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jueves, 16 de abril de 2009

La osadía de las flores


El rasgueo acompasado de las guitarras introducía lo que seria un combate de titanes… Las notas subían para después de bajar frenéticamente abarcando todas sus notas, era un enfrentamiento que se había mantenido caliente durante quizás demasiado tiempo.

Rozando con las yemas constantemente el borde para a continuación esconderse otra vez en la masa uniforme de humo que contenía ese agujero. Los dos habíamos acabado por soportar con paciencia y algo más de tesón la presencia del otro agujero en el mismo camino.

Al final el frío y el cansancio habían echo la convivencia algo elemental y hasta entonces todo se tuvo mantenido en un estado quo de absoluta tranquilidad. Algunos cruces de hostilidad por las mañanas y paciencia constructiva al vernos pasar al anochecer.

Pero todo sistema acaba por desestabilizarse y estallar como un a estrella que acaba por morirse… nada dura eternamente y cuando algo hace crack… las fisuras comienzan a partirse una a una como el más fino de los cristales. Al terminar todo queda echo el mismísimo polvo del polvo que ya vendrá algún viento fresco para arrástralo a otros lugares.

-ll- Eres un maldito cabrón hijo de puta… salió apremiante de su boca mientras su lengua viperina trataba de no hacerse un nudo contra sus colmillos.

-l- Al menos yo respaldo mis palabras con verdades… resonó a lo largo del pasillo de administración. Tras el rugido llegó la calma con un silencio que no hubo llegado se vio interrumpido por una respuesta…

(En voz relativamente calma)
-ll- ¿Por qué lo has hecho?: No tenías ningún derecho a meterte en medio.

-l- Lo sé, pero realmente ya estaba en medio de nada soportando tu inútil presencia en la mesa de enfrente. Día tras día y con los años también. Si lo nuestro ya ha terminado y nuestro orgullo nos hace permanecer en nuestro puesto de trabajo.
¿Por qué no iba a querer yo promocionar de puesto?

Se escucho a un ángel con sus campanillas buscar el departamento de RRHH… sin apartar la vista de ella, marque con el índice la dirección adecuada y todo pudo continuar.

-ll- NNoo see…

-l- Yo si lo sé, y no es que sea mas listo ni tonto que tu… cada uno tiene su parte, pero los dos sabemos cuanta cantidad hay en cada hucha. Por lo que yo no tengo que pedirte permiso para mis elecciones. El problema radica exclusivamente en quien tendrá más poder sobre quien…

… Y precisamente eso es lo que quiero evitar… no más presuposiciones, ni tener que traducir tus palabras con un decodificador en la pausa del café. No quiero tener tu libro de instrucciones en la repisa de mi habitación. Quiero olvidarme y dar un paso hacia arriba para variar.

-ll- Si… si lo comprendo… Pero es tan injusto… Podrías haber conseguido cualquier puesto en cualquier otro lugar edificio… o del mundo. Te quedaste aquí como un soldado de metal custodiando un castillo lleno de fantasmas.

-l- Si, lo hice porque me gustaba mi mazmorra y su café… tenía maquinas de tortura e incluso hablaba con algunos fantasmas incluido el fantasma que te tirabas cuando yo viajaba por viajes de negocios. A ese le puse una cadena más gorda de la que ya tenia y dejo de molestar con su hipocresía por los alrededores de este despacho.

… Algunos dicen que ahora ejecuta su lamento en otras oficinas de esta misma planta. Es lo que tiene el tiempo pasa y las oportunidades también. Por eso me merezco un puesto superior con menos mierda que tragar en cualquiera de los sentidos.

-ll- Te odio! Ojalá jamás te hubiese conocido maldito mal nacido.

Enfrento un espejo con otro y consigo convertirme en un número infinito de clones dispuestos a defender la realidad con trozos de cristal. Un ejercito simétrico dispuesto a devastar la tierra en una formación tan impresionante que camina en silencio.

Clavo mis ojos en los suyos y el fuego restalla en mil llamaradas… derrito el humor vítreo hasta que ella aparta la mirada. No se escucha ningún sonido… mi indiferencia escupe el veneno restante que quedaba en mi piel procedente de su ultimo beso que mi memoria recuerda.

La sangre negra que mancha a borbotones el mármol blanco resbala hasta sus zapatos rojos para tatuarse en su tobillo como una rosa con espinas. Mi aura brilla de nuevo y el veredicto de la justicia resuena junto a la trompeta del ángel que ya ha terminado de entregar su currículo…

Mi sonrisa florece eclipsando la oscuridad de su derrota. Fue la paz de mi respuesta la que me salvo de mi condena eterna bajo el yugo de sus recuerdos. Yo mismo le entregue una matricula de honor un día y solo rogué porque nunca llegase a 0.

Una tarea sencilla que consistía en no maltratar lo que le había sido legado, de conservarlo y mimarlo… de quererlo mismamente y tratarlo con la dignidad de las personas. Algo que se le complicó en extremo hasta que me musitando reconoció que había terminado por cagarla.

Después pasó el tiempo hasta hoy… y por fin se ejecuto el movimiento maestro. Por el cual el poder psicológico que mantenía sobre mí había sido vencido y superado. Dejándola por lo que en el fondo había sido toda su vida… un ser sin justicia.

Dijo algo mientras se marchaba que se perdió en el espacio.

Al día siguiente su escritorio estaba vacío y el presiente me ofrecía mi puesto en el despacho contiguo. Me pido que contratase a un empleado por el puesto que ella había dejado vacante a primera hora de la mañana por abandono.

Contrate al ángel simpático porque me pareció que era alguien que sabia mantener el silencio cuando la situación lo requería y por su sonrisa endemoniada. Ahora tomamos café en su escritorio por las mañanas. Siempre tiene unas rosquillas que saben a gloria.

Sucede que cayó del cielo. Y yo estaba ahí para presenciarlo.

miércoles, 15 de abril de 2009

La Égida


Todo comenzó con la noche centelleando entre mis dedos. El reloj había muerto hasta convertir sus cifras en 0… los puntos parpadearon hasta que pasado un minuto volvió a la vida. Todo sucedía con la misma puntualidad exquisita. De nuevo el mundo se dibujaba con el peso de las palabras que algún autor anónimo había escrito en esa historia. Un día nuevo comenzaba renaciendo entre las cenizas aun calientes del anterior.

La vida se abría paso como una enredadera gigante que lo devoraba todo. Las palabras volvieron enganchadas de la mano de una musa inspiradora. Aparecieron tras su estela cuando la quimera de humo se transformo en carne y hueso… radiante me miraba debajo del umbral añadiendo la luz que el sol se había llevado tras el horizonte en el ocaso.

Una chispa había iniciado una reacción que disparaba en todas direcciones para después concentrarse en una burbuja de silencio… la paz vino después profunda como el barranco de un suicida experimentado… y fue eso la sensación de conocer algo la que me sobrevino de repente. No era un dèjá vu… sino algo mas sencillo y delicado.

Una dulce esencia se difuminó en aroma para deslizarse por el aire hasta llenar la habitación de un todo que ardía en la punta de la lengua hasta que el recuerdo le nombrase sobresaltado.

Eres tu…!

Una sonrisa confirmo las sospechas y pudiste ponerte a la luz para que te contemplase como si el tiempo no hubiera fijado en ti los ojos. No había cambiado nada desde el día que te perdiste entre el tumulto de la gente que se agobiaba por llegar el primero. O en aquella ocasión en que debíamos llegar sin retrasarnos a una reunión importante y acabamos en una cervecería a la que convertimos en un atasco.

Sabia que era el olor del humo de tu presencia lo había respirado tantas veces como para convertirlo en el mío propio. Cuanto tiempo desde que te olvide en algún espejo de un aeropuerto. Pero siempre acabas por encontrarme. No es que me quejase… Sencillamente es que no te esperaba aún.

No ha pasado suficiente tiempo desde que me olvide de llamarte… intentando encontrarte en mi pasado… desquiciado tras haber fumado un paquete de cigarrillos… sin el alma en un puño deseando averiguar si lo que ha ocurrido es cierto o una sencilla pesadilla.

Tampoco te esperaba tan sereno y calmado que no pareces tú sino un ángel flotando en una nube… y no es porque viva en una burbuja encerrado en mi pecera. Que no quiera ponerte escamas brillantes e invitarte a nadar conmigo. Es que me has sorprendido.

Gratamente… Porque aun recuerdo cuando corríamos por las calles en verano huyendo del sol del mediodía como forajidos en sus monturas cruzando el desierto de las mentiras buscando la única verdad…. el porque de que no nos han salido las cosas como las planeamos.

Conseguimos grandes retos como llegar a la luna y correr por su arena de plata… bajamos a la Atlántida a rebuscar entre las tumbas de los percebes y como olvidarme de cuando viajamos al pasado para reírnos de los dinosaurios herbívoros que eran perseguidos por los depredadores… Pero en el resto… hemos fracasado…

Nunca comprendimos el amor y su significado. Lo buscamos incluso preguntando a Lobatón que nos remitió amablemente a la mierda. Cambiamos ollas de oro de duendes olvidadizos para conseguir algo de inteligencia y nos pagaron con un príncipe rana que tiramos a la alcantarilla.

Cruzamos nuestra cara con una historia hilarante que nos transformaba en esperpento y aun así no nos basto que la idea de hacer reír era suficiente. No encontramos al amor y tampoco la meta de la que tanto hablan y solo se ha escuchado este silencio como respuesta.

A pesar de todo sigues viniendo a mi casa con las manos vacías y una gran sonrisa… dándolo todo y sin esperar nada a cambio… eres el único que podría alegrarse cuando un barco se hunde… comprobando que todos son como ratas menos los lunáticos que creen que una sonrisa salvara al mundo. Una tan pura como para llenarlo todo de flores y que la caricia de la música te suma en un mar de sosegada tranquilidad.

Cuando los gritos se tornen en silencio al contacto de la noche y que todo se vaya colocando gota a gota en mi cerebro para terminar de equilibrar la ecuación.

Tú eres yo y siempre lo he sabido.

El Ave María entra con su arpa apuntalando la ciencia cierta de mis palabras lanzadas al espacio como un guante solitario. Siempre has estado ahí apoyando los pasos de mi camino aunque yo mismo me encargara de pintar cuestas imposibles de alcanzar que con esfuerzo terminaran por ser superables.

A mi lado la soledad no tiene cabida y nuestras historias aburrirían hasta los muertos… el sueño se niega a pagar nuestras deudas y sigue declarándonos insomnes adictos a la luna.

La vida nos entrego un diccionario lleno de historias por escribir y relatar… un sinfín de melodías que harán la delicia de espectadores que en sus sillones preferidos acontecerán a presenciar algo más que un relato.

Vivirán la experiencia de que la noche mientras que algunos duermen y la ciudad reposa en entre el silencio de los coches desperdigados… cantando una canción al borde de la cuneta donde se quedo más de un suspiro… las estrellas iluminan las notas del pentagrama y el sonido comienza a convertirse en partículas…

Que suavemente te transportan a un mundo donde todo es posible donde lo que puedas lograr esta a un paso de tinta de distancia. Comienza la historia de las palabras… un lugar donde encontrarse con aquello que espera detrás de la puerta.

Una oportunidad de sentirse uno mismo sin una cara ni un nombre… simplemente un único ser con todo el universo. La verdad de su propia existencia.

martes, 14 de abril de 2009

Wisterias en el aire...


Las Wisterias flotaban en el viento despidiendo sus aires violetas. La calle había dejado de estar ausente para concentrarse alrededor de un vuelo de fantasía… mágicamente había acabado surcando las corrientes de sus esencias y casi olvidado donde me dirigía en aquel momento.

Gire nuevamente sobre mi panza y seguí mirando a las nubes mientras que esas florecillas me llevaban al país de donde venían… alguien las había mandado a por mi y yo voluntarioso había firmado quedando irremisiblemente encadenado a su destino.

Cuando llegue a Nueva Orleáns el sol ya había caído y en esos instantes estaba sobrevolando el antiguo cementerio francés de les innocents. Sus ángeles de piedra aun seguían despidiéndose cuando llegue a esa casa de madera desvencijada por igual por un brote de carcoma y la erosión propia de la humedad y ese calor pegajoso.

Lentamente las enredaderas volvieron a posarse en sus muros compuestos intermitentemente en unos grandes bloques de piedra unidos entre ellos por una verja metálica de barrotes acabados en flores de lis. Afilados hasta la saciedad ya que se reflejaba la luz de la luna en unos filos cubiertos con una negra capa de protector antioxido.

Mis ojos dejaron atrás el chirriar de la puerta de la entrada siguiendo inconscientemente el ligero vaivén de las cortinas en las ventanas cerradas. La puerta de madera ancestral de dos palmos de anchura estaba sin acabar de cerrar y abrió no sin esfuerzo a un amplio recibidor coronado por una lámpara de cristales que miraban con ganas una mesa de mármol que reposaba en el medio de la sala.

Una llama danzarina emitía ondas en algún lugar del piso superior al que accedí por una escalera circular que poseía unos cuantos centímetros de polvo a lo largo de todo sus peldaños… era una especie de camino por los tiempos ya que iba dejando la suela de mis zapatos como vestigios de mi leve presencia en esa nieve agrisada.

Cuando llegue arriba el pasillo se extendía en ambas direcciones, preste atención a la que mas luz poseía y descarte la otra para la curiosidad de otra persona. Camine lunáticamente pisando exclusivamente las baldosas negras de un tablero eterno de ajedrez dibujado en el suelo de toda la extraña casa.

La puerta se accionó impulsada por mi mano hasta quedar completamente abierta y pude observar la escena que ante mi se mostraba con la ternura de una flor exótica. Una llama bailaba hechizada sobre un cirio llorón bastante grande para iluminar una habitación junto a la luna que entraba por las ventanas abiertas delante de ella.

Todo tenia una blancura mezclada con amarillo que invitaba a pasar para seguir observando las pilas de libros que se apilaban de tres en tres a los lados de un trono verde malaquita y suave como la misma piedra. Parecía soportar estoicamente el asalto sistemático de la suciedad y sencillamente no aparentaba haber pasado ni un día desde que alguien lo tallara. Dos leones rugían al final de los brazos y un emblema marcaba la totalidad del respaldo.

Lo descubrí al también encontrar una mesa alargada y un sofá con orejas del mismo color, pero siendo el terciopelo lo que daba su textura. Este tenia algo más de polvo pero no me importo sentarme en el a contemplar la luna junto a ese trono vacío. Mientras que me daba un baño con sus rayos observe una pila de folios desperdigados por la superficie de un bloque de granito pulido de color blanco con veteado en lila.

Seguí durante unos minutos el dibujo de sus líneas caóticas por sus superficies hasta que volví a encontrarme con los folios. Cogí uno de ellos y le di un repaso por encima… eran textos olvidados, sin dueño ni a veces titulo. Compendios de palabras creando una gran sopa sin forma ni alineación.

Intente recomponer el puzzle de las ideas que allí brillaban tenuemente. Algunas casaron como una cadena… otras simplemente no pertenecían ahí… con algo más de esfuerzo que de suerte logre componer al menos 7 cadenas diferentes sobre toda la mesa.

Al iniciar la octava reconocí alguna de mis palabras despistadas y cuando quise darme cuenta acabe reconociendo a locura y sus mundos en ese texto…una pequeña historia que parí algún verano en mi antigua ciudad de nacimiento. Eran palabras desquiciadas y aun así componían algo que era hermoso a su manera. Encontré las otras dos paginas y recompuse extrañado aquella dudosa cadena.

Levante la mirada y le encontré a él mirándome atentamente… sonreía encantado de encontrarme allí y yo con el lío de los papeles no me había percatado apenas. Le observe sin temor alguno de su presencia contemplando su rostro alisado y blanco… sus ojos eran dos estrellas brillantes en un fondo púrpura. Vestía una levita con unos camafeos que con atención catalogue con la historia de las criaturas griegas.

Una sublime colección de un bestiario fantasioso del que me hechizaba la mirada de medusa con cientos de serpientes hábilmente labradas. Su sonrisa apareció otra vez en cara y con ella me extrajo de la abstracción que medula había logrado.

Su voz fue como un chorro de eco modulado. Claro pero contundente… era como la voz de los tiempos que se había vuelto de carne y hueso. Se presento como Lestat de Lioncourt y yo sonriendo le reconocí. También me dijo que me había leído hace tiempo y lo había echo pausadamente cuando encontraba un ordenador. Le gustaba la forma que tenia de gotear mi mente… y que las ideas que se encontraban entre mis imágenes a veces le sorprendían tanto que tenia que verme en persona.

Estaba gratamente sorprendido porque yo a él también le conocía… conocía su historia y sus colmillos… conocía los pasos de sus huellas por media Europa y media América.
Los siglos para él eran una simple monotonía que se repetía incansablemente. Cuando sucedieron 3 ya dejo de contar y perdió el sentimiento hacia nada que no fuera un libro con cubiertas de cuero.

Volvió a hablarme tras haber buceado en el fondo de mis pupilas y con la piel marcada por las finas arterias faciales se habían encendido tras el paseo. Y sus ojos vibraban en sus cuencas sedientos de otra incursión que no tardo en producirse salvo con la diferencia en que la siguiente él estaba sobre mi con nuestras frentes pegadas y sus pupilas disparaban a quemarropa contra las mías… note como penetraba dentro de mi cerebro y buscaba lo que allí estuviese buscando… su aliento gélido se mezclaba con mi respiración acelerada y sus manos apretaban con fuerza mi cabeza a la vez que sus piernas aprisionaban mi cuerpo contra el sofá.

Después de unos minutos deje de debatirme y abandone la lucha inútil. Me relaje y puse la mente el blanco. Agito con cuidado mi cabeza hasta que las ideas se volvieron claras otra vez… Cuando termino se levanto atusándose su ropa y volvió a colocarse en su trono con parsimonia.

Cuando la respiración volvió a equilibrarse junte el valor suficiente para preguntarle que si le gustó lo que había visto.

Sonriendo afirmo que si… La amabilidad de su respuesta me llevo una tranquilidad realmente profunda que me devolvió lo que había perdido con sus maneras no menos extrañas. Supuse que no conocía otras y que a veces la sed del conocimiento era demasiado alta para andarse con formalismos banales.

En el pasado yo mismo me había permitido licencias similares en algunas ocasiones, pero nunca habría llegado al punto en que la otra persona se sintiese como un simple muñeco de trapo inútil para cualquier acción de huida.

Me sentí como el pez chico de la historia de mis padres. Pero no le guarde rencor alguno. Sus ojos brillantes y sus camafeos eran suficiente paga como para olvidarme de sus maneras.

La noche paso entre sus historias y las mías… los libros permanecieron cerrados mientras las palabras vivían y morían entre los suspiros de la noche. Cuando llego el amanecer se despidió de mí y me mando a las Wisperias a devolverme a mi casa… Cuando me dejaron en mi cama… besaron mi piel con sus cientos de pétalos para introducirme en el sueño de las mañanas.

Cuando me desperté fui dibujando la historia con palabras, dubitativo entre un sueño y la realidad… guarde el texto y salí a la calle una vez caído el sol. Camine por las calles siguiendo a las flores nocturnas de Alonso cano. Al terminar todas las flores del camino me encontré con él al otro lado de la calle.

Me miraba con su sonrisa de siempre y su pelo dorado flotaba en la corriente del General Martínez campos. Cruce la calle y me situé a su lado mientras contemplaba con el la hilera de la luces de los coches sucediéndose en sendas direcciones.

Durante ese trasegar me comento que se había venido a Madrid en busca de nuevas experiencias. Vio la ciudad en mis recuerdos y quiso comprobar si eran ciertos. Se maravillo con las luces y las sombras de la noche a intervalos.

Desde entonces vive en las ciudades que visito… viene a mis pensamientos y escarba entre ellos hasta que vislumbra algo que le interese, después lo experimenta en persona. Soy una especia de guía que anda sus pasos por adelantado. Sin saberlo me convertí en una de sus palabras encadenadas.

Una simple ración interesante de una mente sumergida en la locura más coherente que había visitado jamás. Todas las noches encuentro alguna pista de sus espionajes nocturnos. A veces me deja guías de nuevos lugares que encontrar.

Un par de veces al año me lleva a otros sitios que no se podría ir a visitar fácilmente. Es una especie de sombra que consigue escabullirse por cualquier lugar que él desee.

Susurra las noches de los tiempos en mis ensoñaciones inconscientes… me habla en tantas lenguas que olvido a la mañana siguiente que los idiomas se alternan en las pesadillas.

La otra noche al despertar lo encontré sentado a los pies de mi cama… andaba sacando mis pensamientos por un hilo dorado que iba devorando entre sus dientes. Cuando terminó beso mi frente con sus labios fríos y me devolvió al letargo de mi cama.

Por la mañana encuentro zumo en la nevera exprimido y café preparado para servirse. Y por la noche vela mis sueños bajo las estrellas. Intento dejarle cada día algunas palabras sueltas por toda la ciudad.

A la mañana siguiente aparecen colocadas en el felpudo de la puerta o desperdigadas por todos los rincones. Es un simpático juego de palabras cruzadas. El tanteo va bastante igualado, salvo que el tiene el tiempo de su lado.

Una vez me propuso que me cambiase de lado… le dije que el tiempo lo diría. A veces ha intentado tentarme. Pero los dos sabemos que nos gusta demasiado la noche como para que algún día no vuelva a verla.

Fantasea cada momento con probar mi sangre a pesar de que en un par de ocasiones lo ha conseguido. Yo solo he pensado una vez en los cristales rojos de la suya. Un día probé una gota y sus recuerdos centellearon en mi lengua. Cuando no me queden más anclas en el mundo acabare compartiendo las cadenas de su existencia. Hasta entonces disfruto de los amaneceres y adoro sus ocasos.

Cada día es una historia abierta sin punto y final. Algunos consigo escribirlos… otros ensoñarlos. El los corrige por las noches y les pone anotaciones con tinta roja. No me preocupan porque no se escribe con mi sangre. La ultima noche apareció el trono en mi casa.

No se como consiguió introducirlo en la alcoba, pero supongo que pasar la noche entera cayendo por mis historias es muy duro como para contemplarlas de pie. Cuando me levante me puse los calcetines sentado en mi nuevo asiento. Fue una manera diferente de comenzar el día sintiendo el peso del tiempo. Agarre a los dos leones y me enfrente a la mañana.

Mire al sol cuando salí por la puerta. Me tome mi tiempo mientras encendía el cigarro a ciegas. Memorice ese momento para agradecerle el regalo. La primera vez que lo vi siempre quise un lugar así en mi vida, a pesar de que nunca deje de ser suyo. Ahora preside mi habitación ya que es un placer para mí que visiten mis historias acompañados por la luna.

sábado, 11 de abril de 2009

Agua de Luna


Besos gotea la luna con sus labios mojados… caen como copos de nieve tranquilos y pausados hasta que chocan con la cara de algún joven despistado. Producen sensaciones de ingravidez y de ternura… quizás demasiado rozando hasta depravación de una madre por su hijo.

Vuelvo mirarla apuntando entre sus ojos… ella sonríe con su cara redonda, me insiste en que la quiero mas de lo que estoy dispuesto a confesar… rebusco una piedra entre la magia de los bolsillos y estirando el tirachinas comienzo una guerra sin defensa ni cuartel.

Nos disparamos de todo durante toda la noche hasta caer abrazados y exhaustos al llegar el amanecer. Cuando el sol ya ha terminado de salir… no queda rastro alguno de nuestras heridas y las cicatrices se van borrando convirtiéndose en motas de ámbar a las que les salen alas antes de abandonar la piel y sus marcas.

He vuelto a perder el Norte y como siempre lo ha pagado ella… noto la resaca corriendo por los túneles del cerebro… siento su tacto punzante cuando decide dejar de correr para asaltarlo trepando por sus paredes.

El dolor que al principio parecía admisible se esta volviendo un puro frenesí que me lleva al éxtasis con la boca abierta y los ojos fundidos en blanco… la saliva se precipita al vació en un hilo fino de plata… mientras que mis dedos desesperados comienzan a incrustarse en el cráneo intentando liberarme de esa agonía.

Clavo un poco más los dedos en mi locura y la sangre comienza a aflorar como un manantial corrompido. Cuando quiero darme cuenta… el día ha pasado y las luces artificiales van guiando mi camino por el monte del calvario.

La luna esta encima de mi malfollandome por descontado y por el descaro ofertado el día anterior… el dolor se mezcla con el placer mientras que la demencia hace círculos en la mezcla… añadiendo al momento una cucharada de sal y una de azúcar por vuelta.

Todo se vuelve blanco y Moby Dick sonríe sacando la cabeza de estanque… se ríe con los colmillos amarillos al igual que un viejo en la puerta de su casa encalada. Sus ojos tachonados en negro se pierden profundos entre el corral de su semblante.

Al corrernos todo se vuelve pintado en silencio y las luces aflojan su intensidad para que las lagrimas no brillen en nuestras miradas… los jadeos han seguido a los gemidos y ahora se encargan de relajar los tambores del corazón que se afanan en chocar contra todas las paredes como un elefante en una cacharrería.

Sus ojos se clavan en mí con una sed maquillada en deseo y la inocencia nos envuelve en una sabana de seda color salmón. Los latidos se vuelven planos antes de caer al final del grafico en un descenso en picado.

El bello se eriza mientras nuestros cuerpos desnudos caen al vacío… el odio queda en la tierra y nosotros volamos flotando en el amor de las caricias que nos ofrecíamos al inicio de los tiempos.

La fecha de caducidad de vuelve ceniza y en su lugar las flores llenan el mundo de color. Anoche nos asesinábamos sin impunidad y ahora vuelvo a estar esclavizado a su cintura. La vida es como una bola de una ruleta… nunca sabes donde caerá, pero una vez comenzado el juego… no hay forma de quitar la mirada del destino… cuando todo termina… el mundo se para y solo el ganador ruge entre las ilusiones perdidas de una humanidad desdichada.

La suerte se viste de gala y sale a bailar con sus zapatos de charol debajo de la lluvia. Prometo esperarte en la esquina de mis escrúpulos al finalizar la jornada. Estaré allí viéndote llegar pura como la ambrosía para amarte sin odio alguno hasta el amanecer.

Borrare con mis labios las magulladuras que cualquier hombre haya tallado en tu piel, haré olvidarte de sus nombres y sus ridículas pollas de estrella de rock con puntas de menos.

Extraeré cada recuerdo hasta que al concluir esta noche santa… solo quede mi imagen flotando en el recuerdo de haberte amado con la pasión del que vive como si no hubiera mañana.

http://www.youtube.com/watch?v=btjVnTLn6og

miércoles, 8 de abril de 2009

La meditación de Thais




Dios ha muerto y la reina se ha tirado a la corte entera. Cierro el mundo como un libro que suelta una nube de polvo antes de plegarse por completo con un portazo. Me he mudado a la luna otra vez y desde allí arriba todo se ve mas claro.

Las líneas parecen marcadas a fuego y cuando no tienes ningún pie posado donde puedan aparecer problemas te das cuenta que en su ausencia… la vida vuelve a tener tacto de seda. No pienso quedarme aquí mucho tiempo. Tan sólo es una parada en el camino.

Perderse en el lugar al que van a parar todos los sueños extraviados… tumbarme en su fina arena de plata y dejar tranquilamente que todas mis preocupaciones caigan sobre bombas en las noches de Irak.

No quiero volver sin haber extraído con meticulosidad todas las manchas que tenia mi alma… al despertar no me había reconocido ya en el espejo. Y el tipo que allí se reflejaba no tenía ni un ápice de mi esencia. Era un maniquí de conciencia humana que había terminado por acostumbrarse a las normas y leyes que asolaban a la sociedad.

En el transcurso del tiempo que se había convertido en un hombre, abandonando la ilusión de no cambiar… y la chispa se había ido apagando hasta el extremo de que ya no podía escuchar las campanillas… oía un simple tintineo, pero se había ido la sensación de chocar una y otra vez contra las paredes haciendo mil notas de metal resonar hasta el infinito.

Se habían marchado todos los sueños que pellizcaba a las nubes como panes recién salidos del horno… también habían desaparecido los aromas que le trasladaban a otros países lejanos donde podía pasar unos breves segundos volando rápido por sus ciudades.

Desde aquí arriba todo había vuelto como si hubiese salido de la niebla… de una densa y aletargante como las caricias de una madre cuando tenías fiebre. Ya no sentía nada en la piel y el tacto había acabado por mudarse exclusivamente a la punta de los dedos.

Una vuelta más y las arenas siguieron limando las imperfecciones como el bicarbonato con los metales. Unas capas de piel muerta más tarde estaba preparado para tomar mi primera comida… volé entre los cráteres buscando los sueños mas tiernos y bebí de los más mojados. Al atardecer tomaba granizados en la puesta de sol. El tiempo trataba amablemente a los que acabábamos en aquel satélite.

Por la noche el hielo nos mantenía criogenizados hasta la salida del sol abrasador que nos extraía del rigor mortis… su energía nos inundaba cada centímetro del cuerpo dándonos nuestros desayunos de campos de trigo regados con luz y cerveza fría cayendo por la garganta proveniente del glaciar de la manzana de atrás.

Hacia quizás demasiado tiempo que no acababa en mi planeta de nacimiento. Pero una vez allí nada había cambiado desde entonces y todo seguía congelado esperando a mi regreso. Por las mañanas tomaba el sol mientras construía castillos para después vivir en todas sus habitaciones.

El tiempo se convertía en un reloj de arena que se giraba sólo cuando quería y la paz lo cubría todo con un hilo musical de flautas y violines… un piano saltarín escupía tonadas de vez en cuando lo bueno era que entonces salían unas pequeñas flores doradas que bailaban agarradas de las hojas saltando al compás de las notas.

Creo que me quedare aquí una temporada…

Lo suficiente para que todas las cosas que abajo quedaron pendientes terminen por caducar, incluso puede que espere a que todas las personas se olviden de mi rostro y las cicatrices terminen por alisarse de nuevo.

Volverme un pequeño ermitaño que busque las respuestas preguntando a las estrellas en vez de a su ombligo… dibujar un calendario en la superficie de la luna para así contar día a día como se mueven las estrellas como el diario de un esquizofrénico. Quiero volver a mirarlas a los ojos hasta hacerlas ruborizarse.

Quiero sus brillos como cuando era pequeño y miraba a la noche a su vientre dibujando líneas entre los puntos separados. Me encantaba la sonrisa de la luna desde abajo… pero desde arriba… tengo una pecera enorme con todos los animales que Darwin fabrico con plastilina y arcilla.

Cuando tenga fuerzas suficiente para volver a la tierra, volveré a tirarme por el precipicio hasta caer como un meteorito en la cama de mi alcoba… pero por ahora el aroma de todos los quesos alimentan mis sueños y las estrellan vuelven a dibujar para mí las ilusiones que recuperaron de mi pasado.

Mi corazón vuelve a zurcirse con una aguja de cirujano e hilo de bridar. Cuando acabe la semana se habrán cerrado todas las cicatrices que las espinas de las rosas que te deje en la ventana habían dibujado en mi piel. Y cuando la sonrisa haya recuperado el esplendor del amanecer en la montaña podré volver al mundo que cerré como un libro dando vacaciones a sus personajes.

Cada uno tiene escrito dentro de sus pantalones que le deparara el destino y en las suelas de sus zapatos escondidos mapas que guiaran el camino con mas suerte o mas desgracia que el alcohol haya podido brindarte con su mejor copa. Pueden sobrevivir sin las narraciones incoherentes de un autor desquiciado. Pueden vivir como siempre lo han hecho. Buscando la justicia con los ojos tapados.

Cuando el mundo deja de emitir su rugido… los pensamientos se escuchan tan nítidos como la voz que cada mañana te decía que te levantases… una voz sincera y taimada que has escuchado desde que tu madre lo hacia en tu infancia.

Una voz que se había perdido en el estruendo del planeta. Ahora hasta la naturaleza te habla desde las profundidades del espacio… esa voz es suave y melodiosa como el trinar de los pájaros de la mañana. Una sincera propuesta de cambio de vida… el ofrecimiento de volver a ser un fauno lunar que repone los sueños perdidos en las cunas de los bebes.

Desconecto los oídos y me dejo deslizar por la superficie de la luna… la calma me alberga en sus brazos y el tiempo deja de suceder para dar paso a la nada absoluta ausencia de dolor.

martes, 7 de abril de 2009

Alea jacta est


Llevo tanto tiempo intentándolo que ya no me salen las palabras para decirte lo que siento. Se que es un sentimiento espejo de una ilusión, pero es él más puro que jamás he tenido… es lo mas parecido a una absurda meta alimentada una y otra vez con las ilusiones rotas por el camino… barriéndolas y recuperándolas de nuevo.

Una carrera que comenzó muy rápido y ahora sucede tan lenta que a veces ocurre que no pasan los días. Todo se estanca y simula que no ha pasado nunca… una historia que se desvirtúa en los vapores del pasado. Donde ni los ancianos podrían decir si sucedió o no.

Yo acabe aquí, sin más razón que la espera y sin más esperanza que las impuestas en una noche que tuvo un final dictado por las manecillas de algún reloj estúpido de la federación. Los atletas en sus puestos para volver satisfechos a sus casas tras una dura competición.

Ya entonces las competiciones no eran más que acudir y hacer una buena marca. Lo que aconteció a aquel día solamente fuiste tú. Te vi llegar sin convencerme totalmente. Eras una extraña visión alentadora de haber conseguido algo en la vida. Un sueño con piernas que caminaba a mi encuentro… y si digo bien… ella me había encontrado.

Mi felicidad rebosaba hasta por las suelas de mis zapatos haciéndome flotar junto a las mariposas de mi estomago… el miedo latía en algún rincón de mi desquiciada cabeza diciéndome que no lo iba a conseguir. A pesar de todo logre besarla antes que ella.

Después todo fue acompañando a todo… las caricias y los besos repartidos por cada centímetro de su boca sabor a cielo… yo como un niño que nunca deje de ser y ella como una amante adulta que conocía todos los secretos.

Paso el tiempo entre los suspiros de mi aliento partido y todo acabo como un final dulce sin viaje de regreso. Algo que sucedió porque las marcas del veneno aun hacen estragos en mi organismo.

Sigo teniendo miedo a la reacción de tu voz tras el teléfono y no he vuelto a pisar el portal de una casa que una vez me condeno al olvido. No me quedan más que palabras que regalarte porque puedo pasarlas por cualquier ranura del ordenador y eso me mantiene a salvo de los sermones y los castigos.

Una simple ventana abierta sin remitente conocido. No he olvidado ningún día conformarme con el pasado y nunca quise robarte nada de lo que te perteneciera por nacimiento. Me mantuve fuera del círculo hasta que acabe en un restaurante a unas cuantas manzanas de tu casa.

A pesar de todo siguen sonando los días sin ti… suenan a una canción nostálgica con sabor a tus besos y el sentimiento de sentirme completo a tu lado. Pasan los días y con ellos los meses… todo se cuenta de año en año como las estaciones… pasan una tras otra hasta que te presentas como siempre… sencilla y llana con una bonita sonrisa afilada brillando en tu boca.

Paso ese momento entre el deseo de besarte y devorarte la boca y el falso control de evitar los temblores. Cuando me quiero dar cuenta he perdido la oportunidad de decirte lo que siento y ya estas demasiado lejos para que puedas oírlo.

Recuerdo cuando mis palabras asaltaban tus sueños y poblaban tus espacios en silencio. Quiero volverme otra vez persona que a la que perdones los pecados que cometí en el pasado. Nunca fui un buen alumno aprendiendo las lecciones, pero siempre me queda una sonrisa y una excusa después de la merienda.

Se que la he cagado mucho y durante demasiado tiempo para que puedas olvidar. Pero nunca te he pedido que lo hagas… yo soy solamente yo y mis historias… no tengo nada mas, ni nada menos que ofrecerte. Simplemente siempre he estado aquí.

No tengo gran cosa que alegar en mi defensa. Cada año intento pedir que se me ofrezca la libertad… hago una buena argumentación y el jurado parece perplejo con la mejora sustancial. Expongo cada punto con detalle y remarco la evolución desde el primer día.

Se escuchan pasar las paginas de mi historial… algunas pausas… acompañadas de murmullos… todos sonríen satisfechos y se entrelazan las manos… el guarda jurado me pide que me levante y me acompaña al centro de la sala.

Espero con una sonrisa sacada de uno de mis bolsillos el veredicto del jurado… por detrás alguien pregunta.

¿De verdad que la quieres tanto para volver a intentarlo como si fuera la primera vez?

El si se apresura a salir inconsciente mientras satisfechos el jurado me devuelve a mi celda… añaden una cifra mas a mi condena y se felicitan por haber reaccionado a tiempo.

Desde las rejas de mi cárcel, solo te puedo decir que aunque se a ciencia cierta que no eres la mujer de mi vida… al menos contigo soy feliz. No es una felicidad desbordante de que tengo todo lo que quiero. Sino de las de que si tengo suerte acabaras por cruzarte en mi camino. Yo al menos he aprendido con el tiempo a aceptarte tal como eres.

A pesar de todo sigo día a día con la esperanza que vengas a sacarme de mi cautiverio. No quiero alas, ni espadas de fuego. Simplemente siembro la esperanza en un trozo de mi memoria para que al llegar la primavera florezcan las ilusiones que llevan escritos en sus pétalos el recuerdo de tu nombre.

Cualquiera ha podido tenerte entre sus brazos más o menos veces de las que yo pude. No tengo envidia al mundo, porque mis recuerdos siguen igual de frescos que el primer beso que te robe y tengo la satisfacción de que supe quererte tan pura que me sobro el sexo para colocarte entre las imágenes más bellas de mi recuerdo.

Tu voz sonando detrás del teléfono mientras que me buscabas con la mirada entre los últimos rayos del sol que caía en ese invierno. Aun puedo verte iluminada sabiendo que ese momento marcaría un referente en la historia de un esperpento.

Una historia sin final que cada primavera vuelve para llenar la ciudad de sueños.

De sueños en los que tu eres el personaje principal y yo tengo que encontrarte escondida entre los recodos de esta gran ciudad… siguiendo el rastro de tu aroma mezclado con fresas y vainilla… perder mi orgullo en algún agujero del camino para llegar humilde a tus zapatos cansado de andar sin ningún destino.

Pierdo la razón cuando imagino de nuevo tu figura caminando sensual por mi memoria como un desfile alrededor de la tierra y el deseo me inflama como el sol naciente por la ventana. Quemando el veneno que surca mis venas en espera a volver a juntarse con tu propio cuerpo.

A veces he intentado olvidarme del dolor que acompaña a tu ausencia… al final me doy cuenta que nunca has dejado de estar ahí, cuando te he necesitado. Eres como la luna de los mortales. Inalcanzable… pero aun no ha llegado el día en que pierda el deseo de volver a acariciarte con la punta de mis dedos.

Sembrar tu piel de cicatrices que volver a regar con la saliva de mis besos… sentirme de nuevo tan vivo que recorriese el mundo entero de un salto para acabar a tu lado diciéndote que te he echado de menos.

jueves, 2 de abril de 2009

Samuel


Estaba compuesto de notas… su cuerpo era una caja de melodías y sus dedos sencillamente eran esplendidos… centelleaban al contacto con el marfil despidiendo al aire su sonido… algo nítido y con todos los matices que sus autores soñaron… comprendía la música… es más… la hablaba.

Fue un chico especial desde que fue a la escuela de pequeño… a veces no entendía lo que decía la gente y tampoco era muy hablador… pasó sin pena ni gloria todos los cursos del colegio sin destacar en nada que fuera particular… la verdad es que cumplía la media exacta para pasar limpio todos los cursos.

Algunos profesores decían que no sabían motivarle… porque básicamente se desconcentraba con cualquier sonido y que cumplimentaba los exámenes en 10 min. Sacando lo mínimo posible para después mirar por la ventana.

Su estación favorita era la primavera… entonces suspendía todos los exámenes y los aprobaba en la repesca… era el esfuerzo mínimo y por lo tanto nadie podía exigirle mas. Bastante tenían con corregir a la mayoría alborotadora… con este al menos no gastabas tiempo en regañarle.

Todo sucedió cuando escucho por primera vez un solo de guitarra… se le iluminaron los ojos y una chispa ardió dentro de ellos… sus dedos se iban moviendo como si acariciase el aire… y su pie… que no valía para jugar al fútbol comenzó a golpear el suelo como un pato siguiendo el ritmo.

Los mas graciosos del curso se rieron de el alegando que si le había dado un télele… años mas tarde descubrí que lo que le había llamado la atención era un solo de los Led zeppelín en su canción White summer… La primera vez que la escuche… tenia unos 15 años y mi hermano mayor había puesto uno de sus discos… los dos bailamos como locos agitando las melenas y destruyendo los cojines del sofá…

Aun recuerdo la mesa rota con el Thunderstruck… Pero fueron años amables de sonrisa entrañable para dispersar el chaparrón de voces… Mi hermano siempre me acusaba y yo como menor recibía los castigos… a cambio de ello el me consentiría cualquier cosa que yo le pidiera.

La cosa es que hasta que mi hermano me enseño sus discos yo no había conocido el rock, pero a Samuel le costo solo encontrarse con el para reconocerlo. Ese año tuvimos la primera clase de música y todos salimos asustados con la primera toma de contacto. De alguna diabólica forma nuestra profesora exigía que acabásemos el curso tocando la flauta…

El miedo nos había asaltado a todos… bueno menos a uno… Samuel salio sonriendo en una nube de algo que no se veía bien pero que era capaz de llevarle a otro lugar que no fuese ese aula porque los mayores nos cañearían si nos quedábamos demasiado.

Desde aquel día estuvo mas perdido que nunca… rondaba por el pasillo de música como un alma en pena que merodeaba al acecho de una nota que no fuese perfecta… se alimentaba en los recreos de los 3 últimos minutos de clase de 7º y huía cuando se abría la puerta.

Comenzó a no prestar atención en clase pero siguió entregando su media perfecta hasta la evaluación en que música le brindo el primer 10 de su historia y el único de la clase…
Todos apostábamos a que no sabría tocar la flauta después de las vacaciones de enero… pero extrañamente era bueno colocando las notitas en sus pentagramas…

Recuerdo los triángulos que dibujaba con los míos… figuras geométricas y muchos palos de semicorchea en los solos del final… dejar a los espectadores tumbados con los tímpanos destrozados por las graves.

Y después mirar los suyos y ver como fluían arriba y abajo como un arroyo de notas que cambiaban de color a cada rayo de luz… había puentes de notas aceleradas colocados en los rápidos.

Y en sus alegres… veías sonrisas de niño dibujadas entre las rendijas de una cárcel horizontal… pequeños copos de esperanza… incluso flores apareciendo en un segundo plano… sonando como campanillas…

Una vez me pillaron que le había copiado y me hicieron leerla… como no sabia les conté un chiste y me aprobó por los pelos porque Samuel dijo que me había ayudado… el chiste les hizo mucha gracia y el boli rojo del profesor dibujo un 5 en mi cartilla…

De él en cambio recuerdo su boca abierta con su primer sobresaliente…

Pasaron las vacaciones y volvimos con nuestros estupidos estuches de flauta… soplamos mucho y sonaba poco… todo eran chillidos de ratas y babas… pero desde la esquina de atrás comenzó a sonar una melodía.

Una a una las ratas se fueron calmando y los jilgueros también… cuando el silencio se instauro en la caja de corcho solo queda el pequeño Samuel y su flauta mágica… las notas salían por los agujeros y flotaban por el aire viciado tras la clase de educación física.

La calefacción estaba a tope como siempre y en los vapores flotaban las que ya habían quedado por ahí y subían rápidamente a estrellarse contra el techo… algunas salían por las rendijas de la ventana y comenzaban la primavera.

La profesora lloraba como una catarata reposada en trazo continuo y algunas chicas estaban volviendo sus miradas hacia la fila de atrás… yo le señalaba con el dedo índice obviando que estaba claro que yo no podía hacer eso… incluso los ruidosos estaban en silencio amansados… cuando mire sus manos cabalgaban sobre el teclado como una manada de caballos salvajes… todos corriendo con el espíritu unido… flotando por una pradera infinita rodeada de flores.

Desde entonces comprendí que él vivía en otra onda diferente y que ese lenguaje si lo comprendía… podía hablar y hasta entenderlo… sabía contestar a todas las preguntas y incluso sabia apuntar en un papel la música que sonaba en su cabeza.

A los 10 años se lo llevaron a una ciudad con orquesta y con 13 años ya tocaba todos los instrumentos… cuando cumplí 17… vino a mi cumpleaños… me regalo una guitarra eléctrica con la que me dio un concierto de las mejores canciones de rock de la historia… Cuando termino improviso una que derritió todas las anteriores en un barullo de notas enmarañadas… lo suyo era un tornado tragándose un lago hasta la última gota para después dejar caer la mayor tormenta de la historia.


Murió una madrugada en un accidente de tráfico en una carretera de Berlín. Su guitarra todas las noches me tocaba una balada eléctrica antes de dormir... Se que fue un accidente pero un día me dijo que este mundo no estaba preparado para él. Había demasiado ruido y se distraía continuamente… solo se concentraba en espacios cerrados… su mente había escapado a la música del mundo y sus pasos iban en todas direcciones. Antes de morir consiguió sacar los sonidos de un bosque entero.

En mi cumpleaños cuando suenan las 12 convoca a todos los roqueros del cielo y del infierno y baja a tocar a mi habitación a puerta cerrada… reparto cervezas a todos los asistentes y pongo incienso en su honor. Cuando me quiero dar cuenta siempre ha amanecido… les invito a marcharse y salgo a celebrarlo con las ojeras puestas. Ese día se bailar todas las canciones camino al trabajo. Y allí parto con toda esa energía acumulada. Al caer el sol despide mi cumpleaños con un solo en mi guitarra… se pone la chaqueta de cuero y sale pateando con sus botas por la ventana.

Brilla el cielo y sube una estrella… en el firmamento crea estrellas fugaces que caen sobre los artistas que buscan inspiración el en cielo… En el fondo le echo de menos… pero aunque fuera su único amigo… había más gente que necesitaba que él les hablase en su idioma.
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