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domingo, 26 de diciembre de 2010

El golpe


Todas las noches no son nochebuena… Y por supuesto no todas las noches tienen a la luna tan grande entre las estrellas, pero como en todos los momentos posibles, lo increíble sucede mágicamente sin que nada tenga que intervenir en su acción.

A veces ocurre eso… y otras no tanto, pero suceden y en eso hay que prestar atención. Y ella no la mantuvo en el nivel que correspondía y lo que hubiese dicho el bocazas de Murphy pasó. Ella siempre ha sido una niña risueña y feliz, una gata alérgica a los felinos, por lo que una gata con muy mala ostia y ojos bonitos… porta unas preciosas uñas afiladas y escondidas en un tamaño que parece corto pero no lo es.

Su nombre es V que en cualquier lugar del mundo, significa victoria. Menos en América, que significa lagarto que come ratas, pero eso es una historia con Copyright y no nos atañe en estos momentos.

Por suerte estamos en Madrid, una gran metrópoli sin tantas ratas, pero con los mismos subterráneos y el mismo volumen de ladrones. Y ese es el escenario… el infierno del metro, que viene a significar la línea 6 aquí en la capital. Siempre se han oído rumores de dicha línea gris, sucesos paranormales en la única travesía circular que parece un acelerador de neutrones.

Gente que se queda dormida y despierta días después sin recordar nada de los meses anteriores. Niños que cuando salen del metro por fin se han hecho adultos. Viajes en el tiempo con señores que se parecían al generalísimo Franco y que vestían como tal. Fantasmas de todos los tamaños y colores y por su puesto gente con frío, vomitando y diciendo que el mismísimo demonio era el que conducía aquel convoy.

Yo mismo he visto al demonio conduciendo con el rabo y saludado por la ventanilla mientras que con la otra mano se quitaba la gorra para enseñar en una reverencia sus cuernos. Pero el demonio sabe a quien saludar… y a quien no.

Y lo que he contemplado quizás sea más aterrador si cabe. La niña silenciosa… y es que no se, V apareció de la nada y le seguían 2 chicas, una negra y otra rubia, las 3 parecían un tablero de ajedrez en diminuto… pero yo estaba demasiado borracho para buscar otra cosa con la que entretenerme.

Todo empieza de pronto y sin avisar: La negra agarra del pelo a V y la otra le quita algo que llevaba en la mano. Unas voces moderadas rompen el silencio y mi tranquilidad, pero la botellas vacías a mi alrededor me hacen permanecer derritiéndome por las escaleras a modo de cascada interminable, yo no estoy ahí… ni siquiera existo, soy agua en movimiento en un mar en calma. Pero abajo todo es distinto.

Huele a tormenta y los rayos se dibujan bajo los techos de la bóveda. V tiene los ojos hirviendo en fuego… y le sale humo por las orejas. Cualquier cosa que llevase en la mano, debía de ser la ostia de importante, porque no veas como se ha puesto la niña en un segundo. De 0 a 100 gatos de mala ostia reconcentrada en 1.60. Sorprendente mientras que el alcohol me mece en el barco.

La rubia que de aquí en adelante se llamara Zorra Siberiana. Le dice que le de lo que lleve y la negra ( Courant ) le agarra de la mano izquierda a V. Pero algo llega tarde, la tormenta ha empezado y el ojo del huracán es tan pequeño como un dedo afilado.

V clava su dedo en el globo ocular de Courant que grita aterrorizada un alarido fino y penetrante. Parece un cerdo degollado gruñendo mientras la sangre salpica. Y cae por su mejilla. La otra mano de V queda libre al momento. La adrenalina es un gato levantado sobre las uñas en la espalda de esa muchacha. La Zorra esta flipando entre el asco y la rabia. Yo prefiero vomitar en silencio. Duda entre seguir con lo que sea que tuviese en el bolsillo o salir corriendo cagando leches en dirección contraria.

Esa duda dura un segundo, pero como esta el tema, teme que sea demasiado, piensa en C y siente pena por su ojo. La recuerda con ambos antes de que algo suene ha roto. Y miles de agujas se claven en su nariz… o sea la nariz la que se clave en su cara, puede que mas de lo que estaba, pero no estaba como antes, sino que su punta tocaba por primera vez el labio… y la sangre brotaba debajo de su entrecejo.

No huele a nada, sino a un marrón acercándose, no puede mirar… solo llora, no le queda rabia, valor o orgullo… se lo han quitado todo de un puñetazo… uno certero. V habla por primera vez.

Escuchad zorras… Dadme todo lo que tengáis en los bolsillos. Por supuesto mi Ipod y ahora como compensación quiero vuestros móviles, dinero en efectivo y tu Zorra, la chaqueta, seguro que saco algo por ella… tu bombón sangrante… mírame con ese bonito ojo que te queda. Olvídate de mi cara y recuerda esto. Mostrándole sus dos dedos en V.

No vuelvas a cruzarte en mi camino ni decir nada de esto… o te quedaras ciega el resto de tu vida. Y ahora corred porque como me lo piense un poco mas, igual os rajo el cuello. Me habéis interrumpido. Estaba escuchando la canción del Golpe. Ese solo de piano me penetra hasta el alma. Corred porque estoy pensando en beberme vuestra sangre.

Un segundo después… V subía victoriosa por la escalera, sonriente y brillante como una estrella. Antes de poder verme me hice el dormido. No fuese a ser que me robase lo poco que tenia en el bolsillo. 3 € para volver a casa y mi Ipod con Fran Sinatra. No puedo vivir sin él, le hubiese entregado mi hígado en sustitución. Un insomne haciéndose el dormido. La ironía es una puta sonriente mientras se limpia la boca después de haber soplado 3000 € por una corrida de 5 min.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Morpheo


Morpheo cocina de noche los sueños que parirá en su trono el próximo día de mañana.

Hoy una montaña de mar y soja al aceite picante de ajo, perejil y pimentón con un par de huevos.

Mañana no se sabe, estará fermentándose otro invento… pero algo remplazará al siguiente plato.

Felices fiestas... Porque no sólo en navidad hay una noche buena.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Amantes frustrados S.A.

De mayor yo quería ser como ellos, rudo, fuerte y atractivo. No un tío cualquiera, si no uno de esos de las películas americanas con tantas amantes como habitaciones tuviese su propio hotel. En vez de eso… conseguía una cadena de novias en serie. Todas me querían de alguna extraña manera para su propio disfrute y yo en ese entonces no sabía decir que no ó si quiera inventarme alguna excusa lastimosa.

A lo largo del tiempo aprendí lo del asunto de las excusas, pero debí aprender muy bien porque todas funcionaban y encima me hacían quedar bien. Por lo que en resumen, debe de ser que me perdí alguna clase esencial para ser un macho dominante de esos que están entre ser un cabronazo y un hijo de perra… Seguro que en esa asignatura, explicaban con pelos y señales como dejar a las chicas colgadas de cualquier sitio que no fuera uno mismo. O al menos dejarlas…

Ellos lo conseguían a la primera y sin dificultad alguna echarlas a la calle, denigrarlas hasta salían corriendo de allí sin tener después remordimiento alguno o cualquier cosa que pudiera ocurrírseles para lograr sus objetivos, para mi desgracia compasiva quedaban las jornadas interminables, las agendas sin hueco y las visitas clandestinas.

Todo comenzaba de forma totalmente inocente y se iba complicando gramo a gramo y cuando la pelota ya era demasiado grande para controlarla rodando, me invadía un grave brote de comunicación de las masas, juntaba a todas mis chicas en un salón entre sus dudas y preguntas y les era sincero.
















































Supongo que llegados a este punto pensabais que estaría muerto de alguna manera salvaje, pero no, para mi asombro al final termino por salvarme por alguna extraña circunstancia. Siempre me quieren tanto que terminan contándose cosas buenas de mi en vez de lincharme, atacarme y posteriormente destruirme como seria lo normal en esos casos.

En vez de eso se iniciaban intensos coloquios en los que yo era la figura principal. Que si soy un amor… es un chico tan especial… que siempre tengo un hueco para verlas… que no hay nadie que sepa prestar atención y cariño con tanto detalle… o la que más me jodía de todas… a que a veces parece una chica en breves momentos...

Al final el mundo se va a la mierda y yo acabo tirando de la cadena y marchándome sin decir nada pero en cada ciudad en la que vivo termino formando una asociación que de alguna forma se vincula a mi persona, directa o indirectamente.

Mientras me encuentro con esa realidad paralela en la que yo soy yo, sigo soñando despierto entre excusas acolchadas y mullidas…

Que curiosa es la vida.

Y aún peor… después de tanto tiempo sigo sin entender a las mujeres. Pero es imposible asomarse de puntillas a sus ojos y no quedar embelesado con el reflejo que se dibuja en sus pupilas brillantes.

O eso… o simplemente sigo durmiendo. No lo se, yo de mayor quiero ser…

martes, 21 de diciembre de 2010

Viejos camaradas


Ya nada era lo que era, ni fue lo que había sido. Tenía razón el tiempo con su sentencia fatalista de que una vez abierto ya no se podía parar y ahora me encontraba entre las rejas de un palacio de hielo sembrado en mitad de la estepa de Rusia. Mi nuevo dueño era Igor Petroski, un antiguo señor de la guerra fría venido a menos, pero que seguía manteniendo al día una larga lista de enemigos de caras conocidas con buenas sonrisas y malas intenciones.

¿Mi precio?.

No había ninguno, total disponibilidad de fuera lo que viese sin preguntas, ni normas. La única excepción que no debía separarme nunca más de 10 metros, la línea 0. Una restricción dura y poco equilibrada, pero el riesgo tenía sus ganancias.

Yo necesitaba un tiempo para la reflexión y unas largas vacaciones, pero siempre fui de hacer las cosas a medias y esa oferta era de las que no había que rechazar. Así que deje lo de las cartas de asesinato y me enrolé en mi nueva rutina destructiva.

Allá donde iba Igor le acompañaba yo y por supuesto Némesis. A la cual tuve que volver a despertar de su letargo. La fama adquirida por ambos había cruzado demasiadas fronteras hasta depositarme liviano como una pluma en aquella desolada región. Al parecer hacía años que el había tenido un sueño en que aparecía yo y mi pistola. Por lo que al conocer de mi existencia tenía que tenerme a su lado.

Pasábamos los días entre sus negocios aburridos. Al menos tenía una buena compañía en tales oficios. Ella me hablaba de su viaje al infierno. De las almas y sus gritos, del fuego y el dolor, y por supuesto del calor que hacia que se derritiese sin dejar de prestar atención a los peligros… en cambio Él, me hablaba mierdas que ni quería saber, ni me importaban en absoluto así que a la primera semana.

Use uno de mis beneficios y le dije a mi mecenas. Disculpa Igor, pero podrías callarte de una puta vez, aquí no hay quien se concentre. Por supuesto puedes hablar cuando sea importante, pero el resto de veces preferiría que guardases silencio si se puede.

Su otra sombra Jhristo ya estaba echando mano a su arma cuando se percato de que Némesis estaba suspirando por su cabeza por debajo del brazo derecho y pegada al corazón. A Igor le pareció muy divertido lo que había dicho acompañado de maldito español loco, y recomendó a Jhristo entre carcajadas que guardase su arma sino quería tener otra nariz en mitad de la frente. Ambos sonrieron y tragaron saliva… para a continuación proseguir caminando.

No me gusta que me molesten cuando ando por el metro de Moscú, me encantan sus bóvedas y sus paredes, Némesis me sigue contando cosas mientras que voy por un museo urbano. La gente se aparta al vernos llegar, pero es normal, por lo que además disfruto de un buen espacio vital para desarrollarme.

Estoy pasando unas buenas vacaciones… cuando me canse de todo, le pegare un tiro a cada uno de los gilipollas que tengo delante, me quedare con su dinero y quemare el palacio de hielo hasta devolvérselo en forma de agua a la madre patria. Mi ruso es tan duro como lo sería atravesarle a alguien el pecho con un carámbano de hielo. A pesar de todo no suelo hablar mucho.

Desde que he empezado en mi nuevo negocio ya he acabado con 13 personas que atentaban directamente o de manera cubierta contra Igor. Mi respeto sube en Rusia como la espuma de un champagne agitado. Disparo plomo y caen fajos de billetes. Jhristo siempre dispara después, pero el idiota no sabe apuntar y apretar el gatillo a la vez, así que casi siempre remata a lo que ya yace en el suelo.

Me quedare lo suficiente para que pueda mejorar y así no malgastar una bala dentro de un cráneo lleno de basura… Sonrío abiertamente ilusionado en el progreso, cuando como si me hubiesen escuchado los dos se giran para mirarme…

¿Ocurre algo?

- No… Nunca te habíamos visto usar sonrisa alguna.

Ah!, era eso… me he acordado de una historia graciosa, cosas del progreso y el orden natural. No os preocupéis… Seguid adelante que yo os guardo las espaldas. (Irónicamente hablando por supuesto), cuando me canse de mis vacaciones pienso a hacer mucho ruido… quizás eso me de un pasaje directo al infierno, Némesis me ha contado tanto, que ardo de ganas de bajar allí, y volver a exterminar a los que cayeron a mis manos. Tiene que ser muy jodido morir dos veces de la misma forma, sobretodo cuando vives en el averno.

+ Señor ¿Quiere flores frescas? Grita un alegre muchacho… Puede olerlas si lo desea.

Némesis prefiere no pensar. Percute su lengua y una bala atraviesa la cabeza del chico. Silba tan dulce que nadie se da cuenta, detrás de él una estela roja salpica la nieve del suelo y un cierto olor a carne quemada. Agarro al muchacho antes de que se desplome.

Cae su mano muerta con el ramo y una pistola que dormía dentro se deja entrever. Arrastro el cuerpo hasta una columna no muy concurrida y nos escurrimos sobre el hielo hasta desaparecer.

Entramos en el coche, puedo escuchar sus respiraciones entrecortadas y sus corazones latiendo fuerte como tambores. El mío respira calmado… me limpio la sangre aun caliente entre los dedos mientras Igor me mira fijamente y me pregunta.

- ¿Como lo has sabido? Estabas distraído.

Que yo estuviese en mi mundo no quiere decir que pueda pasar por alto algo importante, son pequeños resortes que me activan.

- ¿Qué ha sido esta vez?

Algo muy sencillo… Nadie vende flores a un asesino en Rusia.

lunes, 20 de diciembre de 2010

La hora de las sombras.

Duerme el escenario esperando a que la mañana brille a las puertas de la zona de carga. Huele la madera a café tostado durante tantos años, que ha terminado por ser tan agradable como el beso de buenos días de una abuela. Bailan los telones bajo la atenta mirada del maquinista. Mueven sus hilos y van tejiendo la tela de araña para que el universo soñado empiece a formarse en los espacios vacios.

Viene la caravana de camiones y todo se prepara para el inicio. Sus bocas se abren como bostezos entre el frio y por sus lenguas de hielo bajan los cerdos que llevan durmiendo aun la historia en sus entrañas.

Bajan y muestran sus mundos como sorpresas escondidas. Las hormigas trabajan y la araña observa desde las alturas el trasiego. Sonidos eléctricos y los focos disparan sus ráfagas coloridas . Capturan sus marcas como fieles asesinos de lo oscuro, lo abducen para que en su lugar algo bueno pueda ocurrir.

Antes de que el espectáculo arranque todo estará listo y el Dios de las mierdas repartirá suerte sin necesidad de entregar tréboles. Arroja su nombre como si fuera una alfombra roja por la que todo se desarrollara. Las hormigas se retiran a la parte de atrás, para que por fin las cigarras inunden el escenario.

Giran, bailan y ríen. Hablan entre ellas mientras practican lo que ocurrirá en cada sitio. La música comienza al final y las luces bajan su intensidad hasta devolver la oscuridad a su reino. La araña desde el cielo inicia el primer movimiento como si fuera el director de todo aquello. Mueve sus hilos para darle la vida al objeto de su obra… Sube el telón y la magia florece llenándolo todo con su energía. Un mar de pupilas concentradas brillan entre la oscuridad al otro lado.

Ya no hay miedo dicen las cigarras y vuelan a contar su historia. Cada día lo mismo, siempre diferente. Los recuerdos vienen dentro de bolas de cristal llenas de humos y aplausos. Cuando la gira termine habrá otra que pueda sustituirla. Hasta entonces todo debe continuar. Baja el telón y la sala se vuelve fría como el silencio. Desnudan a la madera con cuidado y esmero hasta devolverla a su virginidad. Se cierran las puertas a mitad de la madrugada. Para que cada uno vuela a su lugar correspondiente.

Dentro la oscuridad toma forma concreta y el espectáculo de los fantasmas vuelve a comenzar. Crepitan las tablas, vibran las cuerdas y el polvo sale a escena. Representa su papel estelar. No tiene publico pero no le importa. Ya estaba ahí antes que cualquiera. Siempre lo ha tenido, pero en la representación de sus propias obras, prefiere que desde el anonimato del silencio, su representación se convierta en inmortal como su presencia. Cuando regresen los humanos, todo volverá a estar como estaba porque solo el maquinista conoce lo que ocurre dentro de su teatro.

Cada noche las estrellas brillan entre bambalinas abandonando levemente su jerarquía en el cielo. La música es tan antigua como el beso de los tiempos, las mejores obras suceden en sitios de forma espontanea. Podría ser dentro de una cabeza, pero el polvo no entiende de eso y prefiere los espacios abiertos. Todo tiene su momento en el circo de los sueños.

martes, 14 de diciembre de 2010

Cámara Rápida.


Arranco desde 0 y la parábola se vuelve una pendiente, corro más que lo he hecho nunca o de lo que lo vaya a hacer de nuevo y me siento a cada momento más vivo, muchísimo más entero… mis pies se pegan al maldito asfalto como si fuera una lamina de cera, pero no me importa, sigo acelerando hasta que el humo comienza a aflorar de las plantas de mis zapatillas… Ni siquiera eso puede pararme… Pienso mientras que mi corazón mete otra marcha aumentando el ritmo, con lo que las rectas se contraen en un punto y las curvas se convierten en una línea interminable.

Cuando pare de correr habré conseguido dar la vuelta unas tres veces al mundo pero ni siquiera un solo día transcurrirá en el intento, puede que unas cuantas horas, pero son despreciables si merece la pena… Avanzo tan deprisa que los años han comenzando a replegarse en el horizonte… Voy borrando mi edad a rasguños de viento en mi rostro. El túnel se vuelve cada vez más sólido y sus paredes centellean como si ardiesen en las llamas del mismísimo averno de Dante.

Sigo esprintando hasta que todo parece cambiar tan deprisa que dentro de mi cabeza mi cerebro empieza a dar vueltas sobre sí mismo… decido dejar de correr y la inercia me arrastra un par de años añadidos de regalo… cuando logro detenerme he recuperado el cuerpo que tenia a los 19

Dibujo un buena sonrisa todavía sin desgastar y acaricio mi frente para descubrirla sin cicatrices… Suave como la imaginaba y la barba amaneciendo debajo de la piel incipiente y poderosa. El pelo es largo y rizado como el de los ángeles buenos, pero sigue siendo de un azabache intenso y aun poblado. Respiro aliviado por tanta ganancia por regresar de nuevo a correr por la llanura.

Mientras voy tranquilamente a casa, recuerdo cada cosa que he aprendido a lo largo de mi vida, su recuerdo permanece ahí intacto, pero aún tengo el alma entera… puede que esta vez logre sobrevivir también a todas las caídas, pero pienso saltarme la peor de ellas, no porque tenga miedo, temor o falta de ganas. Simplemente lo hare porque todavía no es el momento y ahora he aprendido a aguardarlo.

Después de lo experimentando me he tomado la molestia de correr menos para no avanzar demasiado tiempo, tengo muchas cosas que guardar y todo el mundo está sorprendido de que tan joven pueda escribir y cocinar como si fuera una estrella, me preguntan constantemente como lo he conseguido y entre risas les digo.

Lo he logrado culminando la carrera más larga que nadie podía haber realizado. Corría no para escapar de ningún sitio, sino para llegar a la meta el primero. En algún sitio había perdido el recuerdo de cómo rugía mi corazón cuando llegaba al límite de sus fuerzas, tenía que volver a encontrarme con esa sensación de poder lograrlo todo en el tiempo que hay entre dos contracciones, si encontraba el hueco preciso.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Nieve metálica.


Abre la botella y sale el genio que habitaba dentro de ella. Sale de su interior convertido en un delicioso liquido de tonos dorados, su aroma penetra cruzando el olfato hasta incrustarse en las neuronas… unos segundos después la borrachera comienza a cocerse dentro de su cabeza.

Burbujean los delirios y se traban las palabras enroscadas en la lengua, agarrándose como sanguijuelas para así no caer al silencio y acabar su vida inútil sin que nadie las escuche. Las más hábiles corren y vuelan por dentro de las venas para que las manos puedan escribirlas en algún sitio.

Anoche esa preciosa musa que durmió a su lado, despertó con el cuerpo escrito con el mejor poema de amor que ningún loco pudiera haber nunca declarado y no pronunciado porque Susurro era mudo de nacimiento. Podía escuchar y entender, pero sin cuerdas vocales el violín de su voz no sonaba.

A pesar de las taras que había recibido, no se rindió y las contrarrestó por un afán de superación interminable que le habían convertido en un gran escritor. Había logrado sintetizar sus sentimientos y pensamientos en rayos de luz que podrían dejar sin palabras a cualquiera y usaba ese talento para alegrar a los que a pesar de tener voz a veces eran silenciados. Cualquiera que mirase a S o leyese algo de sus letras, se sentiría muchísimo más afortunado de lo que él lo seria jamás, o al menos eso pensaban resignados.

Dedicaba sus días a leer y escribir, practicaba ambas con la misma intensidad y cuando lo hacía, era capaz de experimentar una explosión de emociones fabricándose en su cara. Sentía mas que cualquiera, porque para él las palabras sonaban en su estomago. Su hambre se podía solucionar con un libro por día y cuando acabó en años con los que abundaban por las habitaciones de su casa, encontró trabajo en una pequeña tienda de libros donde todos le conocían.

Otra de sus facultades era encontrar los libros que pegasen con las personas. Sabía leer a sus clientes casi tan bien como sus ejemplares y como buen vendedor, traía una muestra de los que recomendaba y de entre ellos siempre se quedaban con alguno según decían para probar. A él no le importaba, sin dudas lo conseguiría.

Pero un día todo estaba por llegar… Para ser sinceros llevaba una semana algo extraño, sentía un extraño revoloteo en su garganta que no solucionaba carraspeando ni bebiendo agua. Por probar… escogió algún alcohol y después de varias borracheras la mar de divertidas. Descubrió que el whisky deparaba con su sabor algo de paz a su interior. Así que su jefe, más que contento con su empleado, permitía a Susurro beber sin que nadie se percatase. Nadie se lo notaría en el aliento en el hablar, sonreía con picaresca mientras dejaba que el genio mudo obrase.

Y la semana pasó… como lo hacen todas y el sábado por la tarde cuando todo estaba por terminar, andaba recogiendo en la trastienda cuando Eduardo pasó por debajo de una estantería de la que un inconsciente tomo de Guerra y Paz caía en picado para cobrarse una nueva víctima.

Susurro grito cuidado y Eduardo sorprendido de lo recién escuchado quedo quieto con la desgracia posterior de un chichón del tamaño de Cibeles en plena calvorota. El chico reía extrañado de escuchar su voz entre lo que Eduardo sostenía ese tomo acariciando la pequeña brecha que empezaba a supurar.

Recompuesto acercóse para interesarse por su amigo, consiguiendo pronunciar un raro ¿Qué tal estas? Que casi consiguió hacer que E se plantease si estaba consciente o inconsciente gracias al golpe.

Parece ser que tantas palabras tenia Susurro entre el cerebro y el estomago que había desarrollado una intrincada cadena de letras que unía ambas partes comunicándolas y que así había milagrosamente conseguido tener voz. Esa fue la versión más plausible que pudieron encontrar. El médico no se lo explicaba y nadie cree que lo puedan hacerlo nunca.

S ríe porque quien quiere cuerdas pudiendo tener cadenas. Con el tiempo ha aprendido a hablar con el estomago. Piensa y habla… lee en voz alta y siente orgasmos tocando un arpa que cada año tiene una nueva cadena. Le gusta su vida y ahora que puede hablar, vende el doble de libros que conseguía antes. Por lo que Susurro, Eduardo y su chichón que siguen juntos aun semanas después, están encantados.

Pero aun sigue prefiriendo escribir antes que hablar, sobre todo con las chicas, porque con las mariposas las cadenas se desmoronan y por eso sigue teniendo sus celebres notas. Sigue con sus palabras porque nadie podría saber que hubiese sido de él sin ellas. Su silencio se rompió y aunque todos opinan que es cosa de milagro. Sólo él sabe que todo es por una fantasía suya, poder leer a Dickens en voz alta.

Lee el almacén de antigüedades… sus palabras suenan metálicas y brillantes saliendo por su garganta y regresan en forma de lluvia por sus oídos, mientras que se cruzan las que salen y entran y juegan en el pecho y estomago… se mezclan y salpican, ríe su cara y llora su alma, su cuerpo se parte en dos y se desparraman las palabras, los libros de cuero, la luz de las lámparas, la oscuridad de la soledad y las sonrisas de las musas desnudas con una copa de borgoña en la mano.

Sueña, vive y resucita a cada vuelta de la cadena dentro de su cuerpo… pasan las horas y los días, ha perdido la cabeza, pero su voz no deja de parecer un jardín de flores parpadeantes descendiendo por la ladera. Vuelan mariposas y se tocan los sueños moldeados en nubes. Suena Sinatra y mientras el siga cantando, algo bueno puede pasar. No es digno darle la espalda y se vuelve invisible y desaparece dentro de su voz. De la única voz aterciopelada, desciende por ella agarrado a su propia cadena.

Baila por la noche bajo la noche a la canción de nunca parar. Brillan las estrellas y el conoce todos los pasos de ahí hasta la Luna. Se monta en su voz y fabrica su escalera. Su amante espera en la otra punta, se coloca su sonrisa y practica su, Buenas noches princesa.

Recuerda a Benini y practica una reverencia, se despide del público y sube cantando Free Bird de Lynyrd Skynyrd. Todo irá genial cuando consiga sus alas, pero esa noche nada importa. Susurro podrá decir todo lo que siempre quiso decirle a la Luna al oído. A la hora ella se pone roja y apaga la luz enseguida dejando al mundo a oscuras. Oh si! Cae del cielo a modo de purpurina. Sonríen al fin todos y se tapan los oídos las mojas.

Susurro ha dejado sin palabras al mundo. Ahora otra vez en la tierra todos se quedan mudos en su presencia. ¿Quién diría que ocurriría algo así?

Nadie… pero tampoco diría nada alguien que no ha encontrado aún sus palabras.
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