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domingo, 16 de abril de 2017

Próximo destino: La luna.


Desde pequeño perdí la cabeza en un lugar donde no había posibilidad de regreso. Cuando todos andaban jugando con niñas, yo andaba mirando al cielo de día y también de noche. Me afanaba en buscarla hasta cuando estaba al otro lado. De alguna manera sabía intuir por donde aparecería.
Y aunque no pudiera verla, tenía conocimiento de que estaba allá arriba, inspirando a otro corazón destinado a equivocarse, pero todo el mundo tiene derecho a fallar, a soñar, a desear algo hasta alcanzarlo con la punta de los dedos incluso si en el último momento se desvanecía al tratar de alcanzarlo. A mí me daba igual, no era celoso ni tampoco ponía estúpidos límites.
Una vez… aunque fuese efímera, logre escaparme de mi cuerpo y ascender como un globo sin destino… a pesar de que todas las moléculas me llevasen hacia el mismo sitio, flotaba levitando sobre las casas y nubes, rodeado de contaminación lumínica que devoran a las ciudades como si fuera un hongo gigantesco, esquive las capas de polución parecidas a mantas que calientan el planeta y cuando me quise dar cuenta surcaba la estratosfera en dirección a mi amada.
No sé si fueron horas o tan solo segundos, pero contemplar al gran azul moteado con estrellas cual espejo divino puede que me mantuviera algo despistado, pero los relieves y cada país era aún más magníficos contemplados desde el cielo e irremediablemente cuando levante la cabeza allí estaba ella. Más grande y bella que nunca la había contemplado.
Sola para mí, mientras aquello durase…
Surque su superficie plateada mientras nuestros cuerpos se acercaban sin remedio… admirando su figura y sus contornos, incluso pude visitar su lado oscuro que desde ahí no lo era tanto y de pronto mi tan anhelado suceso ocurrió. Mi cuerpo toco su suave piel fría y de la emoción explote cayendo sobre su cuerpo.
En un principio permanecí quieto durante lo que duró una eternidad con los ojos cerrados y las palmas bien abiertas, hecho un reguño pero con los dedos aferrándose como raíces fractales.
Cuando abrí los ojos pude observarla con la forma de una niña evanescente. Mis pupilas como agujeros negros consumían esa luz infinita que nadie hubiese sido capaz de extinguir ni con una capa de materia oscura.
  • -No puedes quedarte mucho tiempo aquí… Dijo alegre entre su candente sonrisa.
  • -Pero ya que has venido… vayamos a dar una vuelta.
No logré balbucear algo coherente a modo de respuesta pero cogido de su mano, la seguí a donde fuera que me llevase. No tenía casa, porque dormía en las curvas de los cráteres que en verdad parecían cómodas hamacas dispersadas por la arena de una playa sin mar.
Saltamos por los precipicios, rodamos en las dunas, patinamos sobre el hielo escondido y visitamos las ruinas haciendo espeleología por las cavernas… Después recostados y extenuados en el mullido polvo de estrellas, acercó su boca a la mía
Y entonces el terrible despertador me transporto de nuevo a la maldita tierra sin ella. 

martes, 24 de febrero de 2015

24/2



Dejar huella es algo inevitable, lo pretendas o lo evites, siempre sucede… porque ni las hermanas del destino son capaces de intervenir y modificar con un bisturí milimétrico cualquier acción acontecida, ya que la vida esta zurcida a base de hilos invisibles que ni los dioses pueden percibir.

jueves, 3 de julio de 2014

El quebrado del siete.




A cada año le siguen sus cifras y sus balances, concluyen los números y subrayan las pocas cosas que no se han convertido al vistoso rojo de las cuentas perdidas. Sigue siendo el 7 número de fortuna con su desdicha cosida al reverso. Escondida de la curiosidad hasta que llegas a ese punto y descubres la jugada que había encubierta detrás de la meta.

El siete no te abandona como cualquier otro, no… se clava como una saeta y te desangra mientras te siguas moviendo. Desde los pecados capitales que tanto disfruta la bestia como los colores del arco iris por el que tanto le gusta deambular durante toda la semana entre calderos de oro para cada astro sagrado.

Lleva gastada una menos de la mitad de las que posee cualquier gato y sufre su aniversario junto a Mecano cada año sin olvidarse ni un instante de tacharlo en el calendario, ahora le persigue hasta en los sueños que no tiene o en los boletos de la lotería que se le insinúan al verle, en toda historia sucede y en pocas no toma relevancia.

La música sigue calmándole con sus notas danzando sobre cuerdas y vientos de metal mientras a su espalda siguen brotándole plumas para alcanzar su destino encabezando a los demás arcángeles. Perfecta es la forma de ese maldito número que muerde, araña y después zurce cualquier descosido o jirón que haya ocurrido o este por venir. Por lo tanto baila con su siete grabado en su nariz para que no lo olvide.

Y crece sin llegar nunca al ocho que hasta tumbado eterno parece, ni mengua para llegar al seis. Continua sin desmerecer ni lo que le precede ni acontece, testigo de su vida permanece mientras espera estoicamente a que la cuenta atrás termine en septiembre con la libertad que bien merece quien aguarda sin desfallecer por mucho que se empeñen quienes no lleven su vocales en el nombre.

miércoles, 23 de abril de 2014

Recalibrado.



Mucho tiempo viviendo en la confortable y mullida paz, demasiado sin dar guerra. Un día te levantas y todo tu cuerpo clama por regresar a ese sitio donde nadie quiere acudir por temor a la muerte, pero en tu caso es diferente… luchas por vivir y no lo contrario y ese miedo se refleja en las pupilas de los adversarios como pequeñas velas de cumpleaños que indiferentemente te da por apagar entre rugidos y sangre.

Esta claro que nadie es culpable de enfrentarse a un engendro, en parte por desconocimiento y otra por falta de imaginación mientras en la batalla otea el horizonte buscando para variar a los más fuertes de la contienda. Es complicado dar a una bestia lo que busca a zarpazos, las presas son cualquier trofeo al que se le puedan dar más de dos bocados y así avanza talando vidas y hombres a pasadas con sus dos espadas hasta encontrar su próxima victima entre los estertores y los gritos de dolor.

No se encomienda a cualquier Dios normal, sino a Ares poniendo su meta en el mismísimo Valhalla. Su futuro esta acompañado de ataúdes que aún no ocupará y su destino no es otro que alcanzar la gloria. Declina las condecoraciones y las continuas pretensiones de subirle de categoría en las jerarquías de combate. Siempre dice lo mismo… prefiere estar en la base y no en la pirámide donde a pesar de tener mejor perspectiva posee menos oportunidades de masacrar desde el inicio.

Por lo que sigue acudiendo el primero y terminando el último cuando sin piedad acaba con todo enemigo para evitar sufrimiento innecesario. Cuando no esta en mitad de algo afila sus espadas una contra la otra para que no pierdan nada de ese excelente filo que durante días les da en su propia forja. Su trabajo no se basa en exterminar sino en alcanzar la excelencia sin importar el coste personal que pudiera resultarle. Su cuerpo es un muestrario de cicatrices a las que siempre alega lo mismo. Ellas son mi historia y yo el personaje principal que sobrevive a todo. Dice la leyenda que en el fragor de la disputa, entre los choques, las lagrimas y los gritos se escucha la risa de un demonio que baila la danza de muerte al que nada teme y que a todos asusta.

sábado, 29 de marzo de 2014

Coma profundo.



Afila el pensamiento igual que antes hacia con sus lapiceros, ahora desgasta los dedos contra las teclas casi compulsivamente, como quien busca debajo de las piedras. Pero al otro lado sigue sin haber nadie que conteste. Sólo un cursor parpadeante que espera al siguiente dictado.

Le dice que se muera.

Y sigue ahí, expectante a la siguiente novedad.

Después de unas cuantas intentonas, se sienta y lo hace, fusila sus ideas cosiendo los cadáveres hasta conseguir una especie de serpentina macabra de cuerpos sin vida e ideas petrificadas. Les mete corriente y allí continúan frías cual mármol sumergido.

Mira al pasado e igual que cualquier otoño recuerda los montones de hojas y salpicadas de palabras sonreía mientras las veía saltar, bailar y reírse. Contaba historias vertiéndose en todas direcciones, era un aguacero de vida que lo anegaba todo hasta hacerte respirar debajo del océano.

Ahora mira sus manos secas y nota la tinta reseca al fondo del paladar, la tecnología ha vaciado parte de las estanterías donde antes vivían libros. Casi ni recuerda el olor al papel envejeciendo en su salón. Aroma a café, tostadas y un libro cuando el tiempo era un aliado y no un enemigo.

De eso queda nada, o algo… quien sabe, quizás lo suficiente para ir tirando de día en día. Sobreviviendo con un pequeño huerto abonado a base de imaginación.

Todos en la gran ciudad son esclavos de sus relojes y la mayoría de las cosas acaban en la papelera del olvido antes siquiera de comenzar. Las plantas se secan y los animales esperan a que sus dueños les de por llegar. Al final la vida se abre camino y parece que no hay nadie que no coma en cualquier pecera. En fin todo continúa con sus idas y venidas… también por supuesto con sus caídas y vueltas de campana

Cuando despertó en su sofá en mitad de la madrugada, se dio la vuelta y siguió durmiendo… El tiempo se le sigue escapando pero a veces en la duermevela de los inconscientes. Sus manos buscan el ordenador y en silencio narran desde ese pequeño rincón escondido las letras que al día siguiente servirán de alimento de las horas muertas.

Dicen que cuando la oscuridad llega, en algún lado todavía hay luz como para no perder la cabeza, en el caso de llegar tarde, siempre se puede empezar de nuevo con la salvedad de que algunos errores suceden y otros los ejecuta el olvido. De cualquiera de las maneras mientras se ponga atención no habrá tiempo perdido ni vida malgastada.

jueves, 21 de noviembre de 2013

La nana del agua.



Todavía suenan las letras en mi cabeza como un murmullo continuo de agua, a pesar de que hace tiempo ya que ando emulando a un sordo para no escucharlas, pero ahí siguen haciéndose de notar mientras lo mojan todo a su paso, escurriéndose por las paredes hasta anegarlas por completo. Cada vez que vuelvo a casa por las noches, me encuentro el apartamento empapado y vivo desde entonces con el agua por los tobillos e intentando no hacer ruido al caminar para no delatar mi presencia.

Ando como las cigüeñas y las garzas, con cuidado y mimetizando para ver lo que anda alrededor de mis largas patas. Leo en silencio historias que nunca le plagiaría a la mismísima agua que riega mis raíces pero sin pudrirlas igual que los manglares. Bebo cuentos y por la noche la sed nunca invade mis sueños porque un pez no puede morir ahogado o al menos no en esta pagina ni en esta burbuja.

Hace frío pero no importa porque cambié a las hormigas por gambitas que corretean por todas las sombras que hay en el piso. Tienen tantos colores como palabras puedan usarse para describirlos y muchos más inclusive porque en su naturaleza andan cruzándose y expandiéndose sin limites ni fronteras. Desayuno tortitas de camarón con una buena limonada con miel en vez de azúcar. Por las noches el espectáculo es inclusive mejor. Brillan las estrellas en el cielo y se reflejan en el agua mezclándose con el centelleo fluorescente de algunos de mis crustáceos.

Por la noche la oscuridad parece Pandora con su vientre lleno de luminosas pecas. Me tiendo y observo como la vida dibuja posibilidades donde quiera que mire. Los minúsculos cangrejos funcionan al igual que el corta y pega con sus tenazas. Los más listos ya hacen haikus en la alfombra del salón. Luego chasquean sus pinzas y salen huyendo marcha atrás con la ayuda de su cola. Por la mañana recojo pepitas de oro cribando el lecho del río que se dirige hacia la escalera del edificio. Puede que algún día lluevan ranas en mi cuarto y den alegría a la locura de mi casa, rompiendo el silencio con sus divertidas charlas de un duelo de cotorras.

Los domingos por la tarde intento recoger mi casa un poco. Empujo el agua hacia la salida con la ayuda de una rasqueta para limpiar los cristales de los rascacielos. Desplazo y acompaño… tardo horas en dejar seco el suelo del piso… casi siempre término cansado pero contento. Me acuerdo y pienso en ovejas o corderos, les veo como se lo pasan bien pastando… yo las cuento y hasta les pongo nombres, pero ni con esas consigo quedarme dormido. Pasa la noche y no aparece el sueño por ninguna parte pero las bestias siguen paciendo y bebiendo… espera, yo no les puse nada.

Miro el suelo de la alcoba y vuelve a estar encharcado. Debe de haber luna llena y encima marea… escucho a las criaturas escarbar bajo la puerta hasta oradar el paso. Entran los crustáceos y devoran al resto de animales que no es de su especie hasta capturar de nuevo todo el territorio. Es terrorífico ver como las ovejas son esquiladas por sus diminutas pinzas. Las más temerarias huyen por puertas y ventanas.

Los lunes por la mañana, suelo desayunar, comer y cenar cordero. Hay veces que no lo hago y después apesta la casa. Así que como buen pirata disfruto de los regalos que me trae el agua, la única norma es no dejar el barco hasta que este se hunda finalmente, igual que un contrato sin papel de por medio que podría mojarse. Vives para tener otra aventura al día siguiente hasta que la oscuridad regrese a castigar los pecados de una vida de pillería. La última vez me libré porque a la muerte no le va andar sobre suelo mojada y menos si hay barro. A mí aún siendo de fuego, el agua siempre me relajo y su murmullo es como el ronroneo de un gato que va deletreando suave el mensaje escondido tras el desvelo de las goteras del techo.

martes, 20 de agosto de 2013

Espejos invertidos.



Muera el león desangrado por el mordisco de un caballo
y vuelva a la vida el difunto al que su viuda guarde luto
que se apaguen las estrellas a una a una al final del verano
cuando el frío se cubra con edredones en medio del otoño
para que nunca habite entre nosotros silencio imperecedero.

Corran los recién nacidos lanzando verdades como puños
delante de todas esas tías horribles que abruman con besos,
porque hasta el ser más indefenso sabe distinguir la belleza
y así decidir por si mismos que es sapo y que una princesa.

Que se extingan las morbosas noticias a la hora de la comida
para poder comer en paz sin que la pena ensombrezca la alegría
de lo acaecido durante el día porque no es titular en la prensa
y sean sustituidas por documentales de naturaleza y ciencia
que digan de donde venimos y al lugar que vamos con certeza.

Anden las aves y vuelen las personas para ejercitar el alma
y evitar que la obesidad siga siendo una enfermedad sin cura
porque todo el mundo tiene un soñador durmiendo en su azotea
o ha tenido un pájaro azul viviendo dentro del pecho alguna
temporada que sin llegar a ser la mas memorable, jamás se borra.

Lloren las vírgenes y rían las violadas solo por versos sin rima
que den tanta grima como para volver a ser leídos en voz alta
caigan los sentidos igual que una torre de naipes cual condena
de los que no aprecian la vida, su libertad, ni ninguna justicia
para enseñar el principio de la asertividad en primera persona-

Porque sólo en un mundo de privados puede existir la igualdad
que nos riegue como la lluvia que no conoce siquiera la piedad
y que no sean las diferencias más que semejanzas de la unidad
en vez de una triste excusa para mantener ligada a la sociedad
que sigue amotinada esperando el momento de su oportunidad-

sábado, 29 de junio de 2013

Se va escondiendo la luna.



Sólo queda una semana, ni mucho ni poco… justo lo necesario para aguantar del tirón. Dicen que las ganas se van perdiendo con el tiempo, pero por si las moscas las he guardado en formol para que lleguen intactas al viernes. No prometo pasármelo bien, en cambio pienso pasármelo de puta madre, porque hace demasiados años, que no nos juntábamos tan buen plantel para un evento de tales circunstancias.

No se si seremos unos extranjeros al lugar que vamos, pero al menos seremos un buen puñado de manchegos buscando un fin de semana pleno. Supongo que esponjados en alcohol, ninguna herida que no sea lo suficientemente profunda vaya a doler porque en buena compañía sobran hasta los enemigos.

El reloj cuenta su particular funeral porque cuando llegue el día escogido puede que se arrepienta de volver a juntar a esta manada de mamados que formamos los elegidos, pues no seremos ni los más guapos ni tampoco los más famosos, pero al menos tenemos al menos tres o cuatro vínculos que nos convierten en una autentica piara escogida no para dar pate ni jamones, sino ser un equipo donde ninguna pieza es innecesaria para lograr conseguir cualquier objetivo que se proponga.

Una única semana y tardaremos varias en volver a recoger todos los fragmentos que dejaremos desperdigados por media España. Se huele ya en el ambiente el humo y se escuchan los tintineos de los hielos en las copas amenizando noches de alcohol y alegría sabiéndose que la familia prepara el concierto como cualquiera del grupo. Entrenando para que el cuerpo este en condiciones para que brillen de nuevo las estrellas en el firmamento, algunas fugaces, otras errantes, sin olvidarse de las viejas ni las jóvenes enanas dignas del infierno.

lunes, 27 de mayo de 2013

La inocencia de un niño.



Me fui escurriendo del mundo como funde el queso en una parrilla cualquiera. Huí de las palabras escritas rompiendo el silencio con el sonido de la voz. He pasado de crear cuentos en paginas a contarlos en vivo hasta que un niño encuentra su lugar mullido entre sueños, ya no me valían diez personas porque escogí a una para convertirme en la luna que contemplar cuando salen las estrellas a dibujar líneas sobre el oscuro firmamento.

Por las mañanas fabrico deseos con los ingredientes que se pueden encontrar en una cocina, por las tardes conquisto mi tiempo desde fuera del puente levadizo… cuando cae la noche normalmente ya estoy dentro, pero sigo sin encontrar las cosas donde antes estaban.

Ahora mi vida la marcan unos desconocidos medio día y el otro medio esta ocupado por un elenco limitado de aquellos que aún me necesitan para rellenar los huecos de sus vidas. El tiempo es como un blister de ibuprofeno, hay lo que hay… el resto esta predestinado a padecer dolor de cabeza,

Cuando llega la libertad no se diferenciar entre la sonrisa de un bebe y la de un perro feliz de que le persigan corriendo dando vueltas a la casa. Yo sigo siendo yo, sólo que aguanto menos mierda y escojo mejor las compañías. Ya de nada sirve el dinero o el poder cuando es la complicidad reciproca la moneda de cambio.

Los buenos días sigo conquistando el mundo, los demás soy el segundo que al menos lo intenta sin pisar el último escalón. Desde la trinchera las balas siguen silbando mientras respondes al fuego según surja su procedencia. Incluso hay días en que graniza en mitad del infierno, el peor consuelo queda cuando siguen brotando sonrisas y no hay más que música clásica y el sonido del viento para crear malestar sobre nuestras cabezas.

A fuera el mundo sigue siendo tan cruel como una película a medio camino entre Hitchcock y Disney, pero dentro de la burbuja nada que no tenga su entrada autorizada vale la pena, las sorpresas siempre serán recibidas pero no dejan de ser publicidad abarrotando el buzón de la entrada a la madriguera. A veces cae una estrella y otras es un planeta entero el que se precipita desde lo alto del cielo, mientras haya una canción buena que bailar al menos habrá redención para los que se niegan a ir despacio.

sábado, 6 de abril de 2013

La dama nocturna.



Sale todas las noches hasta cuando no puedes verla… baila entre la oscuridad como una estrella que te susurra atrayéndote cual canto de sirena. Brilla y te seduce con sus curvas hasta que el deseo llama a tu puerta. Te abalanzas a abrirla echo un poseso sin voluntad propia… y la locura te invade convertida en el más dulce de los néctares. La noche se ilumina desde su vientre, fundiéndose al contacto de unos dedos temblorosos.

Mancillarla nadie puede… satisfacerla sólo unos pocos, se puede leer en su cuerpo desnudo el cuento de las noches eternas escrito a fuego sobre su piel. Los mejores momentos de su historia ruborizarían hasta a un ángel, el resto es digno de los demonios. Se marcha sin despedirse ni abandonarte porque nunca fue tuya… lo único que queda es pensar en volver a encontrarte con ella y con un poco de suerte durar un día más, en el que ella limpiará su pecado por la mañana dejándolo filtrarse por el sumidero hacia las alcantarillas.

Cuando caiga el sol ella volverá a cargar con sus armas, invencible y segura de que esa noche encontrará a su príncipe de brillante armadura, quizás concienciándose de que aunque termine acostándose con cualquiera menos apropiado, siempre le quedará otra oportunidad al siguiente ocaso y así continuadamente mantenerse fiel a la idea de dormir alguna madrugada con ese que lleva buscando desde que el hombre se bajo de las ramas. Puede que sea una soñadora… tal vez lo sea, pero yo sigo mirando por la ventana a cada anochecer hasta encontrarme con ella allí donde no nos encontrarían.

lunes, 1 de abril de 2013

Diligencia a las estrellas.



Vivo montado en un globo al que cambian los planes de vuelo continuamente. El capitán me dice gire y volvamos por donde veníamos y yo voy y naturalmente lo hago. No abro la boca… sólo conduzco hasta mi siguiente destino. Cuando empecé el viaje yo quería ser astronauta. Pero me he quedado a medio camino entre la tierra y el espacio.

Voy despacio porque ni siquiera tengo prisa, sólo busco las corrientes de aire surcando el aire. Las vistas son increíbles desde allí arriba. Las personas parecen cabezas de alfileres que permanecen clavadas en el suelo. El tiempo empieza a contar cambiando cada estación a escondidas para que nadie se de cuenta, el reloj sigue muriéndose de cáncer terminal en silencio.

Lo único que cambian son las cruces del calendario en un enorme genocidio producido para lograr un mejor fin. Las batallas se van fraguando a la vuelta de la esquina, dispuestas a saltar a la menos oportunidad. Los contendientes se sitúan en sus posiciones estratégicas diseminados por el tablero y la conquista aguarda a que su amante vaya a por ella.

Afilo los cuchillos mientras giro el timón en busca de la dirección adecuada. Espero a que me digan el sitio para poner rumbo directo a él. Siempre disfruto de cada viaje como si fuera el último. Mantengo las coordenadas conduciendo con una mano, con la libre voy tejiendo un salvavidas.

Cuando la primavera comience el año que viene tendré las suficientes horas de vuelo como para dejar los mandos y buscar otra compañía donde me den un billete dorado para viajar a las estrellas. La luna se queda pequeña en el momento que los rascacielos hieren su vientre salvo en las verdes llanuras. Sumo horas y tacho días del almanaque, en los ratos libres doy dulces a los niños que dejaron el colegio. La música suena acariciando mi espalda mientras me susurra. Ten calma y respira… Aún no llegaste a la meta… ni esta es tu parada.

sábado, 30 de marzo de 2013

Sistema Simpático.



En días como hoy me siento más complejo, y a la vez más relajado. Sueno como una onda doppler que va y viene constante como cuando el mar se folla a la costa. No hay prisas ni agobios y siendo fiesta… Madrid anda aún vacía por muchos de sus rincones.

Cuando aúlla un capicúa, ya no siento miedo... Para mi se han convertido en una espiral sin sentido que engulle por un lado para escupir por el contrario. Pero aquí arriba, la maldita ruleta sigue rondando mientras la perfección de la bola busca donde posarse.

Mi suerte es una espada de Damocles sostenida sobre mi cabeza… arraso con todos los premios pequeños y vulgares, pero los grandes y abultados siempre se quedan fuera del alcance de las yemas de mis dedos. Mientras sigo acumulando miserias… las mejores tienen más de cien colores. Aguanto las puñaladas y sigo sonriendo.

Dentro de mi cuerpo los órganos vitales hartos de estarse quietos se pasan la vida bailando sin parar. Se mueven cambiando de sitio invariablemente al igual que hacen las contraseñas de las grandes cuentas de los bancos. La mayoría de las veces tengo que pedir permiso a mi cabeza para recibir el visto bueno. Casi todas las demás suele estar fuera de servicio.

Me gustan las fechas como estas, porque de alguna forma logro encontrarme por aproximación… Me meto entre corchetes e intento integrarme para localizar mi origen y cambiar las variables para que al derivarme… llegue a otra parte. Muchas veces termino siendo un sistema tachado y sin uso.

Sucede en ocasiones, que alguien arranca esa hoja, hace borrón y cuenta nueva... y todo empieza de nuevo.

martes, 29 de enero de 2013

Just do it.



Yo digo que todo niño se le da bien parecer un adulto cuando tiene que representar ese papel. Lo hacen lo mejor que pueden con sus manos pequeñas y sin tener pelo facial ni las facciones. Pero pide a un adulto que se comporte como un niño o que se relacione con ellos y casi siempre parecerá un gilipollas hablando diferente a su tono normal o haciendo tonterías sin importar que lo piensen los niños o otros adultos que también le estén mirando. Evidentemente existen muchos viejos que ya son como niños, pero en todo experimento hay un grupo que se sale de los parámetros.

Soy como ellos, bueno como un niño… porque todavía no me considero viejo y bueno… aunque tenga cuerpo de hombre, quizás siempre haya tenido un pequeño defecto igual que Peter Pan. Bueno, puede que tenga varios, pero comportarme como un niño, no es uno de ellos. Son personas con sus pensamientos y sus sentimientos… que la mayoría de las veces son ignorados o  infravalorados. Pero en verdad… a todos nos costaría ser unos niños de nuevo.

Entreno a diario. Si fuese ejercicio… podría decir que después de tanto tiempo ya debería ser un atleta de elite, a pesar de todo, no es esa practica, sino la de ser un niño, porque en esta época actual cuesta… antes teníamos espacio para correr, tranquilidad suficiente para hacerlo y sobretodo y mas importante… Tiempo. Ahora en cambio conforme crecen las ciudades y se multiplican las actividades de ocio para los adultos nos olvidamos de los niños encadenándolos a la tele y la consola. Olvidándose de hasta de los libros o del simple deporte.

El tiempo de un adulto parece ser más valioso que el de un joven. Pero dale la vida de un joven a un adulto y posiblemente este último estaría perdido por la moda, la jerga o incluso la tecnología. Y aun así, se creen mejores y mas preparados porque pagan facturas y tienen obligaciones que casi ejecutan automáticamente. Pero dales algo nuevo y tardarán en encontrarles la función… dáselo a un niño despierto y la encontrará casi al momento.

Todo necesita preparación y cuidado. Quizás en la infancia las cosas se hagan algo más impulsivamente. Pero si unes ambas lo viejo con lo nuevo, obtienes soluciones mejores y puede que más avanzadas desde otro punto de vista.

Cuando cae la noche y los adultos comienzan su trasiego hacia sus camas para descansar las horas suficientes que tienen estipuladas. Yo voy en camino contrario al común,  rejuveneciendo a cada paso hasta que llego al sofá casi desnudo de reglas y obligaciones. Me recuesto cómodamente con las piernas cruzadas y le doy al botón que me une a tantos universos como peajes haya comprado.

Es cierto que la tecnología puede quitar el sueño, pero debe de ser el de los adultos porque no son capaces de soñar con los ojos abiertos o meterse en la piel de otro personaje que no es tan real como sus problemas de la vida cotidiana. No son tan asertivos como para sentir sincronicidad y la adrenalina dispararse. Sus cabezas dicen eso no es real… pura ficción y sus cuerpos acompañan a ese mensaje llenándolos de aburrimiento y tedio, entrégaselo a un niño y obtendrás todo lo contrario. Alegría y chispas en los ojos… y el aburrimiento se irá a otro lado.

Puede haya que ser muy adulto para prosperar en la vida, pero a su vez hay que ser muy idiota para con el tiempo olvidar lo que era sentarse a sentir como lo hace un niño y no importa el juego… ya sea de cartas o de mesa, ni siquiera el formato. Sólo importa que durante un momento nada importe más que eso… en ser sencillamente felices y quizás ganar… o puede que perder, pero nunca el tiempo. Porque ya hacemos bastante por otras personas como para un momento no necesitar una crema antioxidante y tonificante para sonreír y disfrutar sin que el dinero no sea más que un papel en la caja del monopoly. Prueba a darte un respiro.

domingo, 6 de enero de 2013

Una de las Gorgonas.



No fue Perseo, o todavía ni siquiera el tiempo quien mato a Medusa… en verdad fue su propia curiosidad la que la condeno a ser una estatua de piedra cedida entre museos que desconocen su real procedencia. Nadie sabe lo que ocurrió a ciencia cierta, salvo que fue un simple espejo como el usado por la mala de Blancanieves la causa de sus males.

Debió ser por eso de la edad y la feminidad asociada pero sucede que se miro en un espejo y ella misma se volvió de piedra logrando el sueño eterno de cualquier mujer de carne y hueso, la inmortalidad imperecedera.

Se olvido de una sola cosa por el camino, el movimiento.

viernes, 4 de enero de 2013

El ejecutor del Fénix.



Y entre las múltiples pesadillas que reinaban sus madrugadas encontró la manera de matar a la bestia.

Que no era otra tan simple como mearse sobre ella.

Porque si el Fénix era un ser de fuego que renacía de sus cenizas una vez muerto… que podría hacer un ser mágico como tal, si un desalmado cualquiera las convertía en barro mezclándola con la orina de una melodía silbada.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Deseos de papel



Cualquier día de estos igual me canso de huir y me planto delante de mis perseguidores harto de sentir el aliento en mi nuca. Tengo las piernas destrozadas y el alma hecha jirones al igual que mis rajados dedos. Los servicios se vuelven cuesta arriba en una demanda incesante de bocas de poyuelo dispuestas a comer.

Se arremolinan de tal manera que el cuello de botella, aparece para conceder retrasos en cadena. Voy lo más rápido que puedo, pero nadie me baja la presión. Me echan leña y me piden todo lo que se les ocurra que no pueda tener por lo que tengo tantas puñaladas en la espalda que parezco una tacoma andante…

Salado y dulce se entremezclan de tal forma que la amalgama producida comienza a fraguar sobre mis pies hasta anclarme en ese sitio donde nadie querría estar. Pero desde que perdí la impaciencia, se contar los segundos que me quedan para abandonar el infierno hasta la siguiente dosis. Cantan y yo creo, así anda el juego.

Cada vez hago más y a su vez cada vez queda menos. Tanto para mis ingredientes, como para mi estancia. La vida es una puta que no cobra, pero exige la voluntad. A mi sigue sin quedarme nada en los bolsillos y a su vez mucho que vencer antes de que se termine la guerra y acabe en las trincheras o en los barracones.

Disparan y yo esquivo… No me queda otra para sobrevivir, al día siguiente seguirá siendo lo mismo, salvo que por circunstancias de la producción me obliguen a quedarme parado porque ya no puede haber nada peor.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Sigue sin haber fin.



He esperado a que se acabe el mundo y al otro lado de la línea ha seguido comunicando, según parece tendré que seguir aguardando a mis expectativas como de costumbre. Tenía ganas de que todo terminara sin que yo tuviera que encontrar un final. Por una vez la historia concluía sin que todo tuviera que casar de alguna manera acorde para que funcionase todo el conjunto. Al igual que un suicida con miedo a morir yo no podía pulsar el botón de autodestrucción de mi vida. Pero era más cómodo que el propio mundo lo oprimiera por mí.

Sigue sin tener valor… ni existir la justicia cósmica.

Y yo, debo de olvidarme de tener suerte y quitarme las cadenas de encima y eliminar de un plumazo a todo ser de carne y hueso que se proclamase mi dueño por otorgarme un vulgar salario a cambio de mi trabajo. Se acabo la idea de sobrevivir gastando otra vida más de gato, aunque fuese la tercera… y de después seguir haciéndolo por vicio… como quien es adicto a pegar y despegar un velcro con su característico sonido.

Me harte de esperar un cataclismo que despoblara la tierra de todo animal inútil para reciclarlo separando cada una de sus piezas al sitio más oportuno. Ni que decir cabe de que esta vez, no me encontrareis en el infierno, ni en cielo tampoco. Pienso quedarme en la tierra a ver como todo empieza desde el principio, sentado como un buen observador. Dejar que el error se repita sin mediar acción. No soy quien para suprimir libertades.

Pero si soy quien debe de disculparse, por si todo va con retraso para variar. Si esto se acaba… siento haber sido tan yo y tan cabrón. De morder sobretodo a las personas de mí entorno íntimo, por esa rara costumbre de dejar en paz a los desconocidos para así poder centrarme en destruir psíquicamente a alguno de mis círculos. Lamento que cuando ya no entrase más mala ostia dentro de mi finito estomago sangrante, al final pagase todas mis mierdas con los de casa en vez de seguir tragando sin tomarme un almax o un omeprazol. En fin, ya que nadie me calla, iré buscando el final a las seis de la mañana y después intentaré escarbar un par de sueños del techo.

Antes de volver a alimentar al hambriento a cambio de unas cuantas monedas doradas. Pienso esperar a que el mundo se acabe con una sonrisa y también dando los buenos días y por supuesto despidiéndome cortésmente por no perder las maneras. La valentía es mirar a los ojos mientras se desarrolla el desenlace. Yo nunca fui de esquivar a otro par de pupilas. Cuando todo empiece, pienso sentarme a disfrutar de la única película en 3D que puede dañar al espectador más allá de su butaca.

Yo tendré a mis fieles cuchillos al lado y muchos pares de zapatillas para desgastar el mundo buscando las respuestas que en esta partida, porque permanecían ocultas bajo el tablero de la mesa. Sin valores morales ni éticos… sin un ápice de restricciones ni normas. Entonces quizás, si que conoceré el significado de la palabra hombre y podré entender al fin el sistema la humanidad. Sin Dios ni amo… será entonces cuando la libertad sea tan real como el aire incontenible o el incomprensible agua. Puede que esta vez incluso respetemos a la naturaleza.

lunes, 1 de octubre de 2012

La realidad de la sabana.



A veces se cumplen los deseos, pero sólo a veces. Te puedes pasar una vida esperando a que llegue algo que no lo hará porque desconoce la dirección donde mandártelo. Por eso hay dos cosas importantes que siempre hacer. Dejar señales donde vives para que puedan identificarte y si llegas a conseguirlo, no olvidarte nunca de la suerte que tuviste y que como toda suerte se vacía y se llena con el tiempo. Mas lo vivido se queda impregnado en la carne hasta formar parte del mismo cuerpo.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Cuaderno de sueños.

Y me pidió que lo llenase de historias y de cuentos… que dejase los eléctricos impulsos mecánicos del teclado y las letras bailando en la pantalla para retomar el camino del artesano tatuaje de la tinta impresa sobre el áspero papel…aunque fuese con la caligrafía de un niño que vive en el cuerpo de un adulto que dejó hace años de escribir nada que no fuera una rubrica o una lista de inventario en la pizarra.

No recuerda mi muñeca del trazo de las letras y sus curvas y rectas sin levantar la punta del folio… los kilómetros de tinta que habían fortalecido su brazo se borraron como el tiempo deja limpias las calles después del otoño. Olvidó hace mucho ya sentarse a dejar en su huella sobre algo que a su vez fuera envejeciendo junto a su historia. Se desanclo del tiempo para subir a una nube de energía y perdurar hasta que la tecnología decidiera prolongar su existencia aletargada.

Pero llego B y me otorgo el cuidado de un objeto sólido, tangible y virgen. Algo que tenía limites por donde las letras podrían precipitarse al vacío de las márgenes… y que conforme la historia creciera tendrían que agruparse las líneas hasta volverse una maraña incomprensible de garabatos que desean que alguien pulse un intro para pasar de pagina. Es como vivir durante años en plena libertad y que de buenas a primeras te encierren en un cuarto.

Cada vez que veía ese cuaderno… era como una espina clavada en mi cerebro. Demasiado dolor para dejarla allí, mucho más peligroso sacarla sin cuidado. Hasta que el propio tiempo me dio la solución y como siempre ocurre en mi pasado algo me impulsa a iniciar una tarea pendiente… Poco a poco se llenan sus páginas de poesías tan breves como un texto anclado a una servilleta de bar. Simplemente es como una galería de estaciones, hoja a hoja saltas como un mono en la selva más diversa del planeta. Hay secuoyas, olmos, abetos, encinas, plataneras… incluso encontré un par de bonsáis por los que omití saltar para no dañar su antigüedad patente.

A veces abro la caja de mi sesera y dentro tengo un texto latiendo. Otras ni siquiera puedo encontrarme a mi mismo con el gps. Las mejores cosas no tienen formato, pero sigo disfrutando cada día de algo que me llene por dentro y a su vez me saque algo de lastre que me impide alzar el vuelo. Cuando llegue al final, tendré que escribirlo y esa es una de las palabras que menos me gusta. Nada debería terminar… como tampoco deberían existir ciertas despedidas. Sin memoria ni recuerdos… sin nada que tocar al menos no queda vestigio de que lo cierto ocurriese y lo soñado no fuera a pasar, igual que una profecía escrita ya es una prueba por la que cargar con sus consecuencias.
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