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sábado, 4 de agosto de 2012

Arroz para el Sushi

-    250 gr. Arroz
-    250 ml. Vinagre de arroz
-    1 cucharada de Azúcar
-    Sal

Lavar el arroz en abundante agua hasta que el agua este transparente, no es apropiado frotar los granos entre ellos para que no suelten más almidón de la cuenta.
Dejar reposar 10 minutos, sin agua cubriéndolo con un paño humedecido.
Cubrir con agua 2 cm. por encima del nivel del arroz y poner a cocer a fuego fuerte y desespumándolo constantemente.. (Otra forma es añadiendo la misma cantidad de agua que gramaje de arroz, sabiendo que agarrara en la parte de abajo en los últimos momentos.)
Cuando rompe a hervir bajar el fuego, taparlo y dejarlo cocer 10 minutos.
Extender el arroz en un hangiri (recipiente circular de madera de ciprés), o en su defecto algún recipiente amplio donde el arroz se pueda enfriar… entonces aderezarlo con el vinagre, azúcar y sal.

Para los que tengan Mirin, es el momento de utilizarlo, sustituyéndolo por el azúcar…

Después sencillamente usarlo al gusto con alga nori o simplemente compactándolo para hacer nigiris. En fin… A disfrutar de los palillos de vez en cuando.

domingo, 29 de julio de 2012

Perdonen las molestias, estamos arreglando el servidor.

Llevo mucho tiempo parado en el mismo sitio como el tono de una llamada en espera. Sigo siendo ese chico, aunque de niño ya no quede nada conforme en el pasado estaba, al igual que un caldo he ido cogiendo distintos sabores hasta el lugar que me encuentro, pero en esencia sigo siendo el mismo que llego a Madrid hace ocho años. Como en la quiniela he acertado muchos pronósticos y fallado otros cuantos para como siempre no ganar lo que quería, aunque en cierta manera, permanezco en esa línea después de todo que delimita los beneficios de las perdidas.

He perdido la noción del cuando y el tiempo ha dejado de ser algo que llegue a preocuparme, sigo madurando de alguna forma mientras lo aprendido va tomando forma en mi vida. Pero de alguna manera, tengo que continuar… tanto he estado esperando en la misma pantalla, que he llegado a adquirir la experiencia suficiente, comparable a la que se obtiene unos cuantos niveles de donde me encuentro, pero nunca me ha dado por llegar hasta allí.

Simplemente prefería pasear por donde me era conocido o familiar…Siempre lejos de casa, pero no lo suficiente para llegar de un salto directo a la diana. Pero yo en cambio… me he parado demasiado en este punto, ahora debo de volver a correr aunque ya no tenga tiempo para ello. Y así huir de mi propia persona hasta avanzar hasta la siguiente posada. Una en la que quiera pasar el siguiente tramo…

No consigo poner de acuerdo a mi pasado y a mi presente. Vidas y horarios totalmente opuestos pero al menos ahora hay libertad y las reglas y normas quedaron abandonadas en un baúl donde no debieron salir quizás. Ahora es el momento de escribir unas nuevas, destinar algo de mi escaso margen de maniobras a hacer algo que a mi antiguo dueño le encantaba y que por una vez yo, puedo hacer presente. A él le encantaba correr y a mí siempre me gusto la noche… así que por una vez volveré a usar la alquimia de dar energía sin esperar nada a cambio.

Se acabó esperar, hay que sacar el tiempo de donde no lo haya y volver a crear un vínculo entre bestia y amo porque es el momento de empezar antes de que vuelva a cambiar el clima de dirección… Retomar viejas costumbres y devolver lo prestado para así dar algo nuevo en el futuro.

Como siempre suena raro, pero escribiéndolo de alguna forma consigo que yo mismo lo comprenda y a veces logras que lo que este en el papel se parezca a lo que se ve tras la ventana, otras parece un cuadro surrealista pintado con oleos… pero la intención es practicar hasta que todo sea natural, de forma espontánea y sin esfuerzo. Ahora es cuando tengo que utilizar toda esa energía que llevo acumulando tras una eternidad de insomnio en encontrar de nuevo la voluntad de la carrera. En esta no hay libros, ni profesores. Se aprende empezándola y sin parar hasta terminarla cuando sea necesario.

Para cambiar de estado… tendré que gastar mucha energía por descontado, pero con concentrar toda esa que ando dispersando sin darle ningún uso más apropiado, creo que podré salir adelante con los primeros pagos. Por lo que debo anunciar que habrá corte en el suministro de abastecimiento próximamente, pero bueno, dejo la despensa llena y este es vuestro lugar. Eso sí, del que lo haya encontrado, yo me voy a correr, pero no seáis mal pensados, de eso que se hace con las piernas y que trata de ir de a, a b y vuelta de nuevo al punto de partida… Bueno hoy no, que ya es demasiado tarde y no quiero parecer ningún enajenado.

Supongo que en los días buenos me pasaré a dejar algo por escrito. Mientras seguro que encontrareis que hacer, yo tan sólo me retiraré como la lluvia y permaneceré escondido para traer una tormenta de vez en cuando. Pero seguro que vengo de vez en cuando por no cumplir el mal habito de empezar algo y dejar otra cosa abandonada. Por cierto… puede que la próxima entrada sea una receta (o puede que sea otra rallada), para las nuevas promesas de las cocinas o también para algunas más veteranas. En fin… que Dios reparta suerte que yo ya llevo mi ración en los bolsillos. Nos vemos de vez en cuando... Mientras tanto… disfruten con la música de fondo y hojeando viejos diarios.

O pueden escoger la opción de salir a dar una vuelta, siempre serán recibidos con los brazos abiertos, si no prometo poner un oso amaestrado en la puerta para que los vaya dando en mi ausencia. Ya se sabe que la prisión tiene unos horarios muy estrictos, por suerte me dejan las noches para mi libre uso y disfrute así que… que se cuide esta ciudad de mi desgaste diario, y añadirle unas decenas de kilómetros semanales más y otras tantas zapatillas de menos.

Ahora que me las pagan por bailar en las cocinas, creo que es el momento de dar algo a cambio a mi persona. No es que no os aprecie, simplemente es que me llaman en otro lado. Espera… ahora vuelvo. Dejo puesta la música mientras regreso enseguida.

Ah! No suelo decirlo, pero gracias por venir… que paséis un buen día y feliz estancia.

viernes, 27 de julio de 2012

Semper Gabrielle











Llevaba una vida aguantando las líneas de su mano
aceptando las tantas consecuencias de sus acciones
aguardando a su juicio con la conciencia sin pecado.
Pero fueron muchas y terribles todas las tentaciones
que el diablo le dio moviendo como serpiente el rabo,
como sólo una sonrisa inocente como la suya hubiese
aunque todo lo demás este corrompido hasta el tuétano
Él la obsequio a su edad con el más puro placer presente
retornar su belleza de adolescencia y el don de crear deseo
y quedo allí, esperando con sus esperanzas tan inquietantes
que el tiempo paso, sin darse cuenta que el demonio le robó
el alma y su vida entera por pretender ser joven otro instante.

jueves, 26 de julio de 2012

Tormentas de verano.

Llueve tanto que las calles polvorientas
se han borrado quedando impolutas
sin rastro de huellas ni tampoco pisadas
y el cielo ha apagado todos los fuegos
que desde tiempo venían ardiendo
dentro y fuera de muchas personas.

El aire huele a mojado y las platas
respiran aliviadas todo empapadas
y ya no hay prisa por las calles
fundidas como los cuadros de Dalí
cuando el sol cae perpendicular
a la caricias que tu no me dabas.

Mañana tan sólo será un recuerdo
vaporoso de una alucinación de
desierto que se extiende como gas
a través de esta pequeña/gran manzana
que es Madrid y sus preciosas
y espontáneas cascadas urbanas.


miércoles, 25 de julio de 2012

El error, siempre acaba por llegar.

Si fuese la lotería, no me importaría que me tocara más a menudo, pero para algo tan extraño como implica la palabra error… resulta que aparece demasiado. Y es que nada se salva y hasta las maquinas más sencillas pueden imprimir con los símbolos básicos que forman un 8 digital, saben escribir un fallo de alguna manera.

La verdad es que la historia se remonta demasiado si giras la cabeza y enumeras las ocasiones en las que el desacierto ha llegado a tu vida en cualquier momento y ciudad… muchas veces viene acompañado de un pitidito estridente, pero todo depende del aparato.

Todo empieza con unos padres continuamente corrigiendo todos tus yerros… que para ellos son equivocaciones y para ti, simple estadística avanzada de prueba y error, luego llegan enseguida las faltas de los profesores con sus castigos y en cuanto consigues tu primera calculadora científica, esa palabra viene a inscribirse en tu vocabulario habitual… después con los ordenadores estaba casi cantado.

No es en absoluto porque no entienda de informática, si no por la experiencia en formateos y de que nada finito consigue llegar al final de sus días en perfecto estado sin causar antes un problema, o varios… o en fin como la normalidad muchos. Si encima practicas lenguaje de programación… aprendes que hay errores normales y bucles… y que te pueden decir de muchas maneras tonto, que si no encuentras el fallo… va a seguir estando mal.

Ahora, tengo una vitro que anda bien cuando quiere y a su modo cuando se calienta y ¿por que no?. Ahora también tengo un jefe que se equivoca y en mi usual afición de dar sin recibir nada a cambio, se le ha ocurrido la genial idea de darle una vuelta más a la tuerca y pedirme algo extra. Y si fuese tiempo puede que se lo diese… Pero nunca me han gustado las tareas de llevarse uno a su casa, por eso escogí la cocina, porque cuando sales de ella, no tienes que volver a pensar en el trabajo… por lo mismo siempre he esquivado todos los liderazgos, que conllevasen un papeleo más administrativo que un simple control de inventario.

Pero como decía mi padre, ante la vicio de pedir esta la virtud de no dar… y si soy el mejor haciendo la comida de la familia, es por el amor y los años que he tardado en perfeccionar mis propias recetas económicas. Ese arte no se puede pedir, porque se tarda mucho tiempo en perfeccionar y lo siento mucho, pero no tengo mucho tiempo como para explicar cuanto amor, tiempo y esfuerzo pongo en esos platos que siempre me felicitan, porque sencillamente es mi secreto.

No puedo poner en tu absurdo manual, que necesito música que tenga guitarras eléctricas para funcionar… que aunque uso lo recortes de los vegetales destinados al servicio, así como del pescado y la carne. Si le pones el suficiente amor y cuidado, consigues un plato exquisito a bajo coste. Que los ingredientes que añado a modo de condimentación dependen de mi estado de animo y que básicamente cocino lo que a mi me apetece cada día, tal y como si lo hiciera en mi casa.

Así que pídeme, que te cambie una bombilla, que te monte una estantería o que lave la cocina entera… por supuesto no te olvides de exigirme que me ponga tu uniforme ni que llegue y me vaya a mi hora… o que simplemente cure a los heridos, firme a los proveedores, coloque el inventario o le de un manguerazo de vez en cuando a la terraza de atrás del local. De que todo este a su hora e higiénicamente correcto, que intente no cortarme los dedos, ni quemarme en demasía. Ni tampoco de sonreír aunque mis listas lleven 15 min de retraso en mi propio planning y tenga que salir de apoyo a la barra principal con cosas cocinándose en la otra cocina. O de sacar la basura o abrir el local.

Pero olvídate de mis recetas porque si bien en mi contrato aparezco sin estudios habiendo cursado demasiadas cosas durante mucho tiempo. La experiencia se lleva con los años y mis secretos valen mucho más dinero del que me puedas dar y lo peor es que no se venden. Puedes descubrirlos y anotarlos… puedes intentar reproducirlo y por supuesto lograr un desaguisado imperfecto. Porque el orden de las matemáticas no se explica si no lo has practicado y no es que sea único, pero he bailado con los mejores funambulistas de sacar tiempo de donde no lo hay corriendo más rápido que el viento, pero he colocado cada cosa sobre los principios del álgebra y sus matrices y las normas del cálculo.

Mis recetas se han convertido en formulas para un exloco de las matemáticas que dejo la ingeniería porque no sería capaz de pasar ocho horas sentado con corbata en su respectiva silla delante de un ordenador. La composición de mis comidas se basa en la pura química mezclada con un corrupto índice de durezas donde el diamante fue sustituido por la zanahoria y el nabo… y el yeso por sal maldon o un simple ajo en el caso del sofrito. Por supuesto no puedo explicar porque un poco de canela mejora el estofado o el pedro ximenez resucita la vida de un pisto o cualquier plato que lleve asociado la acidez del tomate. Porque mis platos con vino salen tan ricos viene de que soy manchego criando en su tierra hasta que se fue de casa por propio pie.

Tampoco necesitas la explicación de porque el kirsch y la lima realzan el sabor del coulisse de frutos rojos… o porque hago cosas que yo sólo hago. Pero aunque te escribiese el maldito manual, las cifras son lo importante, las recetas de los clientes a no ser mías van medidas y yo las elaboro respecto a pesos ejecutándolas al milímetro… en cambio las mías las conozco a ojo y mi muñeca sabe echar las cantidades… el olfato me dice que le falta de esto y aquello y la lengua hasta que no sonríe necesita algo más. Puedo escribirte lo que quieras sobre lo que opino de tu encargo… pero sólo serán palabras, puesto que lo que se yo, vive en mi cerebro y en ningún lado firme yo que cediera mis datos. Presto mi cuerpo el tiempo que sea justo y necesario, pero para cocinar lo que yo como a diario debes practicar durante 15 años al menos, si no… ya puedes ir empezando.

Mi recomendación es que menos pedir y dar más… que si no la balanza se inclina demasiado de mi lado y todos mis amigos saben, que yo soy de los que saltan del barco cuando quiere, no soy una rata, pero sigo pensando que el trabajo en el infierno, sigue estando mal remunerado.

lunes, 23 de julio de 2012

Justicia divina.

Cuando bajo Dios, yo ya le estaba esperando con la baraja en la mano, preparado para empezar. Sonriendo me dijo: ¿Con quien te crees que vas a jugar chaval?

Así que chasqueando los dedos una baraja sin desprecintar vino volando hacia nosotros. La verdad es que todo comenzaba de forma brillante y con un adversario como él no era poco estar precavido. Pero no había ni rastro de miedo en mis bolsillos y aunque mi amigo me había  comentado que aquel tipo si sabia apostar, con un gesto bien puesto, le dije que no era lo mismo apostar y jugar… y que la suerte es una balanza algo egoísta y pocas manos acaban en empate.

Nos sentamos en una mesa, él enfrente mía y entre nosotros una encantadora diablesa igual de bella que de peligrosa que repartía las cartas con una habilidad sobrehumana. En las manos buenas me guiñaba un ojo picadamente mientras tocaba mi pierna con su pie descalzo, las malas simplemente ella era la mejor cosa que mirar durante la partida. A Dios no le gustaba mi falta de atención hacia su persona y disculpándome le contaba que no le consideraba tan importante como para estar mirándole todo el rato.

En la vida siempre hay mejores cosas que hacer que atender a alguien por quien no estas ni meramente interesado. Supongo que su propia perdición era jugar contra ateos demasiado agnósticos como para impresionarse con un aura radiante ni con sus alargadas manos. La verdad es que sólo me sorprendería si lanzase rayos por los ojos y fuego por el culo, porque eso le convertiría quizás en algo más humano, por lo que si la perfección existía en esa mesa, sin duda era ella y no él, el que llevaba la voz cantante.

Tras unas partidas desequilibrantes quedamos a la par en fichas y para no dilatarlo demasiado decidimos apostarlo todo… en un ataque de locura decidí incluir mi alma en las ganancias y por no quedarse atrás él hizo lo mismo. Nuestra preciosa crupier repartió las cartas quemando siempre la primera de cada mano, yo ni las levante del tapete preguntándole algo así como que si los leones cazaban en la sabana, a lo que respondió extrañado.

Claro…

Y no hay nada cosa que me joda más en la vida de que alguien no sepa hasta el detalle más ínfimo de su trabajo… nunca hay nada tan claro, porque en toda partida de dos, siempre hay demasiadas variables incontrolables…

Cazan lo que pueden… hubiese estado más acertado, porque no es lo mismo saber que conocer y llegados a ese punto ya todo estaba predestinado. Levante mis cartas ganándole por descontando.

Regale su alma a mi despampanante vecina que me prometió que sería su amo…

Sonreí haciéndola ruborizarse, para después dejarla que me besara metiendo su lengua hasta la garganta para degustar lo último que había tomado y se despidió en una cortina de humo llevándose tan preciado presente.

Me coloque de nuevo el alma como quien se ajusta la correa del reloj tras haberla cerrado y me levante muy digno recogiendo las fichas del prado verde del terciopelo. Le tire unas monedas y lo deje allí fusilado con cara de no creerse lo que había pasado. Por supuesto todo Dios pierde los papeles de vez en cuando y no repetiré la sarta de blasfemias que escuche de su propia boca sagrada.

Pero a veces pasa que las cosas no son lo que parecen y nunca es tarde para aprender una lección a tiempo. No apuestes aquello que temas perder porque en cierta manera, perderás lo mismo dos veces y una es por adelantado. Así que en ocasiones sólo importa guardar lo preciado donde una mala elección pueda hacerte perder la cabeza porque hasta los leones temen el hilarante sonido de las risas de las hienas.

jueves, 19 de julio de 2012

Cosas de la vida.

Siempre he sido de cuchillo y cuchara… porque el tenedor era más cosa de demonios y Neptunos que de personas con ángel viviendo dentro de su nombre. A pesar de todo lo uso de vez en cuando porque mi pasión siempre será la carne sangrante aunque la mayoría de las cosas que puedes disfrutar lentamente vienen en formato de cuchara.

Últimamente también me gustan mucho los palillos chinos, pero es por no hacerlo todo tan sencillo, porque sinceramente la cuchara ha forjado muchos vagos como yo ó también una legión de yonkies de esos que terminas por cruzarte de calle cuando se escurren por la acera en dirección opuesta hacia ti mientras su dosis baja siseándole por las venas.

Y es que desde que mi prima Blanca me hizo su movimiento magistral del uso correcto de una cuchara. Que no es más que:
Taca! Y a comer…

Siempre ha tenido una asociación especial a mi persona sin importar su tamaño ni material. Lo mismo me pone una cucharilla para algunas cosas delicadas como cucharón mientras doy vueltas a los guisos en la cocina. Tampoco discrimino a las paletas a pesar de su escaso volumen en la cabeza… aunque si se trata de beber, podrían darse muchas situaciones diversas por la que terminar bebiendo de un cacillo.

Pero en verdad, yo siempre tendré mi cuchara favorita, como ya la tenía mi abuelo… se vino conmigo de un restaurante, donde la empleaba solamente para batir la carne del tartar con su vinagreta… cuando me fui, prefirió acompañarme en vez de quedarse aburrida en un cajón. Porque sabe que siempre que tengo que hacer algo que me guste aparece ella con su sonrisa de oreja a oreja.

Ahora se ha dedicado a vaciar medias sandías. Siempre comienza arrancándoles el corazón y salpicándolo todo, hasta que da con el blanco de los huesos que esconden sus entrañas. Le gusta escarbar como un perro lo haría si dispusiera de un terreno donde ejercitar su libertad, así que presupongo que ella le da filo a su dentadura hasta convertirse en un cucharillo. Pues no hay cuchara que no se le parezca a su dueño… porque aunque todos comamos a diario, cada cual lo hace a su manera.
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