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miércoles, 27 de abril de 2011

La chupa nieves

Todo sucede por alguna razón, decía el loco enajenado al esquizofrénico más calmado. Aunque de cierta manera, se trataba del enfermo más medicado y tratado. Había sufrido tantas crisis, que ese maldito hospital abandonado se había convertido en su primera residencia.

Su caso estaba más que justificado. Había conseguido reunir por encima de un centenar de personas que no existían en el mismo cuarto, cuando desgraciadamente fue descubierto por el decano de la facultad una noche de madrugada en la sala donde se hacían las presentaciones. No es que tuviese sospechas de nada… ese hombre era el tipo más normal y corriente de toda la escuela, algunos incluso presuponían que era una especie de genio en la lógica de las matemáticas.

Pero esa misma noche el decano había asistido a una de las furtivas citas que mantenía en privado con su secretaria en el despacho, sin que su mujer se preocupara de ello, a pesar de esto, lo importante no era ese suceso… si no lo que se encontró con ese extraño caso, en el que ese viejo matemático se excusaba de utilizar las instalaciones fuera de hora, porque estaba dando una ponencia sobre un caso practico y revelador.

La incredulidad fue como una jarra de agua helada para el decano, que atónito observaba las gradas vacías mientras que las pizarras estaban repletas de símbolos extraños que iban todos relacionados con flechas hacia la pizarra central del encerado.

Comparado con ese momento… el resto ya estaba hecho, a ese hombre no se le tardo de diagnosticar un grave caso donde sus amistades imaginarias sobrepasaban más de las ciento cincuenta. Y por supuesto… fue retirado de la docencia. Todos se quedaron apenados, aunque a él no le importaba en absoluto, según le habían informado… sería trasladado a otras instalaciones.

A su parecer por fin habían contestado a una de sus múltiples cartas alegando falta de espacio, que por supuesto nunca llegaron a su destino apropiado. Puede que en esa ciudad, por ese entonces alguien respirara aliviado sin que su buzón se llenase de cartas amarillas repletas de datos sin sentido.

La cosa es que según parecía decir el loco… todo sucedía por algún motivo, y puede que fuese cierto. Pero no le importaba demasiado, allí dentro le habían limitado las visitas y por las noches no tenía demasiado espacio. Sus alumnos le habían abandonado, pero el seguía dando sus ponencias… En aquel entonces cada mañana tenía que ir el empleado de la limpieza a borrar las paredes con una esponja.

De alguna forma el viejo se libraba de los amarres que le mantenían atado a la cama y con un trozo de tiza llenaba las paredes amarillas de datos y más datos… A pesar de llevar tanta química encima que un doctor en dicha materia se sentiría un novato, lograba dilucidar unos buenos resultados. Su cabeza estaba a millones de kilómetros de la tierra y su cuerpo iba por otro lado.

A pesar de todo… en aquel entonces había conseguido un importante avance sobre la teoría del caos, aunque tampoco le importaba demasiado que ese conserje tan imbécil le borrase los datos por la mañana temprano.

Ese puto loco tenía razón… Todo ocurría por una causa determinada. En su caso, le habían encerrado allí, por hacer un uso indebido de las aulas a un horario inapropiado. Ahora se había dado cuenta.

Durante años volvió a su terrible costumbre de enviarle cartas por triplicado a la única dirección del ministerio de educación que todavía recordaba. La reacción fue devuelta cuatro años después… y vino en forma de disparos.

La causa… porque un agradable enfermero al mandar el correo comprobó que faltaba la dirección del remitente, e incluyo de su propia buena fe los datos del viejo. Un señor cansado y hastiado de ese maldito correo fue el efecto no deseado. Llegó al hospital y cosió a disparos al anciano en la sala de visitas.

El viejo pensaba que le volverían a readmitir en la plantilla del profesorado dándole la libertad, en cambio el otro señor se la dio de otro modo. Estaba harto de las mariposas y del caos, de sus absurdas peticiones y la locura de sus datos.

Años más tarde le dieron un premio muy importante a pesar de estar muerto, al parecer entre sus montones de hojas que abundaban en su escritorio hallaron un prototipo de bomba de frío calor, cuya eficiencia fue tal… que ayudo a contrarrestar el temido efecto invernadero.

El viejo encontró de alguna forma extraña la manera de extraer el calor del cielo y convertirlo en hielo… Una maquina demasiado perfecta como para usarla industrialmente para su función, pues hubiese producido un excedente en tan poco tiempo tal que hubiese convertido la fábrica en una especie de glaciar ambulante.

En cambio en la antártica… funcionaba a pleno pulmón, Sus alumnos imaginarios le comentaron el en cielo que ahora los pingüinos había logrado aprender a aplaudir para honrar su proyecto. Sus descendientes le cambiaron el nombre para hacerlo más comercial y se forraron con los ingresos que todos los países pagaban de cuota.

Su maquina se llamaba La chupa nieves… ellos la llamaron el invento del siglo.

lunes, 25 de abril de 2011

Memorias de cristal dorado.

Recuerdas los días buenos… porque tienen algo especial para ser contados. En cambio los malos se difuminan como la línea un carboncillo con un trozo de folio… Y si, por aquel entonces donde fuese que estuvieses dibujando ya era una completa lamina de negro…

Por lo que sacabas una nueva y empezabas a dibujar… total, ya vendrían tiempos mejores. Al menos, eso es lo que decía el párroco en la Iglesia, aunque la verdad… es que ese entrañable viejo ya podría haberse metido a hombre del tiempo. Porque sencillamente no acertaba una.

Puede que se supiese la historia del hijo de Dios de memoria… pero en eso de la vida, sabía una autentica mierda, simplemente se dedicaba a darte un número de oraciones que recitar antes de tomar el cuerpo de D. Aunque realmente sólo era un preámbulo porque la verdadera ostia venía un par de días después.

No es por nada, si no porque el tanteador entre las cosas buenas y las malas estaba ya muy descompensado y inevitablemente un barco escorado no tardaba mucho en hacer aguas… en mi caso, se llamaba tener problemas. Y los tenía, de todos los tamaños y colores… Si en verdad me dedicase al dibujo… en mi caso tendría ya la mitad de los cuadros de las Pinturas negras de Goya.

Y casi todos eran retratos… o imágenes que trazo a trazo se habían convertido en escenas más dignas de una cámara de tortura, que de un adolescente… Pero el tiempo pasó y debió olvidarse de mi por alguna casualidad del destino… Ó puede que fuesen los dos infartos graves de mi padre lo que tuvieran algo que ver. Después de eso… se volvió un agradable gatito.

La cosa es que con mi mayor enemigo fuera de juego… Comenzaron a caer los buenos recuerdos como confeti por la chimenea… con sus viajes a la capital para ver que hacer con su corazón… que a veces se prolongaban durante varios días, resurgieron en mí las ganas de buscar la felicidad.

Como casi todos los chicos de mi edad… ya habíamos comenzado a asaltar los minibares de nuestros progenitores… y como en los demás casos. Yo no era ninguna excepción. Bebía chupitos de los distintos licores y rellenaba las botellas con un poco de agua.

Con mi padre alejado de la bebida, todo era un juego de niños… Los días sin padres, jugaba al póquer con los vasos… la mayor jugada era una bebida de cada color y había que ser muy bueno, para aguantar un par de rondas.

Al los pocos meses ese extraño juego se normalizó, e incluso se hacían apuestas… Uno de esos buenos recuerdos fue cuando gané al mismísimo tipo duro de la clase… No costo mucho… solo 5 rondas de todos los colores. Después de eso la noche se torció e iba algo desequilibrado. Pero me sentía bastante feliz… Había ganado y todavía podía andar, que era mucho más que mi rival que andaba sentado en un charco espeso producido por su propio vomito.

Por suerte estábamos en su casa y yo no tendría nada que limpiar. Me bastaba con llevarme su maldito dinero. La verdad es que era una borrachera buena… si no más bien el preámbulo del mejor acontecimiento. Y es que esa misma noche la vi a ella.

La verdad es que aún no se como pude hacerlo, porque una hora después de aquello andaba viajando en un velero por los rápidos de un río… Una rara mezcla se había producido en el estomago y tiraba de mis brazos en direcciones opuestas.

Por una parte el alcohol me había dado una especie de alas… y ninguna instrucción de cómo manejarlas y por otra una especie de felicidad cariñosa se había adueñado de mi alma… lo que se traducía en que iba saltando de grupo en grupo abrazando a la gente… hasta que la encontré a ella.

Bueno ella puede que se encontrase conmigo porque entre uno de esos saltos aéreos me tope contra su cuerpo, bueno el termino apropiado fue que me estrelle como un suicida y acabamos los dos en el suelo abrazados.

Yo estaba tan avergonzado que permanecí sobre su cuerpo un rato buscando una disculpa… en lo que ella dijo, bueno chico… no querría especular, pero creo que vas demasiado borracho.

-¿Cómo? –creo que alcance a preguntar…

En lo que ella comenzó a moverse debajo hasta apartarme a un lado como quien mueve a una tortuga dándole la vuelta…

La verdad es que en ese momento, no supe reaccionar… Bueno, a ciencia cierta estoy seguro de eso. Yo me quede allí tirado mientras la gente pasaba por encima de mí y me felicitaba por mi victoria con el tipo duro.

Andaba tirado en el suelo, sin ninguna prisa por levantarme porque el tío más peligroso del colegio andaba nadando en sus propias nauseas, y todos los chicos que sufrían sus continuas penas, andaban contentos con su mayor peligro fuera de juego.

Todos andaban ligando… y yo andaba tumbado con una estúpida sonrisa. Parecía el jardín de la alegría pero sin Marihuana, entonces tan sólo teníamos 12 años y ningún contacto relacionado con esa sustancia. Éramos terriblemente jóvenes y estábamos borrachos.

La ciudad despertaría al día siguiente sin saber lo que había pasado… todos andábamos en la casa de otro en una especie de juego trasladado cuando en realidad estábamos todos en la misma. La maniobra de un genio de la estrategia, de un loco trastornado. En verdad la idea también había sido mía… pero en ese momento yo estaba en otro lado.

La había encontrado a ella… es más nos habíamos tocado, incluso al girarme me di cuenta que le había tocado una teta y ella no se había quejado… tras volcarme me había sonreído… incluso me había besado, antes de marcharse a otro lado. Yo tenía el mejor recuerdo de toda la fiesta y simplemente estaba esperando. A que el mundo dejase de moverse a mí alrededor y mi corazón desbocado volviese ir al compás de un bajo aletargado.

viernes, 22 de abril de 2011

El secreto de las culebras

Seth era egipcio, pero era algo más que el sencillo hecho de nacer en un sitio… era de ese preciso sitio, donde su nombre aunque dado por lo hiperactivo que había sido en la cuna desde el nacimiento, es que irónicamente su familia se encargaba de un negocio en desuso como era el de encantador de serpientes.

El crío tenía unos brillantes ojos verde botella que había heredado de su madre… y ya desde pequeño se le vio que era mitad niño… mitad culebra y no es que le colgase precisamente, aunque tampoco estaba mal, todo es comentarlo… si no que había llegado a hechizar ya tan pequeño a sus propios padres causando estragos.

Así que ir a ver al pequeño era una odisea… dormía mucho y entonces era un angelito, pero rogaban todo el día que no se despertase… No porque fuese un escandaloso, al contrario era un bendito que ni lloraba… pero su talento iba más allá de las palabras. Alguien decía… Oh! Que ha abierto los ojos… pero mira que bonitos y el padre tenía que dejar lo que estuviese haciendo para salir corriendo a salvar a aquel inconsciente.

No era por nada peligroso… al contrario, pero conocían a su hijo Seth y muy lejos de castigarle por sus extrañas costumbres intentaban evitar el desastre por adelantado. Y es que la primera que lo supo fue su madre, cuando fue a amantarlo.

Él le miro con los ojos muy abiertos y ella dijo… mírale que bendito y antes de que fuera a terminar la frase… zassss bocado en la teta a traición…

Hijo de puta! –exclamo ella sin pensar siquiera. Quita! que la puta soy yo y este es mi hijo…

Y es que no sabían a ciencia cierta que le estaba ocurriendo a su vástago. Pero a lo largo del tiempo se dieron cuenta… en que no era por nada en especial… lo mismo podía ser una teta, que una nariz curiosa, que una mano… la cosa era mirarle a los ojos, eso presagiaba un mal innecesario y es que era tan pequeño que no molestaba demasiado, eso si.

La risa sería cuando le salieran los dientes y por eso estaban ya preparados. La niñez fue un campo de rosas, porque sus padres aprendieron a manejarlo como a alguna de las serpientes del mercado. Contoneaban sus cabezas confundiéndole el disparo de su boca siempre entreabierta, al final de mucho sufrirle empezó a entender que ellos eran sus criadores y comenzó a tener cuidado.

Sus progenitores respiraron tranquilos… pero no pensaron en el futuro. El primer día que Seth fue a la escuela fue expulsado a los 15 min… su madre aun estaba muy cerca y no le costo demasiado. En ese tiempo Seth había echo amigos… tantos como le fue posible en ese rato.

Según comenta la profesora fue decirle Seth preséntate y de la manera que comenta fue dicho y hecho, liándose a pegar bocados a los que tenia cerca. Por suerte el niño solo tenía dientes, y ningún veneno escondido, pero en su primer cuarto de hora social… ya se había llenado las dos manos de enemigos. A cuatro de ellos les mordió la nariz… (una de sus zonas favoritas), a otros dos la mano, al chico rubio en el brazo, a la rubia en una pierna y curiosamente fue a la morena a quien lo hizo en el cuello.

La madre miro a la última niña lastima antes de llevarse a Seth arrastrando y gritando, evidentemente con ese peligro… tuvo que enseñarle en casa ella misma, saltándose el colegio y el instituto. Sus exámenes eran oficiales… pero iba al lugar seleccionado el solo y le vigilaban desde fuera de la sala.

Era material altamente peligroso, incluso sus padres le hicieron camisetas, de cuidado, muerde si le miran a los ojos, lo más extraño de todo… es que como Vivian en una pequeña ciudad todos los niños se conocían y crecían juntos, todos menos él.

Cada niño se acordaba de Seth que para evitar desgracias andaba todo el día encerrado, no porque fuera peligroso (que lo era), si no que con tan alta estima que le tenían que siempre se andaban con cuidado. En los siguientes años se perdieron la cuenta de las narices mordidas y en el resto del cuerpo ocurría lo mismo. Pero por curioso que parezca, no volvió a morder ningún cuello en absoluto. Quizás se hubiese cansado…

Pasaron 16 años… como quien corta cañas en el río… transcurrieron en un suspiro mojado. Seth ya participaba en el espectáculo rodeado de crótalos, víboras y cobras reales… andaba entre ellas como siempre contoneándose, como si el tampoco tuviera huesos… aunque si que los tenia, sólo que ese movimiento en el era tan grácil y elegante que le salía de manera natural.

Y un día de esos en que parece que nada ocurrirá… una chica de su edad se acerca a ver el espectáculo. Como siempre sus padres estaban atentos… temían más a su hijo que a las pobres serpientes, ellas sabían que estaban presas y cuidadas en cautividad, pero no ocurría lo mismo con el maldito chico. Y la chica del pelo moreno sonrió al verle y se acerco a la verja que contenía el recinto… y miro entre sus huecos intentando miras al chico que estaba de espaldas ajeno a lo que ocurría fuera de ese momento.

Ella se tocaba el pelo y se mordía el labio inconscientemente. Se la veía nerviosa como si fuera a hacerle algo malo al niño… Así que la madre que siempre estaba atenta, salio corriendo hacia el público y cogiéndola del brazo firmemente le hizo levantar la cabeza…

Seth que había visto por el rabillo del ojo todo aquel suceso salto fuera de su silla y fue corriendo a la verja a proteger a su vieja de cualquier cosa que pudiera ocurrirle y se aferro a la verja cascando sus dientes al vacío mientras intentaba escaparse del cautiverio saltándola… El publico salio corriendo y solo quedaron su madre… la niña… Seth intentando escaparse y a su padre conteniéndolo.

Era una situación muy tensa cuando la madre rompió el silencio que se cortaba con cuchillo.

Grito… - Tú… -a ti fue a la que te mordió cuando era un chiquillo, te dolió y vienes a tomar venganza!!!

A lo que la chica comenzó a llorar y dijo- no… -entre lagrimas sinceras.

Aflójese la mano y calló la niña al suelo, Seth se calmó medio gramo…

La madre se arrodillo al lado de la niña y levanto su rostro empapado.- ¿Entonces que querías mona? -Vertió sobre su cara como un calido manto.

Sólo quería verle… le buscaba desde hace años… el otro día escuché que andaba aquí trabajando y la curiosidad me llevó hasta aquí sin darme cuenta de lo pasado.

- ¿Entonces quieres vengarte por el mordisco?

- No… vengo a devolverle el regalo -y abrió su mano y le entrego un colgante con una serpiente que sucede que Seth le puso en el cuello antes de mordérselo.

Todos se quedaron extrañados… Todos menos Seth y ella… Danila, era su nombre escondido tras tantos años… y le cuenta que el primer día de clase todos estaban alborotados.

Que la profesora les hizo sentarse a todos en un corro enorme y que al principio estaba todo tranquilo y calmado, que ella le estaba mirando a los ojos porque parecían mágicos y que la maestra le pido que se presentase ella, y con ello al levantarse justo enfrente se levanto él como si fuera un espejo.

La maestra indignada le dijo siéntate! y no le hizo ningún caso, le grito y chillo y Seth estaba allí parado mirándola a ella y ella sin poder decir ni su propio nombre… Así que la profesora cansada le ordenó que se presentara y allí mismo empezó el caos.

El niño de la derecha se río al escuchar el extraño nombre de Seth y este no corto ni perezoso le mordió la nariz… ante el revuelo montado se montó la fiesta y ella sólo veía como Seth se acercaba mordiendo y arañando a todos los presentes que se cruzaban entre sus dos miradas gemelas.

Y fue todo en un momento cuando sus miradas se toparon con un beso, uno muy sonoro como ella recuerda y cayeron al suelo los dos juntos… sintió sus manos reptar por su cuerpo en una caída que no duro ni un segundo, y se quedaron allí mirándose.

La maestra tiro del niño pensando que la estaba atacando y Seth se agarró a ella mordiéndola en el cuello con extremo cuidado y sujetándola por debajo de los brazos hasta que le arrancaron por la fuerza.

Ella se quedo llorando, sorprendida por todo, pero también cuenta que desde el principio se dio cuenta que el no quería hacerle daño, de alguna forma ella era la única amiga que el había buscado y que fue la mala fortuna todo lo que allí había sucedido, se dio cuenta al ver el colgante que él la había dado.

Entonces? No lo comprendo… musito la madre dudando.

Ella se levanto secándose las lagrimas con la manga de lino… y se acerco a la verja con Seth totalmente relajado… le miro a los ojos y no dijeron nada mas… ellos estaban en otra parte que no era ese lado. Sus ojos eran como una selva espesa lleno de serpientes por todos lados, sus cabellos se movían como cobras hambrientas y los colmillos de Seth brillaban entre jadeos. Sus manos se escurrían entre los agujeros de la verja y se tocaban la cara y las manos.

Ella dijo… te devuelvo tu serpiente…

El susurro… yo también te había buscado… quédatela para que vuelvas a traerla.

Lo se –dijo ella.

Y ya estaba todo perdonado…

Cayeron las verjas… los miedos, los daños, cesaron las rejas y mantenerlo aislado. Ella se mudo a su casa, porque curiosamente en una familia de encantadores de serpiente, fue una chiquilla inexperta quien con 3 años había domado a la fiera, que se mantuvo esperando a que ella le devolviera su querida serpiente y el como un loco volviera a tomar impetuosamente sus labios.

lunes, 18 de abril de 2011

La enfermedad de la inocencia...

A pesar de su juventud, a esa edad ya estaba echo todo un viejo, pero no cualquiera de ellos… si no los que tan gastados que deben pasar lo que les queda de vida metidos en un asilo.

El chico no se movía para nada, era como una estatua de sal todavía con la piel firme y sin arrugas, pero su cerebro se había divorciado su cuerpo hace tiempo y como en toda separación dolorosa, el niño había sido el que se llevó la peor parte.

Su cabeza se fracturó por la mitad en dos partes iguales, su cuerpo tuvo un problema con la conexión entre la unidad central y sus periféricos… por lo que la realidad se acabó derrumbando como un castillo de naipes demasiado alto. No tenía ni 23, cuando su mundo se terminó y se convirtió en un vegetal fresco pero caducado.

Ningún medico había tenido algo así antes… por lo que fueron incapaces de ayudar y acabaron por apartarle en una cama vacía en una residencia de ancianos, aparcándolo como a un coche que esperas que llegue a ser un clásico. Lo pusieron en un sitio poco transitado y le cubrieron con una cúpula de tela.

La ironía de las cosas llega 4 años después con la forma de una gata escurridiza… Ella se llamaba Paula, era de las enfermeras más jóvenes de allí y como era de esperar, llena de energía… Siempre andaba moviéndose rápidamente de aquí para allá… Con sus medias transparentes y sus zuecos blancos y un uniforme que se quedaba corto en sus largas piernas delgadas y firmes.

La cosa fue… que llego un día riéndose en el comedor.

- No sabéis lo que me ha pasado!

- ¿Sabéis ese anciano terminal que esta cubierto por una sabana?...

Pues hoy se ha empalmado! Y menuda vara calza a su edad… me han dado ganas de levantar la sabana a ver que escondía debajo… Su sonrisa fue un espejismo al ver la reacción de los demás.

Que sorprendidos dejaron sus cubiertos para salir a comprobar aquello… cuando llegaron todo había acabado… no había rastro alguno de ningún cambio, por lo que pensaron que ella les había tomado el pelo… pero cuando estaban volviendo a taparle.

Llegó ella con su perfume con un toque a canela y vainilla… y como si fuera el aroma de un café en su punto… debajo de aquella sabana que le tapaba en esos momentos hasta el pecho, comenzó a montarse la tienda de campaña de nuevo.

El chico tardó semanas enteras en terminar de despertarse. Cuando lo hizo del todo allí estaba ella, que tras verle la cara no pudo separarse de nuevo de aquella cama. Por lo que el los médicos creen que tuvo que despertarse porque ya no le llegaba sangre a la cabeza, cuentan entre risas… porque no se explican como ocurrió.

Sólo ella sabe la realidad del asunto… aun recuerda lo que le dijo al oído… Oye… disculpa, ¿por qué no te levantas?, Yo he soñado contigo… y por lo que creo… tu también conmigo. Así que despierta y marchémonos a otro sitio. Tengo que enseñarte algo… que hará que no quieras volver a dormirte nunca más…

Curiosamente fue dejar de susurrarle al oído… Y él abrió los ojos y la beso con tanta pasión que tuvo que llevarla en brazos hasta el coche porque a ella le temblaban las piernas y es que él ya había gastado demasiado tiempo en una cama… como para gastar tiempo en la primera cita. Ella directamente le llevaba a su propia casa, que era un sitio mucho más divertido y con más intimidad donde jugar a médicos y enfermeras.

martes, 22 de junio de 2010

El fin de la belleza.


Se llevo todas las cosas bonitas con ella. En su ausencia todo lo que antes brillaba perdió todo lo que lo hacia maravilloso y hasta el diamante se puso triste en el anillo dentro del cofre que enterró cuando ella se marcho sin que pudiera preguntarle nada más.

Un día todo es tan precioso que de pronto alguien se empeña en rajar la realidad con un cuchillo y todo se va al traste. La guitarra pierde una cuerda y el concierto que hasta ese momento era formidable acaba en un fracaso absoluto y estrepitoso. No me quedan mas cuerdas... es lo que lamenta el chico sin que los fallos que han echo posible ese instante se puedan solucionar.

Cogió todo lo que le inspiro como musa como pago a sus servicios y se alejo para siempre de su camino. Él olvido todo lo bueno del mundo porque ya no escuchaba ni el sonido de la música. Su existencia había sido cambiada por un simple gesto del destino y nada podía resolverse. Sencillamente dejo su guitarra y sus canciones para perderse a la deriva en el mar.

No le quedaban frases que usar... así que opto por adentrarse donde se extravía la memoria de los marineros. Agarrado a una botella de ron que le ayudase borrar a golpe de resaca las curvas de su figura era la religión, además de su único amigo. Bebía hasta lograr olvidar y cuando lo hacia lo que guardaba dentro de alguna parte bloqueada de su cabeza florecía entre los rayos de luna y ebrio. Gritaba al viento nocturno sus palabras que se perdían en la nada vacía e inerte.

La verdad es que más de una vez una sirena sonrojada había dejado de cantar su nefasta canción enamorada de esa parte tan sensible que había queda rota y desquebrajada, por lo que en silencio se alejaba de aquel ser destrozado que ningún mal alguno merecía ya, regalandole otro día. La luna le acunaba en sus noches de alcohol. Siempre pendiente como una madre con demasiado amor hacia su obra más querida.

Su barco se hundió en mitad del océano pacifico que al parecer esa noche andaba mas violento de la cuenta. Al parecer la embarcación se hizo mil pedazos contra unos antiguos arrecifes que tiñeron de su dulce sangre unas aguas turbulentas que se calmaron después de la tormenta. Su cuerpo nunca fue hallado.

En cambio sus palabras se quedaron para siempre surcando esas mismas aguas para que su ultimo mensaje no se disolviera con la sal. Murió pensando en ella... y la mar arrepentida conservo su nombre.

Dicen que todavía se escuchan sus palabras cuando se bucea en esa zona. Difuntas enamoradas tanto humanas como sirenas... que olvidan respirar entre sus suspiros anhelados de esa cantidad de amor para que el fondo marino cobre su sacrificio en la red de sus palabras demenciadas.

Suenan a sin ti no hay algo que justifique mi existencia. Tenia el mundo en mis manos y ahora es un trozo de arcilla en tu ausencia. La vida me come a bocados como un pastel que se esta acabando. Porque eres la única pieza que me completa como persona.

Tus ojos son la ventana a los lugares que deseo visitar y en tu presencia la que hace realidad cualquier sueño. Tu boca no es si no el infierno que sublima mis sentidos hasta convertirme en un gas que se escapa en todas direcciones porque el mero aroma de tu perfume de vainilla y azucenas me ha dejado sin apetito y no sentir el tacto de la piel de tus manos escribiendo sensaciones la justificación personificada de la misma muerte.

Te vas y te llevas todo lo bonito que aprendí a contemplar reflejado en tu mirada. Mi imagen dentro de una burbuja pintada con los mejores paisajes que nos regalaba el momento. La pasión de las caricias de lengua escribiendo sin tinta mi historia y tu cuerpo despidiendo ese aroma sabor a gloria que podía respirase por la mañana desde la cama como un delicioso desayuno recién echo.

Robo sus ilusiones y sus buenos días. Quedando huerfano de corazón y con el alma sujeta con alfileres decidió que ya era hora de acabar con todo aquello.

La noche hizó lo demás como pago a sus suplicas para dejar de sufrir. La espuma borro todo rastro de existencia y le devolvió la alegría de volver a ser agua sin memoria. Su epitafio se convirtió en la causa de muerte más alarmante entre el sexo femenino en esa parte del globo, incluso más que los tiburones o la peor enfermedad.


La vida era tan bella entre sus palabras que los arrecifes repletos la fauna y la flora que allí existían empapadas de tanta ternura brillaban con luz propia y ese caso fue estudiado. El agua era cálida... la luz increiblemente armoniosa. La vida danzaba sin preocupaciones como un baile de Fred Astaire y Ginger Rogers.

El tiempo pasaba y la muerte seguía cobrándose victorias tantas como ningún libro pudo anotar. La noticia era tan excitante que miles de mujeres de todos las edades y razas acabaron falleciendo a cambio de poder sentir al menos una vez unas palabras tan hermosas como esas. Y es que la ironía es que al fin no entendía de bellezas y todas por igual se ahogaban sin remedio en esas turbulentas frases condenadas a la locura de sus besos.

En los años posteriores se dejo de intentar recuperar los cuerpos que jamas volvían aparecer. Las desapariciones eran tantas y tan diversas que una especie de extraño velo se arrojo encima de la situación.

- Si quieren suicidarse ya son lo suficientemente adultas como para saber escoger, la realidad esta demostrada, comentaba el encargado del buque de rescate asociado a esa ruta marítima.

- Ese maldito chico ha producido mas víctimas que la bomba nuclear.

Pero el destino como siempre... no esta carente de cierta moraleja.

Sucede que la esquiva dama del corazón de hielo. Acabó navegando en uno de los flamantes yates de alguno de sus amantes y fue que la suerte que creía abundante entre sus piernas, terminó agotándose.

Un collar de diamantes apreciado cayó por la borda en ese mismo punto donde tantas vidas habían cambiado de dirección. Arrojándose para evitar tal perdida, se zambullo en medio de esas palabras que le recordaron a ese amor abandonado del que siempre tuvo remordimientos.

Él no tenia nada de especial... pero hacia magia con sus palabras en su compañía. Bebía los vientos por su devoción y cantaba una canciones que no eran sino poemas escritos para su amor echo carne. El mundo le quería... todos le adoraban y él sólo tenia ojos para ella. Pensó que le hacia un favor y se llevo todos sus recuerdos, sus letras e incluso ese único ejemplar de un libro escrito por y para ella.

Intenta recordar como empezaba todo aquello... tiene el libro en sus manos pero no es capaz de leer las letras. El prologo esta dedicado exclusivamente a ella.

Gracias por hacer posible lo imposible. Por haberme devuelto una vida que me fue arrancada desde los comienzos. Por calmar el dolor de la soledad de tu ausencia y darme mi nombre y mi razón a cada mañana con tu primer beso tan cálido y húmedo como el sol de las mañanas de las islas. De todo corazón te entrego el mio que no me pertenece desde que la quimera de mis deseos te entrego a mi persona.

Te quiero por ser la causa de todos mis pensamientos y la solución para cada uno de los fallos que poseo. Fui escrito para poder ser la memoria de la mas increíble maravilla que el mundo pudo contener en el universo. Y las siguientes 179 paginas se encargaran de ello.

Maldice haberse marchado... haber robado ese libro que publicado a posteriori de la muerte del autor, que le hizo ganar tanto dinero que no necesito hacer nada más a parte de mal vivir. Siente el dolor causado... la muerte de tantas vidas inocentes... en su descenso sin final se arrepiente de los pasos que siguió hasta ese punto. En su ultima burbuja de aliento nada en el pasado en el instante que se fue de casa sin girar la cabeza para contestar la pregunta definitiva que escucho de sus labios temblorosos.

Responde si... y se pinta de azulado su boca para recibir el beso de la muerte... el que llega tan dulce y lindo como la mejor vida. Él se encuentra a su lado, le tiende la mano sin rencor llena del más puro perdón experimentado jamás. Que la muerte humillada se pierde en el fondo del océano con los demás cadáveres.

La paz llega y el mar sigue brillando. Porque en su presencia no cabe la oscuridad de la duda de no tener la pareja perfecta a su lado. Se siente simplemente eternamente afortunado por su compañía.

lunes, 7 de junio de 2010

Furia...


Se cabreaba mucho y sonreía poco. Estaba montado sobre un desequilibrio constante al que algunos llamaban falta de cariño y el resto mala ostia reconcentrada. La cosa es que ese chico aunque en su estado normal era encantador y muy agradable. Varias veces al día estallaba en cólera y arrasaba violentamente lo que encontrase a su paso.

Todos temían darle malas noticias, o en fin cualquier cosa cuando andaba con la frente fruncido. En esos momentos algo se estaba cociendo a fuego lento, pero la experiencia aconsejaba en esos casos apartarse de su camino. Hasta una mosca podía desencadenar la reacción. Una pequeña desorganización en algún lugar, un comentario inoportuno que podía incluir un simple cuchicheo, abrir una ventana. cerrar una puerta... Nadie estaba a salvo si era ese el instante escogido.

La rabia le hacía erizar hasta los pelos de los brazos que se enderezaban como escarpias, el rechinar de los dientes cuando no se pueden encajar más entre ellos o la vena que se le formaba en la frente con forma de Y invertida. Todo eso era un vestigio de lo que se podría contemplar si hubiese alguien que fuera capaz de quedarse allí plantado. Pero la gente huía... Todos le querían, por supuesto... pero era mejor escapar mientras te quedasen piernas.

Los gritos se podían escuchar en toda la manzana... su voz era tan grave que hasta en las mesas, los objetos livianos vibraban. Tenía dentro una especie de titán luchando a muerte por salir, por eso no se conservaban datos de ningún valiente que viendo la tormenta formarse se quedase parado con un paraguas de acero. Cierto es que algunos preferirían tentar su suerte antes con el rayo que con esa mala bestia.

Trabajaba bien... era incluso bueno en lo que hacía. Sus compañeros le guardaban una especie de respeto en lo profesional, pero ese talante tan especial rallaba la psicopatía. Todos pensaban que siempre había sido así por naturaleza y lo asumían de esta manera hasta que un amigo suyo de la infancia les contó que él había cambiado.

Por supuesto todos pensaron que era un chalado, hacían bromas entre ellos hasta que el otro de sus conocido reafirmo la verdad. Cosa que nadie pudo creer aunque todos empezaron a asimilarlo.

Las cosas pequeñas son las mas importantes comenzó diciendo. Habían ido a recogerle, así que no disponían de mucho tiempo para informales de como salvarles la vida en alguna ocasión...

Repito... las cosas pequeñas son las más importantes. Parece obvio... pero no lo es. Esas tareas que son tan rápidas de hacer que no se presta atención y se hacen de cualquier forma son las que más le encienden. Así que tenéis que procurar pintaros ojos en la cara, para estar concentrados en lo que estéis haciendo.

Entre unas risas burlescas surgió una pregunta que todos deseaban decir y sólo ese pobre imbécil solo se atrevió a preguntar. Se trataba de Iván. Si no rozaba de casualidad la normalidad era porque le faltaban dos hervores... pero es que aun no sabía encender el gas. Preguntaba las cosas que realmente no conocía o entendía y trataba de recordar las que quedan... Por otra parte era un tío que lo daba todo en cada cosa que hacía. Realmente ese muchacho era el que menos problemas había tenido con la bipolaridad de X.

A pesar de todo le pareció correcta y sin dudar mucho le contesto: Una vez decidió dejar de tragar toda esa mala leche. Compactaba odio rumiándolo como una vaca y al día siguiente ya estaba digerido, aunque como en todo quedaban restos. Lo hacía de forma voluntaria día si y día también. Tragaba saliva, se mordía la lengua y guardaba silencio. Eran sus normas. Aguantaba mas mierda que un conjunto entero y no se quejaba. Simplemente se lo quedaba dentro.

Pero como en todo mal a largo plazo todo esto le paso factura. Le hervía la sangre hasta que enfermaba, la acidez era una laguna radiactiva dentro de su estomago que derretía por contacto y empezó a dolerle la espalda de estar arqueado. Viendo como le iban las cosas, escogió soltarlo todo. No dejar nada de rabia dentro. Expulsarla de cualquier manera. Así que se encargo de exteriorizarla de forma salvaje para que lo malo no se quedase dentro.

Nadie había acertado y una secreta porra sobre el porque de esos brotes antinaturales se fue al garete.

Un venga ya... no me jodas, menuda mierda de causa. Sonó al fondo de la habitación, para después mezclarse entre la gente.

El amigo dijo... no! esa no es la causa. La causa medía incluso una cabeza mas. Había sido su jefe y también su compañero de piso. Matias realmente si que era bipolar desde su nacimiento y sus reacciones exotérmicas también eran conocidas. El motivo de su comportamiento actual se debe a una pregunta de medianoche formulada en un sofá cualquiera. Le pregunto a Matias el porque de esos cambios repentinos que iban aumentándose como una mecha corta que se consume hasta reventar.

M le contesto que no podía controlarlos pero que le dejaban super relajado.

Así que haciendo cuentas estimo que sin llegar a la maldad de su compañero escogería esa forma para usar como válvula de escape. Mejor fuera que dentro solía decir. Algunos rostros alcanzaron a asentir en las primeras filas. Pero realmente la causa es a fin de cuentas es que solo aquellos que sienten una presión así de encarnizada podrán comprenderlo sin meter sus pies en las huellas de X, ya que su pasado es un cepo recurrente que juega siempre al escondite debajo de sus pisadas.

El imbécil sonríe alegremente mientras celebra abiertamente su respuesta. Todos pensaban que era una tremenda estupidez digna de su persona. Pero algo mas de 1300 € le daban la razón. Caras largas entre los presentes mientras le dan el dinero y estrechan su mano endurecida. Sale tan contento con un abultado sobre que ha ido engordando durante más de un año. Sale Iván por la puerta para toparse de bruces con X. Una sonrisa amplia del ganador y una leve de su confidente. Le felicita abiertamente y rechaza su parte del premio. Abre la puerta y ruge dentro... Mañana os vais a cagar... y no quiero que haya ninguna baja todavía conservo la memoria.

Vosotros dos, refiriéndose a sus amigos de infancia... podéis salir. Esperadme en el coche que ahora voy. Se van resignados frotándose los oídos sin decir palabra. Los demás siguen temblando. Sabían que se cabrearía si se enteraba, pero nadie esperaba que tanto.

Su vena hinchandose y su pecho también en la única puerta de salida. La gente se abraza temerosa de la continuación, primeros sollozos en la primera fila. Su espalda arqueada como una noria que se agarra con dos brazos al marco de la puerta y su No, no, no infinito sobre las punteras de sus zapatillas.

Suelta una voz como el berrido de un venado en cielo que horroriza a los presentes para cuando el suspense esta en todo lo alto, comenzar a reírse a carcajadas. Todo fuera... y se despide de sus compañeros que aliviados esta vez eligen decir adiós agitando hasta la mano.

Antes de cerrarla puerta a su salida, se gira y la tensión de pronto vuelve... Y a ver si aprendéis del Imbécil, que mucha inteligencia no tendrá, pero tiene suficiente para saber trabajar duro.Así que menos porras y mas caña. Que sino me voy a tener que cagar en Dios y luego os quejais de que sea tan duro.

Descansad porque mañana libro... podréis respirar aliviados. Termina de exponer y se pierde por el pasillo.

El imbécil gana y los demás están jodidos porque nunca han aprendido a correr como es debido. No se esfuerzan, ni se implican. No conocen la palabra superación diaria y no tienen ninguna prisa por aprenderla. Pero a pesar de todo Iván es el único que tiene valor para acercase a hablar y seguir moviendo las manos, así que al final recibe regalos que ni siquiera esperaba.

jueves, 27 de mayo de 2010

384400


Llevaba tiempo sin verla asomarse por su mundo. Las burbujas no entienden de principios, se comen las cosas del suelo sin pedir permiso, pero en las alturas ella sigue reinando como la diosa de loa ojos de gato. El muchacho sentía haberse extraviado entre la multitud de gente sin nombre. Sabia claramente que no pertenecía a ese mundo, pero la curiosidad había inundado sus zapatos con promesas y andaba entonces chapoteando en charcos ajenos.

Pero el tiempo pasa sin parar y se encarga de poner las cosas en su sitio y como era de esperar su realidad termino por resquebrajarse debajo de ella. Habían vuelto a encontrarse después de casi haberse abandonado mutuamente con un contrato tácito que por honor no habían firmado en papel, ni en ninguna parte. Los días para uno y las noches para el otro... y así había sido desde los principios donde aun eran familia. Su propio hijo había negado la existencia de su madre que desde el cielo, sonreía o se apenaba según fueran las mareas que borraban con sus blancas olas de espuma cualquier vestigio del naufragio.

La vida es una tómbola, era una afirmación que no tardaría en comprobar cuando ella apareció entre las nubes y reclamó para si lo que era de su misma sangre. Él en cambio no supo como demonios reaccionar. Su progenitora había reunido a sus hijos en una plaza abandonada de todo discurrir. Y una legión de gatos haba tomado bajo la huellas de sus livianos zapatos todo lo que anteriormente había sido ocupado por los humanos.

Él se encontró en medio de todo aquello sin darse cuenta... un minuto atrás dejaba su mente escapar flotando para ver a la luna de cerca y a continuación se encontraba totalmente rodeado de una manada de felinos que variaban tanto en forma como en colores para todos juntos desvelar la más intrigante historia jamás contada. El más viejo de los allí presentes era un gato negro de ojos amarillentos que le había reconocido entre el alboroto de todos aquellos hermanos que andaban disfrutando de los placer que otorga la noche. Se acercó escurriéndose entre la multitud de cuerpos casi eternos que contenían demasiadas vidas dentro de sus trajes coloreados. Hasta que llego al que contenía la rareza.

Su voz surgió tan nítida que transpasó la burbuja sin apenas perturbarla... entro como un cuchillo que le resultaba de alguna extraña forma familiar.

Veo, que has cambiado... dijo el gato sin extenderse en absoluto.

Mi nombre es Ocaso... y soy el mayor de tus hermanos pequeños. Tu no puedes recordarme porque a diferencia de nosotros... tu tomaste la forma carnal humana al caer del cielo y en cambio el resto lo hizo en el mundo salvaje. Madre, ha estado buscándote tanto tiempo que abandonó su vida y su trabajo. Te encontraba y acto seguido te perdía la pista porque corrías demasiado a pesar de tus diminutos pasos. Andabas perdido por aquí y por allá, preguntándote por tu existencia y realmente olvidaste de interrogar a quién tenía todas las respuestas,

Una bola de saliva sonó como el plomo al caer por su esófago. Aquel gato le estaba hablando de cosas que no entendía. Aunque realmente lo que le angustiaba averiguar es como ese imposible estaba ocurriendo. Veía su boca moverse de un lado a otro mientras escuchaba atentamente aquel descubrimiento sin dejar de parecer una mezcla entre sorprendido y abrumado.

A pesar de todo, Murphy acabaría por tener razón y cuando escucho la voz de su madre desde el cielo, su mundo se derrumbo como un castillo de naipes delante de un ventilador. Todos los recuerdos revoloteaban por el suelo esparcidos en una nube de mariposas que eran cazadas por las garras afiladas de aquellos que no le conocían.

Hijo... no me recuerdas?, fue lo que entendió entre un espontáneo río de lágrimas que si que no habían olvidado esa dulce voz que le arrullaba las nanas en su cuna. Su cabeza dijo no... pero su pasado le vino a la memoria. Y recordó todo lo que había olvidado tras caer del cielo como un cometa que se estrella en el silencio de un mundo que permanecía dormido ajeno de su existencia. Mucho polvo y poco ruido... sonreía plenamente su madre recordando la mayor de sus perdidas.

Selena había sido reprochada por la promiscuidad de sus horarios introspectivos a lo largo de las eras y los siglos, pero nada de eso le importaba un bledo si lo comparaba con la amargura experimentada al haber perdido a su retoño más querido. Surgido de las entrañas de su sangre y que ahora tras muchas órbitas había vuelto a recobrar.

Recordaba sus ojos azabaches mirándola ingrávidos desde el espacio que ocupaba mientras giraba junto a ella alrededor de su padre el Sol. Juraba que sólo había vuelto la mirada hacía otro lado durante un misero instante y cuando la puso de nuevo no encontró ni rastro de su presencia en ese lugar. Su hijo se había precipitado al vacío y lo tuvo por perdido tanto tiempo que su historia acabo borrándose en el transcurso de los milenios.

Desde el momento en que sus fieles amantes terráqueos habían dejado de adorarla y bajo tal mezquindad... condenados a recibir la forma de un gato. Así que al final de todo, él... aquel chico con una extraña amnesia y sin ombligo era sin lugar a dudas el heredero del trono de los que no deben ser nombrados. El silencio cubrió la noche como una misteriosa niebla copada que iba devorando la realidad para devolver todo lo perdido a su legitimo dueño. La verdad llego pasada la página cuando la confusión estaba tan fresca como un cuadro recién pintado.

El chico pasó años colocando todas aquellas piezas que como fragmentos de una lluvia de estrellas habían salpicado en su caída acabando enterrados en las finas arenas del tiempo. Ahora disponía de un amplio repertorio de todas aquellas preguntas que nunca había logrado averiguar en un examen que abandonó porque había terminado por dejar como imposible en ese cajón de tareas pendientes cuya intención es conservar pero que nadie vuelve a mirar.

Samuel encontró además su verdadero nombre, el cual todos los gatos maullaron en sincronía para partir el alma a aquella madre que de sufrimiento había palidecido hasta convertirse en un mármol de tierra de sal y plata que no era sino un burdo esperpento de su forma original.

El cielo estalló en una onda de luz que atravesó persianas y el silencio nocturno para llenarlo todo de una energía tan pura que fracturó al fin esa fría coraza que el tiempo había depositado capa a capa sobre el sufrimiento de su tortura.

La luna brillaba como el mismísimo Sol pero tan hermosa como ninguna estrella que la humanidad pudiese recordar... Después... fue apagando su intensidad hasta volverse un punto de luz tan blanca como los recuerdos que Sirano había por fin aclarado.

La cadenas que le mantenían apresado se difuminaron como la gravedad y unas negras alas a juego con sus ojos florecieron en su espalda para que tras tantas vidas pudiera volver a abrazar a una madre que tras su perdida murió en vida volviéndose una simple roca yerma en el firmamento.

Nadie conoce la verdad más que unos gatos que estaban presentes cuando todos los sueños humanos fueron velados en la oscuridad de sus alcobas o donde fuera que se encontrasen en esos momentos. Las fotos no sirvieron de nada, porque ningún diafragma fue capaz de abrirse para capturar instantaneamente algo que la simple mecánica dejo correr por no merecer tal honor.

Fue la noticia del año y posiblemente del siglo. Pero a él y ella... sólo les importo que aunque hubiesen pasado tanto tiempo apartados, ninguno de los dos había olvidado el dulce olor de los sueños de las nanas de luna flotando en el espacio.

De siempre le habían tomado por un colgado, pero no tardo más de unos segundos en planear sobre su madre y arrancar de su aterciopelada piel aquella maldita bandera que un pretencioso humano había logrado clavar, en cambio ya no lo permitiría... porque había regresado a casa y no estaba dispuesto a tolerarlo.

Su madre no tenía dueño, ni lo tendría porque volvía a esta viva. Sonrió mientras rodaba sobre la fría arena de unas sales que irradiaban una alegría que desde la tierra se veía como las ondas en un estanque redondo que tras el primer contacto del dedo parecen nunca terminarse... curvas sin sentido acercando dos vidas que el destino de una caída había conseguido separar 384400 kilómetros, pero tanta distancia no era sino un único paso en una vulgar vida.

miércoles, 28 de abril de 2010

Insert Coin.


No sabe que le deparara el destino… No tiene siquiera intención de averiguarlo, porque lo que más le gusta en el mundo son las sorpresas. Por esa simple razón su vida es una historia de aventuras… Para cualquier persona normal y en lo que pudiéramos definir como dentro de sus cabales… podrían llamarlo vida, pero aun así desde su ángulo de visión todo puede estar sujeto a cambios que hagan de algo rutinario una nueva experiencia.

Abre la palma de su mano, suspirando en parte decepcionado por no conseguir que apareciese una moneda que antes no estaba. Aunque no importa mucho porque en esos momentos una tostada sale disparada por los aires. Entonces es cuando ríe a carcajadas por olvidar que cambió el tiempo ayer por la noche. Mirando la rebanada aun tierna la vuelve a introducirla y así sigue vistiendo su mañana.

Bebe el café despacio mientras lo alterna con un poco de humo. Traga y da caladas, casi siempre los termina a la vez, le gusta mezclas las cosas hasta conseguir la ecuanimidad. El despertador interrumpe como siempre poniendo una canción al azar. Le gusta la escogida y sonríe mientras termina de recoger todo lo necesario que anda disperso por toda la habitación. Recoge los objetos en orden de uso… algunas veces se deja cosas… Pero no le importa porque se entretiene con utilizar lo que está a su alcance. De alguna extraña manera alguien le colocó un cuello encima de los hombros para que no perdiese del todo la cabeza y hasta el día de hoy. Asume que sigue funcionando, lo que no esté… simplemente es que no debía de estar.

Se pone la música y se lanza a la calle. Prefiere caminar que ir en metro… Los espacios cerrados cohíben mucho los detalles a percibir. Una muestra se contamina cuando no quedan muchas más posibilidades que esperar.

Adora la calle, porque en una extensión tan amplia… en cualquier momento puede ocurrir algo sorpréndete, por lo que gasta el tiempo de desplazamiento en observar lo que ocurre en el mundo en la justa fecha del periódico que ha leído de pasada en el kiosco de la esquina. Colecciona sonrisas de todos los niños con un cazamariposas de caramelo. Come gominolas y esquiva gente sin llegarlos a tocar. Se desliza por las aceras a pesar de no llevar patines. A veces dice que es la música quien le transporta… que él sólo se deja llevar.

Las trompetas le alegran bastante, cuando suenan introduce entre las unas zancadas unos pasos que alterna con un brinco cómico de la especie de los hermanos Marxs… Envidia a los niños por tener el valor suficiente como para andar haciendo el gilipollas por la calle… Se reprocha no hacerlo más a menudo y crítica haber crecido pero no mucho, porque llega tarde y tiene que centrarse en no demorarse.

No son más de 25 minutos lo que tarda en llegar, pero mientras se prepara para trabajar apura su ultimo cigarro en unas cuantas horas y recuerda todos los sucesos que le han hecho sonreír, luego intenta no olvidarlos mientras dure la jornada, porque lo malo conocido se hace mejor con una sonrisa, aunque sea fabricada.

Guarda lo bueno en la memoria y abandona lo demás en la bandeja de correo saliente destinado a muchísimas direcciones equivocadas. Se alegra porque harán compañía a las demás cartas perdidas. Escribe poemas y cartas sin nombre. Gasta el tiempo que pasa encarcelado y alejado de sus deseos escribiendo las del día siguiente. Cuando termina anota remitentes entre los que aparecen poetas que ya han muerto. Regala por ellos algo bonito que entregar a la eternidad.

Sigue preocupándose por si cuando mueres dejas de cumplir años y piensa confundido si sabrá saber en año esta sin solaparlo a su edad. Se dice que está muy loco y firma por Allan Poe una carta que contiene un monologo cómico sobre la vida destinado para el conserje de la funeraria principal. Piensa que si hace sonreír a un tipo que se pasa el día mirando la pena ajena. Al menos habrá una estrella más en el firmamento al caer el sol.

La verdad es que olvida todas las noches en ponerse a contar… porque desde que llegó a esa maldita ciudad. La polución ha terminado por comerse hasta la figura de los planetas más cercanos. Toma una bocanada del viento nocturno que le sabe a libertad y vuelve caminando tranquilo hasta su morada. Cada noche elige una ruta distinta porque a cada paso se aprende una ciudad. Conecta a los Rolling Stones que interpretan para él en directo la simpatía para el demonio y junto al suyo propio que cabalga en su interior. Los dos bailan como posesos bajo los rayos de la luna que vuelve llena para enfocarlos como es debido. Se funden acto seguido en una sola persona para no llamar demasiado la atención.

Avanza entre los faros de los coches sin que ninguno logre atropellarle porque a esas horas lleva los pies de gato. Husmea el ambiente para encontrar la felicidad impregnada en el sofá de su casa… y va ronroneando sus deseos para acto seguido fabricarlos en cuanto llegue. El tiempo se contrae dentro una burbuja y sin darse cuenta da vueltas a la cerradura de su puerta. Enciende la luz, se desnuda y se desmorona en su sitio preferido.

Enciende su ración de alegría y se felicita por haber sobrevivido otro día mas, cruza los dedos deseándose suerte para cuando despierte en un rato. Y gasta el insomnio disfrazándolo con un pijama. Devora libros y fuma… Pierde la conciencia sumergido de pleno en alguna historia que le haya llevado a otra parte. No tiene miedo a perder el juicio porque ni siquiera tuvo esas muelas. Comprende sus zapatos y donde le llevan, pero cuando su tiempo vuelve a sonar con las manecillas del reloj de pared de su abuelo. Puede por fin usar su cabeza y decide encontrar la felicidad que anda encerrada en las palabras de cualquier historia cuyo título prometa.

Escoge y nadie sabe si pierde o gana. Porque al menos se arriesga en intentarlo.

martes, 20 de abril de 2010

Tortilla de patatas.

Perdió la humanidad en una de las múltiples vueltas que le dio su vida. Sustituyo los sentimientos por plantas verdes con vistosas flores de colores y el movimiento por la quietud de los lagartos tendidos al sol.

Modificó sus costumbres y tiró todas las viejas cosas sin sentido a la basura colapsando todos los contenedores de la manzana. Cuando la madrugada llego con las luces intermitentes de los camiones de reciclaje, su mundo dejo de estar podrido hasta la médula y un halito de esperanza se internó por debajo de la puerta por esa extraña ranura que queda delante del felpudo.

Nada era igual, pero no lo echaría de menos. Olvidó todo lo aprendido y comenzó de nuevo. Su sonrisa era tan amplia que las risas caían al vacío desde el final de sus comisuras que rozaban el extremo de su cara. Las palabras tardarían en volver de su exilio porque en esos momentos andaba perdido en algún lugar donde se pasó los últimos años enterrando su felicidad. En el fondo se había encontrado con más de sí mismo de lo que cabía esperar. Pero ya nada importaba. Se había convertido en casi una planta.

Pasaba sus días contemplando al sol dibujar parábolas en el horizonte. Disponía de todo el tiempo del mundo así que escogió dibujar en un lienzo tan puro que nunca se agotaba. Pintaba trazos que desparecían al instante. Pero no perdía la voluntad y cada vez fue completando más parte de la figura de la que se lograba borrar. Así que no tardo mucho en conseguir pintar retratos.

Dibujaba y se eliminaba… y de nuevo empezaba. Se cansó de esperar pacientemente y pasó a hacerlo realidad. Moldeaba su figura y suspiraba mientras el cielo se alimentaba de sus líneas. La veía aparecer y desparecer tantas veces que tuvo que admitir finalmente que vivía con ella. Se pasaba las horas escuchando el silencio de esos lugares donde ni el ruido era capaz de internarse por miedo a molestar. Oía las conversaciones de los pájaros y los murmullos del viento escritos en las hojas de los arboles.

Por las noches se escabuía de sus deberes y huía a otros lugares siempre y cuando la calle estuviera totalmente desierta. Se escurría como una angula viscosa zigzagueando entre las callejuelas de su ciudad. Recogiendo pedazos de un rompecabezas sin terminar que algún imbécil extravió incapaz de solucionarlo.

Cada pieza tenía una pista… y cada una… le ayudaba a descubrir la localización del siguiente artefacto. Tardo meses, pero completo la prueba y también soluciono la respuesta. Gano una vida y no perdió nada en el intento. Así que la alegría regreso a llenar de hierba sus jardines.

Dormía poco y comía bien. Saltaba entre los círculos del tiempo como un equilibrista de los números. Daba vueltas sin parar para acabar en el mismo sitio. No le importaba el lugar porque sencillamente el donde siempre tiene un porqué. En cambio el cuándo seguía un misterio.

Planteaba ecuaciones y dibujaba la incógnita. En cuanto hubo hallado todas las variables. La formula tomo conciencia y se completo sola. Llevaba tanto tiempo sin decir palabra que cuando las primeras surgieron quebraron el silencio como una rama seca en mitad del bosque exclamando Eureka. Su sueño apareció en el cielo en forma de nube. Trepo con las yemas de sus dedos hasta alcanzar su meta y se instalo en ella cómodamente para acompañarla el resto de sus días.

Desapareció en el cielo posiblemente en la casa de algún Dios humilde que había pasado el mismo tiempo observándole. Contaban historias de todos los mundos y después las unían en un caldero para beber la pócima de los cuenta cuentos. Cuando una herida cortaba sus pieles sangraban relatos y salpicaban novelas llenas del amor que inundaban sus venas.

En todos sitios aparecía ella, pero él ya no recordaba su nombre. Había sido tantas mujeres que en el caos de las burbujas la realidad se había transformado en una lengua acuática que solo los peces y las sirenas lograban entender.

Cayó del cielo una noche de tormenta para flotar en los océanos. Se convirtió en un iceberg errático que escondía más de lo que enseñaba. Allá donde iba llevaba una refrescante mirada como un espejo. En sus ojos se dibujaba todo para perderse en el fondo… uno tan hondo que ni la gravedad molestaba.

Cambio la ciudad por las palabras enajenadas que encontró cuando su cabeza grito basta y se quebró en miles de trozos. Encontró muchos y escondió demasiados. Después vendió sus recuerdos al mejor postor y quedo habitando el olvido de las habitaciones vacías y los rincones tejidos con telas de araña.

Cuando quiso volver ya era otra persona. Sonreía más y hablaba menos. Siempre escuchaba y nunca más regreso su maldito orgullo comparándolo todo. Perdió la humanidad pero ganó una vida. Porque no es más feliz el que lo consigue todo… sino el que lo pierde para volver a empezar.

lunes, 15 de febrero de 2010

Horror laboral

Llega el Martes por la ventana, se asoma molesto entre las ranuras de la persiana hostigando en silencio hasta que el despertador arde en alaridos que terminan por desvelarle. Misma operación que recuerda a la rutina… la mano izquierda aplasta de nuevo el interruptor que apaga ese dichoso ruido infernal y el cuerpo se incorpora automáticamente como si se defendiera de algún tipo de delito.

Mira la mesilla y un revolver reluciente con cinco balas espera paciente la decisión. Algún gracioso de los de arriba se empeña cada semana de plantearle la misma cuestión. Una voz dentro de él le pide clemencia y que deje de hacerlo, de subyugarse a la sociedad y el insta a huir y volver a desaparecer.

Suena el teléfono y entre gruñidos de saliva pegada consigue decir: ¿Quién es?

Al otro lado una voz le susurra que si quiere sobrevivir debe de hacerlo, si bien recuerda las consecuencias. Acto seguido cuelga.

Y el sonido del silencio acaba con el atronador rugido de un disparo a quemarropa. Su voluntad cae rota al suelo echa añicos. Su cuerpo se levanta y estoicamente cumple la rutina de la ducha, vestirse y dirigirse al trabajo.

Todas las semanas ocurre lo mismo, tiene que aniquilar su libertad para poderse amoldar a la piel de los hombres. Nadie le pregunta que desea realmente, simplemente aprieta el gatillo mandando al traste sus esperanzas e ilusiones. Se convierte en un adulto dejando al niño para los días de libranza. Su madre llora a kilómetros de distancia, pero esta tan lejos que ni con un móvil puede consolarla.

Desiste de intentarlo, y se arroja sin destino por el hueco de las escaleras. Su cráneo se hace añicos en todas direcciones. El sonido del golpe llega después. Se recompone rápidamente y sacude sus pantalones golpeándolos con la palma de las manos. Adora la sensación de caída en sustitución al primer café de la mañana. Antes lo hacia de la otra forma, pero olvido como se dormía en sus noches de insomnio y ahora ejerce guerra abierta a la cafeína.

Saluda a la portera que ya ni siquiera se sorprende. Sencillamente masculla que chico más raro mientras le devuelve los buenos días. Él sabe ganarse a la gente y ella se vendió el primer instante que acepto que él sacase y guardase los esportones de la basura. La vida de los dos es más tranquila si nadie tiene preguntas.

Camina las pocas manzanas que le separan del trabajo. El camino se vuelve eterno y las grandes avenidas parecen océanos de tiempo. La ruta le va comiendo entre sus múltiples atajos. Esa mañana es propicia y sólo pierde una pierna a causa de una de las minas antipersonal que esconden diariamente para verle sufrir gratuitamente.

Cuando llega a la oficina. Se chupa el dedo gordo soplando con fuerza hasta que inflando los carrillos recupera los miembros que no tuviera. Saluda al conserje que sin ser morboso es el que mas disfruta de esos momentos. Se dirige a su cubículo y se sienta en su confortable sillón. Alinea sus útiles en orden descendente saltándose un par que se colocan para usos diversos.

Mueve las manos en forma de abanico y los paneles que sirven de separadores se vuelven de cristal. Mira a sus compañeros adónicos de lo que esta sucediendo. Busca cara a cara a su objetivo y lo encuentra en su despacho particular. Su diestra secretaria succiona con pasión desbordante la cabeza palpitante de su querido jefe. Él tiene los ojos en blanco mientras ella ingiere su placer sorbiendo la pajita.

Le visualiza y ejecuta su deseo, ve como su cabeza se cae de manera natural como las cosas maduras. Sonríe y presiona el Intro. Ella chilla sorprendida de forma agónica, profiriendo unos alaridos de incomprensión por lo sucedido. Alguien abre la puerta del despacho y acompaña el recital de los gritos a ver una sólo de las dos cabezas erguidas.

Los sanitarios se llevan el cuerpo sin vida agitando una bandera blanca a modo de despedida y los del psiquiátrico se llevan a la pobre secretaria que babeándolo todo se va cantando enajenada: chupé tanto que perdió la cabeza.!!!

Soluciona el tedio del Martes porque por miedo a demandas declara la oficina de luto y se proclama un cierre temporal hasta que las autoridades den solución posible al asunto recién acontecido.

Se frota las manos por la gran suerte conseguida pisando el mismo recorrido que había tomado a primera hora en camino inverso. Surca exactamente los mismos espacios y con exactitud las pisadas. Hasta que cae en una hueco con empalizada. Su pierna se ensarta de lado a lado en una estaca afilada a conciencia y astillada a posteriori. La extracción es imposible.

Los curiosos se asoman al agujero, pero él no pide ayuda siquiera. No siente el dolor como los demás. Su mente vuela lejos de su cuerpo, tiene vacaciones indefinidas y ninguna prisa por volver a trabajar. Su cuerpo llega día después con un reparto a domicilio a costa del hospital. Su mente reposa aletargada en la cama. Antes se ha acordado de tirar el despertador por la ventana y tapiar la persiana con un tablero enorme.

La oscuridad reina en su mundo y él a gatas esconde el revolver debajo de la cama para después limpiar con la escoba y el recogedor los cristales de sus esperanzas destrozadas. Coge el pegamento imedio y con paciencia construye trozo a trozo sus deseos para formar a su antojo el tiempo que le queda de libertad.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

El mundo en guerra.


La navidad llega con aburridos anuncios y sus odiosos villancicos le siguen acompañando un año más. A algún bastardo se le ocurrió que con tanto calor y amabilidad se sentiría menos el efecto del frío. Pero se olvido de guardarse sus ideas en esa caja que sirve primero para avivar el fuego. Y ahora todos pagamos por sus brillantes ideas empapadas en hipocresía reconcentrada.

Medio mundo se muere de hambre y nosotros ni siquiera nos preocupamos en pleno frenesí del capitalismo. Cumpliendo no una idiotez… sino dos… creer y ser creídos. Cuando todo en sí no es mas que un simple engaño alimentado durante siglos con la absurda leyenda de los reyes magos tan famosos en la Biblia. Pero es que Papa Noel no es mucho mejor en la otra versión de la moneda…

Así que andamos perdidos en mitad de una guerra inútil para dejarnos en casa mientras la nieve se acumula fuera, porque sino tendríamos que ir a comprar a la farmacia cualquiera de los remedios contra el resfriado. Porque ya somos autentico ganado… el día que me saquen una esquiladora, pienso vaciar un maldito cargador entero de mi pistola en mitad de la diana que será el corazón del desafortunado.


Pero mientras prefiero disfrutar del invierno, porque al nacer en el infierno… adoro cosas tan insustanciales como no sentir los dedos por llevar jugando un rato con la nieve… o que la nariz chorree… la verdad es que no se la cambiaria a los del norte de Europa… sencillamente porque ellos han dejado de ser niños para convertirse en adultos hastiados de la blanca presencia.

Es como si la nieve fuese mierda para los monos que están acostumbrados a ellas… así que disfruto lanzándome excrementos con todos los personajes que se cruzan en mis líneas y haciendo figuras que jamás lograrán hablar, mientras paso de puntillas por la casa de mis conocidos para evitar las inútiles felicitaciones de navidad.

He instalado una barricada de afiladas estacas alrededor de la chimenea e instalado trincheras delante de la puerta. Nadie que no este invitado será bien recibido en mi casa y por supuesto he sembrado de minas el jardín para que todos los niños que intentan sacar el aguinaldo a base de canciones terminen como pintura impresionista en mi portal.

No es que odie estas fechas… solo es que no las entiendo, porque tanta ignorancia las sigue regando con champán y pagando por unas fechas normales el doble y el triple de su precio real. Eso es lo que me descoloca y nunca he pretendido salir de ese estado. Y es que en la ausencia de todo se consigue el primer paso de la cadena. Que es empezar sin basura en la cabeza.

Me dedico a vaciar bolsa a bolsa mi azotea mientras el fresco beso del hielo hace cortes secos en la piel de mis labios como un hábil cirujano jugando a pintar paralelas con un bisturí. Doy una calada más y me siento en el sofá de mi sala de mando a esperar a que todo empiece a destruirse como cada año. Las campanadas han comenzado la cuenta atrás y los más afortunados han reservado asiento predilecto en las puertas del infierno. Yo por mi parte… sigo de vacaciones.

No pienso salir de mi cuarto hasta estar preparado. Repaso mentalmente mi plan maestro cuando algo me saca de mi trance. Los gritos agónicos de los niños llorando mientras palpan el suelo en busca de sus piernas me produce una sonrisa de saber. Que esta ya aquí la navidad en las puertas.

Tengo un Dalí escurriéndose por mi fachada y trozos de Basquiat salpicando en césped en forma de concha. Los gritos de los restantes suenan a la deliciosa melodía que hizo que Beethoven se cortase su oreja. Doy un sorbo prolongado al café y salgo al recibidor escoba en mano. Hay que limpiar el desastre para que vuelva a tener lugar.

Feliz falsedad… sin abetos que mueren para ser esqueletos al año siguiente, ni deseos que se incumplen a la primera semana. La cruda realidad salpicando las ventanas que aun muestran sus rebajas frente a la crisis. Y como no… la gente sin dudas que no se dignan en preguntarse porque todo sigue igual de mal.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Ciudad Real


El cuarto sigue siendo el mismo… No ha cambiado nada desde el día que lo deje. No ha pasado el tiempo y la verdad es que podría haber sido ayer. Pero los años de ausencia le han sentado bien. Cierro los ojos y caigo por una espiral descendente de recuerdos adheridos a la superficie de la pintura. Puedes palparlos mientras revives esa escena, o cualquiera de las que llenan la habitación.

Sigo teniendo quince años cuando despierto en las mañanas de mi antigua ciudad. La casa no huele a tabaco, incluso mi alcoba la única donde se puede fumar… va a clases de desintoxicación entre mis múltiples y caóticos viajes.

Abro la puerta y me recibe mi infancia con la sonrisa pintada con acuarelas… el calor hace el resto y en el infierno de mi niñez ardemos todos entre las historias de humo que pasan a mi lado. En la ciudad entera los termómetros han acabado por desistir en la subida de las temperaturas y el mercurio ha terminado por ponerse en huelga frente a la crisis del sector.

En el barrio mueren y resucitan constantemente edificios que sustituyen a los antiguos y cada vez que vuelvo alguien tiene que ponerme al día de los sucesos… la vida continua día a día a pesar de mi ausencia. Pero en casa permanece todo estancado.

La cocina sigue despertándome con su desayuno de olores que se cuelan flotando desde el patio interior… y el sol mañanero es el mensajero del viento mientras se cuela por las rendijas de la persiana. Las mañanas huelen a mar a pesar de no existir la playa. El fuego viene después y se instala en todos los tejados cuando las doce son acuchilladas por las manecillas del reloj… No hay testigos que sobrevivan al interrogatorio y cuando suena la hora de comer el desierto se instala entre los espacios que quedan entre las esquinas. Los coches evitan derretir sus ruedas de mantequilla, por lo que prefieren dormir la siesta aparcados entre las sombras de la calle.

A pesar de que sigo creciendo… para mi todo sigue igual. Incluso ahora creo que ha empezado a mejorar, los cambios comen los recuerdos a cucharadas soperas y ahora la ciudad se ha olvidado de los pasos que deje marcados de tanto transitar sus aceras… mi nombre se pierde entre el rumor de las leyendas y mi nueva cara es una novedad entre la gente que me confundió entre sus propios relatos.

No me importa ser un árbol desconocido que sigue teniendo sus raíces escondidas bajo el asfalto. Muchos nuevos piensan que no pertenezco a esa tierra, pero la verdad se escurre entre la realidad y se escapa entre las profundidades de una ciudad que va despertándose del sueño de los infiernos.

No he dejado de ser yo en ningún momento, solo que cambie el pasado por una historia escrita en mi piel a base de puntos de sutura, las marcas quedan y el tiempo se encarga amablemente de borrar las señales de mi presencia. No me importa, ni siquiera hago esfuerzo alguno en remediarlo. Ayer quizás es demasiado tarde, pero lo que me importa no ha dejado de estar en mi presente diario.

Puede que haya cambiado, esta claro que el tiempo no perdona mis pecados, pero hasta que la postrera muerte llegue a pararme, se que sucederán tantos relatos que acabaré convirtiéndome en un libro de papel y tinta y mi energía será entonces quien marque las pautas de mi camino. Mañana será un nuevo día y lo que venga saldrá del sombrero de un mago con una sonrisa enorme y buenas intenciones. La suerte es una moneda que aun gira en el aire antes de tocar suelo. Las cartas son buenas y salvo yo nadie puede ver mi mano. Los puntos de hoy serán vestigio del futuro y cuando se sequen volverán a pertenecer al pasado.

Ahora es el aquí y el momento dejara de existir cuando a mi me apetezca. Mi ciudad sigue dándome la bienvenida con los brazos abiertos. La memoria de los muertos es finita… todos son unos zombis que no recuerdan mi cara cortada… soñaba con ser Dios y he acabado por convertirme en el personaje de un libro sin titulo. No me importa… al final escogí ser solo palabras.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Bon appétit


Volvemos a reunirnos los reyes del mundo en torno a una hoguera… lo hacemos en las sombras donde nadie que no sea un elegido pueda molestarnos o entretenernos con sus historias. Somos una raza que manejamos nuestros asuntos en forma de condena que llevar a cuestas y poca gente puede bailar a nuestro ritmo sin perder la cabeza en el intento.

Suena la siguiente canción y el plan comienza a urdirse entre los fuegos… el tiempo es un caimán hambriento y conforme el sol va dibujando su parábola en el cielo, nuestra esperanza de escapar sin luchar se va perdiendo. Aunque no nos importa; adoramos la pasión del momento. La adrenalina como carburante y la ausencia de dolor el único credo.

Sangre y sudor… son la insignia que rezan nuestras paredes… arriba el mundo se desarrolla con normalidad, las cosas suceden en su orden natural y lo mecánico sigue comportándose bajo las leyes físicas establecidas. En cambio en las entrañas de la guarida todo va a la inversa… modificamos las reglas y las sometemos a nuestra propia voluntad. Lo que es negro puede convertirse en blanco y sus grandes proezas para nosotros son reseñas escritas en una servilleta.

Ellos disfrutan y nosotros lo hacemos también a nuestra manera… Su mundo se para en ese momento en que se bajan de sus ajetreadas vidas para disfrutar de esos sencillos placeres, nosotros en cambio brillamos, porque pasamos el día entero esperando a ese instante sublime en que todos los sentidos funcionen como uno solo y todo tenga sentido. A pesar de que nos separe tan solo una pared en el fondo no deja de ser un abismo. Ellos dominan el mundo fuera y nosotros lo hacemos dentro. Por muy buenos que sean haciendo dinero, no deja de suponer solo eso y no merece ningún talento.

En cambio en nuestra casa… vendemos ilusión y compramos de esa forma un hueco entre las estrellas, uno no muy grande porque no nos gusta llamar la atención, pero si uno modesto donde podamos manejar los hilos de nuestras propias marionetas. La función esta empezada y todos juegan a la sillita al ritmo de la música que tocamos en el concierto… ponemos la guinda al pastel y gran parte de este a su vez.

No nos molesta ir en contra del tiempo, nuestra religión es una marca de sangre que se pierde entre nuestros cuchillos. Pero la cuenta continua en su avance mientras que elaboramos un complejo plan para conquistar el planeta entero desde el mismísimo infierno.

Sonríen y beben ajenos a lo que se cuece a pocos pasos de sus historias doradas… se felicitan y charlan por un éxito tan efímero igual al de la basura que llenara los contenedores al día siguiente. Sus vivencias no dejan de parecerse a la grafica de la bolsa en los últimos cien años… algunas ganancias y muchas perdidas… los picos caen a plomo cuando las cosas no salen bien… En cambio en el averno el equilibrio nos mantiene sobre la cuerda floja un día si y al otro también.

Abajo nos esperan los cuchillos y todos los objetos afilados apuntándonos con sus aristas en espera a que de un traspié acabemos allí ensartadazos. Las jornadas tan parecidas como los monótonos repartos y tan solo cuando estas al final de la semana te relajas y piensas que es Domingo y todo Dios puede librar. Los lunes el ciclo destructivo vuelve a comenzar. Pero nuestras victimas han reservado plaza sin ni siquiera pestañear. Son tristes corderos rumiadores de sociedad. Sus ojos muestran indiferencia y en los nuestros brillan los fuegos de nuestra cocina.

Un paso más y sus sentimientos se confunden entre los sabores que chisporrotean en sus paladares como gotas de pura vida. Sus infancias se disuelven frente a la verticalidad de los platos que degustaran hasta que sus ocupadas vidas terminen por consumir el recuerdo de su estancia. Nosotros seguiremos reinando en la sombras, porque sencillamente. Si saliésemos de ellas dominaríamos el mundo repleto de borregos sin iniciativa.

La lucha esta perdida porque en sus absurdas existencias escogieron triunfar en vez de soñar con sus vidas escogidas por su voluntad… cambiaron sus sueños y objetivos por metas remuneradas y exitosas… vendieron sus ideales para vestirse con primeras marcas y aparentar cosas que no son. Se pudren en sus solitarias experiencias porque dejaron de pelear por sus corazonadas y así amoldarse al lamentable ejército de los hombres con sangre de horchata.

No levantan la cabeza porque excepto unos pocos todos tienen un superior que les cortara las alas para así evitar su avance. Pobres esclavos de sus salarios que no lograran aprender que tan solo somos lo que hacemos. Así de sencillo. Unos malgastan sus miserables vidas mientras que los demonios disfrutamos de nuestro trabajo.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Go

Últimos momentos… las palpitaciones son terribles mientras me aferro a algún paquete desperdigado por mis bolsillos… Rebusco hasta que consigo tantas cosas mono necesito tanteando a la gallinita ciega hasta que la combinación hace florecer una sonrisa en la desesperación.

Quedan horas sencillamente para lo que se había vuelto normalidad incluso rutina desaparezca debajo de una masa de agua uniforme que sepulte todo lo que era yo dentro de la isla. La isla me llama pero yo llevo ya un tiempo comunicando.

Me ido apagando mis funciones hasta reducirlas al mínimo aceptable y ni siquiera la simbiosis con la tierra funciona ya. El problema se ha ido resolviendo poco a poco y ahora que no hay nada que solucionar mi presencia es tan innecesaria como un salvavidas en una piscina de plástico.

Demasiadas normas y reglas que saltarse a la torera con un par de cervezas bailando en mi estomago. Un trago mas y todo se ilumina junto a la pista de despegue. Me aferro a mi asiento como un pulpo que le cuesta desprenderse del fondo marino.

Todo va a ir mejor a partir de ahora, pero no deja de aferrarse inútilmente a lo que había sido su existencia últimamente, me abrocho el cinturón mientras otros intentan levantarse de sus asientos y dejar el avión. Las azafatas cierran las puertas rápidamente para evitar que los remordimientos hagan que medio pasaje se arrepienta de su salida.

Doy al play para que todo continúe de esa molesta e indigesta situación de gente que no tiene claras las prioridades. Unos intentan huir… otros se quedan, no solo por que no tengan nada que perder sino porque no tienen algo que ganar con todo eso.

Todo sube y el peso baja para no perderse en un mar de sensaciones… El equipaje esta lleno de recuerdos e imagines que no perder en el olvido… algunos dicen que no lograría salir de aquí… aunque realmente ellos son los que no consiguen hacerlo porque piensan que sus circunstancias aun les ligan a seguir en la brecha.

Mi reloj ha terminado por volverse a 0. Y cuando eso ocurre ya nada importa porque todo ha concluido… lo que me mantenía condenado en la casa de las hojas ha terminado por ceder y ya no mantiene ninguna cadena que me vincule a continuar.

A pesar de todo no me olvido de despedirme uno a uno a todas las personas que han intervenido en la historia de cualquier personaje principal que estuviese en la obra. Los aplausos siguen sonando en el eco del pasado… es un clamor apaciguado y relajante que va escapando.

Todos quieren que me quede en sus vidas… a seguir iluminándolas con sonrisas y historias sumergidas en la sinrazón de la locura. Le pido disculpas para que sus voces cesen de resonar… Exigen que pague mis deudas…

Les devuelvo el polvo que había quedado agarrado al fondo de mis bolsillos. Reparto los granos a partes iguales. No hay diferencias entre los personajes que se agolpan a los meses de mi estancia. Todos tienen el mismo valor, sólo cambian los rostros y las maneras de expresarse conmigo cuando el silencio llegaba a mis días.

Ahora todo vuelve a empezar con la facilidad del que construye un mundo con trozos de barro… solo necesitas una buena mesa vacía y una imaginación desbordante con la que dar a algo vida de la nada.

Despega el avión y mis historias se quedan enredadas en la pista… se despiden esperando a que algún día regrese… Sonrío porque las bocas del pasado no son capaces de recordar lo suficiente cuando llega el futuro y se pierden en el silencio del que espera sin certeza.

jueves, 18 de junio de 2009

Punto y aparte


Abro la diminuta cápsula y un siseo imperceptible susurra el secreto que contenía dentro… un vapor que oscila entre en verde y la transparencia sale perezoso de su interior. Pasa a mi lado sin decir nada… agacho la cabeza para parecer aun más sumiso: Ese gesto probablemente me salva la vida sin saberlo.

Sale por la ventana mientras un suspiro atravesado a conciencia en el fondo de mi garganta se exhala intenso y continuado… una gota de sudor se precipita contra el suelo de mármol… se deshace junto a la estela del gas… burbujeando antes de desaparecer.

Ese gas no es sino un virus de diseño… un gas bioquímica que se enlaza junto a los puentes de hidrogeno del agua y produce el mismo compuesto casi espontáneamente… en fin… He soltado la cabeza de la hidra… pero es que su cápsula tenia nombre… y cualquier cosa que tiene un nombre misterioso es objeto de la curiosidad.

Los gatos somos así… no entendemos eso de que la curiosidad mató al gato… porque con muy mala suerte al menos dispondrás de cinco vidas mas en la recamara de la pistola.

Vuelvo a ponerme las gafas de sol y salgo de nuevo a tomar el aire… es espectáculo es soberbio… la estela que va dejando el gas es prodigiosa ya que ese biocompuesto es como un alimento concentrado para las plantas y al igual que una droga potencia el crecimiento instantáneo de las celdillas de celulosa, por lo cual la vegetación crece desmesurada mientras por muy irónico que suene…

Las inofensivas e indefensas plantas conquistan silenciosamente la ciudad y sus edificios… una legión interminable de plantas que van reptando y anegándolo todo con sus ramas y sus raíces… los rizomas de algunas flores se han convertido en autenticas tuberías que han terminado por aflorar a la superficie y llenarlo todo de una orgía de colores y formas…

Allí donde mirases… hay un vergel… incluso debajo del agua… las algas y en si todos los microorganismos con clorofila están experimentando lo que dentro del laboratorio llamábamos en secreto el proyecto Adán. Un compuesto inestable apartado de la investigación ya que a nuestra compañía lo ultimo que le interesaba en ese momento era desarrollar algo tan inútil y peligroso.

Nos pasábamos la vida patentando formulas de carburantes incluso habíamos compactado material biológico para someterlo a diferentes curvas de presión y temperatura para conseguir alcoholes naturales en previsión a que el petróleo dejase algún día de ser una fuente de riqueza.

Estaba harto de ese maldito trabajo… de las corbatas y las estúpidas sonrisas del Gerente y el encargado del laboratorio… los cuales no hacían mayor cosa que tomar café y deambular por los pasillos haciéndose los interesantes. Cada uno con su deportivo quemaba el mundo entre acelerones y frenazos producidos por sus torpes pies de pato.

En fin… la cápsula estaba prohibida al personal… pero ya no lo esta… El joven Adán anda revolucionando el mundo y tras una hora ya es patente que se puede respirar un aire mas oxigenando… las aguas tienen un azul mas intenso e incluso algunos asmáticos andan dando saltos sonrientes y lanzando sus inhaladores de broncodilatadores al aire… ya que según parece que el libertino compuesto también ha modificado la presencia de polen de las plantas… ya que al multiplicar su factor de crecimiento la floración es mas rápida y el polen mas húmedo por lo que no flota en el ambiente.

Y decían que era una mala idea. Saco una cuartilla con el nombre de proyecto Ceres en la cabecera… anoto un par de reseñas sobre el principio activo y las cualidades del producto… la doblo y la introduzco dentro de un sobre que deposito en un buzón cubierto de enredaderas… No se si llegara a destino… pero al menos quedara constancia.

Los coches que quedan en la calle están volcados o descansan encima de troncos tan gordos como carreteras… parece que el petróleo ha perdido la partida contra la verde naturaleza. El porche del encargado es ahora un macetero de un aloe vera gigante… cuanto ha crecido mi pequeña amiguita. Sonrió mientras los dos capullos se maldicen intentando averiguar quien ha sido el que ha extraído el experimento de las cápsulas. Yo guardo unas cuantas de ellas en mi bolsillo trasero.

Nos vamos a hacer un picnic…!!! Dicen que hay una pradera de césped increíble en el antiguo parque…

Muchos de la plantilla abandonan sus batas sobre las sillas de la entrada y se dan por despedidos… se tardaran años en habilitar un sistema que confine el crecimiento incontrolado de la vegetación mientras tendremos vacaciones… hasta entonces la tecnología tan avanzada no servirá de nada porque la vegetación ha anegado todo lo que no anda en sumergido en sombras…

Pasamos la tarde rodando ladera abajo como autenticas croquetas. Respiro aliviado porque he terminado con dos cosas de un solo plumazo… el efecto invernadero tiene los días contados… y por fin respiro un aire repleto de aromas de todos los olores.

Comienza la nueva vida sin que podamos olvidar que las plantas mueven el mundo a pesar de que tengan las raíces enterradas. El caos se abre paso… es lo decía mi madre cuando entraba dando estadazos a las lianas de mi alcoba al día siguiente…

Me acaricia la cabeza mientras en silencio reconoce que todo esta mas bonito pintado de verde. Ahora que vuelva a cagarla el hombre como quiera. Pero esta mano la ha ganado la señora Gea. Una guerra silenciosa y sin ninguna victima… los soldados huyen mientras sus acorazados son engullidos por el follaje de las enredaderas.

Ver para creer… porque desde algún lado del cielo Mendel se frota las manos con un buen plato de guisantes con jamón de su propia cosecha. Delicados y puros… como es Adán andando desnudo para vestir al mundo de un freso tapiz de hojas verdes como la malaquita.
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