Muchas mujeres al verme
por primera vez han
querido casarse
conmigo.
Después
me han conocido
e irremediablemente
se han divorciado de mi.
Bienvenid@ a un mundo repleto de letras donde esconderse y jugar a crear historias...
Muchas mujeres al verme
por primera vez han
querido casarse
conmigo.
Después
me han conocido
e irremediablemente
se han divorciado de mi.

Todos los grandes genios me dicen lo mismo…
- Déjame en paz…
Otros no…
En parte les entiendo, no creo que a nadie le gustare ser molestado cuando se esta muerto… y no de esos que acaban de expirar y aun puedes encontrarte con su alma abandonando el cuerpo junto a lo que quede de su calor hasta volverse fríos hasta por dentro.
Pero es que con los vivos que son famosos no es fácil tratar, en cambio, con los que ya están bien podridos es muy sencillo… no tanto con los que son puro polvo y hueso, que ya han perdido el interés por el mundo.
Me gustan los cantantes, ellos siempre tienen un momento para un admirador suyo… de cierta manera extraña, echan de menos estar con la gente. A Jim le encanta contarme historias de sus giras… fumo por él y le echo el humo…en cambio a John Bonhan le gusta que brinde con vodka por la leyenda de sus solos de batería…
Incluso los tengo algo más siniestros que me visitan en los aviones… me susurran al oído que todos los ángeles caen al menos dos veces… la primera y la segunda tras rebotar violentamente en la caída… Sonríen con sus bocas que parecen pianos alegres sin ningún rastro de dolor.
Entre ellos están los integrantes de los Crikets como Ritichie Valens… que incluso bromea con la idea de que su vida al final de su meteórica carrera, costó sólo 50 centavos…
Y también mis grandes guitarristas como Ray Vaughman o los Lynyrd Skynyrd con su fantástico free bird que tantas veces me han hecho sentir como si tuviera alas…
Así que los compañeros de mis viajes por el cielo son siempre los músicos de un gran concierto en que al final sale Otis Redding a pedir los aplausos… me siento más seguro cuando voy rodeado de estrellas estrelladas y que ya están muertas, porque de alguna manera estoy mejor con alguien que sabe como actuar en caso de accidente.
Lo que a uno no le sirve… a otros puede que si… y suelen ser simpáticos y amables…
Aunque ni Mozart ni a Beethoven le da por quedarse conmigo más que el tiempo suficiente para que el viento les aleje en medio de una nube de polvo.
Quizás tengan razón y deba dejarles descansar… déjales en paz.
Pero luego pulso el Play y vuelven de nuevo… y tocan para mi un concierto privado en el que yo soy el único que les presta atención en ese momento, o puede que haya muchísimos más… solo que en mis burbujas yo soy el dueño de lo que esconden dentro.
Todos los muertos, saben bailar sobre sus propios restos. Dicen que les veré en el infierno… sonrío y les guiño el triangulo de mi ojo, por suerte tengo un paracaídas debajo del asiento.
Asustan y también calman
son como una fría mano
que se posa en tu espalda
Y te susurran, tranquilo…
no vayas tan deprisa
apaga tu fuego fausto
y que todo cueza lento
Hay gente que no le gusta la lluvia
pero ellos no han pasado sequías
que quizás duraron demasiados años
Para mi es una bendición particular
porque a los demonios del infierno
les gusta andar sobre tierra mojada.
Llueve tanto
que la ciudad
ha empezado
a borrarse.
No es tan malo
como parece.
Un buen diluvio
siempre deja
el mundo mucho
más limpio.
Ya se que te jode la violencia...
que es lo que menos te gusta
sólo se trata de una excusa barata
para que me prestes atención.
Tan sólo es lo único me queda
en el consuelo de tus elecciones
porque tu siempre les eliges a ellos
para mi restan los sueños insomnes.
En los cuales camino por Madrid
sobre un caballo de fuego
portando una espalda maldita
y cortando las cabezas besadas por ti.
Los días buenos no hay casi ninguna
el mundo es inocente, yo estoy alegre
e ir por Madrid con las calles vacías
en caballo es cojonudo...
Suenan los cascos y las grandes avenidas
son como pistas destinadas para el vuelo
nadie te lleva la contraria y eres libre.
todo depende de la velocidad.
En cambio los malos la gente es tanta
que algún desaprensivo termina
robándome el caballo, la chica
y hasta la jodida espada
para quedar yo sólo y sin nada.
Perdido en Madrid…
en medio de ninguna parte,
ni siquiera en mi sueño
si no en uno prestado por cualquiera.

Una vez me preguntaste como te había encontrado…
Recuerdo que conteste:
- Que en cualquier ciudad siempre había sabido encontrar a los animales más salvajes y puros… Los que caminan fuera de la manada, aquellos que el tiempo ha dejado de molestarles…
El secreto sólo esta en saber observar los movimientos de la gente. Los más imperceptibles son los que más información pueden dar sobre el objetivo, esos ínfimos detalles que nadie tiene en cuenta… aunque al fin y al cabo son pequeños retazos de lo que fue o ha sido instinto.
Sorprendida e indignada, se dio media vuelta y se largó sintiéndose tan utilizada que no le quedaban fuerzas para entablar ninguna guerra.
Sonriendo hice lo mismo…
Ellas nunca se daban cuenta de que por la noche todos los disfraces son de piel de cordero.
El mío en especial esta echo con las mejores presas que me he encontrado, va tan entallado y ajustado que con un balido encandilo a los perros pastores y hasta a los propios dueños del ganado.

Todo el mundo querría un pecado como el que él tenía, pero por otros motivos… Lo usarían como la anhelada agenda perfecta, como un enrevesado catalogo de todas las cosas que había visto, o las historias contempladas… incluso puede que a más de uno le gustaría recordar los libros que le gustaban o los diálogos de sus películas favoritas.
Su condena sería el deseo deseado por desmemoriados y despistados, por gente sin la capacidad de recordar algo durante mucho tiempo, los que tenían amnesia, directamente le hubiesen matado y bebido su sangre si aquello pudiese valer de algo. Pero con todas las cosas positivas que podía hacer con su cabeza.
Recordar lo que ya no tenía o lo malo vivido era la peor de sus penas…
Presenciaba una y otra vez la angustia renovada de perder a sus seres queridos sin poder si quiera cambiar lo acontecido… ni poder despedirse como era debido. Aun siguiendo en vida, no era capaz de honrar su perdida sin sufrir por el camino la desdicha de los planos paralelos. Y le gustaba ese siniestro juego de volver a ese momento y volver a comérselo crudo y sin aderezos… aun sangrante, cuando el dolor era un consuelo que le hacía agradecer la vida.
Y por supuesto no podía olvidarse del resto de sucesos, que iban desde los accidentes a las rupturas… de los suspensos a las derrotas, sin olvidar de los traumas de su infancia que le perseguían continuamente tirándole piedras a la cabeza. Cerraba los ojos y aunque el presente estuviese sucediendo en ese instante, de alguna extraña forma se encontraba de nuevo en el pasado en una cifra concreta…
Pero con la frustración de no poder cambiar nada… de ver de nuevo como perdía una y otra vez, a pesar de que en el intento pudiese cambiar hasta el flujo del tiempo. No le importaba, era un espectador mudo de sus propias peores escenas, aunque la verdadera tristeza es que en vez de hacer borrón y cuenta nueva, con media sonrisa y apoyado en alguna pared presenciaba inmutable como las cosas volvían a pasar.
Calcadas unas a otras. Después sencillamente sufría en silencio como su reliquia, mismas sensaciones distinto momento. Así que cuando el coche se estrelló con la mediana de aquella autopista y voló al otro carril dando interminable espirar de vueltas a modo de tornillo… nada le importo demasiado.
Tampoco que su cabeza se estrellará contra el cristal de la puerta y su memoria se fracturase como todo el coche mientras que el mundo entero se arrugaba como una lamina de papel de aluminio. Mucho ruido y demasiados brillos antes de que todo se quedase en silencio, sólo que en ese momento, él ya no estaba al volante.
Su mente había sido desconectada automáticamente como medida de seguridad… permanecía latente dentro de su ensangrentada cabeza. Tras varías semanas despertó de un coma, cosa que para él parecía normalmente una simple pausa. Pero esta vez las cosas habían sido distintas. La mayoría de las fracturas y cortes habían sanado mientras el no tenía conciencia del dolor, o quizás si lo hubiese notado…
Pero en sus recuerdos siempre había algo que pudiera dolerle y que le esperase dentro… aunque en verdad, su despertar fue distinto, conocía a las personas y sus nombres, sus historias y sus teléfonos. Sabia realizar las cosas básicas con las que sobrevivir cada día sin ningún esfuerzo. Pero su boca se transformó en mueca al intentar acceder a sus los recuerdos más tóxicos, a los que habían sido terreno minado durante años… y no encontraba manera de meterles mano.
Recordaba todo menos las perdidas, tampoco los fallos… desconocía los por menores de sus cicatrices y ni siquiera guardaba constancia alguna de sus sucesos mas traumáticos… de alguna forma todo eso se había borrado, o cambiado de sitio. La gente que llegaba a su casa cuando le dieron el alta, lo hacían con regalos… y de paso llenaban las fracturas que había en su cabeza. Daban coherencia a las historias incompletas y a las cosas sin sentido que de pronto le venían a la memoria.
Su existencia se había tornado como el que tiene el hobby de montar puzzles con millones de piezas. El tiempo no tenía sentido en esa experiencia. No se sentía ni muerto ni vivo… y a él no le gustaba estar en medio de nada, tampoco no poder sufrir dentro de la intimidad de su historia.
Todo el mundo le contaba las cosas que no recordaba, pero en lo vivido a solas, la ausencia de ese recuerdo no podía ser llenada por si sola…
El asunto se reducía sencillamente a una memoria de elefante fracturada dentro de la cabeza de un oso de las caverna incluyendo las prolongadas temporadas de letargo, A veces las cosas iban bien y al segundo siguiente al contrario. El dolor y el sufrimiento pasado no aparecían por ningún sitio para resultar tan amargos como siempre, ni siquiera había constancia de que conociera su significado.
Nadie se atrevía a preguntárselo, porque si no lo recordaba que demonios importaba, ya se acordaba de lo que era necesario.