse que por aquel entonces tenía más semejanzas con un muñeco de trapo que con los seres humanos a los que pertenecía. Había sido tantas veces zurcido y reparado que hasta las suturas eran como poemas tatuados en su piel. Él intentaba por todos los medios de abandonar esos malos hábitos, y a veces lo conseguía pero aunque lo intentaba, a veces las consecuencias llegaban solas.

Puede que fuese porque tenía la palabra inquieto cosida a la planta de los pies, o que estuviese siempre en lugares propensos a los accidentes, pero no le importaba, la vida era como una partida de cartas, nadie ganaba sin participar cual fuese el juego. Apostaba y el resultado venía en forma de respuesta como la mayoría de las leyes de Newton. Murphy también solía acudir a las mismas veladas. Sigue teniendo tanta suerte como vidas de gato le restan en su saco. Esquivas rápido pero no lo suficiente, masculla sangrando de nuevo.

Las gotas caen ensuciando el suelo con su historia carmesí. Avanza conforme te acompaña al siguiente sitio. Atenta llama la atención tan silenciosa como la soledad. No te abandona… simplemente permanece contigo hasta el final. Dicen que el combustible del cuerpo, la prueba del crimen y la soga del ejecutor. Pero no veas lo que mancha allá por donde vas te sigue dejando miguitas para saber el origen de la verdad. Por muchas historias que puedas contar, ella es la única que guarda silencio objetivamente sin acusar al culpable ni desenmascarar lo ocurrido a nadie que no estuviese presente.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Recortes de pescado.



Cuentas los dedos y no te queda ya ninguno completamente sano, todos tienen sus propias cicatrices atigradas en mayor o menor grado de evolución. Las más frescas aún todavía sangran, el resto se suman a la silenciosa historia de las manos sin lengua ni memoria.

No hay tregua aunque la suerte sea como la coraza de una tortuga, te ayuda en las peores situaciones pero en algunos momentos no sirve de mucho, en una cocina cada minuto cuenta y pocos son los días en que nada te ocurra porque hasta el papel de plata puede cortarte… incluso los mallazos de los sacos de cebolla o demasiadas cosas al tener las manos mojadas.

Llora, ríe o maldice mientras la roja vida mancha el blanco papel bajo el guante de vinilo… nadie aplaude cuando alguien se desangra, ni siquiera se cuchichea gran cosa dentro que un corro de morbosos mirones que imitan perfectamente a una familia fisgona de suricatos encima de una loma. Pero eso no borrará el error sobre la piel, ni sellará la carne hasta saldar señal alguna.

Sigue hasta que se gasten las horas de condena en cualquier infierno que este sobre la tierra bajo techo. Los días pasan hasta que alguien te abre la puerta y te dice, ale vuelve entero el próximo día. Caminas cansado hacia casa y te tumbas abatido a curar las heridas. La cuenta comienza a gotear de nuevo y buscas con cuidado en los bolsillos el tiempo suficiente para que al sacar la mano no haya nada con rastro de estar sangrando. Riegas las marcas con agua oxigenada y gel antibacteriano con rosa mosqueta por si acaso… para después dibujar con yodo franjas amarillas a modo de bandera de la patria.

Entre las sombras lame sus heridas como un gato que se alimenta de aloe vera.. Los cuchillos siguen llorando entre chillidos que cortan alegrías y penas hasta sesgarlas por la mitad. Claman por las gotas de sangre que dicen que les dan la vida. Sonrío y le niego la oportunidad hasta que rebelados cobran su cuota siempre injusta. Muerden como pirañas y pican como avispan. Sus cortes eléctricos cortocircuitarían hasta una buena medula, sin dientes en su filo son como el arpa que acaricia las cuerdas de un violín hasta lograr arrojar el sentimiento de su melodía como un quejido sin dueño ni destino.

Tocan los días felices donde cuando entras ves el final tan cerca que podrías alcanzarlos con el sencillo movimiento de estirar el brazo. Siguen las manos en silencio pulsando unos acordes tan perecidos a la ruleta rusa, con el objetivo de que cuando la música deje de sonar, el castigo llegue al más retrasado así como la otra parte de vuelve a su guarida en la montaña donde uno se pierde y no vuelve a encontrarse hasta bien pasado los días dentro de una burbuja antiséptica.

viernes, 29 de marzo de 2013

Placebo de suicida.



Siempre fui un kamikaze, incluso antes de conocer ese significado entre los libros de historia. Era algo que latía dentro de mí, fuerte como un tambor de guerra… conforme se iba acelerando el ritmo se iban bajando el nivel de precauciones y normas morales, lo ético se fundía como el estaño… gotas absurdas cayendo en una diana concéntrica y acompasada. Cada vez más rápido y más calor hasta estallar el infierno y perder la razón para desbastarlo todo y en el silencio de la calma volver a regenerarme como un reptil casi extinguido.

Cuando las cosas van mal la gente suele correr a ponerse a salvo. Yo corro hacia el foco del problema tratando de encontrar una solución espontánea. La muerte no es más que una meta con flores en vez de laureles.

Todo el que ha muerto al menos una vez lo sabe, sólo hay que a veces los hay que no despiertan y otros que al contrario nunca se quedan dormidos. La inteligencia en este caso, no tiene nada que ver. Lo lógico es protegerse a uno mismo del dolor… no en ir en dirección a su origen.

Pero supongo que fueron los mártires quien me enseñaron más de la vida, de caer y levantarse que los que tienen carreras meteóricas y luego caen como su nombre indica, para no levantarse nunca jamás. Quien diga que hay cosas imposibles es que no lo ha intentado hasta el punto del dolor, sea cual quiera su formato. La sangre no duele tanto y gran parte de lo que se rompe puede volver a unirse a pesar de que nunca vuelva a ser el mismo que el original.

Con la vida es igual… no hay un solo camino, porque en cada elección puedes escoger como si fuera una raíz… yo en cambio crezco como si fuera la concha de un caracol, lo hago de forma espiral descenderte. Se que llegará el día en que mi suerte se acabe y llegue al final. Allí donde no hay por donde seguir avanzando. Mucha gente dice. Sigue hasta que logres ser algo. La mayoría de ellos sólo dicen gilipolleces, porque ni ellos saben su propio destino, como para ayudar en nada a los demás.

A pesar de todo lo intentan, dan malos consejos y peores decisiones, intentan aprender de tus errores para usarlo de ejemplo en los suyos. Pero como en casi todo el verdadero aprendizaje viene de la práctica y no del desarrollo. Por ahora sólo debo sonreír y decir gracias por la oportunidad de darme un lugar donde estrellarme contra la pared o encontrar la salida hasta una mejor meta. Sólo necesito tiempo, y eso se aguantarlo por que con el tiempo descubrí que las heridas sangrantes dejan de doler tarde o temprano. El dolor es como el agua… cambia de estado hasta vaporizarse, no lo hace de forma natural, sino que se transforma por la inercia de su frecuencia y intensidad.

No deja de ser un sentimiento captado por impulsos eléctricos, mientras haya chispa y energía. La oscuridad es tan incierta como todas aquellas cosas que vemos y no podemos controlar. A la ecuación de la muerte sólo los euritos de ese arte le encuentran solución. La voluntad propia es la encargada de la elección de pulsar el gatillo, la mecánica espontánea, es la que se encarga del resto. La repercusión  de las acciones suenan en el silencio aunque una soga acabe de partirte el cuello. No hay final sin consecuencias a ambos lados. Ningún resultado final esta bien balanceado.

viernes, 18 de enero de 2013

No hay más puñaladas disponibles, por favor vuelva en otro momento.



Se acabaron las buenas noticias, ya no quedan mas de esas… algunos dicen que se han extinguido bajo el peso de la cruda realidad y otros que tenga precaución porque hay un niño que va pinchando burbujas con la ayuda de un alfiler. Cualquiera de las dos vertientes van en contra mía para variar y cada vez me quedan menos escondrijos donde encontrarme un poco seguro y llamarlo hogar.

No existe futuro para aquel que no tiene un objetivo definido en la vida, comenta mascullando… tras de esto me clava un cuchillo en la espalda y le intercambia la posición al siguiente sublevado del motín…

Eres buen tío de verdad, pero no te necesitamos por ahora. - dice mientras clava otro justo al lado.

Y así siguen ronda a ronda mientras mi tronco empieza a parecerse un muestrario de cuchillos. Cada uno una casa… todos de un inmejorable filo.

A veces me gustaría darme por vencido y darle al botón de apagar. Pero la vida es tan puta que se encargo de maquillar excelentemente ese sitio y ya es casi imposible de encontrar. Nueva York ha dejado de ser una opción viable a ponerse en la cola. Han deportando a mi jefe del país hasta que se solucione su visado. Sobre el mío, no quiero ni preguntar porque sencillamente lo veo tan poco plausible como ganar la Green Card en su sorteo anual.

Todas las cosas se ponen de punta y yo sigo sin empezar a temblar. Aun mantengo firme esa jodida virtud de no preocuparme por nada del mundo… Me importa una mierda tener los bolsillos vacíos y que mi nombre no aparezca a pie de pagina de ninguna carta de restaurante. Por supuesto me suda la polla aceite de trufa negra ser tan sincero que mis jefes me consideren alguien conflictivo, porque cuando necesitan ganar una guerra bien que cuentan conmigo.

Me sigue sin causar pena la panda de matados que dicen ser humanos cuando ni siquiera ganarían a una ameba puesta hasta las cejas de crack pues tal su parsimonia que la sangre se les congela de su lento procesar. En cambio la mía hierve a diario manteniéndome caliente en camiseta de manga corta en mitad del invierno. Y es que me da igual que todo hijo de vecino se sienta superior a mi porque llevan mas tiempo desempeñando no se que puesto por encima de mi en eso llamado antigüedad.

En cambio si se que a la pregunta de has sido feliz en tu vida. Tengo mil y una historias buenas que contar… y por supuesto no me arrepiento de ninguna de ellas.

Se que no llegaré a ser un escritor decente aunque me muera de sobredosis sobre un charco inmenso de esperma. Ni tampoco importante ni a pesar de que fuera primera pagina de titular con algún morboso enunciado del tipo, le estalla la cabeza igual que un tintero de vidrio salpicando la estancia de ríos de tinta. Porque de alguna forma macabra saldría en otro lugar. Desgraciado muere sin ser capaz de dejar una coherente nota de suicidio.

Así entre tantos avatares que sonrío y me rasco la espalda mientras las heridas se cierran sobre los cuchillos, devorando el acero porque por suerte ya no necesito ni comer lentejas de esas que te comes o las dejas. Cuando me pregunten el secreto… les mirare extrañado y les preguntare ¿Qué? No por nada… solo es que a veces me olvido de por donde iba, no donde estaba.

viernes, 4 de enero de 2013

La ley de la calma absoluta.



Y no hablo siquiera del 0ºK… cuando hasta dicha letra pierde su significado y nada se mueve. En absoluto me refiero a ese lugar donde ni los átomos tienen vida. Allí, no se puede vivir sencillamente y aquí, a veces tampoco.

Entre mis primeras enseñanzas vivía una que rezaba: No pierdas la nunca la calma…

Como todas esas frases que tienen un nunca en su afirmación supuse rápidamente que si la calma era perdida por mi, posiblemente no volviera a encontrarla como todas aquellas cosas que una vez extraviadas no logran hallarse de nuevo, también logre vislumbrar que la calma era algo unipersonal como un carné, si yo no tenía la mía a nadie le valdría. Así que como la práctica lleva a la experiencia me dedique a aprender lo que realmente pretendía dar a entender aquella sentencia. Y no perdí la cabeza en tal propósito.

Me mantuve frío y continué durante tanto tiempo, que cuando quise regresar a la realidad había pasado los últimos años congelado. El tiempo no hizo estragos en mi piel, sólo alrededor mío. La ciudad había cambiado en un inquietante baile de disfraces y de transformaciones. Algunas cosas no estaban y otras habían sido reemplazadas por nuevas totalmente diferentes a las anteriores.

A su vez hubo de las que siendo exactamente las mismas habían dejado de serlo por dentro y eso venía a ser lo mismo que si lo hubiesen hecho por fuera. Mantuve mi calma a mi lado como si con toda esa espera se hubiese convertido en una especie de montura sobre la que iba. Ahora simplemente era más sencillo no perderla de vista ya que lo mismo que un colosal problema es visible desde la distancia, ahora que había sufrido un temple parecido al del acero, todo era más resistente.

Pero todo elemento rígido puede llegar a ser frágil e incluso fracturable por lo que seguí cultivando la calma con esmero, deshaciéndome de todas aquellas preocupaciones que pudieran ser mala hierba o un caldo donde pudiera incubarse todo lo que no necesitaba.

Pase años aireando todos mis pensamientos, sentimientos e incluso la memoria, el trabajo de campo siempre es compaginable con otras tareas siempre que sepas organizarlas conforme los momentos lo precisen. Sacaba, limpiaba y después devolvía lo útil colocándolo en ese caos auto mantenido que es no es otro que el que reina en un cerebro fracturado.

Limpie tanto las impurezas que vivían dentro de mi que de nuevo se había logrado un material aun más resistente ya que sus redes no contenían defectos escondidos y ya ni quedaban fracturas avanzando hasta su destino exterior.

La elasticidad hizo más llevadera la calma y ya nada importaba tanto como antes, ni siquiera una tercera parte y respirar era llevadero y en los hombros podría volver a posarse el sol el próximo verano, sin que todo lo cargado dejase marca cual tigre de bengala.

La calma se volvió paz, y la guerra se apago como un cigarro en un vaso lleno de destilaciones de noche. Sin nada que fuese tan apremiante como aguantar el planeta sobre mi espalda,  dedico la siguiente etapa en cimentar sus largos pies con todas aquellas enseñanzas positivas de las que mantienen la torre inclinada sin caer otros tantos años. Nada deja de ser tener el sosiego como para construir un castillo de naipes al aire libre, cada piso es un triunfo que nadie podrá arrebatarte de la memoria.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Existencia paralela.




Nací para luchar.

Suena fatal para una vida, pero cuando le encuentras el sentido a la guerra. La paz pierde significado y se vuelve tan irreal como un mal sueño. No puedes saber de algo que no conoces y que ni siquiera has buscado en cada confrontación.

Yo nunca supe callarme, y hasta en mi infancia contestaba cuando debía ser el silencio la única respuesta. Pero si algo aprendí, fue a nunca rendirme y hacer lo que el corazón me dictase aun a riesgo de llevarme una ostia.

Es cierto que me he llevado mucho menos de un tercio de lo que realmente debería haberme ganado, pero es que mi altura y mi cara de pocos amigos cuando la bestia aparece a flor de piel hicieron posible que mi ranking de batallas tenga aun saldo positivo en las victorias.

Cuando alguien escoge su meta o su finalidad suele escoger cosas más sencillas o simplemente se conforman con mucho menos de lo que pedían. A eso de pedir parece que me hizo la boca un monje, porque nunca me han faltado exigencias aunque fuese el último mono al que acudir a pedir opinión.

Y es que cada uno termina tarde o temprano por descubrir sus virtudes y defectos. Una de las que comparten ambos principios a la vez en mi aplastante sinceridad que ralla incluso con la insubordinación. Si no quieres oír algo… quizás no deberías preguntármelo a mí. Si lo haces, atente a las consecuencias de tu elección, porque la mía es asunto propio.

Me reservo más de la mitad de lo que digo o incluso de lo que escribo. Pero no es porque me guste acumular, sino porque otra de mis ventajas es saber donde golpear y por supuesto… dominar la guerra psicológica. Si le añades que es difícil cansarme y casi imposible desanimarme cuando quiero algo, me convierto en la plaga más resistente que haya conocido la tierra.

Si hubiese ido a Vietnam, posiblemente me hubiesen entregado la llave de oro de las ciudades a las que hubiese acudido sin disparar ni una sola vez… Pero tengo la edad que me dieron y no he conocido más guerra de la que yo mismo he dado en todos los sentidos de la palabra. Aún así, me he metido en todos los problemas que me he encontrado por mi camino casi de cabeza y la mayoría de veces salido airoso por suerte.

No por temerario… si no que si afecta a mis intereses o los de mi ombligo, no soy quien para decir que no a nada. Y como lo del cristianismo nunca fue conmigo y lo de poner la otra mejilla era cosa de masoquistas de crucifijo. Escogí siempre la otra rama del ojo por ojo y diente por diente. Ya que a muy malas, tendría un oficio bien remunerado que empezase por O, cosa que no deja de ser redonda.

Algún día lograré callarme y a pesar de que disfrute con el próximo verbo, morderme la lengua. Seguro que al final… llegará un día que hasta pasaré de la confrontación… no porque me haya convertido por ese entonces en una especie de pasota, sino que hubiese encontrado la paz suficiente como para ignorar y perdonar. Pero seguro que no será ni mañana, ni este año. No por nada… tan sólo es que por no perder todas las costumbres a la vez.

jueves, 11 de octubre de 2012

Viernes negro.



Cuando deje de ligar ya había logrado una buena libreta llena de cifras y letras y no es de esas apodadas “negra” repleta de teléfonos de tantas mujeres que se amontonan en cada inicial de la agenda. La mía en cambio estaba hasta los topes de estadísticas informativas que hacían referencias a los diversos caminos a escoger al empezar una conversación ajustadote a los diferentes espacios temporales.

Evidentemente no se puede ir arrasando Madrid, en un velatorio a las doce de la mañana de domingo, ni tampoco se puede ser del todo inocente cualquier noche a partir de la hora de las brujas.

Todo eso esta bien estructurado en las diferentes secciones que iban desde frases al más fresco estilo de los punzones de hielo, hasta las mejores líneas para atar a cualquier mujer al cabecero de su cama o donde sea. Por supuesto contiene un repertorio de susurros endemoniados entonados en voz grave catalogados por la escala Richter. El primero es suave como el terciopelo bajo un suspiro continuo y tan leve que a penas mueve el pelo… y se va incrementando nivel a nivel hasta que la voz llega a ser tan profunda que retumba en la piel que queda a quemarropa.

Es inevitable no tener una diferenciación gradual acorde a la pirámide de población fundida a su vez a un triangulo isósceles invertido a modo de lo que representarían las ganas de recibir/dar amor o atención. Aunque la verdad es que ese grafico por si sólo sería como darle un rifle a un mono y esperar a que acierte a tres dianas a distintas alturas.

Aislado no deja de ser un dibujo parecido a una insignia. Pero si le extrapolas otros gráficos complementarios como horario aproximado y día de la semana. Se pueden empezar a localizar resultados acordes a lo buscado… A pesar de todo, realmente todas estimaciones no tienen nada que ver con que vaya a haber suerte o no.

Eso es algo personal e intransferible… Ni siquiera tiene relevancia total la apariencia física que se tenga si se sabe ajustar las posibilidades, porque por muy desagradable que seas en apariencia, si tienes algo de cerebro (“básico” como para contar del uno al cien sin trastabillar o decir el abecedario completo….). Podrás por arte de magia valer globalmente mucho más que algunos desgraciados agraciados con belleza y no inteligencia, o peor aun… con belleza y poco de cualquier atributo que te pueda convertir en humano.

Llegados a este punto hay que hacer un inciso.

La existencia del Homo Sapiens-Vulgaris, no es necesaria… Es imprescindible para la supervivencia de la raza Sapiens-Sapiens. Porque si las mujeres no se llevasen a engaños con todos esos canallas, granujas, malotes y sinvergüenzas. El resto de “hombres” del planeta se extinguirían sin dejar más rastro que el de inventos, historias y textos escritos que les convertiría en los nuevos faraones modernos.

Concluido el inciso, si algún macho se ha sentido ofendido. Puede… tirarme del dedo cuando quiera.

Aun así, a veces echo de menos que esa maldita libreta llena de éxitos y fracasos se pase el día guardando el cajón de la mesilla a la vez que se llena de polvos.
En ocasiones… la secuestro y la meto en mi bolsillo… La leo mientras voy en el metro o estoy sentado en la mesa de un café con una cerveza y un cigarro, o en esas veces que uno se va a un parque a tomar el aire o en una plaza concurrida.

La gente viene y va, algunos se dan cuenta… otros quizás tarden siglos en enterarse de lo que sucedió a escasos metros de su existencia.

Yo sólo cierro los ojos y recuerdo, lo que era robar sonrisas a las chicas de la universidad y almas a las usuarias con los dientes más afilados. De cómo las edades subían y bajaban dependiendo de los grados de oscuridad combinados con mis ganas de mantener una conversación interesante para al menos 2/3 partes de los presentes. O como me encantaba hacer de rabiar dándole la vuelta a las frases hasta que ella se daba cuenta que siendo sinceras ambas partes costaba quizás menos que seguir lanzando indirectas poco directas.

En fin. A veces leo unas cuantas líneas y me paso los siguientes días esquivando miradas indiscretas. Otras en cambio, hojeo un poco más y tengo que andar como un fakir por medio de la ciudad. Lo peor de todo… es que aunque haya pruebas de su existencia y sea el manual más temido y odiado tanto por mujeres como por la santísima iglesia que lo cataloga igual que al Necronomicón o otros evangelios oscuros.

Podrían venir, asaltar la casa y quemarlo. Puede que con algo tan sencillo se salvasen cientos de vidas… incluso miles de no detener la información que contiene por el riesgo de que cayera en malas manos. Pero aún destruyéndolo, no arrancarían la raíz porque todavía es delito sacrificar a las personas sin pruebas. Así que… suerte en el punte, no sea que os lleve la corriente.

jueves, 30 de agosto de 2012

Lunáticos

Nace la segunda luna llena en el mes de los leones. Huele la ciudad a jungla y hasta el felino más perezoso a estas horas anda buscando un alma que entregar a su amante del cielo. Los signos de agua andan revueltos y eso no deja de ser ganancias para los pescadores que se disfrazan de todas las formas posibles apostados en cualquier sitio allá donde mires.

Mala noche para los cuadrúpedos, buena para los cazadores de colmillos afilados y no buenas intenciones rondando su eléctrico cerebro. La partida hace horas que ha empezado y los jugadores ya se encuentran situados en sus posiciones esperando a que caiga el sol para comenzar el partido. A pesar de todo la luna es la única que trata al mundo por igual… su justicia no deja de ser una balanza influenciada por la gravedad.

Caen estrellas por doquier cada noche, pero hoy los que miren al cielo se irán con una sonrisa y los bolsillos llenos de todo lo que el universo se atreva a arrojarnos como si de un guante se tratara. Me preparo lentamente para dar la bienvenida al testigo más veraz que nadie pudo encontrar. Con ella no hay soledad que no se pueda palpar como si fuera el cuerpo de una mujer, ni hay nada que no puedas hacer cuando te mira fijamente y el corazón siente su caricia desde el otro lado del firmamento.

Puede que esta noche me quite el traje y me vaya a la luna a pasar una temporada, las buenas oportunidades sólo ocurren una vez en la vida y si no estas preparado pasan sin que las veas. Esta noche bailare con ella de nuevo en el hall del rey de la montaña y haré que se le sonrojen las mejillas para envidia del mundo entero. A veces sucede que las mejores cosas ocurren cuando menos te lo esperas y sin darte cuenta, vuelve la luna a salir para soplarte en la nuca susurros nocturnos a aquellos que dejaron de dormir hace tiempo pero no de soñar despiertos.

jueves, 19 de julio de 2012

Cosas de la vida.

Siempre he sido de cuchillo y cuchara… porque el tenedor era más cosa de demonios y Neptunos que de personas con ángel viviendo dentro de su nombre. A pesar de todo lo uso de vez en cuando porque mi pasión siempre será la carne sangrante aunque la mayoría de las cosas que puedes disfrutar lentamente vienen en formato de cuchara.

Últimamente también me gustan mucho los palillos chinos, pero es por no hacerlo todo tan sencillo, porque sinceramente la cuchara ha forjado muchos vagos como yo ó también una legión de yonkies de esos que terminas por cruzarte de calle cuando se escurren por la acera en dirección opuesta hacia ti mientras su dosis baja siseándole por las venas.

Y es que desde que mi prima Blanca me hizo su movimiento magistral del uso correcto de una cuchara. Que no es más que:
Taca! Y a comer…

Siempre ha tenido una asociación especial a mi persona sin importar su tamaño ni material. Lo mismo me pone una cucharilla para algunas cosas delicadas como cucharón mientras doy vueltas a los guisos en la cocina. Tampoco discrimino a las paletas a pesar de su escaso volumen en la cabeza… aunque si se trata de beber, podrían darse muchas situaciones diversas por la que terminar bebiendo de un cacillo.

Pero en verdad, yo siempre tendré mi cuchara favorita, como ya la tenía mi abuelo… se vino conmigo de un restaurante, donde la empleaba solamente para batir la carne del tartar con su vinagreta… cuando me fui, prefirió acompañarme en vez de quedarse aburrida en un cajón. Porque sabe que siempre que tengo que hacer algo que me guste aparece ella con su sonrisa de oreja a oreja.

Ahora se ha dedicado a vaciar medias sandías. Siempre comienza arrancándoles el corazón y salpicándolo todo, hasta que da con el blanco de los huesos que esconden sus entrañas. Le gusta escarbar como un perro lo haría si dispusiera de un terreno donde ejercitar su libertad, así que presupongo que ella le da filo a su dentadura hasta convertirse en un cucharillo. Pues no hay cuchara que no se le parezca a su dueño… porque aunque todos comamos a diario, cada cual lo hace a su manera.

jueves, 24 de mayo de 2012

Triple arcano.

Sigo a medio camino entre el cielo y el infierno en un lugar en que algunos autóctonos denominan tierra. Allí el balance entre el bien y mal es una ecuación a medio balancear que cada hijo de vecino rellena los huecos con su libre albedrío. Una marea de rojo y verde salpica donde que sea mires equilibrando la ecuanimidad en un campo de amapolas inmenso.

Yo en cambio soy de esa clase de personas partidos por la mitad aun sin tener término medio. Mi expresión karmita siempre se iguala a cero cuando llega la hora de ajustar cuentas. La verdad es que eso siempre me dio igual. La personalidad es un precio demasiado cara como para desperdiciarla y avanzo a través de los años sin apenas desgastarlos al igual que hacia con los libros del colegio, instituto y universidad.

A veces soy una brisa que pasa sin dejar huella como me convierto en una leyenda de las grutas y cuevas de media España… no existe las medias tintas cuando el ocho se convierte en una seña de identidad. La paradoja perfecta es un comodín a gastar antes de que el gallo cante el medio día, siempre se puede volver a empezar cuando los días superan las 19 horas de duración y fusilas cada momento 0:00 dejando desangrarse al tiempo durante horas antes de aburrirte y marcharte a la cama a intentar hacer como que duermes, cuando hace ya mucho tiempo que ya ni recuerdas el significado de un sueño, por su ausencia.

Te ríes por no llorar y le das la vuelta al planeta para ver como cae la fina arena de un reloj universal que nunca cesa, ni tiene vacaciones. Los gatos siguen caminando de puntilla y desde que aprendí a esquivar ningún alud de problemas a logrado enterrarme todavía. Sigo teniendo la suerte de un transformista combinada con la estrategia de un general de ajedrez. Donde las torres temen a los furiosos peones sindicalistas, los reyes engañan a sus parejas con las reina del otro color, los alfiles dominan el mundo entre las sombras y los caballos seguimos saltando de una realidad a otra igual que ocurre con la noche y el día. A veces me bajaría del crucero y mandaría todo a la mierda, otras en cambio giro de nuevo la bola y disfruto de la causalidad donde aparezco de destinatario.

jueves, 19 de abril de 2012

Las noches de concierto, todas ellas.

Ya de madrugada estrena el viernes y sentado en el sofá planifica lo que tendrá que hacer durante la jornada, pero lo hace sin perder la meta que no es otra que llegar vivo al sábado por la noche. Quedan dos días enteros pero sabe la manera de comérselos de forma de que sean sólo un simple bocado, un aperitivo de lo que llevan semanas fraguándose. Las plantas de los pies comienzan a burbujear hasta el punto de casi estallar.

Ya solo queda una recta hasta la meta y entremedio hay rachas buenas y malas, como en todas las partidas. Salir a bailar el destino escogido y hasta ese momento hay que saber dosificar las fuerzas para no llegar derrotado. Cuando la vida se pasa entre fogones, todo pasa más deprisa, como a cámara rápida… los descansos son breves y cuando empieza el servicio, todo lo que habías elaborado hasta el momento se reduce drásticamente en un batir de parpados. Así que dos días a esa velocidad no deja de ser 4 servicios cada cual más rápido y caótico que el anterior hasta alcanzar el objetivo.

La gente a esa hora ya habrá comenzado a divertirse y la mayoría te llevará ventaja, pero los del infierno somos de maratón y la resistencia es algo que no se ve en el presente. Nuestra carrerilla lleva gestándose durante los dos días precedentes al día libre, somos una manada de indios y en comparación a como empieza el resto la noche, para los que estrenan un día y terminan de trabajar el siguiente… es como si nos lanzasen en una salida desde reposo total disparados con un cañón.

Y todo no dejan de ser ingredientes que reaccionan… si se da bien el servicio, si la propina de la semana es buena, si no hay demasiada gente para el cierre, si tus amigos ya han terminado de trabajar… que todo haya salido redondo y si tienes suerte no trabajarás mañana. Todo eso es como una suma aritmética que bien podría ser un pan muy rico en levadura, o un cóctel explosivo de los que se necesita para subir al cielo y cazar una estrella de un mordisco. La verdad es que es de los pocos trabajos en que cuando pasan las 0:00 estas más despierto que un búho de guardia.

Ya se ha pasado un rato visualizando que será mañana, he plantado todas mis semillas y seguro que llueve por la mañana, pero ni el mal tiempo puede frenar a los que llevan corriendo toda la semana porque se queman las cosas… y si no andas con cuidado hasta tu puedes ser la victima afortunada. Nada deja de ser una marca de guerra y por supuesto los sábados por la noche contra más franjas atigradas sobre la piel, mayores serán tus ojos y hasta que no salga el sol, nadie puede dejar de viajar montado como un gato sobre la música entre las callejas de la ciudad que no duerme.

viernes, 13 de abril de 2012

Puzzles.

Crece desde la base ganando altura a cada año como anillo que viste temporada tras temporada cualquier árbol de este loco planeta llamado mundo. Cementa y espera a que todo fragüe antes de dar el siguiente paso, tomate todo el tiempo que necesites en lo que se tarda en construir una fortaleza donde sentirse seguro de lo que afuera aguarde. Los retoques y los detalles quedan para el final, cuando el esfuerzo de seguir llegue a igualar las ganas de hacer un alto en el camino, es cuando debes decidirte por lustrar lo construido.

Entonces retoma las ganas y deja que la verticalidad de paso a que la frialdad se torne calida dando humanidad a una mole sin pulir a la que llamas defensa. Llénala de sutilezas que aun a la simple vista parezcan complejas y dales sentido para que tanto vistas una a una, como en conjunto tenga un significado para aquellos que le busquen todos los secretos a las incógnitas y cuando creas que es suficiente, da por concluida la obra y encargarte de cuidar lo que has conseguido y de esta manera seguir cultivando aquello que has logrado.

Después… sencillamente vuelve a empezar desde el principio escogiendo si afrontar de nuevo el mismo proyecto o mejorarlo, por supuesto siempre cabe la opción de hacer otro diferente… incluso de desmontar el anterior invirtiendo los pasos para cuando ya no quede nada… recrearlo una y otra vez en la memoria con la satisfacción de no necesitar un objeto tangible sino simplemente el conocimiento aplicado junto a la experiencia completar un ciclo de la mejor manera posible… por ambos lados.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Con fusión y sin fisión


Encuentra la paz interior y sácala escuchándola atentamente, olvídate de todo lo ocurrido mientras sigues limpiando tu presente del polvo reposado desde hace años atrás dibujando infinitos con la fregona… respira soltando a bocanadas el pasado aferrado a tus pesadillas escondidas en los agujeros del cerebro. Lava cada pliegue sin pereza, continúa con las curvas visibles sin dejarte tampoco los recodos escondidos…

Por supuesto recuerda también hacerlo con cada espiral de tu inconsciencia, siendo conciente de extraer la coherencia suficiente para volver a encontrar el silencio de la calma allí donde no te acordaste de buscar por ir con prisas. Ve a lugar donde sólo huele a paciencia y no hay más distracción que la simple respiración de tu reflejo en las cuatro direcciones de un cubo… después prueba a evadirte de tu cuerpo e intentarlo con las ocho de un mundo que gira mucho más rápido de tu propio movimiento real.

Cuando enfrentes al sentido del reloj con el flujo que va hacia atrás en el tiempo y todo se funda en un punto en el que coinciden al instante para volverse a encontrar en el futuro que retrocede directo al presente. Entonces el niño hechizado empezará a respirar otra vez… y puede que la quimera ruja en el dolor del veneno de su muerte y volviéndose ceniza que se desploma descuidadamente como los recuerdos de un edificio abrasado.

El aire hará el resto… llevándose todo lo yermo e inerte, ocultándolo debajo de la alfombra del mundo para que a la siguiente vuelta sacar por el lado opuesto un cuadro lleno de una verde primavera veraniega de los ojos de un holandés errante que vuela hasta el cielo para que al anochecer retorne en forma de lluvia de copos de nieve que torne el suelo de blanco.

Y seguir así… fundiéndose con el universo en su punto medio y a continuación salir disparado en direcciones opuestas y acabar como empezaste con la felicidad de un niño que descubre por primera vez lo sencillo de un interruptor que controla el cielo de su habitación.

Luz… oscuridad… día… noche… todo… nada… veo… ya no tanto… estoy despierto…  ahora sueño.

viernes, 2 de diciembre de 2011

El secreto de las rayas.


Al igual que un soldado en el preludio de una guerra, espero agazapado en mi trinchera… lleno de energía, de paciencia y con la esperanza de que cuando todo termine siga estando entero, o en su defecto haya perdido la menor cantidad de trozos posibles.

Aguardo a ver como caen los días como las hojas rojizas que aun pueblan los árboles más retrasados, veo precipitarse el tiempo en silencio como una lluvia pausada que sin truenos ni rayos, se posa taimada como una ducha fría para los sentidos. A lo lejos el horizonte parece alzarse en llamas, pero estoy demasiado lejos para cualquier acción y me han prohibido abandonar mi posición hasta que me llamen explícitamente.

Así que juego con mi cerebro como si fuese un fusil de asalto, abro mi cabeza y saco todo, lo desmonto pieza a pieza y las limpio minuciosamente para después volver a colocarlo todo como estaba sin la ayuda de los ojos. Después de un mes ya lo consigo por inercia. Aunque no se si valdrá de algo cuando empiece el combate.

A pesar de mi situación actual no tengo miedo, la verdad es que nunca he sabido arrepentirme por mi mala cabeza, gasto mis días bajo mi propio mando, porque ningún general blindado de estrellas ha sabido usar nunca unos zapatos tan incómodos como los míos, me miran y me preguntan como puedo si quiera hacer lo que hago.

Ni les miro, solo les ofrezco una sonrisa y comento… cuesta una vida domarlos.

Les doy la espalda y me vuelvo a mi puesto a masticar tierra mientras el enemigo se reúne enfrente como una ferviente legión romana apiñada. El final cada jornada esta más cerca y yo sigo rezumando paz y sosiego, como quien cuida un huerto. Cada mañana le doy una vuelta y recojo lo que esta en su punto. El resto no es más que conocer que la naturaleza sigue su curso.

Cuando llegue el día, y el temor se vuelva niebla entre el enemigo, yo caminare entre ellos cual incipiente bruma sin que se den cuenta, llevo tanto tiempo escondido entre el fango, que he acabado por robarle el mimetismo a todos los animales que he capturado. Soy como el viento helado. Una sensación en la nuca que pasa quizás demasiado rápido… efímero como los recuerdos opacos.

Un hombre escondido entre la paja del mundo… igual que una aguja, esperando a la menor oportunidad de causar el mayor daño posible y después desaparecer como un desconocido al que no guardar rencor ya que nunca formado parte de la memoria.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Partículas flotantes


No soy del cielo, ni tampoco de la tierra. Provengo de un sitio perdido entre las páginas de uno de los libros mas famosos del mundo, aun así, mi destino es una incógnita al final de toda ecuación posible. Un desconocido que ni a anónimo llega, pues ese ya es alguien conocido por tantos que su nombre es una referencia en las bibliotecas.

A pesar de todo sobrevivo como las cucarachas a pesar de no tener uniforme. Sin dioses que seguir soy como una moneda lanzada al aire que oculta hasta el último instante la verdad de su suerte, un comodín mimético que se difumina en el ambiente hasta que la patria con sus fronteras se disuelve bajo los pies y es cuando sin deber nada a nadie ni poseer obligaciones cabalgo mi camino sin libro de instrucciones.

La prueba y el error es la única doctrina que realmente es capaz de sustituir el arcaico teorema de la evolución de la especie más fuerte. Hitler llora en el infierno mientras el mundo se vuelve un colage de civilizaciones que tienen algo que contar a la historia. Una enseñanza eclipsada por el ego que reside en los ombligos del que cree que la verdad de su realidad es única y absoluta.

Cuando todos dejen de luchar contra su enemigo en el mundo, puede que entonces empiecen a escuchar que hasta el silencio es capaz de contarte quien eres y cual es tu destino.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Dónde esta el laurel?


Más rápido, no pienses, sólo actúa, tal como lo haría como un resorte lleno de energía… instantáneo como el percutor de una pistola. Bang, bang… Dispara primero, pide disculpas después. Salta, pasa a la siguiente… Devora cada pregunta como si fuera una pipa. Muerde, resuelve y tira…

La cuenta atrás lleva un año riéndose en tu cara, señalándote con el dedo mientras murmulla que no lo conseguirás, lastrando tus esperanzas con kilos de basura… dice: No sabes agradecer tus regalos, maldito pretencioso ególatra, aun no sabes una mierda.

Escupe salivazos a tu cara mientras grita como un energúmeno delante de su propio fin, sin contenerse… sin suavizar nada. Crudo y real, como la vida en su punto central. Todo chilla… el mundo, el ruido, las preguntas con respuesta, las que nunca averiguaras. Grita hasta el silencio… como lo haría una mandrágora. Y mientras una fila de ahogados deambula cual legión sin destino.

La sirena llama al fondo ardiendo entre fuegos. Suenan las llamaradas… el sonido es ensordecedor, siseante…. y exasperante, los nervios ya en esos momentos son una maraña de dagas cerniéndose sobre las cabezas mientras sogas como alambres de espino abren rosas sobre la piel de los aspirantes que intentan trepar.

Todas las formas de vuelven esfera para soportar menos energía, giran… rotan y se funden en el folio, se hace bola hasta el niño con miedo y aun así, otros quedan jugando al domino o contando letras, otros juntándolas a la vez, que solucionan jeroglíficos alfanuméricos enredados como los rompecabezas las series sin lógica.

Todo se vuelve locura bajo la luna llena, todo es una negativa de la realidad. Lo negro se vuelve blanco y el temor a la derrota, se torna valor para la victoria. No piden más de lo que ya se tiene. Voluntad y estoicismo… mezclados a partes iguales. La ultima gran batalla… después mas espera durmiendo entre cuchillos y fuego que nunca te quemará.

Vidas que quedarán colgadas del destino de otro, como cadena que te condena de nuevo a la esclavitud. Un año entero gastado en vivir… en volver a nacer y que ahora esta sentado en su propio patíbulo. Todos los asesinos haciendo gala de sus victimas y tu con las tuyas escondidas en un saco, también andan allí virtudes que no usas y cosas que dejaste atrás en el pasado.

Acepta lo que eres…

Se consciente de ello y utilízalo, no olvides nada y úsalo cuando llegue el momento, recupera tu suerte y echa los restos. Deja lo que pese demasiado y vuela… En fondo siempre has estado esperando al paredón de fusilamiento adecuado. Bailando… esquivando, usando excusas.

Siempre has sido el rey del último momento. Ahora que mucha gente apuesta por ti, convalídalo, los que te conocen lo saben, los que te quieren lo intuyen… dicen que se nota en el aire. Y tú… recolectando mariposas y grillos.

Despierta. Esto no es una pesadilla. Por desgracia siento recordarte que eres insomne, deja de bailar y siéntate. Concéntrate un momento y se conciente de lo que ocurre. Usa tu magia… y ya puestos tu cerebro. Las soluciones te están chivando las respuestas. Deja de ser tan testarudo y acéptalas. Juega, solo hazlo… deja de pensar y dispara. Bang!

Todo esta escrito.

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