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jueves, 7 de abril de 2011

Mi pantera de Rilke… Echa a pedazos por un alemán fusilado.


En el Jardín des Plantes de Paris.

Sus ojos de tanto mirar entre las rejas

están tan cansados

que ya no pueden ver otra cosa

para ellos

es como si hubiera mil rejas

y detrás de estas mil rejas

ya no existiera el mundo.


Camina majestuosa

Describiendo pequeños círculos

una y otra vez

donde sus vigorosos pasos

son como una danza ritual

alrededor de un centro

donde una voluntad gigantesca

yace impotente paralizada.


De vez el cuando

el telón de su mirada

se levanta en silencio

y penetra una forma

que se desliza

por la tensa calma

de sus miembros

llega al corazón

y muere

Gusanos de mar


El mundo esta compuesto por miles de especies de gusanos en los distintos medios, algunos son literales, otros en cambio van vestidos de autenticas metáforas con patas… existen especies simbióticas que reúnen algas en su interior para obtener su alimento del mismísimo sol. Y por supuesto no nos podemos olvidar de las larvas cambiantes dignas de las mejores fantasías de los mutantes de los comics

Incluso hay seres que compuestos de piltrafillas y jirones de sentimientos y otros cuerpos que van modificando su aspecto hasta parecer distintos. Como si fuese una oruga que tras pasar por una crisálida temporal se convierte en mariposa.

Pero a la diferencia de las reales, los otros resultados son grotescos porque no guardan sintonía, simetría ni equilibrio con la belleza. Querer ser superior sin serlo es una piedra lanzada a la realidad desde el otro lado del muro a ciegas. Puede que tengas suerte y consigas lo que estas buscando… o sencillamente sucederá lo mas probable que es que estés equivocado y no sepas lo que va a pasar.

A las puertas de abrir el segundo ojo… y dejar la piratería como ejercicio diario. La primavera se huele en las aceras. Las mariposas blancas están por llegar a dar algo de belleza al asfalto y las zonas ajardinadas comienzan a brillar con la frescura de edenes ocultos en la gran ciudad.

Un mes para ganarme las alas y volar como un Pegaso… El dolor es una moneda necesaria para pasar de los multimundos burbuja a la realidad. Todo cuesta algo en una vida donde los principios, han quedado sepultados bajo el peso de la voluntad y que el respeto es una palabra de la que se la mayoría de las veces se desconoce su significado.

Todo suena mejor dentro de un buen libro… hay cuentos por los que se deberían sacrificar vidas para hacerlos realidad, La muerte es el alimento de los gusanos… ellos viven a oscuras y se alimentan de lo que yace debajo del suelo, o de donde sea que se encuentren. Nosotros que andamos por la superficie tenemos que pagarlo…

A veces me gustaría quitarme el traje de humano y meterme bajo el suelo a pasar un buen verano. Entonces viene el viejo y me dice, aun ha llegado tu momento… Me deja un traje de lagarto sobre la cama y con una sonrisa se despide dejando caer.

No hay mejor traje que el de un camaleón anciano, que sabe vestirse adecuadamente para cada una de las ocasiones. Sólo hay que hacer dos cosas…

Tener la memoria de un elefante, una buena imaginación o a falta de talento… un buen armario.

domingo, 3 de abril de 2011

La lasciva historia de la nota repetida

Ella era el mal de todos los enfermos de aquel maldito hospital perdido a las afueras de la gran ciudad. Su nombre era música para los oídos de aquellos pacientes que incluso madrugaban para averiguar que turno tenía aquella semana.

En el fondo todos estaban enfermos, aunque su patología era irremediablemente cardiología, y en los casos más graves se derivaban a psicología. Pero en las puertas de Urgencias habían tenido que incluir un panel informativo en que informaban que allí sólo se atendían casos de necesidad extrema y que se verían obligados a pasar un examen previo antes poder incluso entrar a verla a ella.

Y si, es que desde su alta en el equipo de aquel hospital, se habían incrementado alarmantemente la admisión de urgencias hasta tal punto que habían tenido que habilitar una sala previa donde hacer diagnostico antes de cruzar el vestíbulo.

Allí directamente en esa sala, se podría escribir incluso más de un libro, sería posible albergar la idea de una trilogía, quizás la palabra bestseller sería vulgar y barriobajera al aproximarla a su presencia. Y es que su historia podría escribirse con sangre, mejor que con tinta. Porque algunos la podrían llamar la dama de corazones.

Para otros la doctora Amor.

Sólo algunos afortunados alcanzaban a conocer su nombre y a esas alturas la compra de una de las letras que lo formaban ya estaba por los 100000€ y no había opción de recompra, hasta pasado un año. A pesar de todo, ya se habían arreglado los baños, asfaltado el parking y dotado de café gratis a todo el amplio complejo que formaban la residencia y el hospital. Pero es que la curiosidad puede matar a un gato, pero salvar a cientos.

Y es que de sólo ella podía ser una idea tan buena. En aquel lugar, todo el mundo realizaba su trabajo como si encontrase en el mismo cielo. Y el panorama entre dantesco era pintoresco y agradable, como un cuadro con césped al lado de un río. El mundo al revés surgía de improviso y los pintores llenaban de atriles los campos de hierba fresca y se tiraban días para verla pasar. Las mejores vistas por ese entonces valían un dineral que nadie se podía permitir y los soñadores imaginaban por los bancos de los parques con un par de minutos en un lugar como ese, llenando páginas con ello.

Incluso todo había degenerado y por esa época los accidentes eran tan numerosos como innecesarios… Los adolescentes que se cruzaban con ella eran objeto de ciertos infortunios como golpearse con esquinas, puertas o señales de tráfico. Uno incluso perdió un brazo mientras en un espectáculo de circo jugaba con su caimán a esconderle la pelota. El cocodrilo nunca supo pedir perdón… pero al herido tampoco le importo.

Todos los desgraciados tenían esa extraña sonrisa de satisfacción, que con el tiempo llego a llamarse con el sobrenombre del mal de la nota recurrente. Porque sucedía de la misma forma cada vez sin importar la persona a estudiar.

Ella era casi una constante. Sólo permanecían fuera de su embrujo los invidentes y adinerados ególatras. Unos por lo evidente, otros porque ni podían aspirar a tenerla. Y es que no le importaba el dinero, aunque si le preocupaba aquella pandemia. Los puntos de sutura pasaron a ser como una moneda de cambio, con más valor incluso que el metal.

Los accidentados se miraban unos a otros maldiciéndose entre ellos por que su herida era desgraciadamente más pequeña… pero hasta los que realmente lo necesitaban resucitaban con ella y era genial ver como los ancianos con infartos. Recuperaban sus fuerzas para soltarle algún piropo teñido de verde al cruzarse con ella.

Es que no hay cosa más bella, que ella al ser una estrella con una sonrisa así, y eso hace mella en cualquier conciencia que se sella en condena a seguir sus pasos a más de cien metros si te alcanza hasta una querella.

Y es que lo es todo y a la vez nada… la musa para un mundo huérfano de inspiración, vacío y inhóspito, donde nada es lo que era, ni será lo que podría ser. Pero que en un lugar tan curioso como es los pasillos higiénicos de la zona de urgencias, donde nada bueno se puede esperar al entrar donde todo sucede mágicamente como si estuviera escrito.

Tan sencillo como verlo… tan natural como experimentarlo y que a diario suceden cosas extraordinarias sin pensarlo demasiado, en el lugar donde menos te lo esperas, puede caer una estrella y quedarte enamorado. Pero solamente un corazón abierto y sangrando puede entrar en urgencias a ser atendido de mal de amores si en la historia sale ella. Si no en la puerta será derivado. Cosas de la vida, hasta el dolor es envidiado.

miércoles, 30 de marzo de 2011

La pelirroja de los colmillos

Salta su boca a través del tiempo directamente desde el pasado con la sed teñida de sangre y de pasión rebosando sus venas. Ella lleva las pupilas como dos puñales clavados en ámbar. Él a penas puede reaccionar antes que le rodee trepando por su espalda y aferrándose por debajo de los hombros le de un mordisco, al primer contacto duro y afilado como el metal, y cuando las primeras gotas se mezclan con la saliva, calma el daño suavizándolo con su lengua calida.

Ella sorbe su fuerza pegada como una lapa, succionando hasta sacar a la superficie uno de sus músculos más largos, el esternocleidomastoideo… y atraparlo entre sus dientes. Con la suficiente maestría para no soltarlo junto el cuidado para no arrancarlo. Lame con el cariño del que acaricia una joya… su lengua presiona fibra a fibra recorriéndolo de abajo hacia arriba sin prisa porque su victima ya esta en otro lugar. Lo tiene delirando en su pasado. Buscando hace algo más de cinco años la ultima vez que sus colmillos se vieron las caras en un parque.

Somete al desafortunado, al primero de los males que acaecerán haciéndole temblar las piernas hasta que la primera rodilla echa raíces en la tierra, la derecha aun se mantiene con fuerza sujetando el peso de dos cuerpos y una sola voluntad. Pero sigue resistiendo a pesar de que no tiene forma de salvarse. Él ya le enseño en su primera lección a no soltar la presa una vez mordida y ella ha sabido mantener vivo ese talento, y se lo agradece morbosamente mientras pronuncia su nombre en Morse justo donde se unen los suspiros y los alientos.

Él la reconoce al instante, recuerda con una sonrisa irónica porque la última vez las cosas sucedían justo al revés... Ella sigue chupando… ahora presiona su lengua con más fuerza, hundiéndola como una vara de hierro que orada la roca hasta moldearla. Sus cuatro colmillos siguen estando tan afilados como siempre y sujetan con firmeza sin dejar que se escape.

Con la derecha tras de su espalda la ase por la cintura inútilmente mientras ella sigue prendida de su pecho y cuello. Entonces él pronuncia su nombre, al que ella reacciona dando un leve respiro, en lo que hábilmente con el brazo izquierdo de la misma manera y tras apoyarse sobre su otra pierna escurre su mano hasta agarrar la entrepierna sujetando la unión de los muslos con firmeza pero sin violencia alguna.

Mantiene uno de los brazos de ella aprisionado mientras que con el pulgar palpa el calor, (tan ardiente como recordaba) y hace que se mantenga quieta de su intento de escurrirse. El mordisco pierde eficiencia en lo que trata de zafarse de la tenaza de abajo, en lo que él aprovecha y lanzándose hacia atrás la aprisiona debajo de su espalda arqueada y alzada por sus piernas. En la eterna caída hasta llegar al suelo sujeta como una mochila ella ha sonreído satisfecha de haberle puesto en un apuro.

Casi lo consigue y es cuando impacta con el suelo y el dolor le recorre la espalda longitudinalmente desde el cuello hacia el maldito pulgar hasta que él a un segundo del final logra pararlo con un giro de muñeca en el momento apropiado mezclando placer y electricidad en un mismo plano y después disiparlo con otro toque de firmeza. Podía haber sido peor si la alfombra del parquet no la hubiese amortiguado algo.

Pero de alguna forma rara, ella sabía que él la protegería de todo daño… a pesar de todo sigue amarrándole con fuerza por debajo de los hombros. Aun no ha terminado se resigna contenta, pero su boca esta lejos de donde debería estar y para más complicación es ahora su cuello quien aprisiona el pecho de ella contra el suelo.

Él mira sobre su torax el contorno de su barbilla y sonríe como un niño ilusionado por tan buena fortuna de haberse encontrado ese regalo tan preciado. Observa como se forman los distintos movimientos mientras sigue luchando y como un león espera a lanzar el tiento. Ella contrarresta clavando sus piernas en el suelo de la misma manera para al levantarse un poco alejar la cabeza de su alcance… y la intención es buena.

Pero llegar tarde porque su lengua ha salido y acaricia su suave clavícula sellando el encuentro a lo que ella se desmorona derrotada con una izquierda que ha hecho mella en su defensa tras contener su rabia en su último intento. Afloja la intensidad acariciándola como un ciego reconoce a una cara… con una pasada tan lenta que la lengua parece borrar el tiempo mientras tanto y toda aquella adrenalina se transforma en calor para que su cuerpo arda por dentro. Ella suelta finalmente a la presa, quien a la vez suelta un poco a su atacante recostándose sobre ella bocabajo.

Y aunque la mano ha terminado la exploración gira y vuelve atrás sus pasos para volver a recrearse con los detalles que encierran y la reconoce con los ojos cerrados sobre su pecho que late desbocado y sus alientos suenan debajo de su boca susurrándole las direcciones a tomar. Recordando sus viejos encuentros y dibuja sobre su vientre serpientes con sus dedos hasta caer entre sus piernas por el acantilado de los suicidas.

Ella se estremece… y antes de perder la cabeza, desaparece volviéndose humo entre risas y advertencias… y él se desploma sin fuerza, sonriente por no haber perdido y sabiendo que el combate se acerca y tiene que estar prevenido, porque ninguno de los dos cesará hasta tener al otro rendido. No es cuestión de fuerza… es cosa de colmillos.

lunes, 28 de marzo de 2011

La locura de los genios.

Lala tiene música sonando hasta dentro de su nombre.

La frescura de un oasis en mitad del infierno yermo.

Magia salpicando constantemente como rocío su forma de ser.

La cordura que les resta a los locos al verla pasar.

Belleza rezan los cuatro puntos cardenales de su cuerpo.

Dos islas vírgenes habitan en sus ojos llenos de pura vida.

El paraíso perdido sin mapas ni coordenadas.

Unos labios perlados por la misma ambrosía visten su boca.

La condena de los besos que nunca se dieron.

La ternura de una amante rebosante de amor rellena el resto.

La alegría de los niños sin lágrimas en los ojos.

La sonrisa de la musa que no tuvieron los grandes maestros.

El talento es un vestido transparente que viste todo el año.

Como piel el más suave terciopelo digno del hielo.

Su cabeza es un castillo de ensueño en lo alto de una nube del cielo.

Con una defensa férrea de colmillos y garras de acero.

El tacto de la seda con la dureza del famoso mármol de Carrara.

La calida brisa del caribe suspirando los lugares por donde ella pasa.

La obra maestra de un arquitecto cabalgando la locura.

De crear una belleza tan inmortal como la tinta y la literatura.

Que ofrece el manantial de sus palabras sin fin.

Emanando poemas al aire a través de su salvaje melena oscura.

Tantos como el miedo de los niños a quedarse solos.

La calma del marinero en medio de una tormenta eléctrica en el mar.

La salvación de todos los suicidas que no encuentran sentido a vivir.

El duro castigo de los que creen brillar sin ser estrellas.

La fantasía de todos los hombres que se cruzaron una vez con ella.

El único recuerdo que esconder debajo de la almohada.

El secreto de las sirenas con piel y piernas de esas que te dejan sin aliento.

Sin pulso, ni voluntad que no sea quedarse allí plantado para volver a verla.

El sentido de todo lo que sin lógica sucede de forma espontánea.

Su química es un abanico de sensaciones dibujadas con un dedo en la espalda

La dueña del silencio de los que tragan saliva en medio del fuego.

La solución de todo mal capaz de partir un corazón en cientos de fragmentos.

Y volverlo a componer pegándolo con besos y susurros calidos.

Para así ser la cura y la causa de toda enfermedad que empiece y termine con ella.

Lala es un piano blanco de cola. Uno tan hermoso que ni el canon perfecto pudiera estar a la altura de un monumento tan sorprendente y complejo como lo es su persona.

jueves, 24 de marzo de 2011

La lastima del artista


Esquiva todo lo que le lanzan. Se escurre entre los cuchillos y se contonea cual serpiente con las balas. Matarle es tan difícil como si tratase de una Hidra. Aunque él directamente no pierde una cabeza, básicamente por el temor de que las leyendas no sean más que un cuento. Por lo que nunca deja de ser bueno en cualquier elemento.

Sin cesiones no hay derrota, sonríe aunque sabe que no es cierto… Cara al público no puede recular ni un solo momento. Pero fue en ese instante en el que se jugaba más de lo que podía en que el inmortal e imbatible no fue capaz de lograr que ella se fuera.

La vio escaparse por la puerta principal sin poder dejar de esquivar todo lo que le estaba lloviendo… y es que su debilidad era algo tan sencilla y a la vez desastrosa que como no saber parar a tiempo.

Y es que ya desde pequeño le gustó eso de la velocidad de las cosas y la verdad es que concentración tenía pero a su defecto es que tenía poco cuidado con el resto de cosas que ocurrían a la vez. Su tacto se reducía a una mera lija y arisco como un gato repelía todo lo que no fuese con él o requiriese un esfuerzo no vinculado a lo que estuviese sucediendo.

Era capaz de hazañas que dejaban helado hasta los hombres de acero… sus proezas llegaban incluso a los rincones más ocultos del globo, incluso los peces le tenían un extraño aprecio a ese extraño chico maravilla. Y es que podía brillar en lo que hiciese, pero no era capaz de hacer dos cosas al mismo tiempo. Tenía suerte en la vida…

Pero no supo mantener lo que si era una estrella… ella brillaba por donde fuera que fuese… era toda una promesa. Él lo sabía, pero no nada se aprecia cuando esta cerca y disponible… y cuando se aleja, ya es demasiado tarde para parar, dejarlo todo e ir detrás de lo importante.

Ahora se lamenta el pobre tonto de la suerte que tuvo mientras la mantuvo a su vera. Recuerda como centelleaba como un sol de verano en las plateas… mientras ejecutaba los espectáculos, o como se sonrojaba con sus ocurrencias inundando de rojo las noches de primavera en tierras persas. Recuerda su pasado y la echa de menos… sobre todo cuando sonreía porque llenaba de alegría sus días y noches, condenando a la pena al ostracismo.

La echaba tanto de menos que fue perdiendo el interés por la realidad… tenía menos cuidado en el trabajo, bebía mucho y dormía poco, sencillamente porque las pesadillas por aquel entonces eran demasiadas y prefería mantenerse en vela a sucumbir entre colmillos, garras y demás cosas afiladas que le rajaban por dentro. Si cerraba los ojos la veían a ella y entonces se volvía desquiciado y tomaba absenta.

Y por un segundo todo se volvía violeta y respiraba aliviado hasta que de pronto ella volvía a escena y daba a todo la vuelta. Revolvía su memoria y tiraba las fotos que guardaba como sus mejores recuerdos. Cada mañana era una nueva batalla recogiendo platos rotos y sueños destrozados contra el suelo.

Pegaba lo que podía y recogía el resto. En esa época sus funciones habían bajado tanto que otras promesas aparecieron y dieron al traste con su leyenda. Las jóvenes revelaciones estaban llenas de ilusiones y aspiraciones y al pobre idiota ya no le restaba nada de eso que le animaba realizar espectáculos.

Ella se fue y se llevo todo, y no tardo ni cinco minutos en descubrir la mayor de sus torpezas que fue dejar que se marchara por su mala cabeza. Y se lamenta el chico mientras el cuchillo vuela silbando y le roza el pelo… Lo que queda del público se sobrecoge, pero piensan que no caerá la leyenda.

Y el lanzador traga saliva y tira a conciencia mientras que el pobre diablo se gira a mirar como ella sale por la puerta cayendo el sol tras el horizonte y con él… el telón de toda existencia.

Su cuerpo se desploma sin vida, porque sin musa no hay artista… porque sin luz, no hay nada que sobreviva a la oscuridad de la ausencia de las noches vacías donde el silencio reina como única compañía. La música ya había cesado en el momento que ella cerró la puerta y sesgó su alegría.

martes, 22 de marzo de 2011

Johny camina descalzo.

Las fichas queman en las manos aunque no tienen prisa por ir a ninguna parte y en el césped pastan las grandes presas placidamente sin percatarse de mi presencia. Un viejo de pelo blanco reparte la suerte, podría tratarse de Dios en persona, si en su brillante plaquita no pusiese Alejandro Navas. Aunque no importa mucho, el señor sabe repartir como merece lanzando la suerte a partes iguales.

Pasan las horas deshaciendo los hielos que repican sobre el cristal sin verter gota ninguna sobre el tapete. Las vacas engordan y en la mesa un par de lobos han tomado prestada la piel de algunos corderos, si que nadie se haya dado cuenta.

La mano prosigue, mientras la gente sigue cayendo asombrada, la rotura de sueños sólo dura unos breves momentos entre profesionales… Mientras el cabrón de enfrente parece la muerte segando desde lo alto de sus infranqueables ojos de hielo. De cuanto en cuanto parece sonreírme desde el otro lado del mundo.

Yo mientras ando titubeando. Perdiendo de poco en poco mis oportunidades, desangrándome sin demasiados lamentos. Aguanto estoicamente mientras los que están a mi lado perecen sin remedio. De los nueve, solo quedan cinco. Y siempre se me ha dado mejor contar con una sola mano.

Dos lobos… dos vacas y yo… Parece una partida divertida para los que van perdiendo. Lanzas embistes que algunos aciertan y otros no. Hasta los lobos han empezado a mordisquearse entre ellos. Yo sigo con mi suerte negra brillando dorada desde el fondo del vaso. El tintineo de los cubitos me relaja bastante mientras dilapido mi fortuna sin ningún resentimiento.

¿De que sirven los torneos, si no es para eso?

El de los ojos azules sonríe… el otro lobo mete un buen tiento seguro de si, mientras que una de las vacas sale corriendo con el rabo entre las patas. La otra bufa y entra embistiendo.

La partida esta servida cuando todos ponen lo mismo en ese preciso momento. La vaca muge herida de muerte, mientras que el pequeño lobo cordero se queda asombrado por un full ligado en el último momento. Desde mi lado veo como somos tres los que quedamos dentro.

Las siguientes manos son un tormento equilibrado entre lo que asamos al ternero. El lobo cabrón las tiene todas consigo, pero yo me sigo manteniendo. Pierdo lo que gano y gano lo que pierdo… Parece divertido pero a él no se lo parece demasiado porque ando retirándome en los últimos momentos.

Un par de mordiscos de los buenos me ponen a la par demostrando mi talento. Y es cuando sin ternera… se juega a comprobar el valor… Pido un Black doble que aparece en la mesa en un suspiro. Informo a la mesa que en la siguiente va todo dentro antes de repartir las cartas.

El viejo sonríe y el lobo se frota las manos, cansado de tanto luchar contra un hueso. Las cartas caen al césped y el las recoge sin demorarse demasiado. Las mías se mantienen en su sitio por descontado. Menuda sorpresa tendrá el lobo cuando sepa el talento oculto de un zapeador experto.

Cae la basura seguida de las tres gracias. Un nueve de picas, gobernado por un rey de tréboles al que sigue una reina de corazones. Azul sonríe acariciando sus cartas como quien guarda un tesoro. No me preocupa demasiado, al recoger mi copazo he dejado un oscuro cepo escondo en el sitio donde el viejo tira las cartas. Sin que nadie notase lo pasado.

Llamo a la puerta y el viejo deja entrar un As de picas degenerado que hace que el lobo aullé a la luna sonriente que corona el cielo y guarda la partida. Su doble pareja se descubre por descontado. Antes de que salga la reina de picas a mostrar su pícaro desparpajo.

Sobre la mes a una escalera a falta de diez jotas. Pero con su doble pareja, ríe el lobo todo contento mientras espera que mi desgracia se descubra. Bramando expectante mientras que yo doy un trago largo, tras el cual levanto la primera de las dos incógnitas que quedan en el reservado. Un diez aparece mientras que el cazador se siente cazado tragando saliva.

No puede tener una jota… el chico no puede tener tanta suerte grita desquiciado. Mientras que yo sonrió y le digo que seguro que no se trata de una carta como esa… Me mira sorprendido y me pregunta que cual es… si ni siquiera la he levantado.

Y le digo que es negra, pero que esta vez no se trata de ningún número bajo.

Doy un pequeño sorbo y llamo a ella… que viene a mi vera sin pestañear, frente al sombro de una mesa que se convierte en un agujero negro para los que no esperaban tocar fondo. La dama de tréboles trae mi suerte por ser escocesa y porque a ella le gusta el whisky, pero sólo el primer trago. En ese en que el oro sigue brillando y los dados suenan a cascabeles sobre el escenario.

Pido al viejo que me cambie las fichas y le doy un agradable 13% por descontado. Acepta con una sonrisa que si no es divina, roza el firmamento. La luna se parte de risa mientras cientos de estrellas centellean mientras que me marcho contento con mi trío de reinas y un buen copazo.

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