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miércoles, 30 de mayo de 2012

Siempre quedarán flores

Se que es injusto… Lo se. El mundo no es lo que debía de ser y los humanos sólo mantienen de su nombre el recipiente de carne, hueso y sangre. Pero de su humanidad ya sólo quedan vestigios en los libros de historia. Todo se ha ido degradando como un neumático que ya demasiado gastado deja entrever los misterios de su cubierta. Siento haberme recluido en esa burbuja que yo mismo creé y que he ido decorando durante la última década que aún puedo contar con las dos manos. Y si… yo sigo siendo el peor monstruo que nadie ha inventado porque escogí de amante a la soledad, al insomnio y a la ira que me alimenta a diario con su pasado.

Nadie nos prometió la felicidad eterna, simplemente nos mandaron un día desnudos a la calle y nos pidieron que por favor nos cuidásemos mucho… sólo eso. El libro de instrucciones era un cuento chino impreso con kanjis. Aún así, nunca me he arrepentido de mi nombre ni de mi cuerpo… soy el estandarte de mi sangre y mi aliento, siento ser tan yo, porque con ello elimine el corazón para darle las riendas a mi cerebro. A pesar de todo sigo siendo el volumen de un libro en la estantería de los sueños que alguien que no sea yo. Porque yo no puedo hacer ni eso… ni decir que no. Te miraré al otro lado del espejo, pero no te podré decir nada de lo que pienso o siento aunque de alguna manera forme parte de ti y tu imagen de mi propia existencia. No voy a despedirme porque todavía no ha llegado el último baile y nunca me gustaron las lagrimas ni cuando son de felicidad.

Seré siempre un pirata dentro de un niño que no dejo de mirar al cielo ni paro de soñar con los ojos abiertos en búsqueda de la verdad. Se que no es justo que yo maneje mis controles y no deje que nadie lo haga por mi, lo fácil no estaba destinado a mis zapatos y aunque todo esa una maraña de hilos enredados. Tengo la paciencia suficiente como para al final, tener una madeja de hijo enrollado… para entonces espero saber todas las respuestas y no ser una completa incógnita. Supongo que volveremos a encontrarnos cuando las flores se cansen de quedarse quietas y salten de sus ramas para decirnos lo mas importante. Cada cosa tiene su momento y su lugar… hasta que llegue sólo se necesita superar cada invierno.

martes, 29 de mayo de 2012

La venganza de Abel.

Cuando por fin tras años de duro trabajo logro crear su enfermedad, sus mejores victimas ya habían pasado a mejor vida hacía mucho tiempo. Para variar llegaba tarde a darle solución a un problema, pero en verdad aunque el hecho de que para quien había sido creado no fuese a disfrutarlo, no le molestaba, porque siempre habría un asesino con el que experimentar sus avances.

Su virus no dejaba de ser un simple contador biológico que guardaba en su propia memoria su posterior venganza que no era otra que la muerte, con la única salvedad de que esta se producía en número de veces en la que el sujeto paciente habría matado a alguien. Su enfermedad era tan dura como una condena segura trasladada en el tiempo, las veces necesarias para que el contador llegase a 0, dando la paz total, sin no antes hacer sufrir la muerte y la reencarnación hasta una vez de nuevo saldada la cuenta.

A su virus le llamo Abel y se arrepintió de no haberlo tenido antes del exterminio nazi. Pero que su madre no le hubiese parido a su tiempo, era algo que él no podría haber cambiado ni con sus conocimientos. A pesar de todo se sentía feliz, de que el precio de una vida al final tuviera significado para él que osase quitarlas… en la comunidad científica al conocerse su progresos se produjo una gran revuelo y demasiada expectación.

Algunos detractores exigían la creación de un antídoto inmediatamente, a lo cual el joven brillante dijo que no, porque nadie sería capaz sinceramente de ponerle precio a una vida y él tampoco. Así que pulsando suprimir continuadamente elimino ante sus ojos la única posibilidad que eran los datos que hubiesen podido formularlo, dejando la receta original del compuesto, sin sus síntesis ni sus mecanismos de elaboración. Su formulación magistral sólo era capaz de ser reproducida teniendo en cuenta todos lo parámetros que por aquel entonces él solo guardaba en el lugar más seguro del mundo.

Su cabeza…

Y así fue como rompiendo un vial en ese recinto como comenzó a contagiarse la pandemia más inofensiva, puesto que una vez muerto casi la gran mayoría encontraría la cura, salvo aquellos que tuvieran oculto algún remordimiento oculto. A él no le valía que la inteligencia de algunos les guardará el secreto, o su habilidad les mantuviera en el anonimato de sus crímenes… ese virus era tan imparcial como la noche o el día… Y aunque la mayoría en esos momentos le hubiesen matado, muchos se lo cuestionaron al ver su sonrisa, porque todo había comenzado a propagarse… La ironía residía en que por fin tener las manos manchadas de sangre tendría su castigo adecuado.

Él se fue caminando silbando entre los gritos enardecidos de demasiados indignados y desapareció…Algunos dicen que huyo por el miedo, otros que se recluyó en un monasterio, pero casi todos saben que se fue de nuevo a vivir en el campo sintiéndose satisfecho de haber logrado un hito… la justicia de los muertos. Ahora los justos y los indefensos no volverían a sentir miedo porque la obsoleta pena de muerte que a su parecer era una solución inapropiada, no daba tanto miedo como la certeza de padecer un sufrimiento kármico pagado a plazos. La simple muerte, no era suficiente para algunos.

sábado, 26 de mayo de 2012

El ornitorrinco bípedo, la evolución de las especies.


Todo ha sido un error prorrogado en el transcurso del tiempo. De nacimiento surgí centauro… Era un buen comienzo mezclado entre el hombre y el caballo. Durante la adolescencia trote países enteros mientras fortalecía las piernas, con el tiempo me salieron hasta manchas de leopardo… pero en un momento de fortuna logre cambiárselas a un leopardo coqueto que le gustaban más los puntos rellenos.

Gane elasticidad perdiendo algo de potencia… y afile los andares hasta hacerlos fluidos como el agua, como el mundo liquido siempre me llamo la atención fui transformando las plantas de los pies hasta hacerlas tan anchas que pudieran soportar mis cien kilos. En la tierra son como las aletas de los buzos por lo que debo de andar siempre de puntillas pero al meterse donde habitan los peces. Me vuelvo una mezcla entre pingüino y león marino. Pero aun así en Madrid no hay playa y algunos de sus ríos tienen tanta polución que habría que estar como una cabra para nadar en ellos.

Aún así, sigo disfrutando del campo como si fuese un perro y la montaña como los carneros con sus cornamentas pesadas… aunque mi frente parece más el frontal de los bisontes o a lo sumo la de un rinoceronte bebe, todo lo que se topa con mi cráneo suele acabar abollado o fracturado. Por suerte una central lechera independiente riega mis huesos con extra de calcio, aunque eso debe de ser por mamón, no por ninguna otra cosa cualquiera.

La cola, de demonio por supuesto… esa se puede camuflar mejor, aunque para ser sinceros una de las mejores es la de un buen lemur anillado, pero que se le va a hacer hay que aparentar ser humano. Aunque las manos sean como la de un orangután y los colmillos de un lobo. Los ojos… cada uno de un mundo, el derecho es de águila y el izquierdo parece de topo que con el tiempo ha ido escarbando hasta llegar a la superficie y volverse al menos de suricato. Aun así el olfato de cerdo y una texturizada lengua de gato siempre me han ayudado tanto en la cocina como fuera de ella. Seguro que se me olvida alguna característica más de la morfología de un bicho tan raro.

Escucho a las otras fieras deambular por las calles de la ciudad y aullar a la luna llena, sus pelajes se erizan en las noches de verano y sus pupilas se dilatan hasta volverse bestias enfurecidas. Algunas noches hay que tener cuidado para no acabar a mordiscos y arañazos mientras vuelves de donde sea que quiera que estuvieses metido. Sigo oliendo a levadura con sangre y aunque muchos me encuentran pocos se acercan. De lejos parezco jirafa cuya única arma son sus temidas coces, de cerca casi todos se lo piensan, porque no es lo mismo que un grupo cace una presa que, la presa zoológico acabe con ellos con la sonrisa de una hiena.

jueves, 24 de mayo de 2012

Triple arcano.

Sigo a medio camino entre el cielo y el infierno en un lugar en que algunos autóctonos denominan tierra. Allí el balance entre el bien y mal es una ecuación a medio balancear que cada hijo de vecino rellena los huecos con su libre albedrío. Una marea de rojo y verde salpica donde que sea mires equilibrando la ecuanimidad en un campo de amapolas inmenso.

Yo en cambio soy de esa clase de personas partidos por la mitad aun sin tener término medio. Mi expresión karmita siempre se iguala a cero cuando llega la hora de ajustar cuentas. La verdad es que eso siempre me dio igual. La personalidad es un precio demasiado cara como para desperdiciarla y avanzo a través de los años sin apenas desgastarlos al igual que hacia con los libros del colegio, instituto y universidad.

A veces soy una brisa que pasa sin dejar huella como me convierto en una leyenda de las grutas y cuevas de media España… no existe las medias tintas cuando el ocho se convierte en una seña de identidad. La paradoja perfecta es un comodín a gastar antes de que el gallo cante el medio día, siempre se puede volver a empezar cuando los días superan las 19 horas de duración y fusilas cada momento 0:00 dejando desangrarse al tiempo durante horas antes de aburrirte y marcharte a la cama a intentar hacer como que duermes, cuando hace ya mucho tiempo que ya ni recuerdas el significado de un sueño, por su ausencia.

Te ríes por no llorar y le das la vuelta al planeta para ver como cae la fina arena de un reloj universal que nunca cesa, ni tiene vacaciones. Los gatos siguen caminando de puntilla y desde que aprendí a esquivar ningún alud de problemas a logrado enterrarme todavía. Sigo teniendo la suerte de un transformista combinada con la estrategia de un general de ajedrez. Donde las torres temen a los furiosos peones sindicalistas, los reyes engañan a sus parejas con las reina del otro color, los alfiles dominan el mundo entre las sombras y los caballos seguimos saltando de una realidad a otra igual que ocurre con la noche y el día. A veces me bajaría del crucero y mandaría todo a la mierda, otras en cambio giro de nuevo la bola y disfruto de la causalidad donde aparezco de destinatario.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Costillas de granito.

Me despierto junto a las civilizaciones y sus bullicios
y bostezo aletargado desde amanecer de los tiempos
dejando que la historia pase por sus cansados caminos.

Miles de vidas recorren mi concurrida garganta a diario
mastico el humo de la ciudad y escupo hollín al asfalto
contemplo como los años se depositan gramo a gramo.

Cuando el suelo del mundo tiembla, yo me parto de risa
con sonido de trueno al frotarse mis entrañas de piedra
vivo posando en la imborrable memoria de la fotografía.

jueves, 17 de mayo de 2012

Imagenes entrañables.

No hay nadie que pueda tener mayor orgullo en su propia persona, que la felicidad que experimenta una abuela cuando se encuentra a su niet@ después de pasado tiempo.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Condición inicial.


A cada persona de este planeta que llamamos mundo, cuando nace se le da un pequeño talento sin importar el lugar donde lo guarde. A algunos pulido y listo para usar… y a otros en estado bruto. Nada de pan ni rebanadas a no ser que seas un futuro panadero (que en su caso sería hasta coherente)…

Por lo que al final de mucho pensar y devanarme el cerebro (y si!, he levantado la tapa del cráneo para comprobarlo y tengo…) he llegado a la conclusión. De que de alguna manera siempre consigo sacarle algo positivo o gracioso a cualquier día por muy torcido que este haya sido, de lo demás en general suelo ser mucho más variable.

Y es que contra menos necesites, antes consigues algo que ponga en otro color cualquiera los días vestidos de rojo. La suerte es como un dado del Twister. Simplemente tienes que saber moverte y ser flexible, lo demás ya es una partida de poker.
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