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viernes, 18 de enero de 2013

No hay más puñaladas disponibles, por favor vuelva en otro momento.



Se acabaron las buenas noticias, ya no quedan mas de esas… algunos dicen que se han extinguido bajo el peso de la cruda realidad y otros que tenga precaución porque hay un niño que va pinchando burbujas con la ayuda de un alfiler. Cualquiera de las dos vertientes van en contra mía para variar y cada vez me quedan menos escondrijos donde encontrarme un poco seguro y llamarlo hogar.

No existe futuro para aquel que no tiene un objetivo definido en la vida, comenta mascullando… tras de esto me clava un cuchillo en la espalda y le intercambia la posición al siguiente sublevado del motín…

Eres buen tío de verdad, pero no te necesitamos por ahora. - dice mientras clava otro justo al lado.

Y así siguen ronda a ronda mientras mi tronco empieza a parecerse un muestrario de cuchillos. Cada uno una casa… todos de un inmejorable filo.

A veces me gustaría darme por vencido y darle al botón de apagar. Pero la vida es tan puta que se encargo de maquillar excelentemente ese sitio y ya es casi imposible de encontrar. Nueva York ha dejado de ser una opción viable a ponerse en la cola. Han deportando a mi jefe del país hasta que se solucione su visado. Sobre el mío, no quiero ni preguntar porque sencillamente lo veo tan poco plausible como ganar la Green Card en su sorteo anual.

Todas las cosas se ponen de punta y yo sigo sin empezar a temblar. Aun mantengo firme esa jodida virtud de no preocuparme por nada del mundo… Me importa una mierda tener los bolsillos vacíos y que mi nombre no aparezca a pie de pagina de ninguna carta de restaurante. Por supuesto me suda la polla aceite de trufa negra ser tan sincero que mis jefes me consideren alguien conflictivo, porque cuando necesitan ganar una guerra bien que cuentan conmigo.

Me sigue sin causar pena la panda de matados que dicen ser humanos cuando ni siquiera ganarían a una ameba puesta hasta las cejas de crack pues tal su parsimonia que la sangre se les congela de su lento procesar. En cambio la mía hierve a diario manteniéndome caliente en camiseta de manga corta en mitad del invierno. Y es que me da igual que todo hijo de vecino se sienta superior a mi porque llevan mas tiempo desempeñando no se que puesto por encima de mi en eso llamado antigüedad.

En cambio si se que a la pregunta de has sido feliz en tu vida. Tengo mil y una historias buenas que contar… y por supuesto no me arrepiento de ninguna de ellas.

Se que no llegaré a ser un escritor decente aunque me muera de sobredosis sobre un charco inmenso de esperma. Ni tampoco importante ni a pesar de que fuera primera pagina de titular con algún morboso enunciado del tipo, le estalla la cabeza igual que un tintero de vidrio salpicando la estancia de ríos de tinta. Porque de alguna forma macabra saldría en otro lugar. Desgraciado muere sin ser capaz de dejar una coherente nota de suicidio.

Así entre tantos avatares que sonrío y me rasco la espalda mientras las heridas se cierran sobre los cuchillos, devorando el acero porque por suerte ya no necesito ni comer lentejas de esas que te comes o las dejas. Cuando me pregunten el secreto… les mirare extrañado y les preguntare ¿Qué? No por nada… solo es que a veces me olvido de por donde iba, no donde estaba.

lunes, 14 de enero de 2013

Buenas noticias.



Por fin esta en camino…

Después de una espera interminable como mi anterior condena, aguardo sin obligación alguna sobre mis hombros ni cadena en mis tobillos la llegada de mi otra mitad del espejo. En breve iniciará el salto para que yo pueda encontrarme con él en este lado del planeta.

Tres meses han pasado en un abrir y cerrar de ojos, pero sigo estando en este país que le sobra ya hasta la ñ. Ya no es lo que era antaño y cada día va a peor. Es como la maqueta de un mundo apuntalado con palillos, cuando el primero de ellos quiebre, todo se vendrá abajo. Lo único que queda a mano es sobrevivir hasta que pueda irme a la siguiente pantalla.

En mi burbuja reina la calma y la paz, el ruido se queda fuera de la membrana y dentro sólo habita el silencio del que reúne fuerzas antes del siguiente combate. Hoy el ánimo esta desbordado porque en unas horas desembarcará mi otro hermano, ese que aún sin tener la misma sangre, comparte casi todas características. Y aunque es aciago una parte de su propio viaje personal, para mi se abre la puerta a una oportunidad que no puedo ni debo dejar escapar.

Preparo una a una las balas de mi fusil y afilo la bayoneta. Doy lustre a mis botas para después continuar adecentando mi uniforme. Regresa el general y ha convocado a sus mejores tropas. Durante los próximos días se decidirá quien vale y quien no para la guerra que se avecina. Y yo, pienso estar preparado para servir no a una bandera, sino a un hombre con una convicción. Cuando de la orden, apretaré el gatillo y sólo rezo porque nadie indebido se ponga delante. La batalla esta a punto de comenzar y en el ocaso del horizonte brillan las estrellas parpadeantes.

domingo, 13 de enero de 2013

Tinta desaparecida



Siempre he sabido seguir un rastro. No necesitaba flechas que me indicaran la dirección adecuada a seguir. Solamente había que buscar esos puntos invisibles a primera vista que me llevasen al siguiente y así hasta encontrar el final.

Supongo que esa afición la adquirí de pequeño dibujando o rellenando juegos. Luego crecí y continué haciéndolo con otros instrumentos. Pero llevo tiempo sin pistas del rompecabezas. No queda rastro ninguno que seguir o que buscar. El mundo ha quedado limpio de toda presencia como si la mano de un cirujano hubiese intervenido en el asunto y seccionado su presencia.

Que hacer… en estos momentos ni tiene sentido. Es un callejón sin salida algo raro, porque ni siquiera hay muro, ni callejón, ni nada. Encontrar algo siempre es entretenido y delicado, porque hay infinidad de interferencias que harán que lo que te interesa llegue casi hasta perderse. Y aunque esos otros rastros te llevarán a otras múltiples opciones. Cuando buscas el rastro de una estrella. Lo demás simplemente son planetas muertos, fríos e inertes.

Volverás a repasar los anteriores pasos buscando cualquier cosa que pueda guiarte de nuevo al buen camino. A veces las búsquedas no te llevan a nada, otras a donde querías estar en ese preciso momento. Pero lo importante no es lo conseguido, sino lo hayas aprendido y aun mejor, lo que puedas asimilar. Echo de menos el rastro de tus trozos de cristal, tanto como encontrarlos, porque cuando pienso que quizás cortabas demasiado sonrío porque todas hasta las rosas tienen espinas.

sábado, 12 de enero de 2013

Poesía licuada.


Se desangra mi palabra
fluyendo de cada herida,
mana reptando la bañera
hasta el sumidero llega viva,
allí es donde se coagula.

Veo caer por la cañería
fragmentos de mi vida
sabor a metálica poesía,
se pierde sin decir nada
ni una despedida absurda.

Tan sólo me abandona
porque ya no aguanta
en mi pecho encerrada.
Por dentro me acuchilla
para brotar cual hiedra.

A esta ciudad inunda
envenenándola hasta
la última gota de agua
que sus entrañas corra
como silencio sin pausa.

domingo, 6 de enero de 2013

Una de las Gorgonas.



No fue Perseo, o todavía ni siquiera el tiempo quien mato a Medusa… en verdad fue su propia curiosidad la que la condeno a ser una estatua de piedra cedida entre museos que desconocen su real procedencia. Nadie sabe lo que ocurrió a ciencia cierta, salvo que fue un simple espejo como el usado por la mala de Blancanieves la causa de sus males.

Debió ser por eso de la edad y la feminidad asociada pero sucede que se miro en un espejo y ella misma se volvió de piedra logrando el sueño eterno de cualquier mujer de carne y hueso, la inmortalidad imperecedera.

Se olvido de una sola cosa por el camino, el movimiento.

viernes, 4 de enero de 2013

El ejecutor del Fénix.



Y entre las múltiples pesadillas que reinaban sus madrugadas encontró la manera de matar a la bestia.

Que no era otra tan simple como mearse sobre ella.

Porque si el Fénix era un ser de fuego que renacía de sus cenizas una vez muerto… que podría hacer un ser mágico como tal, si un desalmado cualquiera las convertía en barro mezclándola con la orina de una melodía silbada.

La ley de la calma absoluta.



Y no hablo siquiera del 0ºK… cuando hasta dicha letra pierde su significado y nada se mueve. En absoluto me refiero a ese lugar donde ni los átomos tienen vida. Allí, no se puede vivir sencillamente y aquí, a veces tampoco.

Entre mis primeras enseñanzas vivía una que rezaba: No pierdas la nunca la calma…

Como todas esas frases que tienen un nunca en su afirmación supuse rápidamente que si la calma era perdida por mi, posiblemente no volviera a encontrarla como todas aquellas cosas que una vez extraviadas no logran hallarse de nuevo, también logre vislumbrar que la calma era algo unipersonal como un carné, si yo no tenía la mía a nadie le valdría. Así que como la práctica lleva a la experiencia me dedique a aprender lo que realmente pretendía dar a entender aquella sentencia. Y no perdí la cabeza en tal propósito.

Me mantuve frío y continué durante tanto tiempo, que cuando quise regresar a la realidad había pasado los últimos años congelado. El tiempo no hizo estragos en mi piel, sólo alrededor mío. La ciudad había cambiado en un inquietante baile de disfraces y de transformaciones. Algunas cosas no estaban y otras habían sido reemplazadas por nuevas totalmente diferentes a las anteriores.

A su vez hubo de las que siendo exactamente las mismas habían dejado de serlo por dentro y eso venía a ser lo mismo que si lo hubiesen hecho por fuera. Mantuve mi calma a mi lado como si con toda esa espera se hubiese convertido en una especie de montura sobre la que iba. Ahora simplemente era más sencillo no perderla de vista ya que lo mismo que un colosal problema es visible desde la distancia, ahora que había sufrido un temple parecido al del acero, todo era más resistente.

Pero todo elemento rígido puede llegar a ser frágil e incluso fracturable por lo que seguí cultivando la calma con esmero, deshaciéndome de todas aquellas preocupaciones que pudieran ser mala hierba o un caldo donde pudiera incubarse todo lo que no necesitaba.

Pase años aireando todos mis pensamientos, sentimientos e incluso la memoria, el trabajo de campo siempre es compaginable con otras tareas siempre que sepas organizarlas conforme los momentos lo precisen. Sacaba, limpiaba y después devolvía lo útil colocándolo en ese caos auto mantenido que es no es otro que el que reina en un cerebro fracturado.

Limpie tanto las impurezas que vivían dentro de mi que de nuevo se había logrado un material aun más resistente ya que sus redes no contenían defectos escondidos y ya ni quedaban fracturas avanzando hasta su destino exterior.

La elasticidad hizo más llevadera la calma y ya nada importaba tanto como antes, ni siquiera una tercera parte y respirar era llevadero y en los hombros podría volver a posarse el sol el próximo verano, sin que todo lo cargado dejase marca cual tigre de bengala.

La calma se volvió paz, y la guerra se apago como un cigarro en un vaso lleno de destilaciones de noche. Sin nada que fuese tan apremiante como aguantar el planeta sobre mi espalda,  dedico la siguiente etapa en cimentar sus largos pies con todas aquellas enseñanzas positivas de las que mantienen la torre inclinada sin caer otros tantos años. Nada deja de ser tener el sosiego como para construir un castillo de naipes al aire libre, cada piso es un triunfo que nadie podrá arrebatarte de la memoria.
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