Bienvenid@ a un mundo repleto de letras donde esconderse y jugar a crear historias...
Seguidores
jueves, 29 de julio de 2010
Dissaor
Suenan los insectos arrojando sus crepitares al universo… abaten sus alas y sus patas como medio de airear su propio sufrimiento. La vida es escasa en este puto suelo y hasta los bichos mueren quemados en el infierno.
Camina tranquilo por las calles de su antiguo reino. Reconoce sus moradas por los recuerdos. Una casa en cada esquina, como tendría cualquier asesino confeso. Pasa desapercibido sin esquivar las miradas. La historia ha erosionado cualquier vestigio de su pasado… y los años han hecho lo demás… Ahora no es más que un bosquejo de lo que era… quizás ahora sea más, pero parece mucho menos ante cualquier persona.
Únicamente su estatura le sigue separando de los demás habitantes. Gracias a la evolución las nuevas camadas de humanos han homogeneizado las cotas de estaturas hasta llevarlas a un 1.80 donde a pesar de excederlos pasa inadvertido. Respira y sonríe como cualquier otro ciudadano.
Atrás quedan las venganzas y los castigos. Las huidas de las redadas con fuego detrás de sus pasos. Las vendettas y los gatillos disparando balas al vacío de su ausencia. Conjuros y maldiciones sembrados en la tierra negra.
Muertes y silencios abonando los alrededores de sus casa de campo, donde no se recogía mas que miseria y horrores de un terreno de huesos blancos arrasados al sol del verano. Años y juicios pendientes enterrados por el peso de los siglos.
Misma locura, nuevos personajes. Las puertas del infierno se cierran detrás de sus pasos y su sonrisa se perfila siniestra entre sendas comisuras quedando encerrados sus colmillos afilados.
Creen los humanos que respiran en paz. Sin saber que la misma muerte les vuelve a observar entre las sombras de los edificios que no descansan jamás. Comienzan las desapariciones sin que nadie más que un viejo anciano loco sepa lo que esta ocurriendo.
Salta y da brincos el viejo gritando a los cuatro vientos que el demonio asesino ha vuelto, cuenta esa historia que sabía desde niño. Corren las monjas a socórrele con paños mojados con alcohol de romero para bajar las fiebres. Le atan a la cama temiendo algún daño entre sus delirios.
Cae la noche y todo sigue su ritmo. A la mañana siguiente el abuelo amanece asesinado. Su pijama abierto sobre el pecho deja a la vista una raja que le abre en dos desde su cuello hasta su bajo vientre… Nada queda dentro de sus costillas… sus miembros siguen atados y la sangre que cayó a modo de cascada deja marcada las huellas de unos pies con garras.
Rezan las pobres maldiciendo al diablo. No saben las inocentes que su asilo esta construido sobre la tumba de su pasado. La maldición sacude día a día las paredes de esa casa hasta que no queda más que polvo y sangre.
Retorna Dissaor a su vieja morada de muros de piedra infranqueables coronados por férreas rejas que no dan mas que la impresión de contener un bastión. Las gargolas vuelven a tomar vida regadas con la sangre de sus victimas.
De nuevo en la ciudad. Vuelve a colocar pieza a pieza su propio rompecabezas. Su misión es sencilla. Recuperar cada resto de su cuerpo, separado contra su voluntad para evitar así que pudiera resucitar en la tierra.
Recuerda el nombre de sus asesinos. Así que traza sus líneas de sangre casi de memoria. Entre ese instante y la ejecución de su designio, simplemente hay un trabajo entretenido. Morirán los hombres… pero como dije al principio… Nadie perdona, y él ni siquiera olvida que tras mil años muerto, ha logrado escapar del averno para construir de nuevo el puzzle incompleto que le devolverá a la vida.
Muerte y sangre… un dulce testimonio de sus nefastos pasos en la superficie de un mundo que sabia que volvería. La policía no tiene ni testigos ni pruebas… solo una enorme conjetura de que algo esta pasando.
Baila debajo de la luna haciendo círculos con un saco de almas cada vez más pesado. Cuando acabe el año posiblemente sea comparado con un genocida. Pero que mas da… antes de que termine… posiblemente no habla nadie para contarlo. Porque a ese demonio… le da igual la carne que el pescado.
lunes, 19 de julio de 2010
Deshielos de verano.
Dejó de visitar a la luna cuando la gravedad del asunto se hizo tan palpable que el mundo se derrumbó bajo sus pies.
Se salvó de milagro, nadie sabe aún el porque. Pero todos apuntaban con sus dedos en la dirección en la que él estaba, y a continuación resignados tuvieron que guardárselos de nuevo habiendo gastado esa magnifica oportunidad que no sería repetible.
Les estafó su gloria en sus propias narices para después reírse a carcajadas con una simple falsa pareja de ases cuatro. Nadie daba crédito pero había logrado salir casi entero de ese fatal accidente. La luna sonreía delicadamente sobre el horizonte y para su interior prometió hacerle una visita en no mucho tiempo.
La verdad es que se veía venir de alguna extraña manera… pero como todas las guerras, estallan de un día para otro y al día siguiente… sencillamente ya no queda nada que rescatar. En el amor y la guerra, la pólvora es tan rápida que lo quema todo por igual.
Intentó después salvar pedazos de la historia y relleno los agujeros con los sueños que había olvidado desde su infancia. Tejió una mujer distinta a las demás. Tan perfecta que Dios tuvo que cederle el trono del cielo. A pesar de que humildemente rechazó, alegando que ni siquiera se había esforzado en pensarlo.
Pero a él, le salían bien los cálculos. Toda la ecuación funcionaba correctamente, salvo un pequeño detalle, que al parecer si lo tenía. Los datos no eran sino estimaciones de valores desperdigados durante años de averiguaciones. Cosas que había encontrado y que aun podían valerle. Sus cifras servían porque las había reunido, pero lamentablemente había incógnitas imposibles de descifrar y que algo que no existiese ni aproximado pudiese remplazar.
Los cristales resonaron como granizo sobre el techo de un coche. El sistema se hizo añicos y todo se fue al garete. Años y esfuerzos desperdiciados o quizás no tanto. A esas alturas la confusión era tal que ni el narrador tenia ni idea de por donde iban los tiros.
Es frecuente…
Lo importante al fin y al cabo. Es que su mujer perfecta. No era más que una quimera formado a base de pedazos de fantasía mezclada con realidad. Una utopía con nombre de ángel y lengua de demonio. Esta vez no hubo barro ni costilla… Simplemente papel y tinta. Sudor y lágrimas en unos calvarios de noches mezclados con días, fundidos en una sola línea de tiempo.
Abandonó sus viajes a la luna para condenarse al tormento de la gravedad de sus actos. No se preocupaba de medir sus acciones desde otra perspectiva, para él todo le daba igual. Pero las consecuencias habían terminado por llegar a salpicarle de problemas. Necesitaba desaparecer. Subir mas allá de todo ese aire contaminado por las mismas ideas que arraigan profundas en la tierra desde antaño.
Decidió volver a la luna, a esperar que cicatrizasen las heridas. Mucho tiempo combatiendo con un enemigo que no era sino un fantasma residual de algo que ya no existía. Difícil de abatir porque siempre se levantaba.
Mejor… menos esfuerzos. La alegría es una experiencia condensada durante años para brindar por todo lo que se ha dejado de ver con los ojos. Por fin había vuelto a abrirlos y puede que la luz le molestase durante un rato. La niebla nunca ha hecho bien a ninguna persona.
Se olvida del peso del mundo… siente como todo queda atrás, lo deja precipitarse por un agujero negro que absorbe lo que no es importante para ese viaje. Se desea buena suerte y sonríe de todo corazón cuando recuerda de nuevo esa sensación que sabe a placentero sueño reparador.
Sus ojos de despegan de esa realidad y le llevan a donde quiere estar… El veneno deja de destrozar por dentro y un suspiro de alivio suena al fin en sus labios. Conforme sube su pensamiento se va aclarando como una resaca que remite.
Siente el vientre suave de la noche de los tiempos. Suena para él la música del universo que interpreta una vida con una sonata de algún compositor tan humilde que desapareció dejando al silencio sin sus canciones. Tienen sabor a gloria y aroma a incienso… la arena blanca se entremete entre los dedos como si fuera liquida. Fabrica figuras moviendo sus brazos mientras permanece aliviado con su cabeza rapada.
No recordaba que era la felicidad de no tener el pelo largo. A veces las cosas pequeñas desaparecen bajo el peso de lo que parece importante y hay que volver a descubrirlas debajo de los escombros. Fragmentos olvidados que pueden alumbrar de nuevo una vida.
Pedazos de cosas que estuvieran antes de ella. Piezas de esa melodía que se extravió entre tanto documento. Tesoros camuflados como ranas en un cuadro de hojas. Improbables encontrarlas sin usar el tacto. La maldita ecuación no vale una puta mierda en el mercado actual. La mayoría son perdidas.
Quema sus recuerdos con un mechero encontrado en unos pantalones que llevaba tiempo sin ponerse. Hoy le quedan especialmente geniales y casi es un tipo nuevo. Solo necesita unas capas de pintura y quizás un largo descanso en la Luna. Pero antes tiene que terminar una cosa.
Tienes que solucionar algo… es una sentencia muy dura para ser contener en una sola frase deber y obligación en tan poco espacio. Por fin se da cuenta que el resto de ecuaciones habían dejado de funcionar porque gastaba el tiempo inútilmente con una operación imposible de resolver. Quizás en su momento 0 en que todos los datos eran correctos.
Pero a esas alturas… Sencillamente era misión absurda… que no imposible. Un respiro de aire congelado abre el mundo a cualquiera y esta vez ninguna muerte podría ser mejor señal que sus sensaciones.
Ella no existía… y su mujer perfecta era un burdo invento desquiciado. Su forma volvió a ser un manuscrito de papel cuya sangre no era mas que las palabras escritas por alguien que perdió la razón y su orgullo en un mordisco sin retorno.
El veneno hizo el resto y arraso con toda voluntad. Pero el frío es capaz de cosas increíbles y tanto hielo acabo por volverlo inerte. Una vez curado de la ponzoña… decidió acabar con todo esto.
Cogió el libro y lo arrojó al infinito… le devolvió la libertad de ser su propio dueño, unos amarillos ojos de gato negro habían servido de despertador y una vez resurgido. No quedaba más que avanzar. El tomo se precipito como una bala de cañón hundiéndose en el océano. Gabrielle se esfumó en un segundo con su nombre diciendo adiós en silenciosa despedida.
Los sueños con los vivos, pesadillas para los muertos… Esa increíble mañana con los piares de las estrellas trinando ante el amanecer era tal y como sonaba en su infancia. Se disculpó con una caricia en la piel desnuda de su luna… decidiendo olvidarse del resto. Todo era mucho mas ligero sin esa carga que soportada gramo a gramo a diario durante años no había sido identificada como lo que era. Un peñón enorme e independiente dentro de sus zapatos. Y ahora había decidido abandonarle.
Vació sus bolsillos de todo aquello que no necesitase. La arena hizo el resto… volvía a sentir como el tiempo real sustituía todos esos momentos eclipsados por aquel error continuado y cuando concluyó.
Recordó aquella maldita frase de Bob Dylan. Te dejaré estar en mis sueños, si yo puedo estar en los tuyos. Tachó su beso de la memoria y dejo vacante ese primer puesto. Si una norma no se cumple… es mejor no poner un dato cualquiera.
Recuperó sus sueños aquella misma noche que sepultó en una despedida 9 años de insomnio tejiendo sueños inventados. Lo artificial no tiene conciencia y un gato tampoco… vive por estímulos. Puedes compartir casa, pero sus huellas son diferentes a un pie humano.
El rompecabezas toma forma sólida y la quimera se vuelve de carne y hueso. Ella aparece en ese preciso último beso.
Decide actuar… entra en acción y rechaza ese mordisco que le robaría una vida. Se da media vuelta y le dice alejándose.
Ha estado bien… deberíamos repetirlo algún día. Quizás podamos tomar un café en otro momento, porque ahora es que estoy bastante ocupado. Necesito relajarme. Comprendes…?
Siente su figura desplomarse envenenada con la propia toxina de su lengua a causa de haber tragado saliva. Por fin comprende que Gabrielle solo era un espejismo en las noches de luna llena… y que la verdadera realidad se vive todos los días. Lo inventado se vuelve papel mojado en una piscina dejando a la tinta desangrándose ahogada en un baño de pis de niño.
Buen final para un mal tan bonito. Ella muere y el narrador mantiene el trabajo. Pone los puntos adecuados y decide corregir las faltas de ortografía. Pone el cartel de cerrado por vacaciones… y el de volvemos después de la publicidad.
Hacen falta fotos nuevas para decorar las paredes que han quedado vacías. Sangre nueva para viejos corazones. Un suspiro de frescor con sabor a hierbabuena y limón. Vuelven los granizados y las sandalias. Las prisas se quedan aparcadas entre los atascos de las grandes ciudades y comienza a escuchar de nuevo al mundo bajo el ruido ensordecedor que los humanos se proponen a diario en producir.
Suena el silencio mas puro de las brisas frescas de verano y el oscuro cielo azabache se dibujan rayos de tormentas que no volverán a dar miedo. Los rayos sólo entienden de metales… y él esta tumbado en el suelo. Deja que sus problemas se frían en los infiernos clavados en agujas de lana. Cuando vuelva de la luna.
Puede que todo vaya mejor. Hace sol y su piel vuelve a pintarse de canela. Tiene cartas nuevas y carisma para seguir la partida. Fichas nuevas para una mesa en la que no recordaba figurar.
Sus cadenas han desaparecido porque la gravedad de la tierra se pierde mirada desde el cielo.
sábado, 3 de julio de 2010
Hiedra.

Comete los mismos errores reiteradas veces. Es aquel tío del que decían que nunca llegaría a ninguna parte, pero desde muy pequeño adquirió la habilidad de una orientación formidable y a pesar de ser un caso perdido, siempre lograba encontrarse así mismo.
- Ya es mucho más de lo que podrá decir nadie... comentaba sonriente.
No le iban las proezas... ni siquiera conocía las palabras egocéntrico o ombligo. No importaba llegar el ultimo si con ello conseguía sus objetivos. ¿Cuales?... Nadie lo sabe pero era lo suficientemente feliz como para que algo eso no tuviera importancia.
Le gustaba hacer las cosas dificiles... no es que fuera de ninguna secta apasionada por el masoquismo, no... eso de las congregaciones no iba con sus ideales. En cambio estaba acostumbrado a realizar sus metas cosas por donde usualmente no se harían. Se desarrollaba como una planta en un acantilado. Contra todo pronóstico había logrado vencer a la gravedad y trepaba por la vida como una enredadera cuya existencia no era alentadora en un principio.
No es que no tuviese futuro, sencillamente es que se había empleaba como tópico utilizar los recursos que todo el mundo rechazaba. Si existe... seguro que se puede usar. Así que se ponía manos a la obra y sacaba el modo de salirse con la suya. Por supuesto también erraba, pero nada en este mundo podía borrar su alegría de la cara por su nueva experiencia.
De los niños cuentan que son los mas felices del mundo... y según esta aseveración... el no había dejado de ser nunca un niño afortunado... En alguno de sus viajes dementes. Había encontrado el modo de reírse de todo.Tenía cierta estrella, pero posiblemente no fuese una realmente. A él no le iba competir estúpidamente por algo que todo el mundo pretendía alcanzar. Seguro que su talismán era un lápiz carcomido... una canica de cristal o cualquier minucia que otra persona ni siquiera apreciase.
A diferencia de ellos, colocaba todos sus juguetes preferidos al alcance de la mano. No entendía esa extraña manía de la gente de guardar o proteger sus bienes más queridos. Él mantenía la medida opuesta, ya que si esas cosas le encantaban era porque significaban mucho en su historia. Por lo que disfrutaba de esos sencillos placeres mediante el uso continuado.
Si se rompía pasaba en cambio al armario de las reliquias, y entonces la relación cambiaba a la contemplación de los gratos recuerdos que le traía. Su habitación era su libro favorito de aventuras. No un gran cuarto... ni nada por el estilo. Aunque para él era un santuario donde podía esconderse dentro de toda aquella locura organizada de una manera peculiar.
Todos decían que no llegaría a ninguna parte... pero a veces la gente se equivoca, y tenia pruebas para ello, las calles estaban repletas de los errores que otras personas habían cometido. Recogía las muestras y las catalogaba. Estudiaba las cosas que no debía hacer, pero no podía a su vez perder las tradiciones establecidas y bien arraigadas.
No es que fuera testarudo, que algo de ello si que poseía. Sucede que de todos los errores posibles en el mundo... a él le encantaban los suyos propios. No es que fueran mejores o peores... para él, tenían el significado de la historia.
Puedes borrar muchas cosas con la ayuda de una goma y una buena escoba. Pero no se pueden eliminar hechos del pasado con tanta facilidad. De eso se encargará la amnesia algún día... pero hasta ese momento, sonreía aliviado porque no conocía a esa chica.
miércoles, 30 de junio de 2010
Sirah

viernes, 25 de junio de 2010
Manifiesto de un caballo cabreado.

A la mierda todo... No merece la pena sacrificarse por nada. Intentas mejorar... reducir las cosas negativas y potenciar el optimismo hasta llegar a ser exacerbado. Todo suena bien... y que narices vamos a conseguirlo... o eso se pretende. La vida es un cuento para niños con viñetas ilustradas por un fenómeno con los colores hasta que te das cuenta que es un engaño de la publicidad.
El que esta al lado hace lo que le sale de la punta. Y no solo eso... el subnormal ha decidido ir más lento porque ha oído por ahí... que hay que saber relajarse. Aunque la verdad es que no sabe un carajo, incluso Sócrates se reiría en su propia cara. Por ser tan ignorante de fusilar una frase y sin contrastarla instaurarla como fe verdadera.
El día te come a bocados de piraña bulímica y el capullo ha tomado por religión la tranquilidad y sosiego de una tortuga tumbada sobre su espalda. Recuerdas los documentales y sabes que es tortuga muerta... pero él sonríe.... y a ti te crece el rabo.
Que se joda la humanidad, porque ya no le queda ni lo que indica su nombre. Regreso con los demonios, ya que sencillamente me he cansado de esperar la mejoría. Paso... prefiero sacar la barrena y comenzar a hacer agujeros en el casco del barco. Las primeras ratas han comenzado su éxodo... en cambio mi antiguo yo vuelve con nosotros y entonces espera, sustituyo las piezas y cambio el software. El demonio de la sonrisa hace honor a su nombre y la luna se tiñe de rojo en estas electricas noches de tormenta.
Ya se encargara la lluvia de borrar la sangre de las calles cuando esta las riegue. Se frota las manos y toma el poder. Le dejo... siempre ha estado conmigo, en lo malo y en lo jodidamente horrible. Me ha acompañado hasta cuando yo he llegado a rechazarle, como un fiel amigo. Ahora decido cambiar la mala ostia por lo que un día escogí desterrar.
Ahora que el demonio esta entre nosotros... a ver que dice la puta tortuga de su suerte. Porque a él se la pela... directamente prefiere que se muera a hacer cualquier cosa por salvarla. Recojo lo que queda de mi alma y la escondo en un lugar que no vaya a usar en un buen tiempo.
¿ Querían más?
Descubrirán que todos los deseos tienen un coste. No voy a ceder ni un milímetro con alguien cuya incultura le convierte en un necio inútil. Que no seria usado por mi ni para sujetar una vela en una iglesia. Al garete su estúpida economía parcheada a hipotecas, si tiene algun problema que chupe del paro, ningún cuento dura eternamente, sino que se lo digan a la lechera.
Siento por adelantado soltar a la bestia. Pero ellos lo han querido. Siembran algo, pero van a cosechar dolor. No he llegado aquí para sufrir en este punto de la vida. Me niego rotundamente a que la torpeza sea reconocida como mal menor y que ser un desastre tenga que ser recompensado con una palmadita aprobatoria por el esfuerzo.
Que le den al sistema... porque no me importan las consecuencias. Toca brillar de nuevo. Arrasar con todo. Enterrar al conformista y declarar la guerra abiertamente. No quería apabullarles con la realidad, pero me he cansado de esperar a que la cosa fuese adelante.
Sino pueden con el ritmo... que se bajen a la siguiente estación porque te tomado el tren y yo y mi demonio hemos decidido ir a toda maquina. Se que la impaciencia de los caballos de fuego es nuestra debilidad. Pero es que estoy cansado de tener que trabajar el doble por la incompetencia. Así que ahora escojo trabajar el triple para que al menos les duela la cabeza.
Querían te... pero van a tener una sobredosis.
¿Piensan que pueden conmigo?
A la mierda con sus vidas de tercera... no tienen ni puta idea de lo que es sufrir y sudar. Piensan que las cosas vienen solas, pero se equivocan en el postulado, porque vienen de la perseverancia y el trabajo duro. Querían tranquilidad, pero han despertado a alguien que no soporta estar parado.
Quería volver a ser humano, en parte lo deseaba... pero lamentablemente, por razones técnica... saco el traje de hijo de puta y me lo enfundo. Me queda como un guante y hasta el látigo parece silbar como una soga de serpientes ávidas de morder y rajar. El veneno de la sangre no es sino ácido al rojo vivo. El fuego estalla... siento haber abierto la caja. Pero no hay Pandora si me va la felicidad en ello.
Sangre y fuego... el infierno no es más que una casa que arraiga donde se quiere. El calor me recuerda a mi infancia. Ellos sudan... yo sonrío. No he vivido media vida en el ardiente averno para aguantar que esos malditos idiotas digan el trabajo hace calor. No tendrán excusa cuando de las ascuas aparezca el fénix para quemarles los zapatos.
Acaricio la yema de mis dedos y la piel de cuero es tan suave como siempre. No me quemo porque aprendí de los mejores demonios que encontré en mi viejo infierno. En este... no voy a dejar que los de mas manchen el nombre de su puesto con un mal recuerdo. Me niego a seguir sufriendo estos cabreos que me derriten por dentro y me hacen morderme la lengua.
Ácido para todos y soportar las consecuencias. No todos los días se encuentra uno con un demonio de carne y hueso. Quizás aprendan algo... sino que se jodan otra vez. Porque no merecen ni siquiera mis respetos.
martes, 22 de junio de 2010
El fin de la belleza.

Se llevo todas las cosas bonitas con ella. En su ausencia todo lo que antes brillaba perdió todo lo que lo hacia maravilloso y hasta el diamante se puso triste en el anillo dentro del cofre que enterró cuando ella se marcho sin que pudiera preguntarle nada más.
Un día todo es tan precioso que de pronto alguien se empeña en rajar la realidad con un cuchillo y todo se va al traste. La guitarra pierde una cuerda y el concierto que hasta ese momento era formidable acaba en un fracaso absoluto y estrepitoso. No me quedan mas cuerdas... es lo que lamenta el chico sin que los fallos que han echo posible ese instante se puedan solucionar.
Cogió todo lo que le inspiro como musa como pago a sus servicios y se alejo para siempre de su camino. Él olvido todo lo bueno del mundo porque ya no escuchaba ni el sonido de la música. Su existencia había sido cambiada por un simple gesto del destino y nada podía resolverse. Sencillamente dejo su guitarra y sus canciones para perderse a la deriva en el mar.
No le quedaban frases que usar... así que opto por adentrarse donde se extravía la memoria de los marineros. Agarrado a una botella de ron que le ayudase borrar a golpe de resaca las curvas de su figura era la religión, además de su único amigo. Bebía hasta lograr olvidar y cuando lo hacia lo que guardaba dentro de alguna parte bloqueada de su cabeza florecía entre los rayos de luna y ebrio. Gritaba al viento nocturno sus palabras que se perdían en la nada vacía e inerte.
La verdad es que más de una vez una sirena sonrojada había dejado de cantar su nefasta canción enamorada de esa parte tan sensible que había queda rota y desquebrajada, por lo que en silencio se alejaba de aquel ser destrozado que ningún mal alguno merecía ya, regalandole otro día. La luna le acunaba en sus noches de alcohol. Siempre pendiente como una madre con demasiado amor hacia su obra más querida.
Su barco se hundió en mitad del océano pacifico que al parecer esa noche andaba mas violento de la cuenta. Al parecer la embarcación se hizo mil pedazos contra unos antiguos arrecifes que tiñeron de su dulce sangre unas aguas turbulentas que se calmaron después de la tormenta. Su cuerpo nunca fue hallado.
En cambio sus palabras se quedaron para siempre surcando esas mismas aguas para que su ultimo mensaje no se disolviera con la sal. Murió pensando en ella... y la mar arrepentida conservo su nombre.
Dicen que todavía se escuchan sus palabras cuando se bucea en esa zona. Difuntas enamoradas tanto humanas como sirenas... que olvidan respirar entre sus suspiros anhelados de esa cantidad de amor para que el fondo marino cobre su sacrificio en la red de sus palabras demenciadas.
Suenan a sin ti no hay algo que justifique mi existencia. Tenia el mundo en mis manos y ahora es un trozo de arcilla en tu ausencia. La vida me come a bocados como un pastel que se esta acabando. Porque eres la única pieza que me completa como persona.
Tus ojos son la ventana a los lugares que deseo visitar y en tu presencia la que hace realidad cualquier sueño. Tu boca no es si no el infierno que sublima mis sentidos hasta convertirme en un gas que se escapa en todas direcciones porque el mero aroma de tu perfume de vainilla y azucenas me ha dejado sin apetito y no sentir el tacto de la piel de tus manos escribiendo sensaciones la justificación personificada de la misma muerte.
Te vas y te llevas todo lo bonito que aprendí a contemplar reflejado en tu mirada. Mi imagen dentro de una burbuja pintada con los mejores paisajes que nos regalaba el momento. La pasión de las caricias de lengua escribiendo sin tinta mi historia y tu cuerpo despidiendo ese aroma sabor a gloria que podía respirase por la mañana desde la cama como un delicioso desayuno recién echo.
Robo sus ilusiones y sus buenos días. Quedando huerfano de corazón y con el alma sujeta con alfileres decidió que ya era hora de acabar con todo aquello.
La noche hizó lo demás como pago a sus suplicas para dejar de sufrir. La espuma borro todo rastro de existencia y le devolvió la alegría de volver a ser agua sin memoria. Su epitafio se convirtió en la causa de muerte más alarmante entre el sexo femenino en esa parte del globo, incluso más que los tiburones o la peor enfermedad.
La vida era tan bella entre sus palabras que los arrecifes repletos la fauna y la flora que allí existían empapadas de tanta ternura brillaban con luz propia y ese caso fue estudiado. El agua era cálida... la luz increiblemente armoniosa. La vida danzaba sin preocupaciones como un baile de Fred Astaire y Ginger Rogers.
El tiempo pasaba y la muerte seguía cobrándose victorias tantas como ningún libro pudo anotar. La noticia era tan excitante que miles de mujeres de todos las edades y razas acabaron falleciendo a cambio de poder sentir al menos una vez unas palabras tan hermosas como esas. Y es que la ironía es que al fin no entendía de bellezas y todas por igual se ahogaban sin remedio en esas turbulentas frases condenadas a la locura de sus besos.
En los años posteriores se dejo de intentar recuperar los cuerpos que jamas volvían aparecer. Las desapariciones eran tantas y tan diversas que una especie de extraño velo se arrojo encima de la situación.
- Si quieren suicidarse ya son lo suficientemente adultas como para saber escoger, la realidad esta demostrada, comentaba el encargado del buque de rescate asociado a esa ruta marítima.
- Ese maldito chico ha producido mas víctimas que la bomba nuclear.
Pero el destino como siempre... no esta carente de cierta moraleja.
Sucede que la esquiva dama del corazón de hielo. Acabó navegando en uno de los flamantes yates de alguno de sus amantes y fue que la suerte que creía abundante entre sus piernas, terminó agotándose.
Un collar de diamantes apreciado cayó por la borda en ese mismo punto donde tantas vidas habían cambiado de dirección. Arrojándose para evitar tal perdida, se zambullo en medio de esas palabras que le recordaron a ese amor abandonado del que siempre tuvo remordimientos.
Él no tenia nada de especial... pero hacia magia con sus palabras en su compañía. Bebía los vientos por su devoción y cantaba una canciones que no eran sino poemas escritos para su amor echo carne. El mundo le quería... todos le adoraban y él sólo tenia ojos para ella. Pensó que le hacia un favor y se llevo todos sus recuerdos, sus letras e incluso ese único ejemplar de un libro escrito por y para ella.
Intenta recordar como empezaba todo aquello... tiene el libro en sus manos pero no es capaz de leer las letras. El prologo esta dedicado exclusivamente a ella.
Gracias por hacer posible lo imposible. Por haberme devuelto una vida que me fue arrancada desde los comienzos. Por calmar el dolor de la soledad de tu ausencia y darme mi nombre y mi razón a cada mañana con tu primer beso tan cálido y húmedo como el sol de las mañanas de las islas. De todo corazón te entrego el mio que no me pertenece desde que la quimera de mis deseos te entrego a mi persona.
Te quiero por ser la causa de todos mis pensamientos y la solución para cada uno de los fallos que poseo. Fui escrito para poder ser la memoria de la mas increíble maravilla que el mundo pudo contener en el universo. Y las siguientes 179 paginas se encargaran de ello.
Maldice haberse marchado... haber robado ese libro que publicado a posteriori de la muerte del autor, que le hizo ganar tanto dinero que no necesito hacer nada más a parte de mal vivir. Siente el dolor causado... la muerte de tantas vidas inocentes... en su descenso sin final se arrepiente de los pasos que siguió hasta ese punto. En su ultima burbuja de aliento nada en el pasado en el instante que se fue de casa sin girar la cabeza para contestar la pregunta definitiva que escucho de sus labios temblorosos.
Responde si... y se pinta de azulado su boca para recibir el beso de la muerte... el que llega tan dulce y lindo como la mejor vida. Él se encuentra a su lado, le tiende la mano sin rencor llena del más puro perdón experimentado jamás. Que la muerte humillada se pierde en el fondo del océano con los demás cadáveres.
La paz llega y el mar sigue brillando. Porque en su presencia no cabe la oscuridad de la duda de no tener la pareja perfecta a su lado. Se siente simplemente eternamente afortunado por su compañía.
viernes, 11 de junio de 2010
Azogue.

Fuera de los cristales de ese cuarto ya no queda nada que pudiera salvarle o que él pudiera salvar. Ha gastado todos sus comodines en una partida sin publico en la que ni siquiera tenía un adversario. La mano ha sido prodigiosa. Podría haber conquistado el mundo, pero parece ser que no era ni el lugar ni el momento adecuado. La maldita suerte anda prostituyéndose por las esquinas y ahora ya pide demasiado, sus bolsillos siguen pelados.
No son horas para que nada bueno pueda ocurrir. Todos duermen plácidamente mientras que al desgraciado le resta otra noche entera de rutina destructiva. Las horas pasan sin detenerse y al pobre chico nadie le da permiso para poder dormir. Los dioses se han olvidado de escribir su nombre y el castigo del insomnio sigue mordiéndole sin piedad. Nadie se acuerda de su nombre, menos el sol al que da los buenos días con sus primeros rayos cada mañana.
Sonríe Helios y dice... ya esta este aquí, sabe que cada día le queda uno menos, pero en el fondo lamenta que pueda llegar a ocurrir, porque tras tanto tiempo en su compañía que le echaría en falta. Llora la lluvia limpiando de sus penas a la acera. Huele a verde azulado y todos los zapatos suenan en suelo mojado... pasan sin pausa, como el tiempo.
A él no le importa demasiado. Hace ya mucho que dejo de contar los días, para empezar a saltarlos. Brinca como un caballo a diario esa franja que separa una cifra de la siguiente. Pone a cero la arena un enorme reloj dentro de un diábolo, que empieza a vaciarse con un hilo que baila durante una jornada completa. Olvida todo lo que queda a fuera y se aclimata a lo que hay dentro, lo hace de forma natural. Sin las prisas del que ha llegado a casa. Disfruta de su tiempo porque ya nadie le interrumpe ni molesta.
Respira tranquilo mientras se deja llevar en un sitio donde pueda arraigar mal alguno. Permanece relajado, la corriente hace su parte transportándole invisible hasta donde le lleve, suelta todo el lastre que empapado se disuelve como un mal sueño sumergido en un tanque de ácido. No siente nada... ni siquiera cree necesitar nada más. Hace una llamada para dejar su trabajo.
A su jefe no le hace gracia... el en cambio le ha recordado le prometió que ese día llegaría. Sonríe aliviado porque ya no tendrá que ni siquiera que salir de la pecera. Aprende a respirar como los peces, después decide no volver a usar los pulmones. Coge aire y suelta burbujas... cancela todas sus obligaciones y deberes. Ya no debe nada a nadie, por ello acata la religión de los acuarios y se hunde en la fantástica amnesia de los 3 segundos. No le importa nada en absoluto porque no podrá recordarlo, así por una vez en su agónica vida es tan feliz que no haya ninguna cosa que le haga olvidar sonreír constantemente. Sus problemas ya no tienen dirección porque el agua no entiende de eso. Forma parte de todo.
Siente nacer de nuevo con otra oportunidad. Ya no recuerda nada. No sabe ni siquiera a donde va... no le importa dentro de un lugar donde todo moja por igual. La justicia es una gota de agua que interactúa con el universo sin entender de clases. No hace distinciones entre Simple o Compuesto. Sencillamente forma cadenas invisibles que mantienen ese mundo unido sin pegamento. Contiene sin molestar, puedes quererla o no, de todas formas la tienes que aguantar así que la resignación es una planta ornamental que adorna sin necesitar cuidados especiales. Se pierde el odio y la envidia... también el aparentar. No hay fintas ni artificios que muestren mas de lo que hay. La realidad es como un vaso a distintas alturas.
Muda la piel por unas brillantes escamas que hacen juego con sus ojos. Las lineas son de su vida anterior de gato atigrado. Todos los peces saben que no es como ellos, pero la suerte empieza a funcionar y los demás terminan por olvidarlo. El pasado es un rastro de tinta en papel mojado. Su existencia queda suspendida en un cómodo letargo, un punto que flota sin remediarlo entre el ahora y el después. El reloj ya no baila porque los peces nunca duermen y por supuesto no conocen que es eso del tiempo. Besan a cada momento el aire que les dala vida.
Extravía su nombre mezclado con la grava del fondo. Intenta encontrarlo, pero pasados unos segundos no logra saber lo que estaba haciendo y continua escarbando en busca de alguna sorpresa, cualquiera que se le pueda llegar a imaginar en el lapso de tiempo que se tarda en que un hombre tenga un orgasmo. Vive contento en el sueño de un escritor de felicitaciones de tres lineas. Fusila ideas nuevas en un abanico de posibilidades que no tiene fin.
Escribe en la arena y borra, nada tiene sentido en esa historia. Decide escapar de la humanidad que le queda hasta que lleguen tiempos mejores. No tiene prisa en su nueva vida, cuando llegue el momento tendrá algún presentimiento que le recorra la linea dorsal como la primera vez que vio a...
A...
Sonríe satisfecho porque ya no lo recuerda, el perdón tiene nombre de agua y no contiene aroma alguno. Ahora ni siquiera sabe porque sonríe pero no le importa, le sabe a mañana de verano perdido en la infancia. Todo ira bien porque en esos viajes nada iba mal. Nada sin rumbo ni prisas porque no tiene razón para volver a ninguna parte. Se mezcla entre sus vecinos sin importarle el que dirán... la maldad no funciona dentro del agua porque en un estanque toda la vida se equilibra cada instante.