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jueves, 24 de agosto de 2017

Cuesta dejarlo.

Todo lo bueno tiene su fin, pero nunca sabes cuando sucede porque a nadie le dio por ponerle caducidad. Es difícil alejarse de lo que te caracteriza, lo que imprimió su huella en tu figura hasta convertirte en algo diferente como una hoguera consumida es imborrable.

La sombra siempre te persigue como una leyenda a su hazaña, poca verdad por la falta de testigos objetivos que dejan de serlo cuando les salpica el circulo y la pirámide se invierte para hacerte caer al abismo sin fondo, una caída que dura minutos, años y décadas. La condena a muerte de un reo que jamás llega a tocar el suelo, porque fallece por el camino.

A veces tienes que quemar una vida para hacer posible la siguiente, y aunque el ave fénix no aparezca por ningún lado, la ceniza sabe discernir entre lo cierto y lo que no... ella esta a salvo porque difumina su existencia a cada lluvia o mecida por una brizna de viento. Lo fue nunca volverá, pero tampoco por ello deja de ser, de ocurrir en otro plano paralelo del mismo inicio y distinto final.

Los niños del infierno no miran al cielo, porque el suelo arde mucho más y merece la pena prestar atención a donde se pisa en vez de buscar una salida donde se pierde la luz. Todas las estrellas sueñan con el firmamento hasta que se caen del techo, algunas mueren por el camino, otras dejan vestigio a través de un agujero.

La ironía es un mensaje que puede tomar mucho tiempo en llegar, pero tarde o temprano te termina encontrando. Siempre quise tener alas como mi nombre pero sólo alcancé tener un rabo como el demonio. La sociedad te acostumbra a no decepcionarse uno a sí mismo. Dicen palabras como imposible, no se puede o algún día puede continuado por muchos quizás, demasiados incluso.

Pero lo divertido es lograrlo sin que nadie más que uno lo sepa, no es como el nacimiento de un hijo, o su fabricación. Para nada tiene que ver con el egoísmo, sencíllamente algunas cosas se guardan en secreto hasta que la memoria lo permita o te reste aliento... Siempre que llega Pi al reloj, recuerdo los años de universidad paseando libros y me veo dentro del circo que forma mi vida y no puedo evitar sonreír por aquel chico ingenuo.

Entre él y yo hay mil caminos que sería un milagro desentrañar para que ambos volviéramos a coincidir en este punto. Infinitas incógnitas en una ecuación que se balancea sola en un columpio desmontando la teoría que no es posible el movimiento eterno o la bomba de calor-frío de eficiencia perfecta.

Las cosas rígidas terminan haciendo daño, dejando señal y delimitándose por puntos como las gráficas volumétricas de las integrales. Cada coordenada varía con el tiempo y sólo el conductor del tren sabe o vislumbra donde acabará ese efímero tranvía estacionado. Sigue siendo la eterna pregunta sin respuesta, como la cabra que tira para el monte o la oveja que regresa a su redil, algunas cosas no cambian y por el contrario otras no dejan de transformarse sin necesidad del sombrero de un mago.

Las sorpresas siguen siendo minas, las más peligrosas ya hubo alguien que las desactivo. Llegados a este instante debo de confesar humildemente que ni siquiera fui yo, porque aún sigo recomponiendo los pedazos de mi persona tras pisarlas por descuido, pero como las armas inteligentes, no tienen una sola carga, porque si así fuera no tendrían sentido al igual que la piedra en el camino.

De los errores se aprende, al menos después de la cuarta o quinta vez. Luego por vergüenza o rutina dejas de inmolarte por mucho que vuelvan a crecer las piernas, porque hay mas vida detrás de la muerte... o al menos eso piensan los traficantes de armas al llenar sus huchas. Más en verdad... siempre acabas pagando las cuentas pendientes.

El mono sube a la ventana a veces y masculla mi nombre. Yo le miro con los ojos de un niño y pongo una sonrisa, voy a buscar un adulto y cuando vuelvo no suele estar para comprobarlo. En ocasiones veo su estela desaparecer tras la polución de la ciudad, dejando un rescoldo de calor sólo perceptible bajo infrarrojos, pero ni así se puede certificar la existencia de algo no documentado.

La historia te persigue hasta que logra morderte, eso lo aprendí de las serpientes y los lagartos con esos magníficos dientes que una vez aprensado no te dejaban escapar. No era necesario mucho veneno sino apretar muy fuerte para no soltarlo. Otras veces al abrir la mano ya no quedaba más resto que el sabor perdiéndose en los labios y el aroma desapareciendo en dirección contraria hacia el pasado.

Allí todo tiene posibilidad, pero ni Einstein logro la forma de encontrarlo.

Siempre ha sido fácil seguir para adelante, pero lo adecuado es saber de donde se viene sin la imperiosa necesidad de volver la vista atrás ni utilizar migas de pan. Con la multitud de ratas aéreas y gorriones se ha vuelto una odisea regresar sobre los propios pasos y sin indios que rastreen es casi una misión imposible lograrlo.

Pero cierra los ojos y antes de que llegue el sueño, podrás alcanzarlo al menos mientras dura un segundo si las circunstancias te lo permiten. Sigo tocando el piano al caer el ocaso, dejando un vestigio no vendible, ni franquiciable, porque el titular del viaje es el único con su nombres y apellidos en el billete. Por muy madre o padre que seas, no tienen valor si tu identificación no coincide con el pase.

Yo tengo mis credenciales escondidas entre las cicatrices de mi cuerpo, sin tatuajes que se puedan copiar ni alterar bajo ninguna mano que no sea divina, tampoco son replicables, al igual que dos huevos que caen desde la misma altura no se fracturan de igual modo. Porque a quien le importa un huevo esas mierdas. Supongo que sólo a la cascara y su contenido oculto. Vivo con el gato de Schrodinger porque ni el sabe la salida al enigma y yo soy tan curioso que no puedo evitar mirar como termina esa historia, ni la otra.

Nunca fui un narrador de voz profunda, al menos no uno conocido por más de una persona. Inventor sin patentes o creador sin aura ni cetro. Eso si pega con las suelas de mis zapatos, pero como cada año pasan cuatro temporadas distintas para que ni las casualidades sucedan dos veces de la misma manera. Yo antes echaba humo y ahora bebo electricidad y suelto destellos.

La moderación es la mejor amiga de todo yonkie, o al menos la que debería ser su emblema, porque al igual que la petanca, hay restricciones y penalizaciones en cada partida que juegas. Por eso hay normas y leyes, y luego están las elecciones y posibilidades. Toda pecera contiene una cierta capacidad de agua, pero desde dentro se sabe a ciencia cierta que fuera hay una porción practicamente igual de aire que la envuelve. Ambos cambian densidades y volúmenes conforme pasa el tiempo. Los humanos sólo somos el atrezo que se mustia mientras espera el resultado.

Las plantas no van a ningún lado, pero tampoco tienen pretensiones de mover sus raíces a no ser que sean flotantes y surquen una superficie acuática hacia ningún lado o si, quien sabe, la fotosíntesis es el misterio indescifrado por cada vegano y cada vago que no sabe que sera de él mañana.Con suerte volveremos a vernos algún día, mientras espero al siguiente recital como los niños esperan al ratoncito Pérez para que les traiga un regalo a cambio de un diente.

Cuando eres pequeño todo parece más grande y fabuloso, pero al hacerse mayor el cuento pierde magia y se acerca a la realidad con sus arrugas y dolores. Todo lo que tiene un principio suele acarrear un final, pero a veces cuesta dejarlo y seguir en paz. Son las 04:04... y a día de hoy todavía no se si es muy tarde o muy temprano.

lunes, 24 de octubre de 2016

1:43 es pi decostruido.

Discernir entre lo útil y lo innecesario parece tarea fácil, pero no tanto como lo parece.

A veces sucede que lo estás enfocando desde el lado opuesto, otras se solapan y no ves nada
con el tiempo aprendes a observar... pero te lo cobran con pérdida de visión por la edad
destilas la información durante años y cuando llegas a saber algo... te olvidas
y aunque te sientes joven y en forma. Llega un dia que la primera cana trae
a todas las demás consigo y encima viene con el cansancio y los dolores.

La vida es aquella obra de teatro cuyo escenario es en lo único 
que puedes invertir y conseguir algo de provecho positivo
es como apuntalar una estructura para afianzarla
pero el edificio eres tu, y te debes respeto
incluso hacer una buena tarea.

Para no acabar vacío y solo
como una gran piedra en
medio de un prado
tan extenso que
no tiene fin.






miércoles, 21 de septiembre de 2016

Reventar la bolsa.

Puede que estés perdido en este momento y ni siquiera sepas que haces aquí. No soy quien para contarte ninguna historia que sea verdad, y por supuesto te diré que yo nunca miento o al menos no cruzo los dedos por ello.

A veces las letras te gritan desde el pasado en tu cabeza y tienes la opción de atenderlas o quizás al día siguiente tengas un motín al despertarte. Si acaso logras dormir por algún milagro inexplicable. Hace tiempo que deje lo de escribir. Leerme tan a menudo me daba complejo de mesías y sin ninguna tabla que entregar a modo de salvavidas. He tenido que hincar la rodilla y volver a pulsar teclas.

No es que no me guste. Sino que había perdido el momento de hacerlo.

Después de las vacaciones, cuando realmente no te encuentras en plena mierda porque sencillamente anteriormente tampoco habías salido de ella, tienes una cierta lucidez o puede que tan solo sea acumulación de palabras.  Pero tras muchas vueltas sin sentido, te das cuenta que el entrenamiento es lo que lo consigue todo.

A no ser que seas un hacha, o tengas una flor en medio del ojal. Sigo sin ser el tío más lameculos del mundo  (con las ventajas que eso conlleva) y apenas pido nada para mí. Me conformo con ser una cucaracha capaz de sobrevivir estoicamente hasta un holocausto o algo similar. Pero los cuentos se han enredado en las raíces y la ausencia de pelo hace que todo se vaya sin decir ni palabra.

No sería mala idea comprarme un sombrero y dejar por las noches que el escriba y ya me dedico yo a trabajar durante el día. Pero luego pienso que se joda el sombrero e invente el sus historias. Sé que hay que dar señales de vida. Lo dicen en algún sitio, en un panfleto o seguro que en algún manual de supervivencia en alta montaña. Pero a veces hasta yo necesito el silencio y otras matar a otros usuarios demoliendo a sus generales en la primera ronda de ataque/defensa.


Nunca fui de deportes de pelota. Pero eso de echarle huevos a las cosas, mira al final hasta te pagan por ello. Así que volveré no por la pasta, la fama o el reconocimiento. Sino porque a veces para hacer algo hay que prestar constancia y es hora de sacar rendimiento a la locura que me invade por las mañanas, que me seduce por la tarde y caza las ovejas cuando llegas a casa. Sé que aquí no hay estrellas… pero tampoco se puede decir fácilmente  que nadie produzca mil palabras coherentes en menos de treinta minutos.


martes, 8 de diciembre de 2015

Varapalo infinito.

Llueven los fracasos en este invierno seco y cálido. Suceden uno tras otro como una interminable ristra de errores que te encadena al fondo del lecho... no hay manera de sacar la cabeza cuando estas anclado en el fondo de un lago. Solo queda mantenerse frio y no gastar las energías en acciones  sin sentido.

Una guerra tras otra perdida, caminar por la tabla sin miedo porque parece que se apoya en el infinito… los tiburones se arremolinan debajo junto a la espuma del mar, pero mientras el equilibrio tenga los pies de un gato, no hay miedo a caer.

No importan las zancadillas, ni los empujones cuando el centro de gravedad esta tan bajo que te impide caer jamás. Tampoco sirven de nada las puñaladas por la espalda, ni las lenguas viperinas que susurran mentiras maquillas que se disipan al salir el sol cuando la verdad florece en lo que se hace.

Atento a la luz del día, guardián de las sombras cuando todos descansan. No hay sensación de estar parado para nadie que no tenga movimiento continuo. El dolor sólo sirve para aquellos que aún tienen futuro, para los demás sólo es otro alimento que masticar como acompañamiento a las lagrimas. A veces parece que va a salir el sol y despejarlo todo, pero sigues amaneciendo en mitad de un banco de niebla.

La vida de un pirata no tiene sentido sin un barco bajo los pies,  sin una bandera que defender  ni un acero al que sacar filo hasta que pueda  sonar como el arco de un violín sobre sus cuerdas. Ni el cadalso con su soga, tiene ese balanceo que siente en el mar.

Después de mucho tiempo te das cuenta que el mundo es el que se mueve mientras tu permaneces en el mismo sitio estancado.

 Y es cuando todo está casi perdido la vez en la que más te esfuerzas, porque el imposible sólo lo es cuando ya no quedan fuerzas. Pues no hay castigo, ni condena, no hay infierno ni tampoco  prisión que pueda contener a alguien que no quiere estar ahí, ya sea por fuga o por dificultar la captura.

Nunca te rindas… sigue adelante y aunque fuese la misma muerte, juega todas tus cartas hasta lograr esa derrota. Pues salvo una, el resto se pueden ganar y la que no logres dejará de importar como se apagan las palabras cuando hace presencia el silencio.

 No hay derrota sin rendición. Como no tampoco hay victoria si se comercia con la muerte  de tu enemigo.  Las cosas no suceden tal como deseamos, pero si dejas de intentarlo ten por seguro que no lo averiguarás. Siempre puede conseguirse aquello que se busca, lo único que importa es mantener el ritmo.

jueves, 13 de agosto de 2015

13 negro impar.



Si sigues haciendo lo que siempre has hecho, seguirás siendo lo que siempre has sido. Nada cambia a no ser que tú hagas que cambie… a veces tardas más y otras menos en darte cuenta. Quizás son demasiados años para arreglar de golpe, puede que incluso sea tarde, pero no hay principio sin final.

Hay ocasiones que percibes una señal de alarma, algo que te dice que si sigues perderás todo lo que habías ganado con mayor o menor esfuerzo. Las cosas fáciles se cree que son sencillas de perder, las desechas porque no tienen ningún valor o ya carece de el. Pero a veces son las más difíciles de eliminar porque sucedieron por si solas sin que nadie intercediera y están más o menos relacionadas con tu persona.

Ayer fue un día trece con sus aciertos y sus percances, otro día cualquiera o uno que sin avisar lo cambia todo poniéndolo patas arriba. En fin esos días que ya no recuerdas, cuando sales a buscar un trozo del mundo, tú pedazo que bien sea grande o pequeño, valioso o nimio como un pensamiento sin plasmar. Pero al fin de cuentas algo que te pertenece a ti en exclusiva.

La suerte sigue brillando escondida en algún montón de la historia, justo ahí donde la perdí y puede que la vuelva a encontrar o es posible que nunca jamás vuelva a tenerla, pero cuando se ve lo que esconde el final del túnel, es simple adivinar las respuestas. No se que deparará el futuro… es algo que no puedo anticipar pero a veces hay que involucrarse en algo y dejar de luchar contracorriente, observar las debilidades concienciarse en superarlas y seguir hacia delante con la cabeza lo más firme que puedan dar las circunstancias.

Deje deliberadamente la puerta de mi cabeza abierta y huyeron todos mis demonios sembrando el caos por donde fueran, les siguieron las bestias que arrasaron el mundo a su paso sin piedad ni compasión y al final de todo escapo lo que poco que quedaba sin civilizar. De alguna forma se había desatado el infierno en la tierra, pero en verdad una ciudad como Madrid amansa hasta las fieras y cada una habrá sin esfuerzo encontrado su lugar de paz y sosiego.

Las letras que sin dueño andaban revueltas retornaron ocupando aquellos lugares donde sólo la sombra aventuraba a posarse. Con los adjetivos y  bellas palabras se fueron zurciendo todas aquellas grietas que amenazaban con demoler hasta los cimientos si soplaba tormenta. Sin rugidos ni llantos se escuchaba la silenciosa noche de nuevo y las chispas resurgían al igual que luciérnagas centelleantes bajando el cielo a la tierra. Ningún mensaje puede decir la pena que deja alguien al marchar o lo que causa las cosas sin hacer.

La luna sigue llena de mil historias sin terminar ni concluir, pero a pesar de todo nadie se olvida de soñar en volar hacia las estrellas. La eterna amante llora mareas y se ilumina al ver al sol… cada noche palidece en los ojos de quien la observa con el deseo puro, tanto como el de un niño mirando el mostrador de una pastelería colmada de tesoros. Toda historia tiene su momento, su contexto y su escenario, pero a veces sucede que hay que cambiar… hasta la tinta enmudece entre trago y trago de alcohol.

Sólo las estrellas son jurado de lo que acontece en el mundo de los segundos, pues la vida de un humano no son más que horas para un planeta, algunas historias se convierten en días con el paso del tiempo pero el agua dura tanto como un año o dos… pasa y sigue pasando sin que nadie se percate, nos inunda, nos refresca incluso nos empapa a todos por igual.

Tú fuiste estrella caída sostenida por las manos de un chicuelo sonriente. Remonta el vuelo como lo haría cualquier ave herida que al final cierra sus heridas para volver al cielo. Yo vuelvo al infierno, pero esta vez ya no voy a sufrir… sólo me quedan noches para bailar bajo la luna, sin bestias ni demonios. Me retiro para ser ese otro niño que se comía el cielo a bocados pequeñitos soñando despierto con alcanzar a las estrellas sin saber siquiera el significado que implicaba aquello.


viernes, 5 de junio de 2015

Desempolvando el alma.

Sublimaba las noches con su tacto de radiante, quemando las más terribles pesadillas y torturando los malos recuerdos con agujas hipodérmicas. Su talento eran las palabras, las impregnaba de su esencia y las prendía fuego hasta hacerlas correr. Creaba incendios de la nada, fulgurosos y ardientes, como huracanes ígneos. Su paso dejaba desastres incuantificables y tantos experiencias que no se podrían borrar ni con una lija de diamantes.

Pero a su vez daba nueva vida donde dejaba rescoldos de cenizas… barría las cicatrices cauterizándolas con precisión milimétrica, limaba toda imperfección fundiéndola de nuevo hasta darles un nuevo cometido. Era una belleza con brazos de árbol, cada rama buscaba su sitio y se aferraba como una raíz que consumía los restos de veneno sin importar la profundidad donde estuvieran ni lo delicado del lugar, purgándolos… curándolos y pasando al siguiente.

Apuntalaba las estructuras que estuvieran dañadas y las modificaba desde dentro, sembraba semillas y las germinaba con su candor, vestía de luces las sombras y daba consuelo a los pobres desesperados con sonrisas inocentes reconfortando con su sola presencia. Forjaba hombres allí donde había niños, porque era sol y a la vez luna…pero nunca conoció pecado ni egoísmo.

Pura como una primavera de esas llenas de flores y trinares de mil pájaros engarzados, las mañanas en su presencia olían a dulce y bollería de panadería y a alregría de niños en el colegio. El calor la hacia invisible, imperfectible escondida donde nadie osaría buscarla. En su paz no presentaba batalla pero saben hasta los demonios que tampoco rechazaría una guerra.

Así era ella la dama de fuego, con melena leonina y silueta  deslumbrante, de alguna forma el infierno había adquirido propiedades en la tierra, porque con la crisis los precios estaban tirados por el suelo y a río revuelto ganancia para los pescadores. Pero a nadie le importan los peces… a los animales lo que mas miedo les dan son los cazadores y de esos también habían empezado a reunirse demasiados.

La sangre se podía oler en el ambiente. Se avecinaba tormenta pero mientras la dama este cerca, ni tempestad ni ruina… ni siquiera hacienda podría causar algo que ella no pudiera remediar con tiempo y paciencia.

A veces caen ángeles a diario… pierden sus alas y se estrellan,  su esencia sigue siendo la misma pero se vuelven seres rotos e fragmentados, la humanidad les corrompe con sus dudas y miedos, y los demonios les dan caza sin huida ni defensa. Susurran letanías, les vuelven adictos a sus palabras… modulan sus voces para que caigan en la tentación, les seducen hasta que les llega su perdición.

El destino por su parte equilibra la balanza, otorga sus regalos como frutos de ambrosía, si te toca uno sonríe y ábrelo, quizás sólo sea un pedazo de paz… o puedeque una sonrisa, los manda sin remitente ni recargo. Son como deseos con papeles pintados envolviéndolos, delicados como caramelos y dulces, picantes o ácidos.

Nadie conoce el futuro pero todos venimos de un pasado. Vuelven las estrellas a brillar en el cielo mientras la luna llena nos da a todos el beso de buenas noches con su promesa de dulces sueños, porque la justicia llega tarde o temprano, pero ella sólo sabe de agua y mareas, lo demás lo deja a la tierra y sus múltiples bestias. El igual que los unicornios, existen hadas y trasgos. Brujas y diablillos… existe ella y sus palabras de fuego, incluso siempre hay espacio para un lector apasionado porque hasta el final solo existe la trama y su aventura.

lunes, 1 de junio de 2015

La oscuridad blanca.



Todo comenzó como otra vulgar noche cualquiera, salvo que el cielo esta vez no era negro… sino que estaba cubierto por una deliciosa y satinada sabana de nubes. La luna se escondía debajo de ella, dejando su silueta vislumbrarse entre los poros. Su candor oculto era como el rescoldo de un ascua de fósforo, blanco y luminoso.

Ella volvió a morderme como hacia tantos años atrás suavemente pero sujetando, protegida entre las estrellas allí continuaba su eterna cacería de los animales del horóscopo que ella misma concebía. La madre de todos, la única amante de los lunáticos perdidos.

El castigo seguía siendo el de siempre. Condenado a no dormir, a ser el testigo anónimo de la madrugada que recordara lo ocurrido cuando nadie más lo intentaría, dueño de ese perro llamado insomnio que hostiga por las noches para espantar al descanso… Ese equino errante que alguien confundió por un unicornio o un Pegaso.

No, sólo era otro caballo, y la noche una de tantas desde que inicio su marcha sin alivio, ni sueños pero tampoco pesadillas. Uno que escapo de la cuadra mientras contaban ovejitas saltando la valla de madera.

Lo que funciona de pequeño, a veces no sirve de mayor y cuando llevaba los corderos suficientes para elaborar un fondo que una vez reducido inundara el mundo con su sabroso engrudo, decidió pues abrir la puerta desde dentro para dejar escapar el ganado.

Entonces ya todos estaban durmiendo, y la ciudad no era alboroto y bullicio, sino silencio y sombras moviéndose entre el viento susurrante de la madrugada. Pocos son los que cabalgan de noche usando sus propias pezuñas, montan en sus coches… en los de otros para alcanzar su casa, casi de forma automática buscan la protección, esconderse de la oscuridad dentro de una confortable cama, abandonando a los dioses a su destino en el firmamento.

Ya nadie mira el cielo salvo cuando los desahucian.

Y cada noche fue distinta desde aquel día, porque la soledad retomó su horario diurno y dejo al silencio nocturno volver a contar historias y cuentos con el tic tac de las teclas de un ordenador hastiado de escribir. Regresó la voz del narrador a susurrar sus palabras al oído de quien seguía despierto a tales horas y a aquel que conociese el secreto para no estar cansado.

El único amante de la luna, es el que ya no intenta alcanzarla para tocarla con sus infieles dedos, sino el que la respeta y la mima… el que le besa cuando crece en el cielo jovial como una adolescente o también cuando languidece antes de ocultarse.

No se necesitan mentiras cuando se mira desde la cima del mundo.

Y sin darme cuenta acabe de nuevo en la fina arena de sus pensamientos. Enterrado por todos los sueños evitando a su vez el engorro de no recordarlo a la mañana siguiente. Acompañado por todos los que una vez estuvieron solos y de esos que nunca tuvieron un amigo que no desapareciera.

Porque aunque a veces algo no este a la vista, no significa que no exista o que no este presente. La luna ya sea nueva o vieja… llena o vacía… alegre o triste siempre me recuerda que cada noche se crea una historia paralela cosida al sueño de alguien.

Peter Pan sigue existiendo mientras alguien le piense o no le olvide. Al igual que a todos los niños que quizás jamás llegaran a adultos o los que sueñan despiertos mil veces mejor que cuando están dormidos.

Mil y una noches no son más que tres años de una vida volando entre fantasías. Un breve suspiro o toda una aventura dispuesta a contarse. Yo landa o aulagar de tomillos, romeros y lavandas que entierran sus raíces en busca de la humedad. Que comen del sol y también de la luna mientras viven y sobreviven al fuego… y también a las cenizas rebrotando como cada primavera año, tras año. Eternos como una palabra hasta que se pierde en el tiempo.
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