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lunes, 15 de junio de 2009

Bocetos inacabados


Imagina un mundo ideal… píntalo… dibujando cada uno de sus detalles… incluye los mas ínfimos y que queden grabados con minúsculos trazos… cuando todo se mezcle y se convierta en el boceto de tu paraíso… coge una goma de borrar y acaba con todo… deja la niebla de su pasado perfecto en forma de marca de agua y dibuja una cosa que pueda ser mas plausible.

Agarro mi lápiz y dibujo un mundo sobre otro y como a su vez es demasiado bueno para hacerse realidad vuelvo a confinarlo en el olvido y entonces el folio de papel ya no es blanco impoluto y en vez de eso es un mar de distintas aguas utópicas sin ningún continente que pudiera albergarlas.

Sin desesperarme fui uniendo gotas como en los dibujos de une y colorea y lo que allí surgió era un mundo a mitad del camino de la realidad y la fantasía… una existencia frágil como el cristal y muy sensible a las corrientes negativas de autoridad y ansias de poder.

Edificios de hormigón con muros anchos y frescos que guarden el silencio entre sus paredes… detalles brillantes por todos los rincones… un mundo de burbujas sonrientes dedicadas a los ojos de los niños y los soñadores que nunca crecieron lo suficiente. Una ciudad donde bajarse del estrés irracional de la vida social y diaria.

Estaba embelesado caminando por calles que aun ni siquiera estaban pintadas… saludando a la gente por sus nombres con palabras amables acompañando las conversaciones flores en todas las esquinas. Un lugar donde perderse de la mano del tiempo y quedarse allí en el silencio de los lugares donde el tiempo no transcurre entre ninguno de sus tic tacs… una ciudad de gatos con su propia historia escrita en el monumento de la plaza… un atril de madera que no era sino una escalera de caracol al aire… que rotaba en su eje.

Una urbe salida de la nada y que no estaba en ningún sitio al que se pudiera ir con cualquier medio de transporte convencional… estaba disfrutando de una vuelta por sus calles recónditas cuando el frasco de la tinta cayo sobre el papel y la riada me alcanzo de lleno haciéndome rodar por la pendiente como un calamar rebozado por sus propios pensamientos.

Recupere la compostura y me di una ducha de alcohol de quemar… cuando estuve bien limpio acerque una cerilla y todo ardió… Salí de mi mundo tosiendo humo y sacudiéndome los restos de hollín y ceniza… el mundo había ardido… y ni siquiera quedaba rastro de tinta alguna… un leve borrón apelmazado sobre la mesa… y un reguero de tinta fresca que había caído desde una de las patas de la mesa para filtrarse entre las tablas del suelo.

Brinde por el efímero mundo de los sueños y arroje el resto de sus recuerdos junto a la bebida por el esófago… acabaría por olvidarse tarde o temprano… volví a la rutina destructiva de los días espejo… de las ideas sublimadas por el calor del infierno de verano… por las duchas inútiles que acaban antes de haber empezado.

Regrese a la realidad sin un lugar donde perderse sin extraviarse… y cuando todo estaba ya dado por perdido encontré el sendero de la tinta que aquel día huyó del fuego… liquida ella había ido arrastrándose por el suelo hasta germinar en algún sitio fértil… se había alejado de las principales ciudades y los núcleos de luminosidad suficiente para no ver las estrellas… no había tampoco carreteras y la única manera que había de llegar era por una vía de montaña que era casi intransitable por un medio de transporte que no fuese el animal… Se retiró hasta un valle olvidado entre cimas de montaña… un lugar con el clima dentro de una burbuja aclimatada por el deseo de sus habitantes.

Llegue caminando tras un fin de semana de fiesta… deje los zapatos en el puente de la entrada y disfrute del césped que había salido exuberante por todos los rincones… los olores a flores fabricaban una ensalada infinita de tonos dulzones y la mezcolanza de aromas de los frutales te hacían vivir en una macedonia nacida de todos los árboles de la calle…

Viví allí tanto tiempo que el mundo se olvido de mi y mi nombre se convirtió en el arrullo de los manantiales… por lo que acabe transformándome en un edificio de piedra de techos altos y ventanas amplias… las mimosas dentro de patio iluminaban de dorado el agua de una fuente que caía en una cascada desde una de las paredes hasta un estanque repleto de peces de agua dulce… la masía estaba situada en una manzana salpicada de granados y ciruelos… la muerte allí no era sino el grano de arena para una vida siguiente.

Con los años una aldea escondida se fue generando poco a poco… un mundo perfecto donde las necesidades básicas estaban totalmente satisfechas y tan solo era imprescindible el autocultivo de la propia existencia.

martes, 9 de junio de 2009

El cuenco de leche


Licuo mi silencio con la lluvia que resbala sobre mi… recojo el agua en un cuenco y dejo que el sol de la mañana siguiente haga su efecto. Recojo el silencio en polvo y lo uso para aderezar un ungüento de hierbas que cicatricen mis heridas…

Las desinfecto hasta que las burbujas se llevan a un sitio mejor lo malo que hay en el veneno de mi piel… las froto con delicadeza una a una como un gato que lame sus heridas… una vez todas estas brillantes y pulcras unto el aceite con una bola de algodón… las hierbas penetran junto al alcohol bajo la dermis y comienzan su labor cicatrizante y el silencio se encarga de acallar el dolor de la mezcla.

Horas después solo quedan las marcas dibujadas sobre su superficie, unas líneas marrones que narran una historia de sangre. Vuelvo a las andadas y sigo trepando por los muros a curiosear que se encuentra al otro lado… esquivo los cristales metiéndolos entre mis dedos… maniobro con el cuidado de un funambulista experimentado… cada posición viene dictada al milímetro y no hay textura que las huellas de mis dedos no sean capaces de acariciar para agarrarse.

A media altura de los rascacielos de cristal la ciudad me silban sus canciones de viento cortante… los edificios ponen la letra y yo presencio el concierto… voy cambiando constantemente de canción y de estructura… cuando llego a la zona de las embajadas la música se vuelve internacional y las cámaras buscan algo que nunca estuvo allí para ser grabado… zafo todas las medidas de seguridad y rebusco entre las historias nacionales en suelo extranjero.

En algunas tierras las gobernantas acostumbradas a mis visitas nocturnas dejan cuencos de leche en sus balcones para que sacie mi sed sin hacer ruido en sus habitaciones… salgo de allí con los objetos brillantes y pequeños que relucen en la oscuridad de la noche… sus dueños se olvidan de su existencia en el pasado y yo recupero fragmentos de la historia de los pasos de los hombres.

Llego a la guarida y me cambio de piel… dejo la que me sobra junto a la puerta de la entrada y disfruto de la brisa nocturna recorriendo la buhardilla donde mis pasos se pierden, me estiro en el sofá y la noche me acaricia para que guarde reposo en el amanecer que hiere el firmamento, los días se funden en una escala de grises que forman bullicio y algarabía entre las luces de mi camino. Cuando sale el sol el mundo se pone en funcionamiento y yo simplemente me introduzco en las camas calientes de los que abandonan sus sueños para ejercer sus vidas laborales.

Un banquete sin fin de ensoñaciones a medio roer y digerir… un muestrario de camas a punto de enfriarse y olvidar los relatos que en ellas se acontecieron… me deslizo entre todas las camas que sus dueños abandonaron con la resignación del que hace las cosas sin desearlas.

Recojo todos los fragmentos sin diluir y los mezclo con leche en un cuenco de porcelana. Bebo y me sumerjo en el reposo del silencio del edificio que duerme de día porque salvo mi presencia todos sus inquilinos pasan la vida en sus trabajos. Justo descanso del que sabe ser el único que duerme junto a Morpheo cuando todos se van de su reino para dejarlo vacío y desierto.

lunes, 8 de junio de 2009

La recompensa de los cazadores


Azazel es el último demonio de mi lista de cazador. Es un talentoso salteador de cuerpos que transfiere su deidad maligna mediante el tacto. Su aroma me conduce por las estrechas callejuelas de Malasaña… cuando me encuentro con el cara a cara al cruzar una esquina… nuestros ojos se cuentan el resto de la historia al chocar las miradas de fuego entre si. Reconoce a Nemesis debajo de la solapa de mi chaqueta y de un salto comienza una huida en dirección a la plaza mas concurrida de esos momentos.

En la estampida se topa contra unos cuantos borrachos a los que escudriño al pasar junto a ellos sin que haya transferencia alguna… Azazel sigue corriendo y salta al interior de una plaza llena de jóvenes… Mi cuerpo choca violentamente contra la primera hilera de personas y tira al suelo a tres de ellas… sus compañeros me empujan con grandes voces… un puñetazo directo a la nariz del mas grande de ellos silencia al resto del tumulto. Ayudo a levantarse a los tres caídos y al gigante sangrante le digo que guarde silencio mientras intenta recordar de donde ha venido el puñetazo.

Sus amigos se retiran cuando me abro paso entre ellos en busca de Azazel… el cuerpo antiguo esta tumbado en el suelo bocabajo echo un guiñapo Vuelvo a olfatear el ambiente y encuentro un trazo firme de su esencia deslizándose entre las calles del fondo… Saco a Nemesis y el resto de la gente que cuchicheaba se aparta de golpe quedando yo únicamente en el centro de la plaza… de un par de zancadas vuelvo a coger carrera y de un salto me encaramo en lo alto del tejado de un edificio de cinco alturas… abajo la gente se queda con las incógnitas de lo sucedido y el alcohol vuelve a sumirles en la amnesia del momento.

Avanzo a un ritmo de vértigo sin levantar sospecha alguna deslizándome entre las antenas y las azoteas de teja… Corro a su lado por encima de el… sin que nada pueda descubrirme… me quedo en cuclillas cuando el decide hacer un cambio de cuerpo… la chica rubia cae al suelo echa añicos mientras se ajusta la piel de un rudo motorista con chaqueta de cuero… Enciende la Harley y quema es asfalto con un chirriar cerúleo de goma quemada… Vuelvo a volar entre las cúpulas de los edificios mientras que el atraviesa la ciudad pensando que esta a salvo del cazador de escorias.

Apunto y acariciando el gatillo revientando el brazo derecho del motorista que tras el impacto cae al suelo moto incluida y patina hasta frenarse de golpe con un turismo plateado… El casco se desintegra en sus dos mitades como una cáscara de huevo… su melena se desparrama sobre el asfalto húmedo y queda como un bello ángel caído llegado del infierno… caigo sobre un coche y sus lunas estallan bajo mi peso… su estructura se convierte en un acordeón… y el demonio recula con su único brazo reptando por el suelo hasta apoyar su espalda contra la puerta de otro vehículo.

Mi sonrisa se tensa en el momento justo que un demonio sombra me agarra por el cuello en una maniobra de aprisionamiento que hace que Nemesis caiga al suelo… Intento zafarme dando un salto hacia atrás cuando noto que mi espalda se incrusta en el hormigón del edificio… el demonio sombra lo ha esquivado y ahora delante de mi mantiene sus férreos brazos aprisionando mi cuello entre sus manos… La saliva baja en un hilo fino mientras que el motorista se levanta a recoger la pistola del suelo… Acciona el martillo y el tambor gira una posición… el clic señala que la bala de el alveolo esta cargada… acaricia el gatillo en el precioso momento que mi pierna eleva a la sombra colocándola entre yo y la pistola… una bocanada de fuego arrasa la figura de sombra convirtiéndola en humo… Un cabezazo directo entre los ojos sienta al motorista de culo…

Recojo la pipa y un guardia me pide que la deposite sobre el suelo… su compañero rápidamente me apunta con su automática de 9mm… giro el tambor mientras me increpan de nuevo esta vez con la advertencia de que dispararan si continuo sin obedecer… mi cuadriceps se tensa como un resorte y estalla sobre mi pie impulsándome en un salto vertical… en el ascenso el índice golpea secamente el gatillo y el retroceso me ayuda a ascender en horizontal mientras compruebo como el cuerpo de Azazel se consume entre las llamas del infierno.

Los policías abren fuego sobre sus cabezas pero yo ya estoy demasiado lejos de esos dos humanos que se empeñan en taladrar el firmamento nocturno de plomo sin destino alguno.

El cielo se abre y un ángel vengador recoge la lista de almas… Chequea las victimas y me rechista por el empleo de la fuerza bruta en alguno de los casos resueltos. Inyecta el premio directamente en mi cuello con una aguja de oro… Mis sentidos se potencian hasta el extremo de que escucho los pensamientos del mismísimo ser alado. Mis músculos se hinchan y aparecen sobre ellos marcas longitudinales como los de un tigre de bengala… El vengador sonríe y dice que son daños colaterales… acaricio las líneas y de un tiro arranco la sonrisa de la cara… sus labios se pegan entre ellos en una masa de tensa piel… Contesto a su desquiciada pregunta con una aseveración de que debería pensar de quien se ríe y de quien no.

En el cielo le reconstruirán la boca nueva… pero abajo en la tierra un demonio atigrado es demasiado evidente para pasar desapercibido… Decido emigrar a la selva subido a en una nube de tormenta… me desplazo a la velocidad de la luz encaramado con las uñas al lomo de los rayos… cuando llego a mi nuevo hogar… me precipito en uno hasta partir por la mitad un árbol centenario…

Se escuchan los rugidos de las bestias milenarias al percibir mi presencia… saben que ha llegado el cazador y tiene nuevos nombres con una lista de pecados que solventar… Escojo uno entre todos ellos y Sammael piensa cuentas vidas le quitare antes de que comience a sopesar si le sale rentable ser el Acoso de la Resurrección.

sábado, 30 de mayo de 2009

El templo de Debod


Seth era un apacible escriba asistente de Sipath un sacerdote del templo de Amamet. Se encargaba básicamente de interpretar y descifrar los jeroglíficos de los manuales de magia negra y transcribirlos a papiros nuevos para una recolección de los hechizos de la casa del juicio de las almas en el más allá.

Su trabajo era peligroso porque esos conocimientos acaban tarde o temprano costando la vida a alguien… una mala traducción o simplemente entender mal el significado oculto podría suponer la muerte del sacerdote y a causa de ello posteriormente la suya propia.

A pesar de todo era tomado por uno de los más hábiles y aplicados. Su experiencia abarcaba todos los manuscritos recopilados. Pero su habilidad se acababa justo allí… en su mesa de trabajo.

Fuera Seth era un amable funcionario de los sacerdotes del faraón y como tal disfrutaba de una vida placentera con el servicio de unos esclavos que trataba como personas y como tales le devolvían ese favor tratándole con completa pleitesía… una de sus doncellas era Nun una bella criada por la que había perdido la cabeza en la búsqueda de sus favores.

Todos en esa casa conocían el amor que ambos se procesaban a pesar de la diferencia social que les apartaba… a Seth no le importaba y a ellos tampoco. Así que todo sucedía con una tremenda naturalidad. Todos empleaban su propio personaje en una obra de teatro que no atañía a nadie.

Pero a Adjib no le parecía igual… el sencillamente era un sacerdote asistente del clero de Amon favoritos de propio faraón… se había encaprichado de Nun desde que Seth se la arrebato sobrepujando en el bazar… La justicia fue con él y su bolsa de oro y desde entonces el sacerdote tacaño la había estado buscando.

Cuando la encontró uso sus poderes oscuros para adivinar lo que en esa casa sucedía mediante la manipulación de los sueños de los sirvientes. Su sorpresa fue cuando descubrió la relación que unía a los implicados… los celos se convirtieron en ira y la endiablada conciencia tramo un plan para arrebatarle a su amada esclava de las manos.

La guardia llego días después para capturar a Nun sin que se le pudiera ayudar ya que estaba acusada de encantar a ese prometedor escriba para seducirle con las artes oscuras y averiguar hechizos obtenidos en su trabajo….

La ley actuó severa y confinó a Nun bajo el mando de Adjib que la torturo para sacar una verdad que ni siquiera existía… un mutismo férreo acabo con la vida de Nun tras ser violada… Nadie volvería a escuchar su voz ni mirar sus verdes ojos color esmeralda. Nun murió y Seth falleció en parte con ella… se volvió sombrío y asesino a todos sus sirvientes para a continuación encerrarse en el templo de Amamet y ser un erudito escriba de la corte.

Su nombre se perdió durante año de las bocas de los sacerdotes del alto clero… tan solo su antiguo amigo Sipath mantuvo contactos esporádicos sin mas palabras que el silencio… Su rostro se había vuelto una sombra y el único recuerdo de su sonrisa producía el reflejo espejo en un semblante perdido en el pasado.

El sacerdote se había acostumbrado ya porque entendía la injusta perdida de alguien que siempre se había dedicado por completo a su labor… que se hubiese enamorado de su cortesana era sencillamente por que no tenia mas vida social que su casa y el templo.

Comprendió la perdida y paso su mano como una manta calida por los hombros desgastados de Seth… una media sonrisa se ilumino en su cara durante unos segundos para después quedar todo de nuevo a la luz de las lámparas de aceite.

Su mano termino de pintar el signo que concluía el papiro. Lo enrollo con el mismo cuidado con el que había procedido siempre y lo cerró en un tubo de marfil sellado.

Todo hubiese sucedido como siempre, solo que esta vez el tubo no acabó junto con los demás… sino debajo de su ropa y se adentro en el desierto en busca de la casa de un sacerdote oscuro que prefirió perderse en la tumba sagrada de algún ancestro.

La campana sonó y su maléfica dentadura amarillenta y corvada apareció tras la puerta de piedra. A pesar de su tamaño la movió sin tocarla siquiera y le invitó a entrar… Seth entro con su sombra sin tener miedo a nada ni siquiera a la posible dolorosa muerte que allí pudiera sucederle…

Su cabeza estaba a mil kilómetros en cualquier otra dirección… su conciencia había muerto con su amada y solamente el trabajo oscuro que desarrollaba talentosamente le unía a la vida por conocer lo que sucedía tras la muerte.

Le ofreció el papiro al hombre muerto y él le devolvió un frasco con la mismísima sangre de Horus hijo de Osiris. La obtuvo de su autenticas venas en las regiones de los muertos. Y ahora introducida en una lágrima de cristal pasaba a las manos de Seth.

Lo que contenía el papiro era un extenso tratado de las maldiciones que el propio Amamet desarrollaba en el inframundo… sino que se les otorgaba a los sacerdotes de su casa para el propio uso de la justicia también en vida.

Todas ellas eran maldiciones que destruían el alma… demasiado peligrosas para que únicamente pudieran ser recitadas por un sacerdote… y aun así… nadie aseguraba lo que pudiera suceder, pues las letanías eran tan venenosas como su propio efecto y la condena caía con la sola mención del nombre mal empleado de Amamet.

Seth hizo su encargo y recibió a cambio el regalo para su salvación… una venganza urdida tras años y años de los conocimientos sobre la vida y el mas allá… el viejo loco ya muerto no tenia mentar a ningún Dios y estaba en guerra con vivos y muertos… ahora tenia el poder para acabar con sus enemigos… Pero Seth y su sonrisa ya tenían dueño para su justicia.

Volvió la rutina… los papiros y las transcripciones… su sombra ocupo todo su cuerpo y fue llamado el escriba de ébano. Su piel había bebido gota a gota la tinta de sus maldiciones y hechizos… su memoria había ocupado con todo aquello el resto de la cabeza que había perdido… era una biblioteca con patas sin poder suficiente para convertirse en hechicero… pero conseguirlo también estaba en su conocimiento. Así que todos adoraban al escriba oscuro. Y la casa de Amamet estaba orgullosa por su extraordinario talento.

El faraón llamo a todos los sacerdotes para la realización de los rituales de luna. Las casas acudieron con sus sirvientes y sus escribas… la alta jerarquía social estaban allí al completo. Nada de sacerdotes del bajo clero. Exclusivamente los mejores en cada materia.

Adjib estaba también pero su ego había crecido desde entonces y al ser de la casa de Amon se dignaba a pisar a todos los demás sacerdotes de las casas de los dioses humildes. Su conocimiento de la magia oscura era tal que ni sus enemigos osaban contestarle. El era el miedo personificado pues ni siquiera tenia alma porque la había perdido.

Seth se escurrió como la sombra que era entre la gente… al igual que una víbora oscura de cuernos afilados… reptando hasta dar un bocado letal a su victima. Su sombra choco con el gran sacerdote y un empujón lo devolvió con los demás escribas escupiendo vomito negro sobre aquellos malditos funcionarios… el terror se infundió entre todos menos en la sombra de ébano.

Extrañado clamó por satisfacer la curiosidad de que no le tuviera miedo.

Y Seth le contestó que ya llevaba tanto tiempo muerto que ni la muerte podría atemorizarle… Sipath corrió en su encuentro, pero freno antes de poder molestar a la ira del temido sacerdote de Amon.

Adjib intento introducirse en su mente a través de la sombra y en la niebla encontró tanto terror al reconocer a las palabras de Amamet que dejo de indagar asustado por los datos reveladores que halló en su búsqueda.

Dió un trago a su copa y Seth sonrió satisfecho.

En el empujón con esa autoridad había dejado caer la lagrima de Horus en su copa de vino… cuyo ácido deshizo el delicado cristal que lo encapsulaba para dejar fluir la sangre dentro de la copa de oro… ese trago había derramado un letal caldo imposible de intuir que le acarrearía nefastas alteraciones a la victima.

Adjib noto un rugido en su estomago y fue a comer algo… Seth recuperó la sonrisa de nuevo pero la sombra se quedo para siempre… Sipath le acompaño al templo esa misma noche y preguntó el porque de esa reaparecida sonrisa.

Le contó lo de la lágrima y el veneno… lo que hizó su victima para merecer el juicio de almas y la justicia que impartió a consecuencia. Cuando extrañado le preguntó lo que había usado… la sangre de Horus apareció como respuesta y el pavor asaltó momentáneamente el inexpresivo rostro de Sipath labrado por los años.

Titubeó antes de ratificar la respuesta y el semblante de Seth la confirmo de nuevo.

Resulta que la sangre de Horus es el veneno más letal que nadie podrá tener jamás pues su dueño nació momificado… ya estaba muerto antes de nacer… por lo que su sangre era lo contrario de la propia vida.

Una sola gota… era la muerte irremediable, pero no cualquiera… sino una agónica y extremadamente dolorosa. Cada segundo iba comiéndose el interior de donde cayese como un ácido ulceroso que destruía todo rastro de vida desde dentro hacia fuera.

En verdad era como sentir como el vació se va comiendo todo tu interior para dejarte aun mas hueco si era posible… cada segundo un poco mas… todo tardaba días incluso semanas… donde todo lo que ingiere a continuación desaparece y las fuerzas se van disipando mientras que todo va dejando de existir dentro del cuerpo.

Las tripas… los órganos vitales… el uso de las extremidades incluso de una asfixia que va creciendo conforme los pulmones se vuelven de humo… Todo hasta que el corazón va siendo devorado a bocados junto al alma.

Adjib murió tras 14 días angustiosos porque la lágrima era pequeña como la cabeza de un alfiler… sufrió tanto que los últimos instantes tuvo que estar sedado pero aun así tuvo conciencia de todo el dolor porque no pudo cerrar los ojos ni dejar de sentir.

Su vida paso una y otra vez mientras la nada lo llenaba todo… Nun paso por sus labios antes de perderse su recuerdo… los brotes de vacío fueron diversos por donde la sangre de Horus había transcurrido… su cuerpo desapareció un mes después… como si no hubiese existido… su nombre se borro de los documentos y su existencia no fue mas que fino polvo que voló por el desierto.

Solo tengo un recuerdo del pasado… y Nun aparece en el… me recuerda que estaremos siempre juntos… Meto una a una las balas en los alvéolos de Nemesis y cierro el tambor… y me arrojo de cabeza a las simas del infierno a recuperar a Ella de las garras del oscuro Amamet… conozco todos sus hechizos y quiero canjear su espíritu por el de un hombre muerto no muerto convertido en polvo que guardo en un bote de pepinillos en vinagre.

Amamet acepta el cambio porque reconoce al viejo Seth tatuado en los restos de mi sangre… Nun vuelve a la vida y Seth pierde la memoria del pasado. Sigo siendo un hombre de ébano pero he guardado las sombras en el vientre dorado de Némesis para que imparta su propia justicia divina.

Ahora ya no tiene miedo porque se paso una muerte esperando de nuevo a la vida y llegado ese momento. No hay nada que pueda separarnos. La justicia cae del cielo en forma de lluvia que borra los recuerdos de las llamas que el infierno nos dibujó en la piel.

El sol brilla y ningún desierto parece demasiado grande para acoger nuestro amor de llamas eternas.

viernes, 29 de mayo de 2009

La torre de los deseos.


Contemplo paisaje que queda a los pies de mi fortaleza. Una torre cuadrangular que yergue imperiosa en la cima de una pequeña montaña… el panorama es desolador... las huestes que me temían por las extrañas artes que realizaba en mi morada han acabado por la opción más sencilla de levantarse en armas y acabar con sus miedos irracionales a base de dolor y sangre.

No comprenden que el aroma que allí se produce es simple comida… un aroma delicioso al que no estaban acostumbrados sus olfatos y mucho menos lo estarían sus paladares, pero no deja de ser algo inofensivo… La palabra brujo seguro que broto en la boca incivilizada de algún ejemplar de taberna y acto seguido la maraña de mentiras se hilo como una bola de nieve impulsado por el alcohol de quizás demasiadas cervezas.

Ahora tenia a una aldea sublevada en dirección a la torre… lo único que me separaba de ellos es la pendiente escarpada y abrupta de la parte delantera y el denso y tenebroso bosque de árboles milenarios que rodeaba el resto de la montaña. Desde que llegue se decía encantando por supuesto. Aunque en verdad ya lo estaba antes de que yo fuese a vivir… con la única salvedad de que yo si sabia la certeza de esas palabras y el bosque también por lo que a mi me permitía campar a mis anchas entre sus troncos en la oscuridad total que habitaba debajo del entramado de ramas y su espeso follaje.

Allí encontraba los hongos y setas más deliciosos que nadie hubiese podido hallar ya que no se expoliaban por casi ningún animal de la zona y menos por ningún humano. Además con un cerdo salvaje que reserve de mi criadero pude comenzar a encontrar trufas y patatas de las entrañas de la tierra y en la azotea de torre había realizado un sencillo huerto de algunas verduras por temporadas.

Podía subsistir tranquilamente sin pedir cuentas a nadie… y eso es lo que realmente escamaba a los apacibles aldeanos que desde las alturas no parecían más que una muchedumbre enfervorecida por sus propias argucias inventadas.

Grite Alto tan fuerte como pude y algunos de ellos lo hicieron… y otros tantos no. Comenzaba a subir por la senda labrada sobre la piedra en zigzag… los al menos quinientos escalones me aseguraban que no llegasen tan frescos a las puertas de la muralla.

Mientras que ellos entrenaban sus glúteos con mi escalera de piedra me serví una dulce limonada fresca, le añadí un poco de vodka y agite calmadamente mientras veía irónicamente a la multitud ponerse en fila india.

La imagen era muy simpática al decir verdad ya que por fin habían echo algo organizado en sus vidas… subían gritando improperios por sus bocas, pero al menos lo hacían en línea y eso le daba algo de estilo al asunto.

Cuando la cabeza de la marabunta llego a las puertas de la torre comenzaron a chillar y a aporrearla con sus manos y sus martillos… algunos con espadas desvencijadas intentaban echarla abajo a base de mandobles… pero yo sabía que la densa puerta de madera escondía una lámina de metal al final de la puerta.

Ellos no… y eso me hacia aun mas gracia. Espere un rato a que se cansasen… y tuve que pronunciarme cuando el mas lumbreras de ellos dijo de hacer un ariete con un enorme nogal que tenia en el bosque de los frutales.

Me negué en rotundo tirándole una piedra en toda la espalda… le increpe que el árbol no tenia nada que ver en aquella estúpida disputa. Le debió doler mucho porque acto seguido media aldea se entretenía en dispararme piedras en dirección contraria, con la mala suerte de que la gravedad no entiende de mentiras y se las devolvía todas a ellos.

Tras unas cuantas bajas por descalabros yo seguía manteniendo una fabulosa sonrisa. La verdad es que matar moscas a cañonazos nunca avía sido mi tarea preferida. Y ciertamente aquel malentendido se estaba prolongando ya demasiado tiempo.

Opte entonces por la mejor solución… puse música en el equipo y Dukas comenzó a dirigir las notas con su batuta. Le dije lo que me proponía a hacer… y continuo haciendo su propia magia mientras bajábamos a la cocina.

La masa aglomerada a las puertas seguía gritando por la osadía de marcharme y ni siquiera defenderme… para que excusarme si ni siquiera querían escucharme… mientras él fue dando vida a todos los objetos que necesitábamos para el montaje…

Las mesas se colocaron en el recibidor en forma de hileras y las sillas bailaron alrededor de ellas para acabar convertidos en un muro en las escaleras que impidieran a cualquiera poder acceder a la segunda planta. Entramos en la cocina y la canción entonces si que se convirtió en la autentica escuela de hechicería.

Las ollas corrieron a llenarse bajo los grifos y colocarse sobre el fuego… los ingredientes se colocaban sobre las mesadas en el orden de las ecuaciones que mas tarde solucionaría. La clase de matemáticas comenzaba y mis cuchillos iban realizando las guarniciones a su propio ritmo… las notas metálicas traqueteaban como una percusión y el sonido de las campanillas era el arroz cayendo sobre las burbujas de agua pretalada y chocando con los fondos de las cacerolas.

Los cazos daban las notas mas graves y el vapor tocaba los vientos mas puros… los tallarines se pinzaban solos como cuerdas de violonchelos… la cocina había vuelto a hacer su música y fuera los sublevados gritaban ante del terror de los nuevos aromas surgidos de la nada…

Los toques de canela era lo que mas miedo les daba… dulce y aromática se metía hasta las entrañas… Antes de que todo cesase… y en un tiempo record los manjares salieron solos y se colocaron sobre bandejas de plata sobre la larga mesa que se había juntado.

Subí volando y volví a aparecer ante ellos sin antes asustarles… les mande guardar silencio y poco a poco los insultos y las voces se fueron apagando por el miedo que en parte les infundía la legión de los aromas que salían por las múltiples ventanas cuadradas de mi casa.

Les rogué que depusieran las armas y algunos temerosos intentaron huir… con un gesto de la palma de mi mano cruce un par de árboles frente al acceso de las escaleras y el miedo se hizo tan vivo como la propia naturaleza. Se aferraban estúpidamente a sus espadas y sus instrumentos de trabajo. Le remarque que si hubiese querido matarles ya no estarían allí… pero que en mi caso era pacifico y que evitaría hacerles cualquier daño que pudiera hacerme sentir mal.

Algunos comenzaron a creer en mis palabras y depusieron sus objetos en el suelo… estos mismos… adquirieron vida propia y fueron almacenándose junto a la entrada ordenados para que sus dueños pudieran recogerlos después. El temor aun se mascaba, pero la aceptación también llegaba al ver que ningún daño les estaba siendo impartido.

Abrí las puertas de mi casa invitándoles a entrar… demasiado reacios a ello, me arroje desde lo alto de la muralla para caer en un golpe espumoso que sonó a levedad. Acompañe a un anciano de barba cana que presuponía inteligente a pesar de tener la nariz tan roja a causa del alcohol que podía olerlo corriendo por sus venas… los que aun no se había desarmado me apuntaban con ellas con sus manos temblorosas.

Agarre al viejo cruzando mi brazo bajo el suyo y le ayude a entrar dejando sus miedos en el felpudo. Le coloque una silla en el fondo de la mesa y le senté delante de una bandeja de cerdo pintado con miel de cerezas. Tostado por fuera y jugoso por dentro.

Sus pupilas se abrieron como dos pozos negros antes de morirse de placer al cerrar su dentadura sobre la crepitante corteza… acto seguido agarro una hogaza de pan y comenzó personalmente su propio banquete… algunos viendo lo ocurrido se abalanzaron sobre la primera fila de aperitivos y tuve que rogar calma y educación para que aquel circo no se tornase tragedia.

Uno a uno fueron entrando y rodeando aquel buffet.

Tardaron horas en comerse todo lo que había preparado… Dukas tomo un par de platos especiales antes de marcharse con su música a otra parte y colocó en su defecto a una filarmónica bastante buena.

Al final… tuve que invitarles a marcharse agradeciendo su visita… los mas empecinados llenaron sus bolsillos con los restos de comida que había sobrado. Sonreía mientras veía la soja caer a chorretones por sus manos… Recupere la plata hurtada antes de dejarles bajar el sendero.

Desde entonces regento un restaurante y no me faltan los clientes… me llaman el brujo de los sabores… pero ya no temen a mi magia. Saben que soy bueno e incluso los ganaderos me traen a sus mejores animales para que yo pueda criarlos.

Sigo sin salir de mi castillo… pero ahora nunca estoy solo. El viejo de la nariz colorada ahora vive conmigo… lo hace porque a su edad no debería estar subiendo y bajando la escaparda montaña ya que le gusta estar demasiado en casa. Le pago con los mejores vinos de la bodega. Su inteligencia es tal que le he convertido en un sumiller excepcional… ya que en el conocimiento de alcoholes no hay nadie que pueda superarle. Incluso me ha pedido el sótano para colocar un par de alambiques para la destilación de sus propios licores.

Lo que al principio parecía desolador y atribulado… se ha convertido en la coexistencia pacifica de un eremita declarado. Vienen comen, se ríen y se van… algunos niños ahora recogen setas en el bosque a cambio de caramelos de frutas.

El miedo es el sentimiento más irracional que existe… pesa tanto que muchas personas acaban aplastadas debajo de ellos… Pero en verdad es un sentimiento tan ligero que solo cuesta asimilar la sinrazón producida para solucionar cualquier problema que no pueda causarte la muerte.

Es curioso que algo tan pequeño pueda llegar a juntar a tanta gente para lograr acabar con el de forma organizada. La desgracia de la ignorancia echa carne o un mal recuerdo que jamás se superara por lo que ocurrió en el pasado… aquel momento que nunca regresará ó no volverá a suceder.

sábado, 23 de mayo de 2009

Justicia


El sol ya había salido hacía un buen montón de rato. Creo que eran las 12 cuando a mi me dio por asomar la cabeza fuera del bunker a comprobar si todo ya había parado. No se escuchaban gritos… ni el silbido de las balas y aun menos la explosión de las bombas.

Nada quedaba del horror de la batalla. Decidí salir fuera de mi casa y comprobé aliviado que la lluvia había arrastrado todos los recuerdos dolorosos metiéndolos en la primera alcantarilla. El pasado perdido en una riada de agua de mayo. Los rayos hicieron el resto y con una terapia de electroshock eliminando cualquier rastro de su presencia. Es más con el ultimo rayo había perdido la memoria casi por completo. Evitando de forma milagrosa la zona en que se guardaban las cosas básicas…

Comer… lavarse o vestirse aun estaban acompañando a algunas otras como beber y fumar… digamos que el software de usuario estándar permanecía intacto. Y otros programas vinculados a la enseñanza primordial se habían salvado junto a recuerdos de cientos de lugares y el gusto por la buena música.

Por desgracia se habían extraviado cosas que me agradaban, pero si una vez me gustaron… quizás volvieren a hacerlo con la ilusión añadida de que al no recordarlas me sorprenderían tanto como la primera vez. En algún lado del universo algún dios se frotaba las manos orgulloso de haber conseguido salvar a aquel ser pusilánime de apariencia dispersa.

Yo también me alegraba, pero aun tenía los pelos de punta cuando desperté por la mañana… por lo que no mostraba tanta animosidad como la deidad triunfadora de haber conseguido una amnesia selectiva y no perjudicial.

Agite la cabeza y estropee la genial organización que acaba de conseguir… de paso así modificaría el portentoso avance y la posterior experimentación del proyecto en que me había convertido. Deje al Dios con sus remordimientos existenciales y le aconseje que buscase otro conejillo de indias en la próxima tormenta.

Él me sonrió sin parecer un buen amigo y yo le devolví el gesto con un corte de manga que terminaba en ese mismísimo instante de solventar cualquier duda de reconciliación con la jerarquía divina.

Coloque los auriculares y preste atención suficiente al tema que estaba escuchando, puede que por primera vez… o a lo mejor no… Pero el sonido de esa canción me tranquilizaba así que de esa manera comencé aquella nueva vida caída del cielo.

The lighthouse sonaba innovadora y fresca en medio de aquella tormenta de verano. Recordé unas cuantas en la meseta de la mancha cuando aun tenia los ojos de un bebe… después fui encontrándome con agujeros hasta que no halle nada.

En una parte era un alivio volver a tener espacio que rellenar en la memoria. Aquella vida de cambio de ciudades como en un tablero de risk a escala mundial se había encontrado un gusano tenaz que había ingerido a partes iguales los lugares donde había vivido y los que no… Por lo que estimar el número exacto se hubiese vuelto una cosa sin importancia. Le di a la siguiente canción y volví a ilusionarme.

El tipo que era yo antiguamente debía de ser interesante. Me pase muchos años conociéndome a mi y aquel tipo que se había perdido a si mismo en medio de una tormenta. Tras unos años recibí un paquete de aquel Dios pidiéndome disculpas. Acepte las disculpas y le devolví una bomba de relojería.

Cuentan que una estrella estallo hace unos días… me alegre por la noticia brindando con una jarra de cerveza que al parecer había regresado a su antiguo vicio de acabar en una de mis manos. Tache de la lista al desafortunado destinatario del paquete sorpresa.

Había olvidado muchas cosas pero nada de aquello logró hacerme olvidar que me había arrebatado algo con su alocado experimento. Ya no recordaba ni el olor de su piel ni el sabor de su boca… Recordaba en su defecto el delicioso bocado de una tarta de queso y coco con frambuesas sobre una delicada gelatina transparente.

Pero no había nada de ella en aquel cuarto cuando volví a buscarla tras años de investigación… No odiaba a aquel ser de otro mundo que intento ayudarme a perder los recuerdos dolorosos que ya dormían en el pasado sino por arrebatarme algo que solo yo podía haber desechado. Despertando la curiosidad por volver a conocerla sin conservar en mí la voluntad de no volver a pensar en ella.

Es extraño, pero ciertas noches cuando los rayos caen en el cielo… y estoy calándome por la lluvia… bailando como Gene Kelly y en esos momentos entre los que salto sobre todos los charcos como balsas silenciosas. Puedo ver en sus superficies salpicadas la historia de ella bailando a mi lado. Su nombre se vuelve líquido y su voz cristalina. Anoche sentí su boca empapando mi piel… Salio corriendo por un arco iris multicolor al cesar de llover.

No he olvidado su existencia… pero no recuerdo la sensación que aquel día me ofreció la verdadera dueña de esa historia.

domingo, 17 de mayo de 2009

Punto final.



Rebusco debajo de la cama y extraigo el maletín. Introduzco la llave y pongo la combinación correcta. Las pestañas saltan al unísono y muestran el interior de acero. La pistola reposa en paz e intento no hacer mucho ruido para no despertarla. Duerme el sueño de los que no guardan remordimiento alguno. Placentero y profundo como los suspiros de oso dentro de su cueva. Aguardando tranquilamente a que su descanso termine.

La saco de su cama de terciopelo rojo y cojo un puñado de balas de punta hueca. Admiro su perfecta figura de cristal y oro. Desenrosco la cabeza y la coloco con cuidado sobre el tapete. Labro con una gubia de metal los cuerpos de tres balas idénticas. Las bautizo a cada una con su nombre menos a una que marco sin mirar y le doy un mismo destinatario particular. Les escribo su vida y su historia con calma.

Sin pizca de prisa… las deposito una a una para que duerman en la justicia que les he dado. La única palabra su guía… Sin más pensamientos que hacer blanco y repartir su funesta carga liquida.

Trato a sus cabezas con cuidado sacándoles brillo con una servilleta de limpiar cristales. Lustro sus puntas de teflón y les susurro el secreto de su poder de penetración. Preciosas y letales guardan silencio esperando a que les de la vida. Cojo una jeringuilla y una probeta… mezclo a tercios el veneno que aun se desliza por mi sangre, con una carga de salino y esencia de ajo y por si nada de ello tiene efecto. Dulce opio liquido mezclado con acónito… una concentrada masa capaz de tumbar a un elefante y llevarlo a su nefasto cementerio.

Un poco de fuego hace que la mezcla se homogenice… el vapor que exhala huele tan toxico como parece… bajo la llama y las burbujas desaparecen dando un color negro a la mezcla final. Introduzco la aguja del cuenta gotas y pipeo cantidades iguales a los 3 proyectiles… una vez acabado doto de sus cabezas a sus respectivos cuerpos y después introduzco los cartuchos en sus respectivos alvéolos. Limpio sus fulminantes con el dedo ensalivado frotando sus bases en una metódica letanía.

Pongo los 3 espacios vacíos delante antes de cerrar el tambor. Me pongo las correas y me las ajusto, fijando así la funda de cuero a mi cuerpo. La coloco debajo del brazo izquierdo junto al corazón. El revolver dorado Colt Anaconda se enrosca en mi pecho con su munición mágnum durmiendo en su vientre. Los latidos chocan fuertes con su acero. Pero con ello la mantienen en reposo calmada de que yo este ahí.

Nadie le hará daño sin pasar por encima de mi cadáver, y eso la hace que respire tranquila… esperando a realizar los designios su destino. Me pongo una sudadera con cremallera lo suficiente holgada para que no marque el bulto de la culata y anudo el palestino alrededor de mi cuello. Crujo los nudillos y subo el volumen para acomodarme al ritmo de la calle.

Acaricio la puerta de mi casa y la cerradura se corre tras mis pasos. Respiro fuerte y entro en el ascensor… mentalizo el rostro de mi objetivo mientras me introduzco una ración extra de ánimos para la misión. Saco una baraja y corto dos veces. Escojo una mano y debajo aparece un as de tréboles… en la otra una reina de corazones. Sonrió y la justicia echa los dados sobre la mesa… sus aristas ruedan y chocan dando golpes a la madera hasta que paran… Ella pierde y la banca exige sus ganancias.
Alzo la nariz y oteo el aire en busca de su aroma camuflado en el viento. Capto una pequeña esencia que me resulta familiar. Subo el volumen y comienzo la carrera… esquivo a los peatones hasta que me toman finalmente por un corredor estable y me hacen el paseíllo... Corro en busca de mi victima con el aliento rugiendo en mis pulmones… el momento riega de adrenalina cada uno de mis músculos.

La luz verde que apareció en el ordenador me otorgo el regalo que durante tanto tiempo había esperado. Ella era un blanco fijado hace tiempo atrás que por su utilidad de investigación sido respetada y conservada con vida. Pero la espera se había visto recompensada con el cese de su inmunidad.

Su final estaba escrito cuando rompí la mandíbula a dos cazadores que también querían hacerse con su captura y con la imagen de esos dos tíos sangrando en el suelo la presa me había sido cedida por el resto del elenco respetable para mi disfrute.

Seguía husmeando su rastro que cada vez estaba más cerca y que me llevo sin dilaciones a los límites de su territorio. Agache la cabeza para burlar a los centinelas de los puestos fronterizos. Conocía sus posiciones tras tanto tiempo de relaciones cruzadas. Yo volvía a ser un suspiro entre la gente. Un muñeco de barro más enmascarando a un asesino nato debajo de su arcilla.

Tome la opción y comencé a correr callejeando las vías principales mientras me mantenía a una distancia adecuada del rastro. Avance varias manzanas antes de que el primer centinela relacionase mi errática carrera… al pasar por su posición quiso echar mano a su intercomunicador con la mala desgracia de que me había percatado de su artimaña y en un deslizamiento agarre con la izquierda su mandíbula mientras que con la derecha golpeaba rotundamente su cuello en un único impacto que lo partía en dos. Esas argucias eran demasiado evidentes para mí.

Su cuerpo se precipito como una bolsa de basura… haciéndolo rodar lo deposite debajo de un coche de cualquier utilitario. Y proseguí la carrera sin levantar la mas mínima sospecha. Hasta que el olor me informo de que ella estaba allí.

La visualice en la ventana de un tercer piso… en medio de la habitación… la excitación no me permitió concentrarme para saber de cuanta gente la acompañaba y mis pasos aceleraron la carrera hasta llegar al portal de abajo.

Un guardia vino a mi encuentro… y hallo el mismo final que su antecesor curioso… El cuchillo rajo su garganta llenándolo todo de una fuente de gruñidos líquidos que lo ahogaron en un mar de asfixia.

Deposite el cuerpo en otro coche y mirando la vigilancia de dentro del edificio desestime el enfrentamiento cuerpo a cuerpo con el resto de la seguridad. Esquive un par de cámaras camuflado con la normalidad de quien no tiene miedo. Escale la fachada como un geco habilidoso… llegue al tercer piso y entre por la ventana de la habitación contigua. Su voz sonaba dentro del salón acompañada de 2 hombres que cuando contemple desde la ranura de la puerta ví que eran sus mejores secuaces.

El gordo cabrón era un soldado mercenario que había matado tantos hombres como kilos pesaba… a su lado un hombre fino pero no menos peligroso… Ese tarado mental ostentaba el titulo de asesino en serie mas buscado. Sus perseguidores sólo conocían su firma en las victimas y no su rostro… y exclusivamente los que nos movíamos en estos círculos sabíamos que era porque el chiflado era un detallista en borrar sus huellas.
Un trío calavera terrible y peligroso, engrosando el talón a percibir hasta las 7 cifras… Pero en ese momento ya no daban miedo alguno… la adrenalina corría pura por mis venas como perlitas de pasión desbocada y un toque de coherencia me hizo encontrar otra pistola debajo del colchón de su cuarto.

Recordé el tacto de la pistola que le regale aquel día… una Águila del Desierto plateada… un calibre 50 con unas balas malintencionadas y ruidosas silenciadas por el gas. Quito el seguro y saco a Némesis a jugar… Acciono el martillo del revolver con el pulgar de la mano derecha y rozando el gatillo hago chasquear la púa.

Dos disparos más al vació harían comenzar el concierto… aunque el primero ha puesto en alerta al obeso que se ha puesto en pie y se dirige hacia la habitación sin que los otros dejen su conversación. Un chasquido más y su pelo se eriza a dos metros de la puerta… sus dudas se incentivan mientras busca el tacto de su pistola un chasquido da la señal de alarma y mi pierna hace pedazos la puerta de madera arrojando los trozos contra la cara del inmenso elefante… 3 disparos al pecho con la pistola mágnum le sientan de culo en el suelo… un tiro con la pistola plateada que acierta plenamente entre los dos ojos del sádico hace que las centenares de victimas acumuladas entre los dos respiren aliviadas tras la vendetta cósmica.

La miro a los ojos y arrojo su pistola humeante a sus pies… la sangre cae por todos los agujeros abiertos y el olor a carne chamuscada emana del primer cerdo abatido. Ella me odia y el sabor de su sentimiento es tan sabroso como recordaba. Le presento a Némesis y ella recuerda su figura áurea.

Le digo que todo ha acabado y que no intente hacer nada… que todo terminara en su momento pero que estoy esperando a que todo comience a sonar como debe ser… en ese momento el solo de guitarra destapa la sed de sangre de Némesis y el primer disparo llamado Justicia le quita el sombrero de la cabeza y vierte su veneno en una prenda tan querida…

El segundo disparo Verdad borra su sonrisa de su cara… impacta directamente en su hombro derecho dejando caer su pistola hábilmente camuflada en la palma de su mano… el veneno es raudo como la luz y rápidamente inunda sus venas tiñéndolas de negro en el recorrido de la sangre por su cuerpo… marca raíces de rabia en el lado derecho de su cuello y cara… muestran la verdad de su esencia diabólica. La pertenencia a una raza de leonas descastadas y urbanas… sin el rugido de las llanuras africanas… ni el empleo de la cadena organizada que desmontó a tu antojo… cazaste a los ejemplares que deseabas en vez de cazar lo que la naturaleza te daba.

Apunto con rotunda sentencia aun humeando por sus anteriores afirmaciones y acaricio el gatillo por última vez… lenta y profundamente como quien cumple el deseo que duerme en el recuerdo de los tiempos… vamos a jugar a decir mentiras y un te quiero se hace de piedra en la caída mientras que la bala destapa la carne y el hueso que cubre su corazón… dejando un hueco burbujeante y ahumado donde antes el odio latía como el motor de un coche alimento con ácido y veneno.

Una luz me ilumina y un par de Ángeles bajan a darme las gracias por haber encontrado la verdadera razón de mi existencia. Cazar a un León descarriado que había dejado de luchar junto al mundo para cumplir sus propios propósitos egoístas. Me devuelven el arco y las flechas y cancelan mi contrato para darme la libertad.

Conservo a Némesis y cuando saco el casquillo usado recientemente aun caliente descubriendo el nombre de la única bala que no había escrito mirando… en ella Ad hoc brillaba en fuego sobre el nombre de Gabrielle…

Fin aparece en la pantalla cuando comienzo mi nuevo viaje a ninguna parte… la justicia cósmica ha servido un plato caliente de karma y tan satisfecho por la comida… brindo con un trago de verde bebida espirituosa flambeada con azúcar.

Enfundo a mi dorado amigo mientras salto por la ventana directamente a la acera… caigo con un sordo sonido a gato habilidoso y lanzo una flecha desde el portal directamente al cielo… en su trayecto pido un deseo… cuando una chispa explota en el sol, sé que se ha cumplido… Gabrielle ha muerto y su veneno suda por los poros de mi piel en hilos negros de desidia… por primera vez en mucho tiempo el cielo no amenaza con desplomarse sobre mi cabeza.

Y el free bird suena mas claro que nunca… el cielo abre su escalera a su nuevo arcángel vengador y la espada de fuego sigue esperándome en el cielo. Cancelo mi nuevo puesto en la cadena de mando… y me pido los años sabáticos suficientes para poder correr sin sentir el aliento de un león en el cuello.

Sin depredadores los animales salvajes puedes volver a respirar tranquilos… la nueva vida llega con aromas a tomillo y romero… el verano despunta en el horizonte y los campos estarán listo para que escriba versos con mis pezuñas. Me arranco la sonrisa victoriosa de la cara y la arrojó al suelo. Le prendo fuego y veo como se consume para honrar a los caídos… la justicia sigue marcando mis pasos… y nadie es digno de morir a mis manos sin recibir bendición alguna ni asistir a una muestra de irónica condolencia.

La amnesia come sus nombres junto a sus recuerdos para que los remordimientos no hagan mella a la mañana siguiente. Me viene a la memoria el sabor a coco tan delicioso como el primer día… subo la escalera para no desperdiciarla pero me quedo en la luna.

Paso el día corriendo junto a Goliat y le enseño el idioma de las estrellas al desaparecer el sol. Me mira con sus ojos de lava flameando en sus cuencas… tiene la pasión de la difunta Gabrielle… pero al menos el siempre ha querido estar a mi lado.
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