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martes, 10 de mayo de 2011

En el ojo del huracán.


Primero llego la luz… a continuación el sonido del trueno. Para cuando quiso reaccionar el centro del tornado le estaba mirando de pleno, abierto… calmado y sin prisas. Fuera de ese embudo letal el ruido era ensordecedor y una cortina de materia arremolinada en suspensión hacía una jaula perfecta y tranquila donde arriba en su cumbre el cielo era azul y el sol brillaba con intensidad.

Era una paz igual que una burbuja de champagne surcando tímida una copa de flauta. Sin demora ni pausa, un lento camino hacía la muerte segura de las alturas. En el fondo no dejaba de ser la escalera al cielo que los Led Zeppelín le habían vaticinado desde la cuna. Ya era demasiado tarde para todo… ya no cabía opción alguna de solucionar nada de las tareas pendientes que tenía en sus múltiples listas, ni siquiera angustiarse por algo tan nimio.

Ya no habría más salvación que aceptar sus alas y fluir con el resto del mundo que estaba a su alrededor. La última de las miradas con las que se había topado era la de un gigante furioso cargado de electricidad. Pero ya no le quedaba ni siquiera miedo, ni duda, ni temor. Quizás estuviese en el peor sitio del mundo el momento más inadecuado que hubiese podido figurarse en su mente turbada.

¿Aunque que más daba?

Allí dentro durante un segundo se sintió tan vivo y lleno de suerte que el resto le daba igual… subiría al cielo en unos pocos segundos y por el camino ni siquiera tendría tiempo para ver la película de su vida. Pero si que le pondría banda sonora.

Rebuscó en sus bolsillos y saco el ipod, acarició su ruleta con el pulgar con tacto, cuidado, como si fuera el pezón de una diosa y encima sabiendo lo que hacía…

Puso el Thunderstruck, se encajó la mejor sonrisa que pudo encontrar y dio un paso adelante hacía la fama que le otorgaba su propio ascenso en espiral.

sábado, 7 de mayo de 2011

La sin razón de las variables.

No hay futuro, ni pasado… sólo existe el presente. El aquí y el ahora; todo lo demás es una quimera improbable de una imaginación desbordante.

Todo puede ser y a la vez nada puede coexistir en el mismo plano a la vez.

La realidad es como un mazo de metal que destroza todos los cristales de las ventanas inventadas. Es inoportuno, duro y cruel…


Quizás.

Pero la verdad duele cuando sales fuera de la burbuja.

viernes, 6 de mayo de 2011

Las cuatro virtudes...


El tiempo aquí
Vuela cual mariposa
En un tornado




Como un espejo
Marco tus movimientos
Al otro lado


Crezco efímero
Como silencio mudo
Yo me extingo



Una burbuja
Por lograr la libertad
De este sistema


miércoles, 4 de mayo de 2011

La condena de Diógenes.

Ser como era… sencillamente era una enfermedad autoinmune. Desde pequeño se juro que nunca sería como su padre y aunque en parte fuera cierto a pesar de todo terminó cometiendo los mismos errores… o parecidos… o razonadamente similares. Los actos no importaban, ni siquiera el cuando ni el donde… tampoco el porque. Sólo importaban los fallos y sus malditas comparaciones.

Algo que es como un cáncer que te invade por dentro y que no tiene cura… no por nada… si no porque no hay forma de diagnosticar algo que no se puede ver, por la simple razón de que sólo estaba dentro de su cabeza. Pero el ácido que le corroía por dentro iba más allá.

La envidia le hendía los ojos hasta clavarlos a las amígdalas en medio del cerebro… y mucho peor estaba el resto, al poseer una fabulosa incapacidad de perdonar al enorgullecerse y vanagloriarse de recordar todos los malos momentos, en vez de dejarlos en paz descansando en el pasado.

Aunque como no hay dos sin tres… y en su caso la serie continua en forma de parábola ascendente… a cada nuevo síntoma un nivel menos como persona… hasta convertirlo en un sincero instinto tan puro como el de un animal… Una palabra buena disfrazando un despropósito completamente demencial.

No quería ser como su progenitor, pero en su defecto se había transformado en algo aun peor. Bueno… quizás eso fuese exagerar algo que le venía cosido a ras de piel e imposible de operar con bisturí, ya que estando tan extendido… podría significar lo que sería pelar una manzana. Y él nunca se dejaría tocar un ombligo tan bonito como el suyo…

Lo curioso es que de algo tan jodidamente siniestro como los mismos fallos estructurales pero distinto campo de ejecución había salido algo positivo… y es que huyendo de sus recuerdos, encontró una especie de bondad gratuita e innata que iba regalando junto a sus múltiples abrazos tan calidos como una primavera tras un invierno duro… o sembrando sonrisas como quien planta pipas para los nuevos girasoles…

De algo destinado a no funcionar y corromperse estancándose en un agujero abandonado en la oscuridad… había logrado sobrevivir una rara pasión por viajar y ver mundo… llegando a sustituir sus viejas creencias inamovibles, por una versión más actualizada se sus experiencias contrastadas. Tan sólo tuvo que quitarse la miga ajena de su ojo y de alguna forma exponencial dejo de llevar el peso del mundo sobre sus hombros hasta que incluso llego a flotar.

Su imaginación seguía siendo una sartén con mantequilla y granos de maíz en mitad del fuego… El calor siempre le hacia brillar como una estrella en luna nueva. Siempre había sido el hijo del fuego y aunque no tuviese la familia que quería y deseaba… siempre la tuvo consigo para lo bueno, lo malo y lo peor. Al menos tenía una y cuando aprendió a ser agradecido lo supo de alguna manera desde dentro de su ser.

Lo que le oprimía el pecho desapareció como cuando comprendes el funcionamiento a algo que te resultaba mágico e inalcanzable. Quizás hubiese fallado en su hipótesis sobre eso de ser como su padre… Pero de alguna forma era extrañamente feliz, porque en ese punto de la historia ya conocía esa frase de que nadie es perfecto y en efecto… él no era nadie. Era él mismo y aunque no entendiese muchas cosas en una realidad tan trastornada como un viaje al centro de la tierra.

Una vez asimiló aquello que le hacía caer en el maldito error de la recurrencia, comenzó a escalar hábilmente como siempre… esta vez no tenía prisa, su vida era un traje que le sentaba genial. La humildad no era tan soberbia como la prepotencia ni la arrogancia, pero después no se sentía tan mal ni solitario… el amor era cien veces mejor que el odio, porque con sangre corriendo por las venas… quizás se pudiese salvar.

Al fin y al cabo todo era posible… De un mal palo… habían surgido dos buenas astillas.

El viejo tampoco lo había hecho tan fatal como aprecia en un principio… puede que hubiese errado en la forma de impartir su enseñanza. Pero en comparación con su propia familia… en su árbol aun quedaban ramas vivas que brotaban en primavera.

Hugo Wast

"Mucho más hondo y misterioso que el cielo es el corazón del hombre. Los ojos que ven millones de estrellas no logran descubrir un pensamiento que se oculta."

lunes, 2 de mayo de 2011

Un 8 muerto, resucita al caer.

Todo lo bueno llega a un punto, en que termina por acabarse.

Y esa terrible frase suena tan siniestra como la escuchaste la primera vez. Incluso hubo una fase… la de negación; en que hacías lo posible para asesinar a esa maldita letanía delante de todo el público que pudieras reunir.

Ponías los restos de tu empeño, tu ilusión, tu esperanza... en un esfuerzo tan titánico como estoico que dolía con solo mirar, y te vestías con el valor de la mezcla. Y sonreías mientras que lo inevitable iba gestándose lentamente fuera de tu casa, en la calle, donde podía adquirir una dimensión sobrecogedora.

Defender una postura siempre ha sido más sencillo cuanto menor fuese el tamaño de la habitación en la que estabas, el conocimiento de que las granadas de fragmentación hacen demasiado ruido en la realidad, era una coartada perfecta para vestirla como un chaleco blindado.

Pero en algún momento, tienes que salir al exterior de la burbuja y el sistema se desmonta como un concierto concluido… puedes prolongarlo canción a canción, aunque en el momento que algo deja de funcionar como lo estaba haciendo… en instante de oro, desaparece disolviéndose como polvo dorado en el aire y los que formaban parte de eso.

Despiertan de un dulce trance por el que a veces se preferiría morir… Se acaba lo bueno y empieza el verano…

La primavera ha dejado mis venas funcionando con vapor de sangre y aunque la sonrisa no la haya perdido… por el camino han quedado tantas cosas fracturadas que mirar hacia atrás en el campo de guerra, da tanto miedo como seguir adelante.

La realidad parece un cubo de espejos tan quebrados que mi imagen va en tantas direcciones posibles, que será imposible capturarlas con un lazo y mis redes tienen tantos agujeros que contener algo en su interior sería como dejarlo fuera.

A pesar de todo…

Algo vuelve a comenzar…

Lo bueno de las esferas… es que en cualquier punto, algo es perfecto.

domingo, 1 de mayo de 2011

Fusilado

Recuerdo los días en que tenía corazón… porque entonces todo era bueno. La ciudad no era la mejor, pero eras joven y eso no te importaba, sabía donde encontrar cada cosa que quisieras encontrar… Era como jugar a los trileros con la ayuda de un sonar, sencillo y suficiente…

- ¿Seguro?

Si, casi seguro… pero entonces todo funcionaba bien, eras pequeño y las responsabilidades no pegaban con tus tareas diarias… tenias bastante con levantarte temprano e ir al colegio.

Incluso recuerdo lo agradables que eran las mañanas, también las de invierno… pero antes podía dormir… y la vida pesaba mucho menos. Parece que no, pero al final todo se nota en su justa medida.

- Puede que esta vez tengas razón.

O puedo seguir equivocándome como de costumbre y que eso no cambie nada, pero en el fondo, si hubo algo que lo cambio todo. Y no fue perder el corazón… eso ya no tiene importancia… a veces echo de menos sentirme completo, entero y sin debilidades.

Pienso en lo que era poder andar por la calle sin que te falte el aliento, o lo que es pasar por donde vivías sin tener un infarto en cada sitio donde perdiste la vida debajo de sus labios.

Puedo morirme tres veces al día por causa de un cardiograma plano… pero mi cerebro sigue funcionando, recordando todo, cada gesto, cada pausa… cada silencio hasta recordarme lo puta que es la vida y lo mayor que me estoy haciendo.

Veo 27 y me río, porque es un milagro haber llegado hasta aquí cuando mi vida ha sido mas como un circo sin fortuna… que una de esas plenas de película. Lo peor de todo es que es culpa mía, debí dejar de pensar hace tiempo. Desde el principio, debí no usar mi cerebro, dejarlo como un juguete sin uso, cogiendo polvo, atrofiarlo hasta la decadencia.

Quizás así, montado en mis instintos y mi cuerpo hubiese logrado ser alguien, pero no… el corazón fue la gran caída… lo del alma, la mayor desilusión de la propia Iglesia. La cordura, algo inútil y como premio por ser un despojo con cuerpo de hombre, voz de tinaja y cerebro de niño… me dieron una saludable locura, que a pesar de la soledad me hiciera compañía…

Después vino el insomnio cuando nada más se podía estropear.

Te dan pegatinas que dicen… Animo, tu puedes lograrlo!. U otras como no pienses, sólo hazlo y muchísimas mejores que ahora no recuerdo. Pero después te dejan sólo con tus miedos. Y un miedo es el peor enemigo que se puede tener.

Se mete en tu cama por la noche porque sencillamente tu le has dejado… y te muerde desde dentro

- ¿Entonces fue el corazón lo que te hizo ser así?

En realidad… fue el tiempo, que aunque invisible... gota a gota diezma... Fue un cúmulo de infortunios hasta que perdí la cabeza.

- ¿Es cierto que te fusilaron?

Si, como que el agua caiga del cielo.

Pude esquivar unas cuantas andanadas… Pero al final todos se pusieron de acuerdo y me volaron la cabeza y el poco juicio que me restaba dentro de ella. Realmente a nadie le importaba. Si que en el fondo me hice así por un fallo, dos… o doscientos. A ellos sólo les quedo algo jodidamente siniestro que ver…

Aun sin cabeza seguía bailando como los pollos… así que tuvieron que talarme como un árbol. Lo curioso es que gastaron tanto plomo en mi, que podrían haber construido una estatua, pero también supongo que a pesar de estar tan avanzados les siga dando miedo un hombre con trozos muertos.

Ni Frankestein hubiese bailado mejor delante de las balas, yo al menos, durante diez minutos, me sentí el foco de todas las miradas y el centro de la atención. Duele ser tan famoso que la gente mate por ti, o a ti… o como demonios se diga. Lenon estaba allí esperándome con un juego de alas nuevas al final del espectáculo.

Toma y sígueme lo has hecho muy bien–dijo sin mucho titubear.

Yo recogí las alas y me fue en dirección contraria… evidentemente no había llegado a ser un ángel caído… por cumplir todas las normas. Lenon es un buen tío, pero esta muerto y no me va eso de la necrofilia. Siempre he preferido el calor de los vivos y su compañía.

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